Serie: Veneno
Autor: Venenofan
Numero: #5
Titulo: El Suero II
Descripción de la portada: Veneno está en el aire, en dirección del Samurai de plata que se prepara para el ataque. Detrás de ellos se ve una mano con tres garras metalizadas.
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Hoy. Aeropuerto internacional de Tokio.
Los pasajeros del vuelo 457 desde Nueva York recogieron sus maletas y se fueron del aeropuerto. Una limusina estaba esperando fuera. Un hombre de pelo rubio, bastante alto y musculoso se acercó.
-Creo que me están esperando-dijo-.
-¿Es usted el señor Brock?-preguntó el chofer de la limusina-
-El mismo. ¿Me llevan al hotel?
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Ayer. Helitransporte de S.H.I.E.L.D. Sala de interrogatorios.
-No te pido su paradero. –dijo Furia-Supongo que es un “Secreto Profesional”. Quiero un nombre.
- Va-vale… Veneno me pidió el paradero… del Doctor Octopus.-respondió el Informador.
-¿¡Que?! –Gritó Furia- No es posible. El Doctor Octopus esta entre rejas desde el asunto con Morlun*.
-No diré nada. Me ha pedido un nombre. Se lo he dado.
Furia sacó su pistola de la funda y se la puso al Informador sobre la frente.
-Últimamente estoy algo cabreado. No creo que quieras cabrearme más. Explícame lo que pasa.
-No estoy seguro exactamente… Me lo contó un matón de Octopus… Ni siquiera es seguro
-No me importa. Cuéntamelo todo.
-Me contaron que Morlun contacto con Octopus para darle ese trabajo. Pero Octopus ya estaba organizando su banda. Le puso a uno de sus agentes una mascara que simulaba su rostro a la perfección y unos antiguos brazos suyos que todavía controlaba mentalmente. El le decía a su agente que decir y que hacer. En cuanto fue capturado lo dejó a su suerte.
-¿Me estas diciendo que el Octopus que tenemos retenido es falso?
-Compruebe si a movido sus brazos metálicos desde que esta encerrado.
-Bien. Ya no te necesito por ahora. Volveremos a hablar más tarde.
Furia salió rápidamente de la sala de interrogatorios. No estaba nada contento. Llamó al centro de mando:
-Preparadme un viaje a la balsa. Y que sea rápido.
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Hoy. Templo de los Harada.
Hacia unos minutos que la oscuridad se había cernido sobre Tokio, pero apenas se notaba gracias a todas las luces de la ciudad. El castillo era uno de los pocos lugares casi completamente en la oscuridad. Solo la habitación del Samurai de Plata estaba levemente iluminada. Desde un rascacielos lejano, Eddie Brock observaba. Había muchos guardias, pero la oscuridad le felicitaría la tarea. Todavía pensaba en lo que Octopus le había dicho, algunos días antes.
Para conseguir el suero que necesitaba para controlar el simbionte, tenía que matar a Cabeza de Martillo. Y el Samurai de Plata sabía su actual paradero. Tenia que sacárselo, de un modo u otro. Podría haber matado a Octopus directamente, pero el ya no era así. Cumpliría el trato. Esperando que Octopus tan bien lo cumpliera. No podía evitar de oír al Simbionte en su cabeza:
“Sabes que esto no servirá de nada. Sigue si quieres, pero nunca te tomaras ese suero”
“Eso ya lo veremos”-respondió Eddie en su cabeza-
“Je. Me haces reír. Siempre el mismo Eddie”
Eddie no hizo caso de la ultima repica del alienígena. Hizo que el simbionte le recubriera, transformándose en un traje completamente negro. En cuanto los guardias no miraron de su lado lanzó una telaraña y se columpió hacia la pared del templo. Subió hasta la ventana de la habitación del samurai. El Samurai estaba allí, entrenándose, sin su armadura. Eddie entró en la habitación y hizo que el simbionte tomara la apariencia habitual de Veneno. Entonces, el Samurai se percató de su presencia.
-Hola, Samurai-dijo Veneno- Tenemos que hablar.
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Ayer. La Balsa. Despacho del Ailcalde.
-¿Está seguro de esto?-dijo Nick Furia-
-Completamente-respondió el Ailcalde- Nuestro recluso es el Doctor Octopus. Las pruebas de ADN lo confirmaron. Su información es falsa.
- Yo no estaría tan seguro, -dijo Furia- Le recuerdo que Octavius es un maldito genio. Pudo haber falsificado las pruebas de algún modo. Quiero ir a verlo.
-Como usted quiera-respondió el Ailcalde- Sígame.
Nick Furia siguió al Ailcalde por toda la balsa, cruzándose con los peores villanos imaginables. Finalmente, acabó llegando a la celda del Doctor Octopus. Estaba allí, con sus brazos atados por una maquina, leyendo.
-Abran la celda-ordenó Furia-
Obedecieron instantáneamente. La puerta se abrió. El Doctor Octopus dejó su revista enseguida y se levantó.
-Hola, general-dijo Octopus, con su voz de siempre-
Furia dudó unos momentos.
-Libérenle los brazos. –Ordenó Furia-
-¿Qué?-dijo el Ailcalde- Está…
-Es una Orden-dijo Furia-
La maquina que retenía los cuatro brazos metálicos fue desactivada. Cayeron instantáneamente al suelo, inertes.
-Vamos,-dijo Furia- pégame con tus brazos.
Varios minutos pasaron, pero los brazos no se movieron. Entonces Furia pegó un puñetazo a Octopus que le dejó inconsciente. Furia le puso las manos sobre la cara y agarró algo. Tiró. Una mascara salió de su cara. Debajo había un hombre rubio de unos 30 años.
-¡Cabrón!-gritó Furia-
Furia activó su comunicador.
-Alerta. Tenemos una fuga. Repito: Tenemos una fuga.
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Hoy. Templo de los Harada.
Antes de poder parpadear, Veneno salió de la habitación atravesando la ventana. La caída fue brutal. Los cristales cortaron zarcillos del simbionte. Veneno se estrelló duramente contra el suelo. Los guardias del templo le rodearon. El simbionte empezó a regenerar las partes que faltaban. Pero antes de poder, recuperar el aliente, El Samurai de Plata saltó desde su ventana, con su armadura ya puesta.
-Dejádmelo-dijo-
Los guardias se apartaron. El Samurai le pegó una patada a Veneno en la cara, para después atravesarle el brazo con su espada. El simbionte absorbió todo, para que no dejara marca a Eddie, pero a esta le dolió igual. Veneno se retorcía de dolor. El Samurai lo aprovechó para darle un par de golpes. Veneno le recubrió rápidamente la cara de telaraña. Desequilibrado, el Samurai se cayó. Veneno aprovechó para saltarle encima y darle unos cuantos golpes.
Pero el Samurai se recuperó rápidamente, y le clavó la espada a Veneno en la barriga. Gracias al simbionte no fue mortal. Pero el dolor se apoderó de Eddie Brock, inmovilizándole. El Samurai empezó a darle golpes sin parar.
- “No lo voy a lograr” -pensó Eddie-
- “Todavía hay una posibilidad. Déjame tomar el control”
- “No. Eso nunca”
- “Es la única manera que tienes de sobrevivir a esto, Eddie”
- “Vale” –respondió Eddie-
Eddie dejó al simbionte tomar completamente el control. Veneno cogió rápidamente el brazo del Samurai. Antes de que este pudiera reaccionar, Veneno le lanzó violentamente contra la pared, haciéndosela atravesar. Veneno volvió a coger al samurai y lo lanzó sobre la carretera. Los coches intentaron evitarlo, pero uno le pasó sobre las piernas. El Samurai gritó de dolor. Veneno lo volvió a coger y le empujó la cabeza contra una pared cercana varias veces. Después, el Simbionte devolvió el control a Eddie.
-Ahora, -dijo Veneno- Me dirás todo lo que quiero, ¿Verdad?
Antes de que el Samurai resondiera, una voz sonó detrás de ellos:
-Suelta al Samurai, nene,…
Veneno se giró para descubrir a Lobezno, con las garras desnvainadas.
-… tienes asuntos más urgentes de los que ocuparte…
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¿LOBEZNO VS. VENENO? ¡NO TE LO PIERDAS!