Serie: Caballero Luna
Número: #9
Autor: Ibaita
Título: Vuelta a casa
Descripción de la portada: La mansión Spector recortándose en la noche de luna llena. En el tejado, aúlla una silueta que no parece humana…

Sólo había una palabra para definirlos: Agotadores.

Los últimos días habían sido agotadores. Al principio había empezado su lucha contra el crimen bien, pero en cuanto aparecieron Bullseye y Kingpin se complicaron las cosas… Y después se había metido en los asuntos de Kingpin (otra vez) y Cabello de Plata, que estaban andando con una droga de SHIELD que multiplicaba la fuerza de las personas.

Pero, por fin, volvía a la mansión Spector. La mansión se recortaba contra la luna llena. Marc aterrizó el helicóptero y echó a andar hacia la mansión, bajando la capucha y quitándose la máscara.

La llave había sido destrozada en la explosión de la furgoneta*, así que tendría que llamar a la puerta. Llamó y esperó medio minuto, pero nadie abrió. Entraría por la ventana. Cogió una de sus cápsulas de cable y se ayudó de ella para entrar rompiendo una ventana. Allí vio a Marlene, agachada tras un sofá y con una pistola en la mano.

-¡Marc! ¡Menos mal que has venido! No están atacando.
-¿Qué? ¿Quién?-dijo Marc tras besar a Marlene en la mejilla.
-No sé. Algo ha roto la puerta trasera y hace apenas unos minutos ha pasado por ese pasillo. Le he disparado, pero era demasiado rápido.

Marc alzó la vista. Tras la puerta de madera y cristal había un pasillo. La alfombra estaba mal colocada y en la pared había tres agujeros de bala.

-Frenchie está en la sala de juegos con una metralleta-añadió Marlene.
-Quédate aquí-ordenó Marc-. No te muevas de detrás del sofá, y si se acerca no dispares hasta el último momento. Si es tan rápido como dices, los disparos sólo servirían para descubrirte.

Sin pensárselo dos veces, el Caballero Luna salió al pasillo y tomó las escaleras hacia la sala de juegos. No había ni rastro de ningún enemigo. Era posible que solo fuera uno, y en ese caso Marc sospechaba quién podía ser. Pero era sólo una teoría. Bajó el último tramo de escaleras.

-¡Frenchie! ¿Estás ahí?
-¡Marc! ¡Ya era hora!
-¿Qué nos ataca?
-No lo sé. No ha bajado aquí-la cabeza de Frenchie asomó por detrás de una mesa de billar dada la vuelta.
-Voy a la parte de atrás a ver si descubro con qué han roto la puerta. Si alguien entra aquí, le fusilas.

Marc avanzó por el pasillo de atrás. Cuando estaba llegando a la puerta trasera, se paró en la puerta de la cocina. Se oía algo. Entró lentamente y cogió un cuchillo. No le hizo falta concentrarse mucho, porque el ruido se oía perfectamente. Era como si un cavernícola estuviese comiendo tres platos repletos de comida a la vez. Asqueroso. Avanzó un poco más y vio el suelo plagado de manchas de comida, un envase de leche tumbado del cual manaba un pequeño chorro de la bebida y… ¿Pelos? Ahora estaba seguro de quién era.

Jack Russel, el Hombre-Lobo, saltó sobre él, directo a la yugular. Marc rodó con el choque e intentó darle una cuchillada sin éxito. La bestia atacó de nuevo, rajando el traje de Marc. Esta vez el super héroe sí pudo atestarle una cuchillada, haciéndole sangrar.

Interludio

-Tíos, Bullseye en el hospital y ni rastro de ningún otro mercenario bueno, hasta hoy. Masacre nos ha alegrado el día.
-Sí, el trabajo que hizo el otro día en la guarida de Kruch estuvo bien**.
-Definitivamente, es un buen día para todos los mercenarios del mundo.
-¿Ya le has ordenado que nos traiga a Spector vivo?
-Sí, pero no nos ha hecho caso. Ha dicho que “no quería encargarse de Sailormoon”.
-Tendrá sus motivos. Pero es el mejor mercenario activo.
-Sí, supongo. En fin, tendremos que traer a Spector nosotros mismos.

Fin del interludio

El Hombre-Lobo atacó por tercera vez. Marc rodó y se puso debajo de una mesa. Estiró de una pata y le tiró la mesa encima al Hombre-Lobo. Éste rugió y la destrozó de un zarpazo, pero para entonces el Caballero Luna ya había salido de la cocina.

El Hombre-Lobo le persiguió. Marc estiró de la alfombra, derribando al Hombre-Lobo, y luego le envolvió en ella y apretó con todas su fuerzas. Podría matar de una cuchillada al Hombre-Lobo, pero como Jack Russel era amigo suyo. Aún quedaba una opción. Extrajo una cápsula de cable de su bota y fijño un extremo en la alfombra. El otro lo disparó a través de una ventana abierta y se enganchó en un árbol. Tal y como abía planeado, la alfombra salió disparada con Russel incluido, desenrollándose mientras caía, de forma que Russel giraba como una peonza.

-¿Y dices que sigue suelto, Marc?-preguntó preocupada Marlene.
-Sí. Y por cierto, Frenchie, habrá que comprar una alfombra persa nueva.
-Bien, lo tendré en cuenta. ¿Cómo podemos derrotarle?
-Cargándolo de droga. Tendremos que empezar a prepararla en el laboratorio. Si conseguimos administrársela cuando sea Jack Russel ya puede olvidarse de volver a ser el Hombre-Lobo. Y se quedará en la mansión, claro.

Marc y Frenchie trabajaron toda la noche en la droga, y al final consiguieron llenar una jeringuilla. Después los tres desayunaron unos huevos fritos con bacon y Marc se preparó para buscar a Russel.

Interludio 2

-El paciente 462 puede ser dado de alta.

El aburrido doctor comenzó a comer una rosquilla cuando le interrumpió la voz de su jefe.

-Idiota.
-¿Qué pasa?
-¡Era el paciente 472, no el 462!
-Bueno, da igual… Lo peor que puede pasar es que sea un asesino psicópata, pero está desarmado y…

En ese momento un guardia de seguridad inconsciente atravesó la puerta que conducía a la sala en la que estaban los dos hombres, reduciéndola a astillas.

-¡Ssssí! ¡Morfeo esss libre de nuevo!-dijo una escalofriante voz.

Fin del interludio

Marc se puso su uniforme y salió al bosque. En estos momentos sería Jack Russel, de forma que no había ningún peligro.

-¡Marc!-dijo este, saliendo de un arbusto-¡Tienes que ayudarme! Yo…
-¡Jack! ¡Te andaba buscando! ¿Qué pasa?
-Quieren… Quieren capturarme. Unos matones…

Marc se dio la vuelta a tiempo de ver a seis musculosos hombres armados hasta los dientes con armas blancas. Tenía serios problemas, ya que no había salido armado. No esperaba encontrar ningún tipo de problema. De inmediato reconoció el tatuaje que lucía uno de ellos. Tanto tiempo… Habían pasado más de 5 años desde aquello… Pero el recuerdo aún permanecía.

El primero se acercó con unos nunchakus y atacó al Caballero Luna. Éste esquivó fácilmente los dos primeros ataques y después lo derribó de una patada en el estómago. No eran profesionales. Algo que le sorprendió. La última vez que se enfrentó a ellos, sí lo eran.

El siguiente atacó con una katana. Marc bloqueó el primer ataque con los nunchakus del criminal caido. Cuando iba a bloquear el segundo ataque, el criminal supuestamente inconsciente le agarró de una pierna y le tiró al suelo. Claro. Sí eran profesionales. Obviamente la lucha anterior había sido una prueba. El segundo criminal enarboló la katana. Marc no tenía elección. Eran ellos o él. Propinó un rápido puntapié al primer criminal y con ambas piernas alzó su cuerpo inconsciente. La katana le dio en la nuca y lo mató. Marc se incorporó y derribó al segundo criminal.

Los otros cuatro criminales se acercaron. Ambos llevaban brillantes navajas. Macr esquivó los tres primeros tajos, pero el cuarto le hizo sangrar en la barbilla. Decidió no distraerse y empujó a un criminal contra otro. Uno de ellos se clavó una navaja y cayó al suelo. Marc cogió una piedra del suelo y la lanzó suave, dando en la sien a uno y derribándolo. Los otros dos fueron fáciles de noquear.

Jack le ayudó a incorporarse. Había jurado no volver a matar nunca más, y había incumplido su promesa.

-Marc, ¿estás bien?
-Sí, Jack. Tranquilo-dijo Marc contemplando absorto el tatuaje.
-¿Qué miras? ¿Qué es eso?
-Oh, nada importante. Vamos. Puedes quedarte en la mansión Spector hasta que Frenchie y yo desarrollemos una cura definitiva.

Y Marc y Jack se alejaron, dejando al primer criminal allí muerto, con la sangre manando de su nuca… Mientras en su brazo izquierdo brillaba la marca de Bushman.

*Ver Caballero Luna #1.
**Ver Masacre #2.

¡PRONTO EL NÚMERO #10 DE CABALLERO LUNA!