Colección: Los Defensores
Autores: Kendo & Hiperion
Número: #1
Título: Reunión
Descripción de la portada: Vemos a Namor, Doctor Extraño y Estela Plateada posando hacia el lector. El Hombre Submarino cruza los brazos, el Hechicero Supremo gesticula, y el portador del poder cósmico sujeta su tabla con su mano. De fondo, se atisba la gigantesca silueta del Gran Maestro fundido en las sombras.

A millones de años luz del planeta Tierra, donde las estrellas brillan por doquier y los planetas tan solo son habitados por especies vegetales, uno de los autoproclamados protectores del universo, Norrin Radd, navega por el vacío estelar a bordo de su tabla, fiel a todos sus pensamientos.

Inmerso en sus pensamientos, apenas se inmuta ante lo que para cualquier humano de la Tierra sería un viaje de maravillas.

La Tierra… uno de los pocos lugares que Norrin ha podido llamar hogar. Un lugar donde se dio a conocer como Estela Plateada, y en el que se vio obligado a habitar debido al exilio al que le sometió su amo Galactus tras su primer y fallido encuentro con los 4 Fantásticos(1) .

Sigue avanzando, sin rumbo ni objetivo alguno mientras recuerda todas las maravillas que ha conocido en el Planeta Tierra, así como los malvados hombres que allí ha conocido, como el Doctor Muerte, o los lazos de amistad que ha forjado; los 4 Fantásticos, la bella y amada Alicia Masters, o la singular hermandad llamada los Defensores, de la que guarda tanto recuerdos gratos como amargos.

Su semblante es serio, cualquiera que lo viera, diría que nada sería capaz de perturbarle. Pero se equivocaría. En el tiempo que ocuparía un parpadeo, una inmensa nave, de proporciones colosales, aparece ante él para su sorpresa.

Estela frena en el acto su tabla, para observar detenidamente la nave. Es entonces cuando una enorme compuerta se abre en ella, y el plateado alienígena escucha una voz en su mente:

-Adelante, Norrin. Acepta mi invitación y adéntrate en mi navío. No temas, no te ocurrirá nada.

-No te temo, extraño. Pero aceptaré tu invitación en busca de respuestas.

Estela pone rumbo a la compuerta, que, una vez ha sido atravesada, se cierra tras su paso.


Una estancia singular le aguarda dentro. A primera vista sin paredes, techo o suelo alguno, simplemente múltiples colores, figuras, imágenes y sonidos abrumadores.

-Ya estoy aquí, como querías.
-Excelente.


Estela reconoce esa voz, muy diferente a la que ha escuchado hace unos instantes en su mente.

-¡Gran Maestro!
-Así es – el Primigenio se materializa frente a Estela – Bienvenido a lo que podría llamarse mi hogar.
-¿Qué buscas de mí?
-No esperaba esa impaciencia de ti. Simplemente te necesito – el Gran Maestro se gira mientras habla y se coge las manos a su espalda – para un juego.
-Veo que tu ansia de retos cósmicos nunca cesa.
-En efecto.
-¿Y cuál es mi papel en tu tablero de juego?
-Una ficha importante, claro. Una pieza clave en el equipo del que formarás parte.

El Primigenio queda en silencio durante unos segundos

-¿Qué grupo?
-Oh, creí que lo adivinarías. ¡Los Defensores!
-Y parece que no tengo elección.
-No me asombran tus respuestas, Norrin – el Gran Maestro vuelve a girarse hacia Estela - Veo que eres consciente de que no tiene más elección que participar. Permíteme felicitarte por tu aplomo.
-No hacen falta cumplidos, Gran Maestro.
-Ya veo. En ese caso, te ruego que esperes hasta el momento en que te reúnas con tus compañeros de juego. Mi nave te proporcionará todo lo que quieras con solo pensarlo, durante tu espera.

Dicho esto, el ser que tan solo vive para jugar, desaparece sin dejar rastro de su presencia.

Las profundidades del océano.

La tranquilidad es inmensa, las aguas y sus habitantes se encuentran en calma.
Pero en el interior de la ciudad submarina, Atlantis, dicha tranquilidad se ve perturbada:

-¡Exijo ver a vuestro rey! ¿O es que tiene miedo de vérselas conmigo?

La voz del temido villano conocido como Tiburón tigre resuena con fuerza en la ciudad debido al profundo silencio que reina en la misma:

-Su majestad está demasiado ocupado como para atender a sabandijas como vos - uno de los cinco guardias se abalanza contra él con la lanza en alto, pero este esquiva el ataque con suma facilidad:

-¿De verdad pensáis que podéis plantar cara a Tiburón Tigre, que ha combatido innumerables veces con vuestro sobrevalorado monarca? Vuestro poder es insignificante comparado con el mío.

Tiburón levanta al guarda real como si fuese una pluma, dispuesto a asestarle un contundente golpe. Pero los compañeros del guarda se abalanzan contra el villano, quien espera el momento oportuno y justo cuando las puntas de las lanzas están a punto de alcanzarle, suelta al guarda y de un tremendo pero rápido salto se logra colocar detrás de sus oponentes:

-Sois míos...

Levanta los dos puños con las garras tremendamente afiladas y las baja a una velocidad rapidísima, desgarrando las espaldas de los guardias, que caen al suelo debido al intenso dolor. Las gotas de sangre impregnan el agua a un ritmo continuo. El guardia restante intenta huir, pero cuando Tiburón se percata lo alcanza en apenas un par de segundos:

-¿Pensabas huir?

Vuelve a levantar al guarda a varios palmos del suelo apretando cada vez mes fuerte con intención de estrangularle. En apenas un par de segundos, lo único que puede ver cualquiera de los atlantes espectadores del combate desde sus casa, es al guardia en el suelo y Tiburón Tigre dolorido en la pared de una casa. Delante del guardia aparece la majestuosa figura del rey de Atlantis, Namor:

-Habéis luchado con honor y valentía. – dice el monarca a su súbdito – Dejad que me encargue de esto.

Tiburón tigre se levanta con un pequeño esfuerzo y se encara a Namor:

-Ya era hora de que aparecieras...Estaba empezando a cansarme de estos insectos.
-Has perturbado la paz de mi reino y agredido a mis guardas. Mereces un castigo y debo ser yo quien te lo de

Tiburón no media palabra alguna y se lanza contra Namor asestando golpes arañazos y dentelladas a gran velocidad. A Namor no le queda más remedio que retroceder ante el envite, recibiendo un par de arañazos superficiales pero esquivando el resto de ataques. Tras unos segundos que parecen minutos, Tiburón empieza a cansarse debido al esfuerzo y sus golpes comienzan a ser más lentos. En un pequeño intermedio entre golpe y golpe, Namor aprovecha su oportunidad y le asesta un puñetazo en el estómago que debido a la contundencia hace inclinarse a tiburón tigre, y aprovechando esta situación Namor le asesta una patada lateral en la cara, lanzándolo varios metros por el aire y yendo a parar a una casa que se derrumba ante la fuerza del impacto. El silencio es absoluto, y pasan varios segundos hasta que Namor decide ayudar a su guardia:

-Perdonadme majestad...Os he fallado...
-Luchasteis bien y cumplisteis con vuestro deber. Para mí es suficiente.

No hay respuesta ya que el guarda queda inconsciente. Pero la tranquilidad es momentánea, ya que los escombros de la casa se empiezan a mover ante la atenta mirada del rey atlante. A los pocos segundos se vislumbra a Tiburón Tigre saliendo a duras penas:
-Maldito seas Namor...¡¡Esta vez no perderé!!

Tigre se lanza con todas las fuerzas que le quedan, mientras que Namor hace lo mismo desde el lado opuesto. Pero cuando están a escasos centímetros, Tiburón tigre desaparece en una luz azulada y no queda ni rastro de el, antes la estupefacción de Namor:

-¿Qué clase de brujería es esta?

Pero no tiene tiempo suficiente para pensar, ya que en apenas un segundo una luz azulada muy parecida a la que se llevó a Tiburón lo envuelve, dejando a Atlantis y todo el vasto océano en un profundo silencio de ignorancia y sorpresa.

177A Bleecker Street, Greenwich Village, New York.

 

Stephen Extraño medita en la tranquilidad de su Sancta-Sanctórum.

Wong, su fiel sirviente, atiende diversas tareas en el lavadero. Está acostumbrado a esto. Es ya rutinario que se encargue de fregar, cocinar o comprar mientras el Doctor viaja a dimensiones más allá del conocimiento humano o combate amenazas para el multiverso.

 

-Wong…

 

El criado suelta la botella de suavizante que sujetaba con su mano, y se pone en guardia, tanto a nivel físico como psíquico.

 

-¿Quién anda ahí? Muéstrate de inmediato.

-No, Wong – Una voz grave resuena en toda la estancia -Aún no es el momento.

 

Wong echa a correr inmediatamente, en un intento desesperado de alertar a su amo. Pero entonces, el aire comienza a crepitar. Wong se da cuenta y comprende lo que va a ocurrir, pero no tiene tiempo de reaccionar, y se produce una explosión que provoca que todo el lavadero estalle, impulsándole hacia el aire y cayendo al suelo finalmente.

Esto saca inmediatamente de su trance al Dr.Extraño, quien se apresura en ir hacia dónde se encuentra Wong.

 

-¡Wong! ¿Qué ha ocurrido, amigo mío?

-Señor… es… es… - pero Wong cae inconsciente debido al golpe recibido.

 

Extraño, tras comprobar que su amigo no corre peligro de momento, realiza unos gestos determinados con sus manos, con la intención de vislumbrar algún tipo de presencia en la casa. Lo consigue, pero no logra identificarla.

 

-¿Quién eres? Muéstrate – exclama al aire, con la cabeza alta.

-Qué aburridos sois. Repetís lo mismo una y otra vez. Como he dicho a tu siervo, no es momento ni lugar para ello. Y hablando de Wong…

 

Extraño dirige la mirada hacia su sirviente y amigo, quien comienza a desvanecerse rápidamente. El mago intenta contrarrestarlo con diversos hechizos, pero no lo logra.

 

-Adiós, Extraño. Nos veremos próximamente.

 

El silencio invade de nuevo la casa. Un silencio que a Stephen Extraño le incomoda.

 

Sin embargo, tiene poco tiempo para la mentarse o pensar en un plan. Un repentino brillo, y el mago también desaparece, dejando la casa en una soledad siniestra.

Un campo de golf a las afueras de Nueva York. Kyle Richmond, la persona tras el disfraz de Halcón Nocturno, vestido con un conjunto veraniego y gorra, se relaja jugando al amparo del brillante sol.

-¿Cómo es que hoy juega en solitario, señor? – un hombre cincuentón vestido de manera quizá demasiado elegante para el lugar en que se encuentra realiza la pregunta, mientras porta consigo los palos.
-Tranquilidad, Mike. Prefiero estar solo para poder pensar. Aunque he de reconocer que intenté que Tony Stark viniese. Pero dice que está muy ocupado. Es lo que tiene ser miembro de los Vengadores (2).
-Entiendo, señor.
-Es curioso… - Kyle se prepara para su próximo lanzamiento – He sido defensor hasta la médula, pero nunca me ha interesado ser Vengador. Ser de los Defensores es algo especial para mí. Ya se lo expliqué a Namor (3) en una ocasión . De vez en cuando, - alza el palo – de repente, el grupo se vuelve a reunir. Y me gusta. Ojalá pasara de nuevo.

Kyle Richmond realiza su lanzamiento. Observa atentamente la bola en su trayectoria, y ve cómo aterriza en el green. Un disparo perfecto.

A millones de años luz de la Tierra.

-Saludos, Extraño – Norrin Radd saluda con respeto y camaradería al recién aparecido Doctor.
-¿Estela? ¿Namor? ¿También habéis desaparecido del lugar dónde estabais?
-En mi caso, no exactamente. Pero los tres hemos sido atraídos hasta aquí por parte del Gran Maestro, sí.
-El Gran Maestro…
-Quiere que participemos en otra de sus apuestas a nivel universal. Como los Defensores.
-Lo que me extraña es que no se cuente entre nosotros el bobo de Banner.
-Tan solo preciso de vosotros tres, rey Namor.

El Gran Maestro aparece de repente ante ellos, para su sorpresa.

-Habla rápido, primigenio. ¿Qué quieres de nosotros?
-No intentáis atacarme… excelente. Mi elección ha sido perfecta. No obstante, tan solo he probado a unos de vosotros con el ataque del llamado Tiburón Tigre. Os someteré a prueba, para verificar que sois idóneos para la tarea.
-¿Qué…?

Namor no tiene tiempo para completar su frase. Mientras el Gran Maestro desaparece de nuevo, la gigantesca estancia se llena de una veintena de Sin Mente, las poderosas criaturas invulnerables provenientes del exilio tras una barrera mágica al que les condenó Dormammu.

En menos de un segundo después de su aparición, avanzan hacia los tres héroes dispuestos a sembrar destrucción.

1. En la famosa “La llegada de Galactus”, publicada originalmente en Fantastic Four #48-50 (Biblioteca Marvel: Los 4 Fantásticos #5 en España)

2. Como se puede comprobar en la serie de los Vengadores. Y, en efecto, hasta dónde yo sé, jamás se ha visto a Kyle y Tony jugándola golf juntos. Es una detallito inventado por mí que creo que queda bien.

3. Dicha conversación tuvo lugar en Defenders (vol.II) #6 (Los Defensores vol.II #6 en España).

LOS DEFENSORES HAN SIDO REUNIDOS... ¿PARA QUÉ?