Colección: Factor-X
Número: #9
Autor: Los 12 de Tyrone
Título: Factor final
Descripción de la portada: Forja y el Hombre de Hielo yacen en el suelo, sobre un charco de sangre. Sobre ellos, el afilado cuchillo del antebrazo de Donald Pierce.
Prólogo:
El Distrito X no es el un buen sitio para dar un paseo: un callejón un poco más oscuro de lo habitual puede esconder todo tipo de sobrehumanos dispuestos a quedarse con la bolsa... y la vida. No hay distinciones, no importa si eres humano o mutante, basta con que tengas un monedero con unas cuantas monedas en su interior, para darte por muerto.
La mayoría de las personas con un par de dedos de frente no se acercan a este lugar alejado de la mano de Dios; por desgracia, los residentes tienen pocas opciones.
Una pareja mutante se dirige a su casa; son un hombre robusto de dos metros y medio de alto, y una mujer recubierta de escamas; con la cabeza cubierta y con las cuencas de los ojos vacías, tapadas por un fino velo de piel. No parecen tener mucho dinero, aunque tampoco se diría que no llegan a fin de mes. El hombre está contento, pero la mujer no comparte el sentimiento.
Robert: ¿Qué te pasa, Maria? El médico ha dicho que estás embarazada, ¿no es eso motivo de celebración?
Maria: Robert, mira donde vivimos. ¿Crees que este es sitio para cuidar a un hijo?
Robert: Nos iremos de aquí, he encontrado un apartamento en Coney Island...
Maria: Robert, por favor, ten un poco de sentido de común. A duras penas conseguimos pagar el alquiler, ¿cómo esperas salir del barrio siquiera?
Robert: Buscaré otro trabajo, María; no me importa cual. Haré lo que sea, con tal de que nuestro hijo no tenga que pasar por lo mismo que pasamos nosotros.
Los dos están tan absortos en la conversación que no se han dado cuenta de que un grupo de mutantes jóvenes les han seguido los pasos. De pronto, la poco iluminada calle se queda completamente a oscuras.
Maria: ¿Por qué paramos?
Robert: Olvidaba que no puedes ver. De pronto, la ciudad ha oscurecido.
Araña: No os preocupéis, sólo estáis sumergidos en la “oscuridad” de Tinieblas. Disculpad, pero es mucho más fácil robaros así. Adelante, Brazos.
Los dos mutantes sienten como dos ágiles manos tantean sus bolsillos en busca de algo de valor.
Maria: Por favor, no tenemos mucho dinero. Dejadnos ir. ¡Ah!
Una de las manos estruja el trasero de María, firme pero suavemente.
Brazos: Está bien, os dejaremos marchar con vuestro dinero... si antes la mujer me hace cierto favor. A puesto a que hace unas...
Robert: ¡Cerdo, apártate de ella!
Entonces, en un abrir y cerrar de ojos, Brazos empieza a arder en llamas. Su grito a penas dura un par de segundos, pues el fuego es tan intenso que en poco tiempo queda reducido a cenizas. Entonces, la tenue luz vuelve a brillar por las calles del Distrito X.
Tinieblas: Han... han matado ha...
Araña *: ¡Hijos de perra, tenemos contactos! Tendréis noticias nuestras. ¡Vapor, telepórtanos!
Una nube gaseosa envuelve a la banda, y todos desaparecen en la fría bruma.
María (llorando): Robert, tenemos que irnos ya de este lugar.
Robert: No te preocupes, querida, nos iremos.
Al instante, un susurro suena en sus cabezas. Es el Dictador, dispuesto a movilizar a toda su especie.
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Edificio de Factor X, estudio de Forja:
Forja: ¿Estáis todos listos?
Hombre de Hielo: Estamos listos desde hace media hora, no tenemos la culpa de que te hayas puesto a “inventar” uno de tus juguetes en el último momento.
Forja: Éste “juguete” será lo único que nos proteja de las ondas mentales del Dictador. A juzgar por lo que ha hecho en el ayuntamiento, debe de ser un telépata a la altura de Emma Frost.
Tacto: Y, ¿cómo se supone que funciona?
Forja: Colocaos este “collar” en el cuello. La piedra que lleva en el medio en realidad es un sofisticado repulsor de ondas cerebrales. En otras palabras, un ROC.
Hombre de Hielo: Disfrutas con lo que haces,¿verdad?
Forja: Sí.
Supple: Bueno, ya sabemos cómo evitar que ese aspirante a Fidel Castro nos derrita los sesos. ¿Podemos irnos ya?
????: ¿Tan pronto?, ¡si acabamos de llegar!
La voz sale de un punto luminoso del laboratorio, una brecha rosa en el espacio de la que poco a poco van apareciendo dos siluetas: un hombre alto, de aspecto sombrío, y una joven pelirroja cuyos ojos despiden odio.
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Hombre de Hielo: ¡Son Pierce y Afrodita! ¿Qué hacen juntos?
Donald Pierce: Digamos que estoy ayudando a una nueva amiga a cobrarse una justa venganza.
Forja: Venga ya, Pierce. El único amigo que has tenido en tu asquerosa existencia has sido tú mismo.
Afrodita: ¡Silencio! Todos vosotros pagaréis la muerte de mi hermano.
Afrodita apunta con su mano al Hombre de Hielo, que no tarda en sufrir las consecuencias de ese acto.
Hombre de Hielo: ¡agh! Mi brazo... esa %$”#@ ha teleportado mi brazo ¡aaagh!
En efecto, un chorro de sangre brotaba del punto de unión entre el hombro y el lugar dónde antes estaba el brazo izquierdo de Bobby.
Afrodita: Puedo hacer mucho más que eso.
El Hombre de Hielo congela el vestigio, y trata de aguantar el dolor como puede.
Hombre de Hielo: Zorra... voy a convertirte en una escultura de hiel... bugh
Bobby pone su mano derecha en su pecho, sólo para confirmar lo que ya sabía: le habían quitado el corazón. El resto del grupo contempla la escena alarmados; Afrodita también parece conmocionada por lo que acaba de hacer. El único que permanecía impasible era Pierce, tan tieso y callado como acostumbraba a estar. Forja coge un arma de su mesa de trabajo, y apunta a Pierce.
Forja: Hijo de la grandísima %$”#@, ¡Vas a pagar por esto!
Un rayo verde sale del cañón de Forja, y hubiera acabado con Pierce de una vez por todas de no ser porque Afrodita lo desvaneció a tiempo, sólo para hacerlo aparecer segundos después detrás de Forja. Pierce agarra del cuello a Forja; gracias a sus prótesis robóticas, su fuerza era tres veces superior a la de un hombre ordinario.
Donald Pierce: Afrodita es extraordinaria, ¿no crees? En poco tiempo ha aprendido ha utilizar todo su potencial. Claro, que con un maestro como yo...
Forja: Maldito cyborg, has convertido a una muchacha inocente en asesina.
Donald Pierce: Te equivocas, fuisteis vosotros. Yo sólo avivé la llama.
Pierce lanza a Forja por los aires, cayendo éste sobre una complicada máquina cuya función sólo él conocía. Entonces, el cyborg desenvaina un cuchillo colocado en su antebrazo como una navaja y se acerca al indio. Supple y Tacto habían permanecido callados todo este tiempo, paralizados por el miedo, pero ésta última acción hizo reaccionar a Supple que, llorando, se acercó a Donald y, postrándose ante él, suplicó:
Supple: Por favor... no le mates. Ten piedad, no le hagas daño... el no tiene la culpa de nada. Por favor...
Pierce suelta una carcajada macabra, y rebana el gaznate del inconsciente Forja.
Supple: NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!
Donald Pierce: No te preocupes mocosa, en breve te reunirás con él.
Afrodita: ¡No! Quiero decir... Por favor, señor Pierce, vayámonos. Son sólo unos críos, ¿qué daño pueden hacernos?
Pierce mira a Afrodita con una extraña mueca, y entonces contesta.
Donald Pierce: Está bien, pero será mejor que no te ablandes ahora.
Afrodita mira hacia dónde se encuentra el cuerpo sin vida de Bobby; luego mira a Tacto, llorando en un rincón, y a Supple, abrazando el cadáver de Forja: Se siente malvada. Pero no había tiempo para los lamentos, de la punta de sus dedos surge un haz de luz rosada que poco a poco envuelve a los asesinos, hasta que desaparecen.
Un par de minutos de silencio, que Supple se encarga de romper, como de costumbre.
Supple: Cobardes... ¡Somos unos cobardes! Deberíamos haber hecho algo, haber ayudado, yo que sé. Y en lugar de eso, nos hemos puesto a lloriquear como unos niños, y Bobby y Forja están muertos. ¡Muertos Tacto!
Tacto no dijo nada. Sabía que Supple llevaba razón, pero no quería avivar su enfado. Finalmente, dijo:
Tacto: ¿Y qué hay del Dictador? Sin ellos, ¿cómo podremos...
Supple: ¡A la mierda con el Dictador! Huyamos, volvamos a las calles, nuestro auténtico hogar. No somos héroes, solo mendigos. Pero juro que Pierce me las va a pagar... él, y esa ridícula bruja.
Supple cierra el puño con fuerza, y muchos objetos levitan.
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El Ayuntamiento:
Carrie Foster: Por favor, Dictador, quienquiera que seas, para. Sólo eres un niño, ¿no ves todo el daño que estás causando?
Dictador: ¿Y vosotros, es que acaso no me hicisteis daño a mí, no matasteis a mi padre, sólo por ser diferente de vosotros? América da asco, pero hoy cambiarán las tornas.
Carrie Foster: Te lo pido por favor, recapacita, quizás pueda conseguirte un...
Dictador: Por favor, cállese, me está levantando dolor de cabeza. Cállese, o tendré que obligarla yo mismo.
Fuera, se oyen gritos y explosiones. Dictador está complacido.
Dictador: ¿Oyen eso? Ahora mismo está sucediendo todo aquello que los humanos temíais; lo que muchos no saben es que si ocurre esto ha sido por culpa suya. Si no hubieran...
Carrie Foster: Empiezas a hablar como Magneto. Pero no eres Magneto.
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Un apartamento de lujo, con vistas al mar. Afrodita se encuentra tumbada en la cama. Pierce mira por la ventana.
Donald Pierce: Empiezo a dudar e tu lealtad, Afrodita. ¿Por qué no me dejaste acabar con aquellos críos.
Afrodita: Ya te lo dije, sólo son niños, no tienen la culpa de nada.
Pierce da un puñetazo al cristal de la ventana, que se rompe en mil pedazos.
Hombre tras la puerta: ¿Va todo bien? He oído cristales.
Donald Pierce: Sí, más o menos. Me he tropezado y he roto el cristal de la ventana, ¿le importaría traer a alguien para que lo limpie?
Hombre tras la puerta: En seguida.
En cuanto aquél hombre se aleja, Donald Pierce se acerca a Afrodita y la agarra del camisón.
Donald Pierce: Escúchame bien, no voy a permitir que estropees mis planes porque te hayas vuelto “blandita”. Si vuelves a dudar, te mataré. ¿ESTÁ CLARO?
Afrodita: Transparente.
Donald Pierce: Bien. Veo mucho revuelo en la calle. Parece que ese Dictador ha calado hondo.
* Para quién no lo sepa, ahí van las descripciones de los ladrones: Araña tiene ocho ojos, la piel cubierta de pelo y cuatro brazos más; Tiniebla está compuesto de sombras, de forma similar a Capa; Brazos era elástico, y tenía buen sentido de la percepción espacial; Vapor es una mujer capaz de convertir cualquier cosa en un gas tóxico.
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¿CÓMO SUPERARÁ EL GRUPO LA SOMBRA QUE LA MUERTE HA DEJADO SOBRE FACTOR-X?