Colección: Caballero Luna
Número: #2
Autor: Ibaita
Título: Conspiración contra Marc Spector I
Descripción de la portada: En el centro, una figura “sólida” del Caballero Luna. A la izquierda, una figura “fantasmal” de la cara de Daredevil. Arriba, una figura también “fantasmal” de Kingpin. Y a la derecha la cara, también “fantasmal”, de Bullseye.
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En aquella penitenciaría habían pasado cosas muy raras. Allí se había encerrado a la Mole, a Cobra, a Mr. Hyde o a Ojo de Halcón. Eso fue hace mucho tiempo. Ahora no había ningún preso con superpoderes. Sin embargo, sí había un genio criminal: Wilson Fisk, más conocido como Kingpin. Hace un año Daredevil le había enviado allí. Kingpin oyó unas pisadas. Se trataba de un guardia. El guardia sacó una llave y le liberó.
-El cheque-murmuró y le entregó a Kingpin un papel que decía: “El Banco Nacional pagará al portador de este cheque la cantidad de 50.000.000 $ en nombre de ________________”
-Ten -dijo Kingpin firmando con un bolígrafo en el espacio en blanco.
Kingpin avanzó por el pasillo y llegó hasta otro guardia de seguridad. Este sacó una pistola. Kingpin se lanzó contra él y le aplastó bajo su cuerpo. Después se limpió la chaqueta y salió de la penintenciaría.
Bullseye suspiró. Cinco mil dólares por desmantelar aquel edificio. En fin. Manos a la obra. Escogió un rifle de 3,5 kilogramos. Se lo apoyó en el hombro y apuntó al tipo duro que había en la puerta. Bang. Le disparó en la cabeza. El guardia cayó. Bullseye dejó el rifle en el suelo. Cogió dos cuchillas y se puso manos a la obra. Los primeros refuerzos no tardaron en llegar. Bullseye los asesinó limpiamente. Entró en el edficio. Lo primero en lo que se fijaron sus ojos fue en una maceta enorme. Lugar ideal para esconderse. Bullseye se puso detrás. Los disparos no atravesaron el metal de la maceta. El experto asesino lanzó sus dos cuchillas. Dos guardias menos. Se fijó en la planta que tenía encima y arrancó una delgada ramita. Un guardia se acercó con una pistola. Bullseye le metió la ramita por el ojo. El guardia pegó un grito de dolor y dejó caer la pistola. Bullseye la cogió y pegó un tiro al guardia. Después avanzó hasta llegar a unas escaleras. Bajó por ellas y accedió al garaje. Allí puso una bomba en una de las columnas. Rápidamente, se marchó del edificio y esperó. La bomba destrozó la columna y las ocho que la rodeaban. Sin nueve de las columnas, el edificio entero se derrumbó. Una misión fácil. Bullseye volvió a su casa y se puso a leer un cómic de los 4 Fantásticos. Entonces alguien llamó al timbre. Bullseye miró por una pantalla. Era Kingpin. ¿Qué querría? Probablemente, que le ayudase a acabar con Daredevil. Daredevil había metido a Kingpin en la cárcel. Bullseye se metió una cuerda al bolsillo y abrió la puerta.
-Me alegro de verle, jefazo. Es por Daredevil, ¿verdad?
-No. Me interesa Marc Spector.
-¿Marc Spector? ¿Quién narices es ese tío?
-Mientras estaba en la cárcel he oído muchas cosas. Un tipo llamado el Caballero Luna ha metido a la mayoría de los presos allí.
-¿Y qué tiene que ver con ese tal Marc Spector?
-Es algo que mis empleados averiguaron hace tiempo. Marc Spector es el Caballero Luna.
-¿Y sus empleados lo saben?
-Maté a los que lo sabían.
-Bien. ¿Sólo lo sabemos usted y yo?
-Imagino que otros super héroes también lo sabrán.
-Esos idiotas en pijama…
-Bueno. Pagaré 50.000.000 $.
-Ufff… Si los consigo, me retiro de por vida.
-Si los consigues…
Marc Spector estaba sentado en el helicóptero. Necesitaba un piso franco… Puso en marcha el helicóptero por el río Huston hasta ver una gran madera flotando. Ideal. Sacó una cuerda de su cinturón y ató un extremo al muelle. El otro lo ató a la madera. Esa madera no podía estar sola. Llegarían más. Acertó. Cuatro maderas más. Juntó tres y consiguió poder dejar el helicóptero encima. Ató esas tres a la suya y se tumbó allí. ¿De dónde habrían salido esas maderas? Eso no importaba ahora. ¿Cómo iba a sobrevivir sin leer los cómics de Hulk? Eso era lo que importaba.
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Marc despertó al día siguiente. Cientos de personas lo miraban desde la orilla. Se había olvidado de esconder su nueva casa. Remó hasta alcanzar la zona de debajo de los muelles. Allí estaba prohibido el paso de civiles. El helicóptero no cabía allí debajo, así que lo dejó fuera. Hizo un agujero en los muelles para que entrara la luz del Sol. Hizo inventario. ¿Qué tenía? Un pantalón de pijama, un traje del Caballero Luna, cinco discos en forma de luna, un helicóptero, una cuerda y una casa flotante. No tenía dinero. ¿Qué comería? Pediría ayuda a los Vengadores. Aunque pensándolo bien… La Mansión estaba en pleno Manhattan, no podía bajar allí abajo con el helicóptero. ¿Y los 4 Fantásticos? No, ya no estaba seguro de si vivían en el Espigón 4, en el Edificio Baxter o en la Torre de las 4 Libertades. Decidió ir a los restos de su furgoneta. Comprobó que la mayoría de los restos se los había llevado la policía. Escarbó en el montón de escombros. Encontró dos cosas: Un sai y su tarjeta de crédito. Un sai no servía de nada sin su compañero, pero la tarjeta de crédito le permitiría obtener todo su dinero. Pensó en ir al Banco Nacional, pero no le beneficiaría ir disfrazado del Caballero Luna y decir que era Marc Spector. ¿Qué podía hacer? Desde allí vio a un vagabundo con un abrigo. El vagabundo tiró el abrigo al suelo, cogió una botella de whisky y se puso a beber. Al poco rato quedó dormido. El Caballero Luna cogió el abrigo, jurando mentalmente que se lo devolvería y se lo puso. Se quitó la máscara y la capucha. Luego fue al Banco Nacional. Le tocó hacer cola junto al guardia de seguridad al que Kingpin había pagado el día anterior 50.000.000 $ por liberarle. No notó nada raro hasta que vio el cheque. Wilson Fisk… Aquel nombre le sonaba. Decidió dejarlo pasar y extrajo 3000 $ de su cuenta. Después fue a un supermercado y compró comida. Después se puso la máscara y la capucha y le devolvió el abrigo al vagabundo, dejando 10 $ cmo indemnización en uno de los bolsillos. Después saltó la valla que impedía el acceso a los muelles viejos y se acercó a un agujero que había en los muelles. Como imaginaba, justo debajo estaba el trozo de madera en el que vivía. Tiró por el agujero la comida y la trajeta de crédito. Después se asomó a los muelles y vio el helicóptero. Saltó junto a él, y del helicóptero saltó a la madera con cuidado de no aplastar la comida. Después remó unos metros para conseguir que no se viera la madera por el agujero y que no entrase luz. Cenó ensalada, ya que no podía calentar los alimentos.
Al día siguiente cogió otra madera. Así tenía un aparcamiento de helicópteros, una cama/despensa y un armario para el dinero, la tarjeta de crédito, las armas y el traje. Ató esa madera a la que actuaba como cama/despensa. Ya tenía una estupenda casa flotante. Y como ya tenía todo lo que quería, se puso su traje, cogió los cinco discos y partió a combatir el crimen en la Cocina del Infierno. Aparcó su helicóptero en un edificio y se tiró a la calle, cayendo en una copa de árbol. Desde la copa bajó al suelo y dio un paseo por el barrio. Sin problemas, al menos de momento.
Bullseye se preparó para la caza. Escogió las armas cuidadosamente. Unos nunchakus para desviar los discos del Caballero Luna si llegaba el caso de pelea, un rifle para dispararle y una pistola por si acaso. También llevaba cuerda para estrangular a quien fuera, por supuesto. Aseguró la pistola, se puso la máscara y abrió la puerta de su casa.
-Ah, ¿ya se han casado? ¿Ya? ¿Tan pronto? ¡Pero si creía que se casaban el año que
viene!
El Caballero Luna llevaba unos minutos escuchando las conversaciones que mantenía la gente que paseaba, pero no había descubierto nada extraño. Daredevil había hecho un buen trabajo al eliminar el crimen de aquel barrio. Estaría unos días más y después se iría a otro barrio. Quizás se encontrase con el Castigador y consiguiera convencerle de que no matase a nadie… Soñar no costaba nada.
-Bien, tú verás… Pásame la heroína.
-¿Cuánto me darás, hermano?
-Tú me la pasas mañana y ya veremos, ¿vale?
-De acuerdo, hermano.
El Caballero Luna se preparó para la acción. Parecían dos traficantes de droga. Entró en el callejón en el que estaban hablando.
-¡Qué fuerte, hermano!-dijo uno.
-¡Nos han pillado!-dijo el otro.
-¡Corre, hermano!
El Caballero Luna no dijo nada. Lanzó el primer disco y dejó inconsciente al cliente. El camello echó a correr.
-Oh, hermano, nos han pillado, nos han pillado.
El Caballero Luna le lanzó otro disco. Después recogió los dos discos y ató a los criminales con la única cuerda que le quedaba.
Bullseye comenzó a bajar los escalones. El rifle le pesaba en la espalda, oculto en una funda de guitarra. Al acordarse, sonrió para sus adentros. Sólo los aficionados escondían sus armas en fundas de guitarra, pero ahora mismo no podía pagarse nada mejor. Había gastado gran parte de los 5.000 $ obtenidos por su última misión en aquel rifle. Era muy preciso, y tenía una mira increíble. Gracias a ella podías acertar a una mosca a 250 metros. Lástima que el rifle viniera sin funda. Bullseye lo había conseguido en el mercado negro. El precio real de aquel rifle eran 5.500 $, y el sólo había pagado 4.500. Con ese rifle podría matar a Daredevil, incluso a Spiderman, pero su objetivo era el Caballero Luna. Abrió la puerta de la calle y se metió en dirección a la Gran Manzana. Si quería derrotar al Caballero Luna tendría que tenderle una trampa.
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El Caballero Luna subió a un tejado. Allí le esperaba una figura embutida en cuero rojo: Daredevil.
Continuará…
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¿CAERÁ EL CABALLERO LUNA EN LAS GARRAS DE BULSEYE? ¡¡¡LEE ELCABALLERO LUNA #3!!!