Colección: Factor-X
Número: #10
Autor: Los 12 de Tyrone
Título: Nuevos Factores (O la Caída del Dictador)
Portada: El dictador se encuentra sentado en un trono de ébano, con la cabeza algo inclinada y con los ojos sangrando a través del antifaz. El escenario es un cementerio, con las tumbas de Forja y el primer Ave de Trueno a cada lado del asiento.

Instituto Xavier para Jóvenes Talentos:

Dos veteranos juegan al parchís en el salón de la escuela mientras escuchan la televisión. Uno de ellos es un hombre atlético, de tez morena, todavía algo magullado por una batalla que tuvo no hace mucho con los centinelas; la otra es una mujer joven, de no más de veinticinco años, negra y con el cabello blanco como la nieve, y unos ojos azules como el cielo que está acostumbrada a surcar.

... Señores telespectadores, el día de hoy pasará a la historia como el más negro del 2007: por un lado, la ciudad de Venecia se ha hundido bajo las aguas tras una oleada de misteriosos sucesos ocurridos días ....

Tormenta: Te toca tirar.

Neal Shaara: La ciudad se ha convertido en un campo de batalla y tú y yo jugamos al parchís como si nada.

Tormenta: Estate más atento al juego, podías haberme comido esta ficha.
Neal Shaara: Desde tu rejuvenecimiento no te reconozco, Ororo: antes te hubieras saltado a la torera esas “normas” no escritas, según las cuales un superequipo no debe entrometerse en los asuntos de otro, y hubieras ido a ayudar a Forja y los demás.

... Por otro lado, cientos de mutantes neoyorquinos se han acercado al ayuntamiento ...

Tormenta: Por favor, no me hables como Sam, ya tengo bastante con un canguro. Además, estoy segura de que Forja y Bobby pueden arreglárselas ellos solos. Créeme, conozco a Forja muy bien, no olvides que estuve prometida con él.

... Se ignora el paradero de los 4 Fantásticos y los Vengadores, así como de Factor-X, la policía mu ...

Neal Shaara: Quizás tengas razón.

Emma Frost: Neal, algo pasa. No logro contactar con Bobby ni Forja, y no capto ni sus más leves ondas cerebrales.

Neal Shaara: Emma, dime que no quieres decir lo que pienso.

Emma Frost: Como quieras, pero será mejor que Tormenta y tú vayáis al cuartel para cercioraros de que siguen vivos. Con un poco de suerte, habrán viajado al microverso o a la Tierra 1610.

Neal Shaara: Vamos para allá..

Tormenta: No han podido arreglárselas solos, ¿verdad?

Neal Shaara: Ponte el uniforme y vayámonos, deprisa.

Tormenta: Pareces mi padre mandándome al colegio.

Neal Shaara: mmm.

Ambos X-Men dejan el juego y corren hacia el sótano para prepararse.

 

 

Un palacio en alguna parte de Japón:

Dos personas –si es que se les puede llamar así- cruzan la entrada al salón. Uno es bastante grotesco: una masa de carne redonda y verrugosa sin cuello aparente, con cuatro brazos asquerosos y una enorme y fea boca en el centro de su cuerpo, en cuyo interior se encontraba la lengua más nauseabunda que jamás ha existido, afilada y tan larga como las uñas de su acompañante, una mujer de rasgos orientales, rodeada por un aura de salvajismo muy superior al de las bestias de la selva.

Hombre de Azúcar: ¿cómo conseguiste esta mansión? Y por favor, no me digas que fue a base de trabajo y esfuerzo.
Dama Mortal: Pagan bien los asesinatos de políticos.

La conversación acaba cuando se cruzan en el camino de una mujer más terrible si cabe que los otros dos: una bruja más antigua que Babilonia, pero tan joven y bella como antaño, de figura esbelta y una larga melena negra que llegaba hasta la cintura, pero con una mirada cruel, unos ojos malignos que bien podrían ser los de la Medusa de la mitología griega que transformaba en piedra a todo aquél que osaba mirarla.

Selene: Por fin, estaba harta de esperar. Tenéis suerte de que Selene sea tan paciente, o hubieseis sido el primer plato del día.
Dama Mortal: Di más bien el postre: hemos visto todos los cadáveres que has dejado en el pueblo. La discreción no es tu fuerte, ¿verdad?
Selene: ¡Insolente! ¿Cómo te atreves a hablar así a una diosa encarnada?

Selene se acerca velozmente a la ninja, y ésta se pone en posición de ataque, alzando las garras en dirección al vientre de la vampiresa mutante.

Dama Mortal: Adelante, nunca he degollado a una diosa, quedará bien en el currículo.
Hombre de Azúcar: Chicas, parad. No olvidéis que ambas sois unas piezas importantes en el plan de Pierce.
Selene: ¿Osas compararme con una pieza de un rompecabezas infantil? Que quede esto bien claro, Selene nació para gobernar, no para ser gobernada, y si estoy aquí respirando el mismo pestilente aire que vosotros es porque me conviene, pero no siempre estaré de vuestro lado. Y en cuanto a ti – se dirige a la Dama Mortal- , aleja tus asquerosas manos de mí.
Yuriko Oyama baja sus manos a regañadientes y Selene se posa en el suelo.
Dama Mortal: Te tomo la palabra: esto es sólo una tregua, y no durará eternamente. Y cuando acabe...- La mujer mira sus garras y se relame.

 

 

Edificio de Factor X:

Neal Shaara: Hemos llegado. Los guardas están inconscientes, por lo que no nos ha costado mucho entrar.
Emma Frost: Bien, tengo buenas noticias: ya capto señales de Bobby, muy débiles, pero en aumento. Se encuentra en el edificio, aunque no logro determinar el lugar exacto.
Tormenta: ¿Qué hay de Forja?
Emma Frost: Está apagado o fuera de cobertura.
Neal Shaara: Emma, ¿podrías dejar de hacer chistes, por favor? Esta es una situación muy delicada.
Emma Frost: Sólo hago lo que debo para mantenerme cuerda. Además, la risa es muy buena para el cutis.
Neal Shaara: Lo que tú digas. Un momento...
Tormenta: ¿Qué ocurre?
Neal Shaara: Parece que ya hemos encontrado a Bobby.- dice mientras señala un charco de agua que fluye por debajo de una puerta de acero. Tormenta trata de abrirla, pero necesita una contraseña especial. La adolescente mira a Neal, y este entiende enseguida qué es lo que quiere decir.
Neal Shaara: Atrás.

Un rayo de plasma supercaliente derriba la puerta. Neal y Tormenta entran en el laboratorio de Forja, deseando que todo se deba a un malentendido, quizá un fallo de Cerebra. Desgraciadamente, no es así: la joven se abalanza sobre el cuerpo inerte de Forja, mientras Scott ayuda a levantarse a un Hombre de Hielo semiderretido.

Hombre de Hielo: Me arrancó el corazón... pero ahora lo noto latir...
Neal Shaara: Descansa un poco, ¿vale?
Tormenta: Forja está muerto, le han degollado.-dice entre lágrimas.- Era para mi más que un amigo: me ayudó cuando perdí mis poderes, y con ello las ganas de vivir. Me pidió matrimonio, y si se hubiera quedado un poco más le hubiera dicho que sí. Ahora no es más que un recuerdo.
Hombre de Hielo: ¿Y los niños? ¿Dónde están Supple y Tacto?

 

En alguna parte de la ciudad, dos niños cuyo sueño de ser hombres X se desvaneció en diez minutos buscan algo que llevarse a la boca. Lo encuentran en una panadería cerrada.

Supple: Te digo que no hay que preocuparse de que nos pillen, la pasma está ocupada con todo eso del Dictador, y las calles están desiertas: hay toque de queda, ¿recuerdas?
Tacto: Tía, no está bien; pensé que íbamos a cambiar de vida.
Supple: Eso fue antes de que... no me hagas recordarlo, ¡joder!
Tacto: Han pasado siete horas y no hemos hablado de ello. Creo que ya es hora de que nos sentemos y...
Supple: Creo que ya es hora de que cierres el pico y comamos algo.
Tacto: Sabes lo que te digo, quédate aquí si quieres y haz lo que has hecho siempre: ¡huir! Yo ya me he cansado de huir, ¿sabes? Voy a volver al edificio, trataré de contactar con la Patrulla-X.
Supple: ¡Espera!
Tacto: Déjame en paz.
Supple se sienta en la puerta de la panadería, y observa apesadumbrada como Tacto se aleja de ella, como hicieron Forja, su madre, y su padre antes que ella.
Supple: Imbécil.
Tacto: Imbécil.

 

 

Campo Verde, Arizona: Una antigua reserva apache en la que descansan los restos de un héroe que falleció para salvar al mundo. Sobre su tumba, un hombre anciano vestido con una túnica púrpura y una toga de oro, que cubría el muñón de su brazo izquierdo.

Nerón: Hace años que no pisas la tierra de los vivos, pero ahora se requiere tu presencia. Deja aquellos maravillosos parajes de llanuras y bisontes y enfréntate de nuevo a la vida que una vez decidiste perder de vista.

Una mano gruesa y ruda emerge de la tierra árida.

 

 

Amanece, y a las puertas del ayuntamiento de Nueva York cientos de mutantes cuyo número no para de crecer esperan las órdenes del que podría ser su última esperanza: en el suelo, varios policías yacen tras una ardua batalla que tenían todas las de perder. Dentro, el Dictador decide que es el momento de actuar.

Dictador: Ha llegado la hora –abre la puerta, y muestra su pálida máscara al público, que escucha sus palabras atentamente- Ciudadanos mutantes, ayer comenzó la nueva era...

Una bala atraviesa la frente del Dictador, que cae de bruces. Varios hombres de azul con el logotipo de un águila en el pecho aparecen de la nada. Habían estado camuflados todo este tiempo, invisibles al ojo y a la mente, esperando la salida del mutante.

Agente: Señores, les habla el comandante Fox. Vuelvan a sus casas en los barrios marginales y haremos como que nada de esto ha pasado. Si alguien opone resistencia, les recuerdo que mi escuadrilla se ha enfrentado contra la Masa y no sólo ha sobrevivido, sino que consiguió encerrarlo.


Los mutantes deciden alejarse, frustrados por lo ocurrido. Por desgracia para ellos, todo vuelve a la normalidad.

Mientras tanto, media docena de agentes de SHIELD ayudan a los rehenes a salir del edificio.

Carrie Foster: La culpa de todo fue nuestra. ¿Cuándo aprenderemos a respetar todo aquello que puede volverse contra nosotros?
Agente: Señorita, sólo somos humanos.
Carrie Foster: Antes creía que ser humano era un privilegio, pero teniendo en cuenta el holocausto judío y la destrucción de la selva tropical, creo que preferiría dejar de serlo.

La mujer observa como el cuerpo del Dictador es llevado a rastras hacia un helicóptero de SHIELD.

 

 

Instituto Xavier, enfermería:
Cecilia Reyes: Estás perfecto, Bobby.
Hombre de Hielo: Imposible. Te digo que teleportó mi corazón.
Cecilia Reyes: Pues parece que te ha crecido otro, al igual que tu brazo.
Hombre de Hielo: Hay otra cosa que no encaja: cuando “morí” (no me mires con esa cara, hasta Emma reconoció que durante un tiempo mi cerebro estuvo inactivo) me encontraba en mi estado de carne, ¿cómo es que cuando desperté era prácticamente agua líquida?
Cecilia Reyes: Me temo que no lo sé, habrá que estudiarte más a fondo.

La puerta de la enfermería se abre, y entra Emma acompañada del Dr. Hank McCoy.

Hombre de Hielo: Emma, ¿has encontrado ya a los críos?
Emma Frost: “Me alegro de verte Emma, tu presencia abruma todos mis sentidos. Por cierto, gracias por rescatarme, si no tuviéramos en el grupo una telépata tan grande y poderosa como tú no sé que habríamos hecho”. Oye, no está mal... mucho mejor que lo que Scott me dice en la cama.
Bestia: Bobby, disculpa a Emma, es muy típico de ella tratar de aparentar frialdad emocional en los peores momentos.
Emma Frost: Hank, ¿alguna vez te has planteado probar la vida de mascota oficial del colegio?
Hombre de Hielo (enfadado): Emma Frost... si no quieres hacer honor a tu apellido, no me toques los *@#$& y dime de una *@#$& vez dónde están los niños.
Emma Frost: Calma, cubito de hielo. La chica se encuentra perdida por las calles de Nueva York, pero Neal y Tormenta ya van a rescatarla cual nobles caballeros. El muchacho está de camino a vuestro cuartel general. Seguridad está avisada, así que no te preocupes.
Hombre de Hielo: Lorna está en otra dimensión. Un chiflado tiene el ayuntamiento en la palma de la mano. Forja está muerto. Dos niños a los que juramos proteger se encuentran perdidos por las calles. Y lo peor, ese cabrón de Pierce aún conserva sus *@#$& de acero. ¡Y QUIERES QUE NO ME PREOCUPE!
Cecilia Reyes: Bobby, cálmate o me veré obligado a ponerte un tranquilizante, y no sé que reacción podría tener sobre ti.
Hombre de Hielo: Está bien. Comprendedme, un Hombre X ha muerto, y en lugar de llorar y guardar luto como una persona normal estoy...

Bobby se derrumba antes de acabar la frase y cae de rodillas al suelo y tapa su cara con las manos para que no vean sus lágrimas. Cecilia y Bestia se acercan a él y tratan de consolarle.

Bestia: Bobby, todos echamos menos a la gente que perdemos. Jean murió, Polaris se fue... lo importante es que podamos superarlo lo antes posible, y tratemos de seguir adelante.
Emma Frost: Me ahorraré el comentario sobre esta escena. Voy a ver si logro saber algo más sobre esos dos delincuentes juveniles... no me refiero a Ororo.

La Reina Blanca cruza el pasillo a toda velocidad, escuchando trozos de las conversaciones de los estudiantes.

“Ayer me quedé solo con miss Frost en clase, ¿y a que no adivinas que pasó?”... “Ese ojo de la frente es tan mono”... “Tengo tres brazos, tú tienes tres cabezas, pero ¿por qué no hay nadie con tres pechos en esta escuela?”... “Según esta revista, la mayor parte de nuestros políticos son gays y además mutantes”...

Emma Frost entra en su despacho y se sienta en su sofá. Debería estar en contacto con Tormenta y Ave de Trueno, pero en estos momentos le es imposible concentrarse: las imágenes de sus antiguos Infernales antes de morir, de su familia, que jamás pudo entenderla, del genocidio de Genosha y de su pasado en el Club Fuego Infernal la atormentaban. Una lágrima cruzó su rostro, y decidió transformarse en diamante para no sufrir por ello. Fría y cruel, así es como ella debía ser; nadie podía descubrir sus debilidades.

 

 

El Infierno de Mefisto, gobernado tras su muerte por Nerón, que flota sobre ríos de lava, escuchando los alaridos de las almas en pena.

Cuartel General de Factor X. Tacto entra esperando que alguien pudiese atenderle. Quizá los guardias de seguridad ya hubieran despertado, y la Patrulla X supiera del destino de sus dos mentores. Quizá todo hubiera sido una broma de mal gusto, como una prueba de iniciación.

Tacto: Tío, que ingenuo eres.

BOOM!

El Cuartel se ha transformado en un montón de escombros. Cerca de allí, una siniestra mujer azul de ojos amarillos y cabello rojo sonríe.

Mística: Logré escapar a tiempo. Tuve suerte de que la Patrulla X no se diera cuenta de que había dos guardas gemelos tendidos en el suelo. Cuando recuerden que Mística estaba en el edificio en animación suspendida, yo ya estaré lejos de aquí, y los muy imbéciles creerán que la explosión me ha matado.

Bajo los escombros del edificio, y rodeado de un par de guardas desmembrados, se encuentra Tacto agonizante.

 

PRONTO MÁS Y MEJORES AVENTURAS DE FACTOR-X