Serie: La Segunda Generación
Número: #4
Autor: Ibaita
Título: Caminos separados
Descripción de la portada: En la portada salen, aparentemente sin ningún orden, Yanqui Clipper, el Vigilante, Hada, la Antorcha Humana original, Roger Aubrey y Elizabeth Barstow. También aparecen un ser aparentemente humano, cubierto por una gabardina y un sombrero, con la cara cubierta de sombras, y una extraña criatura a la que tampoco se le ve muy bien, pero que tiene un pelaje blanco que le cubre todo el cuerpo.

En algún lugar de Europa.

Corro con todas mis fuerzas. Sé que me persiguen. De hecho, sé que les tengo detrás. Gritan enloquecidos, llevando antorchas, palos y todo lo que se encuentran, y tirándome piedras. No me hacen tanto daño físico como psíquico.

-¡Fuera, monstruo!-grita uno, lanzando una piedra con todas sus fuerzas. Me da en la cabeza, pero no me hace daño. La palabra “monstruo” sí me hace daño.

Mis pies desnudos tropiezan con afiladas piedras, haciéndome rasguños. Uno de los de atrás tropieza y se cae, raspándose el brazo. Muchos otros los pisan sin querer. Se lo merece.

Ya me están alcanzando. Uno de ellos me golpea con un palo. Me vuelvo un segundo y le golpeo en la cara, derribándolo. Intento hacerlo suave. Sé que si le golpeo con todas mis fuerzas le arrancaría la cabeza de cuajo.

Sigo corriendo. Una piedra me roza la mejilla. Estoy llegando a una aldea. Enfrente mío hay un granero. Salto y atravieso la delgada pared de madera, cubriendo el suelo del granero de pequeñas astillas. La luz de la luna entra en el granero. Atravieso también la pared del otro lado.

Ellos ya han entrado en el granero. Corro con todas mis fuerzas y doblo una esquina, enfilando otra calle. Espero haberles despistado.

La Luna, hace dos meses.

El Vigilante contemplaba sus pantallas tranquilamente. En ella se veían muchos enfrentamientos importantes que estaban teniendo lugar en ese momento. En todos aparecían super héroes. La raza humana era previsible.

Continuó avanzando, pasando de una pantalla a otra. Si fuera humano se habría aburrido hace eones. Pero él era Uatu, el Vigilante.

Cuando pasaba a otra pantalla, oyó un pitido.

-Imposible-murmuró.

Ya hacía tiempo que no tenía visitantes en su hogar, a pesar de que los 4 Fantásticos acudían allí en busca de ayuda de vez en cuando.

Salió de su hogar lentamente, caminando con cuidado por la atmósfera de la Zona Azul de la Luna. A su alrededor se erigían las ruinas de una ciudad kree, aplastada hacía tiempo por la llegada de Attilan, la ciudad de los Inhumanos, a la Luna. Allí había muerto la poderosa entidad conocida como Fuerza Fénix.

Siguió avanzando con cautela. Fuera quien fuera el intruso, la alarma no lo había clasificado como excesivamente peligroso. Se adentró en la ciudad kree. Entonces, una extraña criatura surgió de entre las ruinas saltando hacia la garganta de Uatu.

En algún lugar de la Tierra.

Jim Hammond avanzó por el amplio pasillo de la base del Batallón-V. Pronto llegó a una sala con forma de bóveda, donde varios técnicos trabajaban. La función del Batallón-V era muy semejante a la de Yanqui Clipper: Ambos salvaban la vida de los super héroes sin que ellos se enteraran. El Batallón-V, en concreto, llevaba 50 años manteniendo una lucha secreta contra el crimen.

Hacía apenas dos días que habían neutralizado catorce furgonetas llenas de explosivos que rodeaban la Mansión de los Vengadores.

Lo extraño es que nadie se preguntara por qué. Todo el mundo sabía dónde estaban las bases de los 4F, de los Vengadores, de la Patrulla-X… ¿Por qué nunca habían sido destruídas, excepto por enemigos poderosos? Bastarían unos vehículos repletos de bombas, un tiro con un bazooka, un incendio… El Batallón-V velaba por la seguridad de los supergrupos, realizando un trabajo mucho más eficaz que SHIELD (de hecho, el Helitransporte también habría sido derribado más de una vez de no haber sido por el Batallón-V).

Hammond se dirigió a un técnico en concreto.

-¿Tienes algo?-preguntó.
-Y tanto. Una señal en París, otra en Alemania y estoy recibiendo la última… Oh, oh… Creo que no se lo va a creer, señor.

Patrick apareció en la base del Vigilante.

-¿Y qué pasa ahora?-gruñó.
-Algo muy importante.
-¿Has encontrado el fallo?
-Aún no.
-Entonces, ¿qué pasa?
-Hace unos días te encontraste con un grupo llamado el Batallón-V, ¿no es cierto?
-Sí.
-Te dije que no te quitaras el cinturón. Bloqueaba el sistema de seguimiento del Batallón.
-Lo siento, lo siento… Pero, ¿qué pasa?
-El Batallón-V ha obtenido tu respuesta: No. Pero ahora va a ir a por el resto de miembros de Primera Línea que quedan vivos.
-¿Y qué busca de ellos?
-Probablemente, una Primera Línea sin Yanqui Clipper.
-Cuando volví de mi viaje temporal, en 1986, me vio mucha gente. ¿Crees que se tragarán una Primera Línea sin mí?
-Como ya sabes, quedan tres miembros más. Primero irás a donde Hada. Luego a por los demás.
-De acuerdo. Entonces, ¿me marcho a París?
-Sí. Ten cuidado, que no te vuelvan a quitar el cinturón.
-Tendré cuidado. Pero de todas formas, ¿por qué debo impedir que se forme una segunda Primera Línea? Podría ser útil.
-Por qué no. Para qué. Roger Aubrey cedió el liderazgo del Batallón-V a Hammond, pero sigue queriendo controlar el mundo. Según él, es la única forma de acabar con el crimen.
-Ya. ¿Y crees que Hada, Yeti y Frank aceptarían?
-No puedo arriesgarme.
-Una última cosa. Se supone que tú no tienes que meterte en los asuntos de la raza humana, ¿no? Entiendo que quieras que la humanidad cumpla el destino de los Celestiales, pero esto…
-Todo tiene que volver a la normalidad. Es necesario. El Batallón-V leva 50 años manteniendo una guerra secreta contra el crimen. Ha salvado el propio planeta cientos de veces. Si controla el mundo, Aubrey tendrá que eliminar a Hammond… Y posiblemente a todo el Batallón-V. Sin él, la Tierra podría ser destruida en cualquier momento. Eso, en el peor de los casos. En el mejor, volarían la Mansión de los Vengadores, o el Instituto-X… Quién sabe. Sería el fin de la Segunda Generación.
-Entendido.

Patrick se materializó en París. Hada tenía que estar cerca, o el Vigilante no le habría llevado a ese punto en concreto… Estaba a unos treinta metros del Louvre. Caminó lentamente por la calle, mirando a cada persona en busca de Hada. Entonces se oyó un ruido. Patrick se dio la vuelta instintivamente, al igual que todos los que pasaban por allí. El ruido venía de la enorme pirámide de cristal que se encontraba frente al Louvre. Ésta despidió un fuerte destello y todos cayeron de inmediato inconscientes debido a la fuerte luz.

Patrick se levantó confuso. Estaba en una celda con barrotes de energía, desnudo. Por supuesto, tampoco tenía el cinturón.

-Ya era hora de que despertaras-dijo una voz encima suyo.

Patrick subió la vista y vio a Hada, también desnuda, tumbada en la litera de arriba. Se dio cuenta de que estaban en unas incómodas literas.

-¿Dónde estamos?
-Nos han secuestrado unos pirados que se hacen llamar el Batallón-V. Buen truco el de la pirámide, ¿eh?
-Desde luego… Me han quitado mi cinturón.
-Y a mí mis polvos de hada. Y no puedo volar.
-¿Por?

Patrick intentó levantarse, pero no pudo.

-Me lo ha explicado todo el que nos ha encerrado, un tal Roger Aubrey. Esta celda tiene una gravedad no sé cuántas veces mayor a la normal. No podemos levantarnos. Y yo que tú no mantendría los ojos abiertos mucho rato, ha dicho que podemos quedarnos ciegos.
-¿Cómo saldremos de aquí?
-Ya puedes ir pensando.

Patrick se puso de costado con un gran esfuerzo. Los motores que generaban la gravedad tenían que estar por algún lado, pero no necesariamente dentro de la celda. Aubrey había hecho un buen trabajo. Intentó pensar. Supuestamente Aubrey era el peor de todos. Hammond le salvaría… Si se enteraba. “Por supuesto”, razonó, “la Antorcha Humana original no puede ser un enemigo.” Tenía que haber alguna forma de escapar de allí. Se concentró y pensó con todas sus fuerzas: “Vigilante”. Pero no pasó nada.

LAS SINGULARES AVENTURAS DE LA SEGUNDA GENERACIÓN SIGUEN EN AF TRAS EL MEGACROSSOVER