Colección: Los Vengadores
Autor: Hiperion
Número: #4
Título: ¡Arrollados!
Descripción de la portada: Vemos a la formación actual de los Vengadores, excepto la Bruja Escarlata y Iron Man, sustituidos por Chaqueta Amarilla, derrotados y atados alrededor de una gigantesca bola de preso.
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Prólogo:
Cerca de uno de los peores barrios que se pueden encontrar en Nueva York, se encuentra el bar de Jeff, conocido por tener unos mínimos de decencia respecto al resto de locales. Se sirve buena bebida, buena comida, y siempre está el viejo Jeff para ofrecerse a hablar con quien le apetezca. En pocas ocasiones se encuentra el bar vacío, con una serie de fieles clientes que pasan por él a menudo a echar un trago:
-Otra cerveza, Jeff
-Marchando – Jeff saca del congelador una nueva botella de cerveza, que deja en la barra – Y dime, Aplastador, ¿qué tal Mary?
-Oh, bien. La pobre prefiere no salir de casa, ya sabes, por las recientes operaciones y eso – Creel agarra la botella y bebe
-Vaya. ¿Y qué tal tu búsqueda de trabajo?
-De miedo. No encuentro curro, y no quiero que Mary se preocupe por ello. Acordamos dejar la delincuencia poco a poco e intentar vivir como dos personas normales, sin riesgos. Nada de robos ni atracos, pero por mucho que busco no encuentro nada. No sé si aguantaremos mucho tiempo así – Creel bebe de nuevo y agacha la cabeza.
-Entiendo. No te preocupes por la bebida, invita la casa – Jeff pone una mano en el hombro de Creel, quien lo agradece asintiendo levemente con la cabeza
En ese momento, dos hombres vestidos de chaqueta y corbata entran en el bar, portando uno de ellos un maletín y ambos gafas oscuras.
-Disculpe, señor – dice uno de ellos, el más alto, un chico pelirrojo, a Jeff - ¿Podríamos hablar a solas con el señor Creel?
-Por supuesto – Jeff se aparta de cerca de Creel, mientras el chico se sienta junto a este y el otro pide un whisky.
-¿Qué queréis de mí?
-Seré breve, señor. El hombre que represento quiere ofrecerle una oportunidad de conseguir dinero. Tan solo tiene que acompañarnos y él mismo le explicará la situación.
-No sé… - Creel se queda con la mirada perdida unos instantes
-No se preocupe, la privacidad será total. Y desde luego, le aseguro que no se arrepentirá.
-Está bien, de acuerdo. Vayamos con ese tipo.
-Excelente, señor. Marty – dice al otro chico mientras se levanta – el señor Creel y yo vamos con el jefe. Haz tu recado.
-De acuerdo.
Así, ambos abandonan el bar, tras despedirse de Jeff.
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Mansión de los Vengadores:
Análisis terminado.
No ha sido encontrado ningún rastro de radiactividad en el cuerpo.
-¡Maldición! – exclama Iron Man – Hemos probado todo, Hank. No sé ya cual puede ser lo que causó ese desmayo a Wanda ni si le ha producido secuelas.
Al otro lado de la sala se encuentra Hank Pym, actualmente conocido por el público en general como el superhéroe disfrazado llamado Chaqueta Amarilla. Aunque se ha retirado durante tiempo indefinido del grupo que ayudó a fundar, ha acudido sin demora a la llamada de sus compañeros para tratar de ayudar junto al Hombre de Hierro a la Bruja Escarlata, la cual se derrumbó tras volver de su más reciente misión a Polemachus.
-Tranquilízate, Iron Man. Lo conseguiremos.
-Eso espero, Hank. Siento mi impaciencia, pero esto prueba lo desvalidos que estamos. ¿Y si esto ha ocurrido por la magia? Wanda y el Visir chocaron cuando lanzaban su poder mágico, puede que esto tenga que ver con aquello.
-La verdad, no lo creo. Sé poco de magia, pero está claro que una vez el Visir derrotado todo lo que hizo volvió a la normalidad, y esto no sería una excepción. No obstante, si prefieres que llamemos a Stephen Extraño…
-No, Hank. Me has convencido. Tiene que haber una manera de que tú y yo descubramos lo que le ha pasado a Wanda. Y lo conseguiremos.
En el gimnasio.
-¿Estás listo, T’challa?
-Claro, Capi
-Entonces… YA
El hombre conocido como Pantera Negra comienza a avanzar por la sala, mientras el Capitan América manipula un panel de control.
Activa uno de los botones y una serie de lásers surgen de las paredes, que disparan guiados por sensores de calor. T’Challa logra esquivarlos todos con gráciles saltos.
Una vez superados todos, dos extraños artefactos parecidos a bocas de cañón los sustituyen. Pantera hace uso de sus instintos y advierte el peligro, lanzándose al suelo en el momento justo en que disparan, quedando los potentes rayos a escasos milímetros de su cuerpo tumbado.
-Bien hecho, T’Challa. Ahora probaremos algo más contundente.
Pantera sale de su posición y se pone en pie, momento en el cual el Capi le lanza su escudo a toda velocidad. T’Challa salta dando una voltereta en el aire, esquivando el escudo, pero éste rebota en una pared y se dirige de nuevo hacia él, quien evita que le golpee con un rápido movimiento hacia un lado nada más tocar el suelo. El Capi coge su escudo en el aire.
-Enhorabuena, T’Challa. Sigues tan ágil como siempre.
-Gracias, Steve. Aún así, fue una buena idea de Jan esta prueba, sobretodo si voy a formar parte activa de los Vengadores de nuevo.
-He de reconocer que me sorprendió esa decisión. Creía que estarías ocupado en Wakanda.
-Siempre estoy con mi pueblo, aunque nos separen muchos kilómetros y un gran charco. Me mantengo en contacto con mi gente, a través de mi regente, y todo se mantiene en orden por ahora.
-Me alegro de tenerte entonces con nosotros, T’Challa. Vamos, veamos si Jarvis ha preparado ya el té.
Los dos Vengadores avanzan hasta el salón, donde un exaltado Ojo de Halcón mira la televisión mientras Jarvis sirve el té.
-¿Qué pasa, Clint? ¿Has perdido alguna apuesta en el béisbol?
-Nada de eso, Panterita. Resulta que durante nuestra ausencia supuestamente la Patrulla-X atacó las Naciones Unidas. ¿Qué te parece? ¡La Patrulla-X, por favor! Nosotros sabemos que no son así, sería algún multiforme, o Magneto con algún trasto.
-¿Sugieres que deberíamos hacer algo para calmar el sentimiento anti-mutante? – pregunta el Capi
-Sí. No sé el qué, pero… ¡Maldición! Todo el mundo estaba equivocado con los Thunderbolts, y nosotros les ayudamos.
-Amigo mío, la furia no soluciona nada. Nosotros sabemos que la Patrulla-X son héroes, la Bestia es uno de los nuestros… Algo me dice que eso ya es algo para ellos. Tienen nuestra amistad y les ayudaremos siempre.
-Sí sí… solo es que estas cosas me calientan… ¿Cuál era el canal en el que reponían el Show de Ed Sullivan?
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Mientras tanto, en uno de muchos centros comerciales, Janet Van Dyne y Jennifer Walters se encuentran realizando lo que se ha venido a llamar “ir de compras”.
-¿Y esta qué te parece, Jen? – la Avispa muestra una elegante blusa a Hulka
-Perfecto, Jan. Igual que las demás.
-Oh, anímate. Parece que esto te esté aburriendo. Yo también estoy inquieta por lo de Wanda, pero lo que siempre me relaja en estos casos es ir de compras y usar mi tarjeta de crédito.
-Pero es que lo mío nunca ha sido la moda… ¿te recuerdo la “ropa” que llevaba en mis comienzos? – Hulka sonríe
-Oh, vamos. Seguro que encontramos algo que te quede como un guante y te haga cambiar de opin…
-Ejem – Un hombre carraspeó de repente. Era un tipo de estatura mediana, pelo castaño y lleno de gomina, que vestía una americana; Se había situado junto a ellas sin que lo advirtieran – Disculpen, señoritas...
-¿Sí? ¿Ocurre algo? – preguntó la Avispa
-Oh, nada. Simplemente he advertido su presencia y…
-¡¿Marty!? ¿Marty Flynn?
-Exacto, Jennifer. Hacía tiempo.
-Quizá demasiado poco – Hulka hizo un gesto de desagrado.
-Disculpe mis modales. No nos han presentado. Janet, soy Marty Flinn, un viejo compañero de Jennifer en la facultad.
-Encantada – Jan se encontraba un poco sorprendida.
-Jen, me encantaría charlar sobre los viejos tiempos, pero llevo prisa. Espero que nos encontremos de nuevo pronto, sobre todo siendo tu dirección una tan fácil. Una mansión muy bonita, por cierto. Adiós, Janet, adiós Jen.
-¿Intuyo que no te cae demasiado bien Marty? – pregunta Jan una vez Marty se ha marchado
-Oh, me cae de maravilla. Sólo era el típico pesado de turno que andaba loco por mí y pedía una cita tras otra, con sus poses de chulito. Humpf. Vamos Jan, de repente tengo muchas ganas de comprarme montañas de ropa.
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Poco después, cerca de allí, en un bloque de edificios en construcción junto a la costa, una elegante limusina aparca y de ella sale Carl Creel, vestido a su característico estilo con tan solo unos pantalones y portando su bola de preso.
-Ya conoce sus órdenes, señor. Espero que… - dice Joe, el hombre con el que se había entrevistado en el bar, desde el interior del vehículo.
-Sí sí. Ahora lárgate, antes de que me cargue de un plumazo tu carro contigo dentro.
-Como quiera. Y tranquilícese – la ventanilla sube sin apenas hacer ruido y la limusina arranca, alejándose del lugar.
Creel se dirige hacia una de los edificios con pasos firmes.
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Mansión de los Vengadores:
-¡Ajá! Mira esto, Tony – dice Chaqueta Amarilla. Iron Man se acerca – este último análisis desvela una leve manipulación celular en el cerebro de Wanda.
-¿Qué puede querer decir eso? ¿Algún tipo de ataque telepático?
-No, ha habido leves cambios, pero no han sido duraderos. Es como si algo o alguien hubiera testado el cerebro de Wanda para algo y una vez haya visto lo que quería o no haya podido verlo, haya parado su actividad.
-Y con el estímulo adecuado Wanda recobraría el conocimiento…
-Exacto, y cuánto antes mejor. Ahora es más vulnerable que nunca.
-Bien, entonces nos pondremos manos a…
¡Bip! La tarjeta de Iron Man comienza a emitir señales. En la pantalla aparece el Capi.
-¿Qué ocurre, Capi?
-El Hombre Absorbente está arrasando una zona de construcción. La Avispa y Hulka ya van para allá. Venid enseguida al hangar.
-Yo debo quedarme, Capi – Iron Man dirige una mirada a Chaqueta Amarilla, el cual la entiende a la perfección y sale del laboratorio - El proceso de recuperación de Wanda requiere ahora de toda mi atención, pero Hank ya está en camino.
-De acuerdo.
Un par de minutos después, las dos vengadoras llegan a la zona, donde el Hombre Absorbente ya se encuentra luchando con la policía en su forma de metal.
-Sargento, manténgase en la retaguardia. Los Vengadores nos encargaremos de esto – dice la Avispa al dirigente del ataque a Creel.
-Está bien – el sargento coge un megáfono - ¡Chicos, retiraos! ¡Dejemos esto a los profesionales!
-Vaya, vaya… - exclama Creel al ver a las vengadoras – al fin estáis aquí.
-Sí, mister. Y también mis nudillos – Hulka asesta un poderoso golpe con su puño a Aplastador, quien solo se tambalea levemente.
-¡Ja! ¿Has olvidado de dónde viene mi apodo, guapa?
Entonces, el Hombre Absorbente pone su pie contra el estómago de Hulka, flexiona la pierna y después empuja, mandándola a varios metros de allí.
-Bien. ¿Quién va ahora? ¡Ay! ¿Eres tú, Avispa? – Creel recibe una “picadura” de la Avispa, quien continúa con más ráfagas mientras revolotea alrededor de su cabeza, intentando confundirle -¡Bah! Solo son cosquillas.
Entonces aspira aire y justo cuando la Avispa pasa frente a él, lo suelta, haciendo a Janet perder el control y caer al suelo.
-Oh, vamos. ¿Va a ser tan fácil? ¿Dónde está Iron Man? ¿Dónde tenéis al Hombre Maravilla?
-Ellos no han podido venir, calvito, pero quizá el viejo Ojo de Halcón pueda hacerte algo de compañía mientras esperas – dice Clint desde el Quinjet, a la vez que dispara una serie de flechas explosivas, que impactan sobre Creel aturdiéndolo.
-¡Chicos! – la Avispa vuela de nuevo junto a sus compañeros, mientras tras ella Hulka vuelve corriendo.
-¿Cuál es el plan, Jan? – pregunta el Capi
-No tenemos mucho tiempo para hablar. Capi, Hank, Jen y tú mantenedle ocupado y no le dejéis respiro. Pantera y Ojo de Halcón, subid a esos edificios y evacuad a los obreros, a la vez que atacáis a Creel a distancia. ¡Vamos!
El equipo actúa coordinadamente como uno solo. El Capitán América salta de a bordo del Quinjet y asesta un golpe seco con el escudo a Creel, mientras Chaqueta Amarilla vuela directo hacia su cara y le ataca con sus rayos de energía.
-¡Malditos…! ¡No sois nada! – Creel asesta fuertes barridos con su bola, desembarazándose del Capi.
-¡Ey! ¿Me recuerdas? – Hulka golpea por sorpresa con un sonoro puñetazo, que provoca que el villano caiga al suelo.
-¡Claro que sí! – el Hombre Absorbente coge fuertemente su bola y la lanza contra Hulka, quien recibe de lleno el impacto de ésta en un brazo.
En ese mismo instante, Ojo de Halcón y Pantera ya han llegado al edificio. Mientras evacuan a gente, ven el ataque sufrido por Hulka, ante lo cual deciden actúar.
Clint dispara una flecha con cable hacia la parte inferior del edificio que hay al otro lado de la zona. Seguidamente T’Challa coge un saco lleno de arena y salta hacia la cuerda, agarrándose y deslizándose por ella. Justo cuando está junto al Hombre Absorbente suelta el saco, el cual se rompe al chocar con el villano y le deja temporalmente cegado.
-Bien hecho, T’Challa – dice la Avispa - ¡Vengadores, atacad!
Pero antes de que si quiera puedan tocarle, Creel se transforma en la propia arena, desapareciendo en el suelo.
Todos se mantienen en guardia, esperando un inminente ataque del villano, el cual finalmente se materializa en un contundente ataque por la espalda a Pantera, quien cae semi-inconsciente.
Entonces, Creel comienza a expandirse cada vez más, convirtiéndose así en un enorme ser de arena.
Los Vengadores intentan golpearle sin éxito. Entonces, aplasta con una de sus arenosas manos a Hulka, a la cual mantiene sin aire hasta que queda inconsciente casi asfixiada, ante la impotencia de sus compañeros.
En ese momento, Hank Pym toma una decisión y aumenta su tamaño hasta que lo iguala al de Aplastador. Éste decide volverse sólido y agarrar por los hombros a Hank, y mantiene un cara a cara con él, quien suda por el esfuerzo. Tras eternos segundos, minutos, de continuo forcejeo, Hank toma ventaja y empuja al villano al mar, donde cae, disolviéndose. El héroe disminuye su tamaño, pero el esfuerzo ha sido terrible y está exhausto, por lo que apenas puede mantenerse en pie.
-Capi, ¿dónde vas? – exclama la Avispa, mientras el abanderado se dirige al borde del lugar dónde ha caído Creel, con su escudo por delante.
-Tranquila, Avispa. Tan solo quiero…
En ese instante, una considerable cantidad de agua comienza a ascender hacia el Capi. Ésta se materializa en un puño acuoso sólido a sus espaldas. El Capi se gira a tiempo, pero la presión del golpe que recibe es tan alta que es arrastrado y cae al agua, de la cual no sale.
-¡Oh oh! – Ojo de Halcón desciende desde el edificio una vez ha acabado la tarea de evacuación, situándose junto a la Avispa – Algo me dice que esto se va a poner más feo.
Creel se transforma en un enorme ser acuoso, similar al de arena pero constituido por agua. Entonces, disminuye su consistencia y cae sobre los héroes como una poderosa ola, que remata a T’Challa y deja inconsciente a Clint y a Jan.
A continuación, el villano se recompone, regodeándose de su triunfo ante un público mudo, pues también los policía han sucumbido al embate de la ola.
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Mientras, en algún tipo de cuartel general, una figura rodeada entre sombras observa la escena.
-No esperaba que ese zoquete cumpliese… desde luego, me ha sorprendido.
-Fue una elección sabia por vuestra parte, señor – responde Joe, el hombre que había acompañado a Creel.
-Ahora que ya he comprobado el poder de los Vengadores y su efectividad, ordénale al Hombre Absorbente que…
-Señor… creo que debería ver esto.
El hombre dirige la mirada a la pantalla, observando algo que no esperaba.
-Te has atrevido a humillar y derrotar a los poderosos aliados del que es Monarca de Atlantis, Hombre Absorbente… ¡Ahora prepárate a luchar con Namor, el Hijo Vengador!
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EN EL PRÓXIMO NÚMERO... ¡NAMOR CONTRA EL HOMBRE ABSORBENTE!