Colección: Factor-X
Autor: Peter de Winter
Número: #3
Título: Reina Lorna I
Descripción de la portada:Polaris asomada a un viejo balcón de piedra. Lleva una túnica de seda verde y blanca y una diadema de oro en la cabeza. Mira tranquilamente hacia un horizonte rojo y el viento la golpea de frente.

La imagen holográfica de Emma Frost observa al Hombre de Hielo.

-“Sois el actual equipo policial mutante, Bobby Drake”- sentencia la mujer- “Se supone que tenéis capacidad suficiente para resolver vuestros propios problemas.”
-“Este no es nuestro propio problema”- Bobby está enfadado- “Esto afecta a todos los hombres X. Polaris, Forja, y la chica, han sido tragados por un portal cuya procedencia desconocemos, y os pedimos ayuda como compañeros.”
-“Quizá debimos seleccionar mejor el equipo”- Emma se agobia- “Está claro que no sois autosuficientes”
-“¿Pero qué dices?¿Se supone que cada vez que tengamos un problema gordo nos lo tendremos que comer nosotros solos?¡Nunca ha sido así, con ningún equipo!¡Scott sabe perfectamente que siempre nos hemos ayudado entre todos!”
-“No me grites, Hombre de Hielo”- se queda pensativa por unos momentos- “Usaré a Cerebro para intentar localizar a tus compañeros. Por lo demás...”

Emma clava su mirada al fondo del salón: Tacto está semi escondido tras la puerta. Él siente la fría mirada de la mutante clavándose en sus ojos, y siente un extraño miedo.

-“Me pondré en contacto contigo cuando haya terminado, Bobby”- tras decir esto, Emma corta la comunicación y su imagen desaparece.
-“¿Quién se habrá creído que es?”- Bobby está indignado.
-“¿Quién es?”- Tacto entra tímidamente y se acerca a él.
-“Una de las directoras de la Escuela. Aunque hace dos días era la peor enemiga de los hombres X. Curioso,¿verdad?”
-“Hombre de Hielo...”- empieza diciendo el joven.
-“Llámame Bobby”
-“Bobby...”- Tacto nota el nerviosismo y el desconcierto del mutante- “¿Supple estará bien?”
-“Bueno...”- Bobby intenta controlar la situación para no asustarle más aun- “Digamos que habéis tenido un inicio con poca suerte. Pero con todo, te aseguro que no es la primera vez que alguno de nosotros desaparece y luego vuelve”

Una señal de aviso de la mesa de control corta la conversación. El Hombre de Hielo se acerca a ella y aprieta el botón de uno de los monitores. En la pantalla aparece uno de los vigilantes uniformados del Edifico X.

-“Señor Drake”- dice el vigilante bonachón- “Una chica solicita visitarles”
-“¿De quién se trata?”

El vigilante mueve el objetivo de la cámara para enfocarla.

-“Vengo a ver por dentro vuestra modesta casita”- Kitty Pryde sonríe a la cámara.
-“¿Desea que la conduzca a la cámara de identificación?”- pregunta el vigilante.
-“No, hágala pasar. Es de la familia.”

Otra dimensión, donde el cielo es rojo, en el decadente Palacio Real.

-“No...no es mi madre...”- Supple se revuelve en un suelo sucio y de piedra, dormida. Una mano toca su espalda e intenta despertarla, consiguiéndolo- “¡No!¡No me toques!”

La joven se inclina violentamente, llorando por su pesadilla. De rodillas junto a ella está Forja. Ambos se encuentran en el interior de una amplia sala de piedra, donde las sombras ocultan las esquinas, y unas cuantas velas dejan ver la única salida del habitáculo: una puerta de rejas, donde al otro lado solo hay oscuridad.

-“¿Estás bien?”- le pregunta Forja preocupado.
-“Joder...” - Supple reacciona al observar donde se encuentran- “Dime que estoy teniendo otra pesadilla”
-“Me temo que no”- Forja se pone de pie y se dirige a coger una de las velas del suelo- “Yo acabo de despertar también. Y te agradecería que no me preguntaras donde estamos.”
-“¿Po...por qué?”-
-“Porque no quiero asustarte más diciéndote que no tengo ni idea”- contesta Forja acercándose a las rejas con la vela en la mano.
-“Muchas gracias. Es un detalle”- Supple se levanta y se dirige a donde está el indio.
-“La cerradura de esta puerta es muy arcaica”- dice sacando la mano de entre las rejas para tocarla- “Con una sola patada podría...”

Un rugido que proviene de fuera echa para atrás a Forja, y hace que Supple se abrace a él emitiendo un alarido.

De entre las sombras del exterior, aparece una especie de lagarto gigante, del tamaño de un caballo, con unos dientes prominentes que no le dejan cerrar la boca. Lleva un collar de acero agarrado al cuello.

-“¿Qué coj#ç.. es eso?”- pregunta Supple.
-“Un perro doméstico evidentemente no...”- le responde Forja observando al animal desde una distancia importante.
-“Ji, ji...”- una desagradable risita sale de las sombras cercanas al lagarto-“¿Os ha asustado mi mascota?”

El raquítico y asqueroso Simbra aparece al lado del monstruo, sosteniendo la correa que lo sujeta.

-“¿Y ahora qué?¿El Conde Drácula?”- dice Supple sin dar crédito.
-“Calla, niña”- le ordena Forja antes de dirigirse a Simbra- “¿Quién eres’¿Dónde está Lorna?”
-“¿Quién? Ah, de vuestra amiga habláis” –realmente es repugnante observar como Simbra habla babeando- “Ya no tiene el nombre que dices. Y yo, soy Simbra.”
-“Muy bien, Simbra”- Forja se acerca más a las rejas sin miedo, esquivando la mano de Supple que intenta detenerle- “¿Sabes quienes somos?”
-“Un error”- sonríe el enano- “Vosotros dos no teníais que haber traspasado el portal de los Senderos. Pero no hay drama. Aquí dentro moriréis.”
-“Por lo que veo” –continúa el mutante- “no lo sabes. Así que vamos ha presentarnos, y luego, seguidamente, nos dirás qué hacemos aquí y donde está Lorna.¿Supple?”
-“¿Sí?”- dice ella sin deshacerse de su miedo.
-“Adelante”- le ordena él sin girarse a ella, desafiando con la mirada a Simbra.
-“¿Adelante el qué?”- pregunta desconcertada.
-“Pues eso, que adelante...”- le contesta girando el cuello esta vez para hacerle un gesto con la cabeza en dirección a los dos monstruos.
-“Ah, vale”- Supple comprende lo que Forja quiere decirle y estira sus manos hacia la puerta, concentrándose- “Mierda, indio”
-“¿Qué pasa?”- esta vez sí se da la vuelta y se acerca a ella.
-“Que no puedo...No funciona lo mío...”- se alarma la chica.
-“Ooooh, nooo...”- susurra Forja frotándose la frente con la mano.
-“Ji, ji”- vuelve a reír Simbra- “Sois cómicos. Pero ahora tengo que irme. Mi mascota os vigilará. Y ya sabéis...si intentáis salir...¡Ñam!”

Simbra desaparece entre las sombras riendo.

-“¡Indio!”- Supple se mira las manos sorprendida- “¿Porqué no puedo hacer nada?”
-“No sé, niña”- Forja da vueltas por la parte iluminada de la mazmorra- “Pero sospecho que no estamos en nuestra dimensión.”
-“¿Vuestra dimensión?”- una voz de hombre brota de una de las esquinas oscuras de la misma sala donde ellos se encuentran.

Supple corre hacia Forja y éste la protege poniéndose delante de ella con los brazos alargados.

-“¿Quién eres?”- pregunta él.

Un joven moreno vestido únicamente con una túnica blanca rasgada se acerca a una de las velas para ser visto.

-“No os asustéis. Soy preso como vosotros. Mi nombre es Ridol, y soy hermano del actual Rey”

Polaris duerme sobre una cama. Alguien ha cambiado su vestimenta, y ahora luce una túnica de seda verde y blanca, y lleva una diadema de oro en la cabeza.
Va despertando y abriendo los ojos.

-“Ummm...¿Qué...qué ha ocurrido?”

Todavía débil se incorpora quedando sentada en la cama. Se frota la cara y observa a su alrededor.

-“Ya, ya recuerdo”- está en un dormitorio, decorado de forma medieval- “A ver quién es el responsable de todo esto.”

Coge fuerzas y se pone de pie, descalza. En un pequeño espejo de la pared se observa.

-“Y no solo se va a arrepentir de haberme traído aquí. Pienso asfixiarle con esta absurdez con la que me ha vestido”

El estrecho pasillo también es típicamente medieval. La puerta se abre, y Polaris asoma la cabeza comprobando que no se ve a nadie.
Sale del todo y oye un ruido parecido a tambores que proviene del interior de la única puerta que hay al fondo.
Se dirige a ella lentamente, primero, y a medida que el sonido va aumentando, aligera enfureciendo su rostro cada vez más.
Llega a la puerta, y muy cabreada la abre de golpe con una patada.

El ruido de tambores ha cesado y no hay nadie. Se queda paralizada cuando ve lo que hay al otro lado. La sala es inmensa, más iluminada que la estancia que ha tenido oportunidad de ver antes. Las cortinas que caen del altísimo techo al suelo son de terciopelo rojo, solemnes. Y una larga alfombra verde cubre el suelo desde donde ella está hasta el fondo, terminando en los pies de una silla dorada, de un trono. Y tras el trono, en la pared, el retrato más enorme que jamás había visto, desde donde la mira una mujer increíblemente parecida a ella aunque más joven.

Lorna da un paso hacia dentro extrañada. De pronto, la puerta se cierra sola detrás de ella.

-“¿Qué pasa aquí?”- se pregunta mirando a todos lados.

-“Bienvenida de nuevo”- la voz de Kyrus resuena en la estancia sin definir su procedencia.

-“¡Da la cara si no quieres que te saque a la luz yo misma!”- Polaris vuelve a enfadarse.

Una de las cortinas que hay junto al trono y bajo el retrato se abre, y la figura de Kyrus sale de ellas.

-“No te conozco...”- dice ella forzando la vista para verle mejor en la distancia.

-“Oh, sí me conoces”- responde Kyrus con una mirada autoritaria y tierna a la vez- “Sólo necesitas tiempo. Que los Senderos te ayuden”

Frente a Polaris de pronto aparecen de la nada cinco figuras vestidas con largas túnicas verdes y encapuchados, que no dejan ver su rostro. Son los Senderos, que permanecen inmóviles frente a ella.

-“Ya está bien”- Lorna levanta las manos- “Ha sido todo muy impresionante, pero...”

La mutante se sorprende cuando se da cuenta de que no tiene poderes mutantes. Al fondo, Kyrus le sonríe. Polaris se da la vuelta con rapidez y se dirige a la puerta por donde ha entrado para escapar. Pero los Senderos dirigen la punta de sus dedos hacia ella, y lanzan unos rayos de energía de procedencia desconocida, que le alcanzan y le sujetan en el aire.
Lorna siente dolor, pero ese extraño poder no la deja gritar. Y de pronto, imágenes de un pasado que no conoce, empiezan a brotar de su mente:

Se ve dentro del cuerpo de la mujer que hay en el retrato, asomada al balcón del Palacio Real. Una multitud de personas, campesinos, la aclaman desde abajo, y las tierras son verdes y prósperas. Ella les saluda con la mano majestuosamente.

-“Te adoran tanto como yo”- dice una voz detrás de ella.
-“Y aman a su Reina tanto como a su Rey”- responde ella dándose la vuelta.
Ridol, el joven moreno, está vestido con un manto azul y lleva una corona en la cabeza. Se acerca a su esposa y sujetándole la mano se une a ella en el saludo.
Kyrus se acerca a ellos por detrás sin que se percaten, apretando el puño de pura rabia.

-“Ahora...”- Kyrus alza las manos y de ellas empiezan a surgir rayos de energía mágica-“...o nunca”

Los campesinos que antes gritaban de felicidad huyen al ver que el Palacio Real se ilumina y tiembla. Ridol y su esposa se abrazan arrodillados en el balcón mirando a Kyrus, que cada vez desprende más energía.

-“¡Kyrus!¡Hermano!¡¿Qué haces?!”- le grita el Rey.
-“¡Pongo orden, Ridol!¡Que las cosas sean como deben ser!”- le contesta.
-“¡No puedes hacer esto!”- Ridol se pone en pie- “¡Estás faltando a la promesa de renunciar a la magia!”
-“¡Calla!”- Kyrus le lanza un rayo que lo inmoviliza.
-“¡Amor mío!”- la Reina se pone en pie para tocarle, pero el hacerlo desprende una corriente eléctrica dolorosa, y con lágrimas en los ojos mira a su cuñado- “¿Porqué haces esto?”

Kyrus se acerca a ella mirándola detenidamente.

-“¿No lo sabes?”- levanta una mano para acariciar la cara de la joven- “Lo hago por amor, Wisla”.

Ese nombre se repite varias veces en la cabeza de una atrapada Polaris:

-“Wisla, Wisla, Wisla...No puede ser...”

De nuevo en las mazmorras del Palacio.

Forja y Supple escuchan atentamente a Ridol, sentados en el suelo.

-“Mi hermano mayor nos engañó, no había renunciado a la magia tal y como le prometimos a mi padre en su lecho de muerte. La magia ha provocado muchos males en nuestra tierra. Y ahora él es el único portador. Me odia porque mi padre me coronó a mí antes que a él. Me robó el trono y...a Wisla”

Ridol baja la mirada al suelo entristecido. Forja y Supple no tienen palabras, hasta que el indio se decide a hablar.

-“¿Y dices que nuestra compañera es la reencarnación de Wisla?’”
-“Mi dulce Wisla era la única descendiente de una importante familia hechicera que entre otras maravillas era capaz de abrir puertas a otros mundos”
-“Transportación dimensional”- puntúa Forja.
-“¿Cómo?”- pregunta el joven prisionero.
-“Es como lo conocemos en nuestra dimensión”- explica el mutante- “Continúa, por favor”
-“Mi esposa se negó a amar a Kyrus. Entonces él la amenazó con transformar a su familia en sus esclavos. Cumplió con la amenaza. Ahora los llama los Senderos. Y Wisla...Wisla...”
Ridol se echa a llorar y continúa hablando con dificultad.

-“...Wisla, antes de quitarse la vida, forzó todo su poder para hechizarse ella misma...”
-“Volvería a nacer en otro mundo,¿no es así?”- le ayuda a terminar Forja.
-“S-sí...Y mi hermano supo lo que iba a hacer, y la ha buscado durante todo este tiempo con ayuda de los Senderos”
-“Lo que quiere decir que aquí el tiempo transcurre de manera distinta”- Forja se toca la barbilla asumiendo toda la información- “Es increíble”

Supple, afectada, se levanta para sentarse más cerca de Ridol, a su lado, y pone su mano sobre el hombro del destronado.

-“Es una historia muy triste...”- dice la joven, ante un Forja asombrado por la reacción.

-“¿Qué miras, indio?”- Supple mira enfadada a su compañero al notar su mirada- “¿Acaso no es una historia triste?”
-“Mi hermano pretende anular los poderes mágicos de Wisla a la misma vez que le hace recobrar la memoria. De ese modo ella no podrá protegerse del encantamiento que la obligará a amarle”
-“Bien”- Forja rompe el ambiente narrativo creado por Ridol y se pone en pie mirando a su alrededor- “Así que estamos en otra dimensión dominada por un falso rey hechicero, sin poderes mutantes que sirvan para ayudar a Lorna que resulta ser una reina desde que nació, y encerrados en una mazmorra guardada por un reptil enorme. La vida es maravillosa,¿verdad?”- Forja mira sonriente a Supple.
-“No sé qué te hace tanta gracia”- le recrimina ella sin dejar de consolar a Ridol.

Forja saca de su rodillera una pistola minúscula.

-“Yo sí”- les guiña un ojo a los dos jóvenes, que lo miran sorprendidos- “No tenéis que besarme. Suelo ir siempre equipado por casa. La experiencia, ya sabéis”

Y en la dimensión que nosotros conocemos, en el Edifico X, el Hombre de Hielo vuelve a hablar con Emma Frost a través de la comunicación holográfica.

-“Así están las cosas. Cerebro no capta a ninguno de los tres. Vista la gravedad, mañana a primera hora Scott, Hank y yo estaremos ahí. No quiero que de momento esto transcienda más, Bobby, así que es mejor mantener a los medios de comunicación fuera.¿Entendido?”
-“Bien, Emma. Debería pedirte disculpas por mi forma de hablarte esta mañana. Pero entiende que esta situación me tiene muy nervioso”
-“Nosotros también lo estamos. Y ya hablaremos de vuestro comportamiento, incluida la decisión de tutelar a esos dos jóvenes desafiando las órdenes de la Dirección. Por cierto,¿dónde está el chico?”
-“Está paseando con Kitty por el Edificio”
-“¿Kitty?¿Kitty Pryde?”
-“Sí. Vino de imprevisto y Tacto y ella han congeniado muy bien”
-“¡Bobby Drake!”- Emma se enfurece y le grita- “¡Desde aquí te aseguro que Kitty está en otro lugar, que no es precisamente el Edificio X!”
-“¿Cómo?”- el Hombre de Hielo se asombra- “¿Cómo que...?”

No puede terminar la frase, porque la mesa de control se apaga cortando el contacto con Emma. Las luces del Edificio también se cortan, saltando en su lugar las de emergencia.

-“Genial. Y yo solo”- el Hombre de Hielo frunce el ceño.

En otro lugar del Edifico, Tacto está inmóvil en el suelo con un fuerte golpe en la cabeza. Kitty está a su lado, terminando de desconectar el Sistema Central, instalado en una placa en la pared.

-“Perfecto. No podía haber sido mejor”- Kitty saca de su bolsillo un tele comunicador y lo activa para hablar con alguien- “Estoy en la Planta 8, sección de Seguridad Interna”

El portal transportador rosa de Afrodita se abre en esos momentos, y aparecen Bola de Grasa y ella, sosteniendo un mapa del Edificio X.

-“¿Quién es ese?”- pregunta Afrodita señalando
-“Un adolescente con muy mal gusto para las chicas”- dice Kitty, que mientras empieza a alejarse del lugar seguida por Bola de Grasa y Afrodita, va transformándose en quien es realmente: Mística.

-“Nos vamos de excursión”- dice Mística.

LAS INTRIGAS GENERADAS PROSIGUEN EN EL FACTOR-X #4 ¿VAS A PERDÉRTELO?