Colección: Blade
Autor: Kendo
Número: 3
Título: Dulce venganza
Descripción de la portada: En ella vemos a Blade, semiinconsciente y arrastrado por dos hombres desconocidos, mientras que de fondo se observa otra silueta, más grande

En la mansión de Jim Suchard, reina el caos. Blade ha logrado entrar, aún con las medidas de seguridad más estrictas, demostrando que n ha sido suficiente. Para colmo, los guardias enviados por su amo, n han servido para nada: Dos han muerto, y un tercero está herido. Pero lo que Jim más teme no es eso, sino la llamada que está por venir .Para calmar los nervios, se sirve una copa de whisky .Pero al cabo de un par de minutos, suena el teléfono, y la copa se le escapa de las manos, estrellándose contra la moqueta:
-¿...Diga...?
-¿Ha aparecido?
- Las medidas de seguridad han sido insuficientes .Ha logrado llegar hasta mi despacho...
El silencio que proviene del otro lado del auricular no hace más que aumentar el temor de Jim
-Espero que no le hayas dicho nada que pueda interferir en mis planes
-...señor, yo...solo le he dicho su nombre , y una ligera idea del propósito de su dinero ,pero le juro que no...
-¡Silencio! Tienes suerte de que mi hombre estuviese ahí y no pudieses hablar más.
Cuelga el teléfono. La cara de Jim está pálida, y nota por primera vez que está temblando. Se sirve otra copa de whisky, y se sienta en la mesa de su despacho, intentando calmar los nervios.

Mientras, un piso más abajo, en la cocina, un rugido desgarrador inunda la estancia, y uno de los hombres de Suchard acaba empotrado contra la pared. El motivo, extirparle a Igor uno de los cuchillos que tiene clavado en las rótulas. Habían llegado hasta el hueso, y aún siendo inmortal, el dolor es apenas soportable. Aún así. lentamente comienza a extraerse el segundo cuchillo, chillando de dolor. Cuando acaba, está sudando, y apenas puede tenerse un pie. Pero suena un móvil, e Igor sabe perfectamente quien es, ya que ese número solo lo tiene una persona:
-Amo...
-Suchard ha hablado. No creo que lo suficiente como para Blade vislumbre algo de mi plan, pero está claro que ya no me sirve. Tengo suficientes benefactores para la causa. Haz lo que tienes que hacer, y vuelve aquí.
-Como ordene, Amo
Igor se levanta pesadamente del banco , dirigiéndose a las escaleras del segundo piso.

Los nervios de Jim parecen más calmados, y comienza a organizarse mentalmente: La parte más dura ha pasado ,ha logrado salvar la vida, pero ahora falta la parte pública, una cuartada de lo que ha pasado aquí. Mientras busca ideas, llaman a la puerta:
-He ordenado que no se me molestase.¿Quien es?
Al abrirla, se encuentra con Igor delante suya .El vampiro es unos 20 centímetros más alto que el, y mucho más musculado , pero los nervios y los efectos del whisky le dan una falsa valentía a Jim:
-Tú...¿Qué quieres?.No tengo tiempo para ti , márchate
Jim da media vuelta, pero un sonido extraño se produce a su espalda. Antes de que pueda girarse, Tiene la fuerte mano de Igor sobre su boca, impidiéndole hacer el más mínimo ruido .Pero lo peor está por venir :Al principio nota un pequeño pinchazo, pero cuando se mira el pecho, descubre estupefacto como una punta de espada sobresale de su pecho. Su cara pasa de una sorpresa a un miedo fácilmente descriptible :El miedo a la muerte.
Su vida se va apagando lentamente , mientras la sangre gotea contra la moqueta .Con las escasas fuerzas que le quedan ,muerde la mano de su opresor, pero este apenas se inmuta, y lo último que Jim recuerda es el sabor amargo de la sangre en su boca .Igor desempala a la víctima ,y el cuerpo inerte cae al suelo enmoquetado. Con un movimiento grácil y limpio, limpia su espada , envainándola, y se dirige al encuentro de su amo. Mientras tanto ,la moqueta del despacho de Jim Suchard toma un color rojo de la sangre de su dueño...

En ese mismo momento, pero a muchos kilómetros de distancia .Blade viaja rumbo a un merecido descanso, tras una noche no muy fructífera: Por una parte , ha obtenido algo de información, pero, por la otra, no ha tenido el tiempo suficiente de sacar todo lo que hubiese querido .Si ese maldito Igor no hubiese interrumpido...Pero no era tiempo de lamentaciones .Necesitaba un descanso para poder organizarse las ideas, más tarde pensaría en todo detenidamente...

- Suchard está muerto, amo
-Perfecto, una cosa menos de la que preocuparse. Ahora nos falta acabar con el obstáculo de ese maldito cazador....
Un brillo de rabia e ira atraviesa los ojos fríos y muertos de Igor
- Déjemelo a mí, amo. Tengo cuentas pendientes con el
-No, es demasiado arriesgado, y tu demasiado valioso para mí, sería difícil reemplazarte si te asesina. Enviaré a unos cuantos de mis hombres para que averigüen donde vive, y atacaremos por la mañana ,que es cuando menos se lo esperará
Aunque no lo manifieste ,las palabras de su amo hieren su orgullo:"¿Derrotado por ese cazador?!Jamás¡¡.Pero una orden es una orden...
-Como ordenes , amo...

Pasan tres días con una tranquilidad antinatural para Blade: Apenas caza por las noches, ya que ni tiene información de paraderos, y las noticias corren rápido entre los seres de la noche, los cuales apenas se dejan ver por miedo a ser exterminados. Pero aún así...
Tras salir a comprar algo de comer(al fin y al cabo , es humano), se da cuenta de que algo no encaja. Hay un hombre que al parecer lo está siguiendo , ya que ha entrado tanto al supermercado, y ahora casualmente va en la misma dirección que el ,pero manteniendo una distancia prudencial:
-Tendré que asegurarme...
Blade aprieta el paso ,yendo cada vez más y más rápido .Al principio ,es un paso ligero .para luego convertirse en una especie de footing. A cada esquina que dobla, y tras unos metros de distancia , aparece el mismo hombre:
-¿Quieres jugar , no? Pues juguemos...
Blade echa a correr .Su respiración entrecortada apenas es audible con los ruidos de la ciudad .Tras unos poco minutos, dobla otra esquina, y se oculta detrás de un contenedor de la basura, esperando en silencio a su perseguidor .Su respiración se relaja, y se convierte en una sombra.
Tras unos segundos, aparece su presa. Está sudando ligeramente, y algo cansado. Parece una persona normal y corriente, pero tiene un brillo en los ojos un tanto inhumano...
Cuando pasa de largo el contenedor , Blade sale de su escondite .Al perseguidor solo le da tiempo a girarse, con la sorpresa reflejada en su rostro ,antes de acabar contra la pared,a garrado por el cazador:
-Muy bien, dejémonos de juegos.¿Quién te envía?
La única respuesta es un silencio, seguido de una risa desprovista de toda cordura. Mirándole directamente a los ojos ,el perseguidor gira un poco la cabeza a la izquierda, y, súbitamente, y con todas las fuerzas de las que dispone, gira rápidamente hacia el lado contrario .Debido a l fuerza y a la rapidez con la que lo realiza, se rompe el cuello con un crujido desgarrador .Blade mira anonadado como se suicida, sin siquiera haber dicho una palabra, y manteniendo esa sonrisa reflejo de la locura...Blade comienza a pensar mientras vuelve a casa, y consigue lo que buscaba: El quien. Mijail volskov:
-Vaya , vaya...parece que no te interesa mucho que me meta en tus planes, Mijail. Debes de estar muy atemorizado como para enviarme gente que se suicida antes de que pueda sacarles algo...
Tras el pequeño percance, regresa a casa

Blade se encuentra dormitando en el sofá, aprovechando las escasas horas que quedan de luz solar para descansar, pero un ruido fuera de lo normal lo alerta:
-Algo no va bien…
Un pequeño reflejo, unido a su capacidad para detectarlos, le da el tiempo justo para saltar del sofá rápidamente, esquivando una bala proveniente del edificio adyacente. Pero aún así,no logra esquivar un segundo disparo, que impacta en el hombro derecho. Ignorando el dolor cegador, Blade corre a ponerse a cubierto tras una pared. Pero apenas tiene tiempo de centrarse, cuando la puerta principal sale disparada hecha astillas, y entran seis hombres , todos con ese extraño brillo en los ojos. No se muestran ansiosos, nerviosos o asustados. Su expresión es una máscara gélida de frialdad e indiferencia ante todo. Blade piensa rápido, no tiene tempo de elaborar un plan:
Sus armas están a un par de habitaciones de distancia, y es necesario cruzar el salón, exponiéndose al fuego enemigo y a esos seis hombres. Observa su alrededor, y encuentra una pequeña solución. Sin tiempo que perder, apoya un pie en la pared del pasillo, tomando impulso, y se agarra a una estructura decorativa cercana al techo, similar a una barandilla. Usando las fuerzas de las que dispone, y soportando el dolor de su hombro malherido, se aúpa, agazapándose y esperando a sus enemigos.
A ninguno de los seis se le ocurre mirar hacia arriba, por suerte para Blade. Cuando el sexto acaba de pasar por el estrecho pasillo, baja rápidamente de la estructura, agarrando al que tiene más cerca del cuello, y arrebatándole el arma:
-Muy bien chicos, yo de vosotros soltaría las arm…
Blade se queda estupefacto al ver como, sin la menor muestra de compasión, sus compañeros se disponen a disparar. Pero la estupefacción se transforma rápido en decisión, y Blade dispara su arma antes. Dos de los seis caen, mientras que los tres restantes logran ponerse a cubierto, aunque pierden sus armas durante la maniobra.
Pero el hombre atrapado también actúa rápido, y aprovecha ese momento de distracción para asestarle a Blade un codazo en las costillas. Liberado de la presa, corre a coger el arma, pero Blade se recupera rápido, y le asesta un puntapié en carrera que impide que lo logre. Ahora Blade se encuentra enfrente de las armas, pero los cuatro enemigos que tiene delante están bastante cerca. La herida en el hombro no hace más que aumentar en intensidad, y comienza a perder demasiada sangre: Tiene que actuar rápido…
Se lanza a por una de las armas un segundo más rápido que sus adversarios. Pero estos no son ignorantes, y mientras dos se lanzan a por las armas restantes, los otros dos van directamente a por Blade para evitar que dispare. Este logra disparar una bala a uno de los que iban a por las armas, pero no tiene el tiempo suficiente para el otro. Esquiva un golpe que iba directo a su cara, y, aprovechando el desequilibrio generado, agarra a su contrincante y lo lanza contra el otro portador de un arma, llevándoselo por delante, y evitando que dispare, No ha sido suficiente, pero gana tiempo para enfrentarse al otro. El primer golpe no lo puede esquivar, y recibe una patada en las costillas. El aire se le escapa de los pulmones, y se da cuenta de que pese a ser “humanos”,tienen una fuerza digna de mención. Logra esquivar por poco el segundo golpe, y contraataca rápidamente. Pero no solo tienen fuerza, sino agilidad, y logra bloquear varios de los ataques de Blade. Aún así, es más rápido, y mediante una patada en barrido, derriba a su oponente, dejándolo inconsciente de un puñetazo. Mientras tanto, los otros dos se han levantado, y uno de ellos le está apuntando. No tiene tiempo de llegar, así que levanta el cuerpo inconsciente de su rival, usándolo como escudo humano, y avanzando hacia sus rivales. El cuerpo logra aguantar las tres balas, y Blade lo lanza contra sus compañeros. Aprovecha ese momento de confusión para coger una de las pistolas del suelo, y acabar rápidamente con los dos últimos. Cuando termina, está sudando, ardiendo y con la vista borrosa. No puede quedarse con la bala incrustada en el hombro, y debe darse prisa, ya que los “amigos” de la finca de al lado pueden aparecer en cualquier momento. Se dirige al cuarto de baño que tiene cerca, y saca unas pequeñas pinzas que tiene para emergencias, y un par de toallas. Con una de ellas, limpia un poco la herida, aguantando el dolor, mientras que la otra se la pone en la boca para morderla con fuerza. Ahora viene la parte difícil. Lentamente, acerca las pinzas al agujero en el hombro, concentrándose para no perder la consciencia. Cuando empieza a hurgar en la herida, el dolor apenas resulta soportable, y la cabeza le da vueltas. Aún así, aguanta a duras penas, y tras varios segundos logra extraer la bala. Blade apenas se sostiene en pie, pero logra limpiar la sangre que emana de la herida, desinfectarla con alcohol y vendársela.
En estas condiciones está indefenso contra sus enemigos:
-Tengo que salir de aquí, y rápido…Si llego hasta el garaje, cojo el coche y me marcho al almacén, allí estaré seguro…
Blade no tiene la certeza de que el francotirador se haya marchado, así que se tumba boca abajo, y comienza a atravesar el salón gateando, evitando quedar expuesto. El dolor ha mermado un poco, pero la fiebre y los sudores persisten. Logra llegar hasta la entrada, y, tras salir al rellano, echa a correr escaleras abajo. A la altura del segundo piso, se encuentra de bruces con uno de ellos. No hay tiempo que perder, y Blade le asesta un cabezazo, dejándolo inconsciente. Acelera la marcha, ya que sus compañeros no tardarán en aparecer.

Al llegar al garaje, lleva a cuatro perseguidores detrás, y queda lo más peligroso: Tiene que llegar hasta su coche, corriendo unos cincuenta metros, sin que logren acertarle con alguno de sus disparos. Comienza a correr en zig-zag, lo más rápido que le permiten sus piernas y las condiciones en las que se encuentra. Escucha los silbidos de las balas, pasando muy cerca suya, y una de ellas impacta. Por suerte para él, la bala solo pasa rozándole la pierna, causándole una pequeña hemorragia. Mitad cojeando, mitad corriendo, llega hasta su coche, abriendo rápidamente la puerta, arranca el motor y acelera en dirección a la salida, agachándose para evitar las balas de sus enemigos. Los cristales estallan en pedazos, pero logra salir del edificio, poniendo rumbo hacia su almacén. En la situación en la que se encontraba, Blade no ha tenido tiempo de coger ninguna de sus pertenencias, y continúa desarmado, aunque en el almacén podrá reabastecerse y de ahí comenzar a organizarse.

Tras una media ora conduciendo a duras penas debido a la herida del hombro, que provoca que se le nuble la vista, y al corte en la pierna, que pese a no ser grave, le provoca dolor al pisar el freno o el acelerador, Blade logra llegar a su almacén. Este se encuentra en una zona alejada al sur de la ciudad, en la zona portuaria. No es demasiado grande, pero sí lo suficiente como para ocultar varias de sus pertenencias, así como una moto en caso de que el coche se averíe, o en caso de que tenga que huir rápidamente, y su coche sea fácilmente localizable.

Nada más bajar del coche, un escalofrío poco tranquilizador recorre la espalda del cazador. En esta zona no suele haber mucho bullicio, exceptuando algunos transeúntes o prostitutas a altas horas de la noche. Pero a las ocho de la tarde, Blade solo escucha su respiración entrecortada, y el resonar de sus botas contra el cemento:
- Algo no anda bien…
Pecando de precavido, en lugar de entrar por la entrada principal, Blade da un pequeño rodeo, hasta llegar al callejón adyacente al almacén. Tras observar detenidamente que nadie lo vigila, empuja una de las planchas metálicas hacia un lado, dejando al descubierto una entrada secundaria hecha por él mismo en caso de que tuviese que salir de ahí, y no pudiese salir por ninguna de las entradas convencionales. Tras avanzar unos metros, vuelve a descorrer, pero no del todo, la plancha metálica del otro extremo lo mas silenciosamente posible, logrando vislumbrar el almacén. El orden es evidente, y Blade sabe perfectamente donde tiene todas y cada una de sus cosas, separas unas de otras para dificultar la búsqueda de posibles intrusos. Pero pese a ello, no logra ver nada extraño, ninguna presencia que lo pueda inquietar. Cuidadosamente sale de su escondite, dirigiéndose a unas escaleras que llevan a un pequeño despacho. Este es puramente decorativo, ya que no contiene nada de valor, pero lo que Blade le interesa, las armas, se encuentran en una pequeña taquilla situada en una esquina de la habitación. Esta está protegida por una contraseña numérica de cuatro dígitos
- 1…9…4…4…
Un pequeño “clic” indica que la contraseña es correcta. Pero, por desgracia para Blade, o tal vez debido al cansancio, no se da cuenta de un pequeño y prácticamente invisible hilo atado a la puerta de la taquilla…
Apenas han pasado tres segundos desde la abertura de la taquilla, seis hombres entran rápidamente por la entrada principal, con las armas a punto y directos hacia el:
-¿Cómo sabían…?
No hay tiempo para pensar, y Blade coge rápidamente unos cuantos cuchillos y una de sus pistolas con solo un cargador, ocultándose detrás de la mesa. Espera pacientemente, escuchando el sonido de las pisadas sobre el metal de las escaleras, y los susurros desprovistos de toda sensación con los que se comunican entre ellos, esperando el momento oportuno. Sabe que tiene que acabar rápido, no está en condiciones de luchar, y, en cuanto escucha el giro del pomo de la puerta, seguido de un pequeño chirrido, sale de su cobertura y dispara a dos de los hombres, que caen al suelo sin ningún sonido de dolor o sufrimiento. Apenas han tocado el suelo, comienza el tiroteo. Blade no está en absoluto seguro, y sabe que no tardarán en entrar, acabando con él. Con un disparo, rompe la ventana de uno de los laterales. Guarda su arma y coge aire. Repentinamente, se levanta y comienza a correr hacia el agujero, tomando impulso en el borde y saltando al vacío. Logra agarrarse a duras penas a la estructura metálica que actúa como soporte del techo del almacén. El esfuerzo es muy grande, y el dolor de su hombro malherido está a punto de vencer esta batalla, pero logra sobreponerse. Aguantándose con una mano, desenfunda su pistola con la otra y dispara a otros dos hombres que estaban a la entrada del despacho. No tiene tiempo de enfundar antes de que esté a tiro de los que quedan, así que tira el arma y se aúpa, consiguiendo ponerse en equilibrio. Comienza a moverse lo más rápido posible a través de la estructura mientras saca un par de cuchillos, buscando un buen ángulo para disparar, y en el que no esté muy expuesto a los disparos de los dos hombres restantes. Darle al primero es complicado, a que se encuentra bien cubierto, pero Blade es un experto, y apuntando un poco más arriba de donde se encuentra su enemigo, logra que el cuchillo rebote con un ángulo determinado, sin apenas perder velocidad, y clavándose en la espalda de su contrincante. Solo queda uno, pero de este no hay ni rastro. En ese momento, una pequeña intuición hace que Blade se gire. Pero, por desgracia, es demasiado tarde, y recibe un puñetazo directo a las costillas, fracturándole una. El impacto provoca que Blade escupa sangre por la boca, estando a punto de caer. Logra esquivar otro golpe a duras penas, y otro, y otro. Poco a poco se va quedando sin espacio: Delante suyo, un enemigo implacable, sano y apenas cansado. Detrás, una caída de unos 6 metros contra el suelo. Se le acaba el tiempo, y lo que es peor, las fuerzas. Solo se le ocurre una cosa. Utilizando toda la concentración de la que dispone, se deja golpear en la cara. Le saltan dos dientes, y el labio acaba partido, pero resiste el golpe, y con unos excelentes reflejos, agarra el brazo de su oponente antes de que pueda retirarlo. Una vez, agarrado, le asesta tres patadas en la cara, dejándolo atontado, y, con una última patada, lo tira al vacío. El crujido de los huesos al romperse debido al impacto inunda la estancia, que queda en un mortal silencio. Blade, extenuado y malherido vuelve al despacho, saliendo de ahí mediante las escaleras. De camino, observa a sus enemigos caídos: Tienen ese extraño brillo en los ojos, igual que el resto, pero por lo demás, parecen personas normales. En sus caras se refleja una profunda tranquilidad, no hay sufrimiento o dolor que pueda manifestarse:
-Es como si los hubiese liberado…
Blade avanzan renqueante y con una clara cojera rumbo a la salida, intentando pensar donde refugiarse. Pero, en ese momento, se escucha un pequeño silbido, como el de un pájaro a gran velocidad. Blade apenas tiene tiempo de girarse para ver, estupefacto, como un dardo se le clava en el estomago:
-¿Qué demonios… ¿
Entonces encaja todo: Habían entrado seis hombres, sí, pero actuaban como mera distracción mientras el francotirador se escondía esperando su momento. Se extrae el dardo lo más rápido que puede, pero comienza a sentirse mareado, con una sensación extraña de tranquilidad. Poco a poco le pesan los párpados, no logra mantenerse despierto, y a los pocos segundos cae rendido, con un tremendo sopor. Solo logra escuchar el abrirse de la puerta, y observar una silueta de casi dos metros, seguida de otros dos hombres:
-Nos ha costado doce hombres, pero lo hemos cogido… ¿Amo? Lo tenemos. Calculo que el tranquilizante durará unas doce horas, aproximadamente
Blade no logra escuchar nada más, mientras dos hombres lo arrastran rumbo a algún lugar…