Serie: Masacre.
Autor: Metallicas.
Numero: 5
Titulo: Una misión importante. (Parte 1)
Descripción de la portada:

**Japón.

--¿Estás seguro de que esa es la casa?
-Si.
--Pues, puedes empezar.
-Ya lo he hecho.
--En fin…

Masacre estaba corriendo por un pasillo de suelo de madera. Las paredes eran de papel. Detrás de Masacre había una, con un hueco en el centro.

Sacó su katana y rasgó el delicado papel de una puerta y saltó a la habitación. Cuando llegó al suelo, dio una voltereta en el suelo y se incorporó, con una pistola en la mano izquierda.

Había cuatro hombres vestidos con kimono alrededor de una pequeña mesa de madera. Se levantaron y desenfundaron sus katanas. Uno de ellos lanzó un plato, directo a la mano de Masacre. La pistola cayó al suelo, a causa del golpe.

Masacre desenfundó otra katana y la empuñó. Con una espada en cada mano, comenzó a correr hacia los cuatro hombres.

-Parecéis chicas con esos vestiditos.-Dijo Masacre, mientras le pegaba una patada en la boca a uno de sus adversarios. Éste cayó al suelo, pero giró su muñeca, con intención de dañar a Masacre con la katana. Éste saltó y esquivó el ataque.

Otro hombre le agarró por el brazo y le tiró al suelo. Masacre hizo un ágil movimiento y se puso de pie al instante. Desclavó su katana del suelo y atacó. Una katana le provocó un corte en la pierna. Masacre cayó al suelo, lanzó su katana con fuerza y ésta se le clavó a uno de los hombres en la pierna derecha. El hombre cayó de rodillas al suelo.

-¡Toma ya! ¡A que duele!

Otro samurai se acercó a Masacre y alzó su katana. Luego la bajó, con intención de herir al caído, pero el mercenario fue rápido y le pegó una fuerte patada, con su pierna buena, en la entrepierna. El samurai retrocedió y cayó de rodillas.

-¡Uf! ¡A eso se le llama…!
--¿Qué?
-¿A ti qué te importa?

Masacre le pegó una patada en la cara al que estaba de rodillas. Éste cayó inconsciente.

Una katana silbó en el aire, dirigida al cuello del mercenario. Éste se echó para atrás y esquivó el ataque. El samurai redirigió su katana, para no fallar el ataque. Masacre interpuso su espada y se cubrió. Pero el impacto le hizo caer al suelo.

-Que sepáis que soy muy bueno, y que tengo más armas, pero quiero mantener un combate entre iguales, si es que un cuatro contra uno os parece un combate entre iguales…

El que tenía la katana en la pierna se había puesto de pie a duras penas. Masacre lanzó su otra katana y se la clavó en la otra pierna.

-¡Agh!
-Si es que soy el amo… he esperado a que te pongas de pie, para hacerlo.

Las carcajadas de Masacre llenaban el lugar.

Solo quedaban dos samurais. Uno de ellos atacó frontalmente al mercenario, quien ya se había puesto de pie. Masacre se echó a un lado y le esquivó. Pero antes de darse cuenta, el otro samurai estaba justo delante de él y su katana iba dirigida a su pecho.

Masacre, en un rápido movimiento, se inclinó un poco, e hizo que la katana se clavase en su brazo derecho. La katana que sostenía con la mano derecha, cayó al suelo.

El samurai hizo y barrido y derribó al mercenario. El otro se acercó lentamente.

-*******.
-****, *****.
-¡Eh! ¡En cristiano, que no entiendo ni un plátano! Hablando de plátano… ¿Os sabéis esa adivinanza de: Oro p…?

Masacre tuvo que interrumpir su frase para girar sobre si mismo, a tiempo de esquivar la katana de uno de los samurais. Luego volvió a girar y le pegó una patada a la espada. Ésta salió despedida y se clavó en la pared. Otra patada de Masacre alcanzó las piernas del otro hombre, y le derribó. La katana se le escapó de las manos y se deslizó por el suelo hasta llegar a las manos del mercenario.

-¡Oh! ¡Si parecía calculado y todo! ¡Y pensar que todo eso lo he hecho solamente para buscar las llaves…!

El samurai que quedaba en pie no daba crédito a sus ojos: su rival era realmente rápido.

Masacre se puso de pie y señaló al hombre con la katana. Luego, en un rápido movimiento, golpeó su cabeza con la empuñadura, dejándole inconsciente.

El otro samurai, el que estaba en el suelo, se intentó poner de pie, pero una fuerte patada de Masacre en su cara le detuvo. Varios dientes saltaron a causa del golpe, y la sangre salpicó el traje del mercenario. Otra patada le dejó inconsciente, y le rompió varios huesos de la cara.

-¡Uy! ¡A eso lo llamo yo ‘‘romperle la cara’’ a alguien. En fin… veo que solo quedas tú…-Dijo Masacre señalando con la katana al hombre herido.-Bueno, solo quedáis tu y tus katanas… vale… ese no ha tenido gracia.

Masacre se acercó al samurai.

-¿Sabes hablar en mi idioma?

No hubo respuesta.

-Lo tomo por un “no”.

Un golpe con la empuñadura en la cabeza le dejó en el suelo, desmayado.

-Bueno… Chase… creo que ya está…
--Coge el mapa, debería estar en un baúl de madera, en la habitación.
-Lo veo.
--Ábrelo.
-Ya lo he hecho ¡Jajajaja! ¡Que mal has quedado! ¿De verdad crees que no puedo abrir una caja por mi mismo?
--La caja no… abre tu bracelete… tiene la llave para desactivar la bomba que protege la caja.
-¡Oh! ¡Mierda!
--Corre, sal de allí.
-¡Ni hablar!

Masacre metió la mano en la caja y sacó otra de madera. Hizo palanca con su katana y la abrió.

-¡La tengo!
--¡Sal de allí!

Empezó a sonar un pitido, que pronto se convirtió en varios pitidos cortos.

Masacre miró a su alrededor. Los samurais… Lanzó sus dos katanas contra la pared. Éstas se clavaron. Luego, saltó por la ventana.

Las dos katanas, una sobre la otra, provocaban una sombra en forma de cruz sobre la habitación.

Masacre aún no había llegado a tierra, cuando el edificio voló por los aires.

El mercenario corrió por la calle y se metió en un callejón. Ya había abandonado la zona rica y antigua de Tokio, ahora no había casas con paredes de papel.

Siguió corriendo un buen rato, y luego, desvió hacia su derecha, metiéndose en otro callejón.

Al final de éste, había varias figuras.

-¿Tienes el mapa?
-Si, Alex.
-¿Cuándo atacamos?
-Karolina, es de noche, mañana por la mañana, comenzará la acción ¿Habéis conseguido averiguar algo sobre Sugimori?
-Si.-Respondió Gertrude.
-¿Y bien?
-Es un ninja- respondió Alex.
-Experto en artes marciales, campeón del mundo en aikido, domina la katana y el arco…
-Vamos, algo más que un ninja…
-Si, Masacre. Es el más destacado.
-¿Qué pasa con él?-Preguntó Molly.
-Molly, nuestra misión es darle caza, y éste es el mapa de su guarida.
-¿Puedo ayudar?
-Si.
-No.
-¿Qué?
-Masacre, Molly es muy joven, no está lista para peleas así.-Se quejó Karolina.
-¡Si estoy lista!
-Eso es.
-… Chase, ¿Qué opinas tu?
-Creo que Molly debería venir… ya es mayorcito. Además… estamos nosotros para protegerle si sucede algo.
-Estás tú… porque yo no pienso encargarme de limpiar pañales sucios-Dijo Masacre- ¡Qué me pasará hoy! ¡Llevo dos chistes malos seguidos, que no es lo mismo!
-¿Y dónde dormiremos?
-Creo que conozco el lugar adecuado…

-Dos habitaciones, por favor.

La recepcionista miraba con cara extraña a Masacre.

Éste llevaba puesto un kimono blanco sobre su traje, unas sandalias, y un sombrero del que colgaba un letrero diciendo: ¡No soy chino, soy japonés!

-Tome.

Masacre cogió las llaves.

-¡Vamos, niños!
-¡¿Qué?!
-Jo… quería que pareciésemos una feliz familia numerosa… bueno… quería el descuento…
-Señor, aquí no hacemos descuentos de familia numerosa, es un albergue…
-¡Hala! ¡Ya me han chafado la fiesta dos veces!


Continúa las interesantes “vacaciones” de Masacre y su “familia” ¡¡No te lo pierdas!!