Serie:
Primera Línea
Número:
4
Autor:
Ibaita
Título:
La tarde de los personajes asesinos
Portada:
Montaje de Ibaita

 


Roger Aubrey carraspeó.

-Bien, pues tenemos una nueva misión. Al parecer han aparecido alienígenas en Arizona. El Batallón-V mandaría a unos miembros que estuvieran cerca, pero esperamos que esta misión sirva para iniciar a nuestros nuevos miembros en el uso de sus poderes en combate. Por desgracia, ni Erizo ni Yeti pueden asistir. Pero así podemos centrarnos en el miembro que más lo necesita, Atardecer. En cinco minutos, listos.


Arizona.

La nave de Primera Línea aterrizó en el campo. Frank, Hada, Paladín, Deathlok y Atardecer salieron de ella. X-51 también tenía cosas que hacer. Hada comenzó a revolotear, disfrutando del paisaje. Frank se quedó mirando el campo, asombrado por su sencilla belleza. Atardecer, vestido con una sudadera gris y unos pantalones pirata, miró a su alrededor.

-No parece que hayan causado mucho caos.
-No, desde luego parece que ni siquiera saben que han llegado…-respondió Hada elevándose a varios metros de altura y contemplando el paisaje-¡Allí!

Apenas una sombra había pasado por el cielo, dejando una estela de azul, rojo y amarillo.

-¿Es un pájaro?-preguntó confundido Deathlok.
-¿Es un avión?-añadió Paladín.
-Yo le seguiré-dijo Atardecer, y la energía comenzó a chisporrotear a su alrededor mientras se elevaba en el aire. El cielo se puso un poco más oscuro cuando salió disparado tras aquel extraño ser.

Hada descendió de nuevo al suelo, para encontrarse a pocos metros de una niña con una caperuza roja que paseaba por el bosque con una cesta.

-Voy a casa de mi abuelita…-canturreaba la niña.

Hada sonrió. Parecía que los alienígenas no habían causado demasiado daño. Entonces, se oyeron varios disparos. Paladín fue el primero en reaccionar, y salió corriendo hacia la ciudad, seguido de cerca por Deathlok, Hada y Frank.

Entonces, Frank se detuvo. Le había parecido oír una voz que venía del bosque. La voz se repitió.

-Soy Frankenstein…
-Frankenstein-murmuró Frank con puro odio en su voz. Hada también lo había oído y se quedó paralizada.

El miembro de Primera Línea echó a correr hacia el bosque. Hada salió disparada tras él, sabiendo que era casi imposible controlarlo en esas situaciones.


Aquella extraña figura se detuvo, y Atardecer pudo alcanzarla por fin. Ante él se encontraba un hombre de unos treinta y cinco años, con un rebelde mechón en su cabello. Llevaba un traje azul, con botas y calzoncillos rojos, una S en su pecho y una capa roja.

-Ey… Yo te conozco-dijo Atardecer, confundido-. ¿Superm…?

Entonces el desconocido golpeó con fuerza a Atardecer. Éste se vio obligado a alzar un escudo, pero aún así salió volando y se estrelló contra un edificio, atravesándolo por completo. Sus ojos chisporrotearon de energía y salió despedido de nuevo, en dirección al ser que le había atacado.

Mientras volaba, su altura aumentó hasta los 5 metros, más o menos, mientras el cielo se iba oscureciendo lentamente. Un rayo salió disparado de sus ojos y alcanzó directamente a la S, haciendo que aquel extraño ser saliera despedido hacia atrás.


Paladín por fin llegó a donde los disparos, para encontrarse ante sí una extraña escena. Un hombre vestido totalmente de negro, cuya respiración sonaba fuertemente, y que sostenía una extraña espada de color rojo y que brillaba en la mano. Estaba enfrentándose con unos policías, pero las balas rebotaban en su armadura, y con un simple gesto de su mano uno de los policías salió disparado por los aires.

Paladín sacó una pistola láser y disparó contra él, pero el desconocido vio venir el ataque y giró rápidamente su arma, haciendo que los disparos se dispersaran. De nuevo, hizo un gesto y Paladín salió despedido, chocando contra un coche patrulla.

Deathlok sacó su propia pistola láser, pero entonces una figura apareció prácticamente de la nada delante de él: Debía de haber salido de detrás del coche, pero, ¿cómo? Llevaba un traje de color añil, y encima una gabardina manchada de sangre. También llevaba una bufanda blanca y un sombrero, pero lo más peculiar era su máscara, de manchas negras y blancas.

-Eh, yo he oído hablar de ti… Eres Rorcha, ¿no? No, espera Rorchas… ¿Rochars?
-¿Y tú?-el extraño habló con una voz que le heló la sangre-¿Tienes algún motivo para llevar esa pistola?


Hada revoloteaba por el bosque. Hacía tiempo que había perdido de vista a Frank. Entonces, una figura de color rojo pasó junto a ella. Era la niña a la que había visto antes.

-Ah, disculpa… ¿Has visto a un hombre grande y gris?-preguntó Hada.

Apenas podía ver a la niña. El cielo se estaba oscureciendo muy deprisa, y Hada estaba segura de que era por Atardecer.

-No. ¿Sabes tú por dónde se va a casa de mi abuelita? Es que me he perdido, y el lobo me sigue…
-¿Lobo?

Entonces un aullido se oyó en lo más profundo del bosque.


El hombre de azul, amarillo y rojo, arrancó de cuajo la parte superior de un colegio, que por suerte a esas horas de la tarde estaba vacío, y lo arrojó contra Atardecer. Éste lanzó un rayo y lo pulverizó en el aire. Ya era casi de noche debido a sus poderes, por lo que apenas le quedaba energía solar que usar. Aquel desconocido iba a derrotarle.

Atardecer lanzó un nuevo rayo contra su enemigo, pero éste también expulsó dos rayos por los ojos, y ambas fuerzas se contrarrestaron. El hombre de la capa embistió contra Atardecer, haciéndole perder el equilibrio y provocando que los dos cayeran al suelo con un terrible estrépito.

Estaban en mitad de otra lucha. A un lado estaba Deathlok, cuyo brazo biónico había quedado clavado a un coche patrulla debido a un garfio, y que estaba disparando con la otra mano contra un hombre, consiguiendo acertarle en el brazo. Aún así, éste no se rindió y arrancó una tapa de alcantarilla de su sitio, golpenado con ella a Deathlok en el rostro.

Al otro lado, Paladín esquivaba con agilidad los golpes de un hombre de negro, mientras varios policías disparaban contra aquel mismo hombre, sin ningún efecto.

Pero Atardecer tenía sus propios problemas. Su rival le cayó encima y le golpeó, haciéndole atravesar el suelo hasta caer en el alcantarillado, donde le siguió golpeando.


Frank apareció junto a Hada arrastrando a alguien.

-Frankenstein… Tsk… Éstos tienen algo que explicar, ¿eh, niña?

La niña que estaba junto a Hada bajó la cabeza avergonzada.


La luz del sol no llegaba hasta Atardecer, por lo que estaba recibiendo una buena cantidad de golpes de su rival. Entonces otros dos cayeron a la alcantarilla. Eran Deathlok y el hombre con la máscara de manchas blancas y negras. Deathlok tenía muchísima más fuerza que él y le estbaa sujetando del cuello.

-¿Te rindes ya?
-No. No rendirse nunca. Ni ante el Apocalipsis.

El hombre salpicó barro de la alcantarilla en los ojos de Deathlok. El ojo biónico se cerró para reajustarse, y el otro también. El enmascarado agarró el brazo de Deathlok al que había acertado con el garfio, que estaba dañado, y arrancó una varilla de metal. Entonces se lanzó contra el cuello del ser biónico.

-¡Joder!

Deathlok tuvo que soltarse para apartarse de la trayectoria de la mortal varilla, y tropezó con el hombre de la S en el pecho. Al verle allí, golpeando a su aliado, le hundió el pie en el rostro.

Atardecer agradeció el gesto y se apartó a su rival de encima, para después dirigirse al enmascarado. Sin apenas usar poder, le noqueó con un rayo. Otro rayo destrozó el techo, que cayó encima del hombre de la S, y además permitió al miembro de Primera Línea recibir la luz del sol. Con más poder, lanzó un enorme rayo contra su enemigo justo cuando se levantaba.

Paladín consiguió acertar con un disparo en el pecho a su aliado, que cayó hacia atrás. Entonces aparecieron Frank, Hada, Atardecer y Deathlok cargando con sus respectivos rivales.

-Bueno, parece que estos jovencitos tienen mucho que explicar.

Cinco niños skrull les miraban avergonzados.

-Sentimos haberos causado molestias.
-Esto no tiene ningún sentido-dijo Paladín, mirando al que había sido su rival, que aún llevaba la armadura negra sin el casco.
-Hoy es el día de Qetz.
-¿Eh?
-Es el día en que los skrulls nos gastamos bromas. Y nuestros padres hablaban muy bien de vosotros, porque derrotasteis a unos que les caían muy mal.

Hada recordó la terrible batalla contra los skrulls más de medio siglo atrás.

-Pero esos skrulls…

La mayor de los skrulls, una joven que podría tener 16 años terrestres, habló.

-Nuestros padres están exiliados desde hace años. Pertenecen a una facción anarquista y pacifista del Imperio Skrull. Por eso vosotros les caéis bien.
-Entonces… ¿Por qué habéis luchado?
-Es la manera que tenemos los skrulls de gastarnos bromas-dijo el más pequeño.
-Pero los superpoderes… Los skrulls no podéis hacer eso.
-Soy el último superviviente de uno de los mundos skrull, mis padres me enviaron en una nave a otro planeta cuando era un bebé, y…
-Oh, da igual. No lo volváis a hacer.

Y entonces, Hada les estiró de las largas y verdes orejas skrull, pero después ellos volvieron a sus planetas y vivieron felices y comieron pequeñas perdices vivas, como hacen todos los skrulls malvados.