Serie: Nuevos Mutantes
Autores: Advenedizo y Narutaki
Número: #2
Título: Cuenta atrás II
Portada: Lobezno apoyado en un gigante lapiz negro y amarillo, y tras él, la Bestia, ambos con el uniforme negro y amarillo de hombres X y con aspecto desenfadado. Todo ésto sobre fondo blanco.

El día es soleado. El astro brilla fulgurante en lo alto del cielo inmenso, azul sedoso, haciendo que la vista del majestuoso edificio del Instituto Xavier para Jóvenes Talentos se muestre aún más enhiesto ante los padres y alumnos que llegan en un goteo incesante, y caminan por los jardines hasta el hall tras haber aparcado los coches.

Se produce una extraña paradoja, y es que por lo general se aprecia mayor entusiasmo en los rostros inocentes de los críos que en los de unos desconfiados o asustados padres ante una circunstancia que ellos jamás hubiesen elegido vivir.

En el pequeño descansillo que hay justo ante la puerta, figurando custodiarla, cruzado de brazos y luciendo gafas de sol, con pantalones tejanos y un polo de fina tela colo calabaza que luce un cocodrilo bordado a la altura del corazón Scott Summers contempla con su mejor sonrisa la llegada de un alumno tras otro.

Los que ya son conocidos reciben alguna mueca de candidez, y los nuevos una sonrisa que en algunos casos es devuelta y en otros fuente de sentimientos varios desde el miedo hasta la simpatía.

Junto a él Emma Frost, la Reina Blanca, luciendo vaqueros y blusa del color de la nieve y el pelo suelto, elegante y salvaje a la par, tratando de contener su innato aspecto lascivo. Los alumnos más cercanos a la adolescencia no reprimen los comentarios sobre el físico de la profesora, pese a estar a escasos metros de ella, lo que provoca una falsa reacción de enfado que tapa su satisfacción narcisista.

- Hola Deb, buenos días –casi como un autómata-. ¡Eh, Joel, estás muy rojo! ¿Has ido a la playa?

Mientras todo el engranaje de la rutina, tanta rutina como un colegio para mutantes pueda permitir, se pone en marcha, en la parte de atrás el profesorado disfruta sus últimos minutos de libertad plena antes de tener que acudir al salón de actos donde se realizará la presentación del presente curso académico.

Lobezno, con sus pantalones deshilachados y la camisa a cuadros, blanca y marrón, remangada por encima de los codos camina junto a Hank McCoy.

- Realmente me parece que la línea que Scott propone es demasiado blanda.
- Logan, no te impacientes... Nuestro amigo está siguiente lo mejor que sabe el estilo de Xavier; ya verás. Además, ¿de que te quejas, viejo cascarrabias? Te van a mandar a rescatar mutantes en problemas por medio mundo.

Niega con la cabeza sabiéndose tocado y hundido, y luego ambos hombres X estallan en una risotada, a la vez que cruzan el umbral de la puerta para encontrarse al amparo de los altos techos de la Academia.

Poco a poco, los pasillos se van vaciando y la muchedumbre se agolpa a la entrada de una gran sala de conferencias cuyos escaños van siendo ocupados en muy poco tiempo.

En la parte baja, algo que se asimilaria a un escenario, cuanto menos una superficie elevada del suelo con un estrado en mitad de ella y una gran pantalla a las espaldas de la conferenciante, Emma Frost. Tras ella, entre la proyección y su espalda, se muestran erguidos e impacientes el profesorado de la Escuela.

De izquierda a derecha Lobezno, su gran amigo Bestia, la doctora Cecilia Reyes, una reincorporada tras ciertos problemas personales Pícara y la primera alumna del Doctorado Xavier, la jóven M. Por supuesto, aunque algo distanciado de estos, tras cerrar la puerta se les une Cíclope.

Cuando todo el mundo guarda silencio y están dispuestos a escuchar, acercando sus carnosos labios al micrófono, la mutante comienza su parlamento.

- Padres, madres, alumnos y alumnas, me complace darles la bienvenida al nuevo curso en el Instituto Xavier, para Jóvenes Talentos. Sin duda alguna todos nosotros hemos estado aguardando este momento, y durante todo el verano, el cuerpo docente ha preparado a conciencia tanto el día de hoy como el resto de los lectivos para que los matriculados, aquí presentes –sonríe a los alumnos de la primera fila y vuelve a centrarse en los padres- puedan gozar de la mejor formación que se les pueda ofrecer. Para ello vamos a contar con el mejor personal y mejoras sustanciales. Como una de estas mejoras, mi compañero, el director Summers les hablará del Doctorado Xavier.

La mujer se aparta cediendo ahora el protagonismo a su amante.

- Bien, antes de comenzar, buenos días a todos... Como bien decía la señorita Frost, este año les presentamos el Doctorado Xavier, al cual algunos de sus hijos podrán acceder en un futuro breve. Con él pretendemos que algunos de nuestros estudiantes tengan la posibilidad de acceder al mundo laboral de nuestra mano, y sobre una base de trabajo que les pueda atraer, el trabajar con otros chicos y chicas que han sufrido lo mismo que ellos. A partir de éste año, concluida su formación en nuestro centro, los alumnos podrán optar a prolongar su formación, pero ya no sólo a un nivel... Básico, digamos, sino con perspectivas de futuro y con trabajo garantizado como profesores o colaboradores de nuestra entidad. Comprendemos que la propuesta es sin duda atractiva, mas, dada la cantidad de inscripciones que esperamos por parte de los alumnos veteranos, deberemos limitar la cantidad de plazas... Esta selección se hará de forma justa y parcial, estamos en condiciones de garantizarlo. No obstante, si un alumno no puede acceder un año al Doctorado, podrá hacerlo los siguientes por el mero hecho de haberse formado entre estas paredes –hace una breve pausa para observar reacciones-. No obstante, este año realizaremos una prueba piloto con antiguos ex – alumnos que se han mostrado interesados en participar en la actividad. Así, el próximo año podremos hacer un balance de esta alternativa, y de resultar positiva, ofrecerla definitivamente a sus hijos; a vosotros.

Baja del estrado y se coloca ahora junto a Logan. Emma Frost vuelve a tomar las riendas del discurso.

- Bien, este año, como decía, gozamos de un amplio y experimentado equipo profesional que se encargará... Nos encargaremos de la formación de sus hijos. Como cada año, en las fiestas de navidad sus pequeños regresarán a casa salvo petición expresa de sus padres, caso en el cual, se les mantendrá alojados en la Escuela Xavier, con actividades productivas, pero sin clases. En cuanto al tema de las salidas de ámbito lúdicoacadémico, este año tenemos previstas algunas más, así como la formación de un equipo de béisbol que participará en una liga en la que competirá con otros equipos que han accedido a organizar el campeonato conjuntamente con nosotros...


- Mamá, ¡déjame ya!, ¡llegamos tarde! –se queja el muchacho gimoteando.

La mujer frota junto a la comisura de los labios con ahinco para eliminar unos restos de cacao. Finalmente el niño puede librarse de la dominación de su madre y tira de su mano dentro del instituto.

- Tranquilo, Jed, es el primer día...
- ¡Pues por eso! ¡Me van a echar bronca!
- Quieres cal...

La visión de la puerta principal ya cerrada y desierta provoca el silencio repentino de la joven madre, y una mueca que mezcla la satisfacción y el miedo en el rostro del pequeño Jedebiah.

No obstante, pese a carecer de vigilancia y parecer cerrades, nadie echó la llave. En el más pulcro silencio y fascinados una vez dentro por el decorado y la magnitud del nuevo centro educativo del chico, caminan ensimismados, olvidando que tal vez deberían buscar a alguien que les orientase.

Así, doblando por algunos pasillos topan casi de súbito con Pícara. La joven, vestida con su uniforme de docente en la escuela, sudadera gris con el logotipo impreso y pantalones azul marino sonríe jubilosamente al crío y su madre.

- Supongo que buscan el Salón de Actos... –servicial.
- Así es, hemos llegado tarde y...
- ¡Je! No es problema, yo les acompaño. No son los únicos que se han despistado.

Ahora flanqueado por una mujer diferente a su madre, el pequeño Jed, entra en la estancia donde están ya terminando el coloquio que da inicio al curso. Y es prácticamente dos minutos después de que ocupe su escaño, junto a la profesora y su madre, cuando todos se levantan pues la charla se ha dado por terminada.

Se hunde en su silla, encogiéndose y mostrando cierto gesto de enfado.

- Oh, vamos, no te preocupes. No te has perdido gran cosa. Ya sabes... Blablabla esto, blabla lo otro –le guiña un ojo la mujer X que se levanta y camina escaleras a bajo para buscar a Scott.

Emma Frost la aborda.

- Llegas tarde, Pícara.
- Lo siento, he tenido que atender unos asuntos personales.
- No es la mejor forma de dar inicio al curso, ¿no crees?
- Tranquila, no volverá a pasar.
- De acuerdo...

Se separan, pero un instante después la Reina Blanca comenta.

- Ah, por cierto, al final se te asignaron un par de horas semanales de Educación Física.

Suspira y camina hacia Summers.

- Perfecto... –murmura.

Al ver que el nuevo líder de los hombres X sale de la estancia Pícara se intenta colar entre la multitud alzando una mano.

- ¡Ey! ¡Scott!

Sin hablarse, sin mirarse directamente, casi espiándose mutuamente, aunque por diferentes motivos, Thomas “Tommy” Bloomingdale y Jedebiah “Jed” Hamman van deshaciendo sus maletas y comienzan a colocar la ropa en los pequeños armarios de madera de cerezo. El silencio resulta talmente incómodo, y sólo la irrupción de un tercer morador de la habitación es capaz de hacerlo saltar en mil pedazos.

Viste chaqueta de cuero, larga cabellera negra, aspecto desaliñado, camiseta desteñida de Iron Maiden y luce varios aros en la oreja. Lleva una mochila a la espalda y un trolley del que tira. Con aire chulesco y prepotente entra sonriendo, una sonrisa engreida que deja ver sus dientes blancos. Tira sobre una de las camas su mochila y saluda con falsa efusividad a sus nuevos compañeros.

- ¡Vaya, esto se ha llenado rápido! Si me descuido me toca dormir en el pasillo... Vaya putada.

Aparca después el trolley y se acerca al joven Bloomingdale que se muestra reticente a tomar la mano que le ofrece. Finalmente, y por un estricto sentido de la cortesía, la estrecha con poco entusiasmo.

- Me llamo Robert Creed, aunque los colegas me llaman Rocky. ¿Y tú, tronco?

Un leve puñetazo en el brazo de Tommy, que toma inevitablemente como una falta de eduación y exhibición gratuita de ordinariez le hace reaccionar.

- Oh, yo soy Thomas Nicholas Bloomingdale, de Seattle.
- Encantado –guiña un ojo y finge dispararse con los dedos.

Ahora se gira hacia Jed.

- ¿Y tú, chaval? ¿Cómo te llamas?
- Oh, me puedes llamar Jed –con aire abstraido, despreocupado.
- ¡Perfecto, Jed! Estás tostadito, ¿californiano? ¿De Florida, tal vez?

Asiente con la cabeza.

- De San Francisco.
- ¡Joder! Vienes desde lejos... Lo tendrás chungo para ver a tus viejos por navidad. Bueno, no importa. Aquí montamos alguna fiesta... Se está de puta madre cuando la mayoría de gente se da el piro.

Vuelve a asentir.

Suena un timbre en el pasillo, y el más veterano, el joven rockero alerta a sus compañeros.

- Vamos, ya organizaréis los armarios luego... ¡Se acabarán los tacos!

AL FIN... ¡EL CURSO HA COMENZADO!