Colección: Los Vengadores
Autor: Hiperion
Número: #5
Título: Contienda
Descripción de la portada: Vemos al Hombre Absorbente transformado en un enorme ser de agua, con los vengadores derrotados a sus pies, y alzando una mano, intentando agarrar a Namor, quien vuela por el aire.
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Prólogo:
Chicago, la flamante ciudad de Illinois, hierve a las 10 de la noche de un agradable sábado. Los clubes nocturnos se llenan de gente con ganas de desfogarse tras una dura semana de trabajo, las luces y el ritmo se adueñan de la noche.
Pero alguien camina por un tranquilo parque ajeno a todo ello. No es otro que Victor Shade, el disfraz holográfico del vengador conocido como la Visión, quien avanza a lo largo de la zona verde dudando aún en su interior si su decisión de dedicar más tiempo a su “otra vida” fuera de su papel como vengador es la correcta. Ha experimentado muchas cosas desde que adoptó esta identidad. Anoche mantuvo una interesante charla sobre la obra de Shakespeare con Amos, y hoy Maureen le ha prometido enseñarle unos cuantos pases de baile. Sí, hasta un androide puede disfrutar de los pequeños placeres de la vida, piensa. Pero entonces, capta un sonido desde el otro lado del lago frente al cual se detiene. Una llamada de auxilio.
Cerciorándose de que nadie le observa, desactiva su disfraz holográfico y disminuye su densidad, para poder flotar sobre el cristalino lago.
-¡Suéltame, chorizo! – grita una mujer, forcejeando con un hombre con una máscara negra puesta, vestido con una cazadora.
-Señora, usted se lo ha buscado – el delincuente saca una navaja de su bolsillo.
-Me temo que no usarás eso hoy – la voz de Visión estremece al chico, quien se detiene mirando despavorido al vengador mientras éste se acerca hacia él.
-¿Qué demo…? Quieto ahí, tío. O te rajo.
-No puedo permitirlo – Visión dispara una ráfaga de sus rayos ópticos a la mano del criminal, haciendo que suelte la navaja
-Un momento. Tío, oh, tío. Yo te conozco. Eres uno de los Vengadores. No hecho nada tan gordo como para que vengáis a por mí – el chico se deja caer de rodillas en el suelo, mientra se quita su máscara, dejando caer su pelo largo – O sea, han tirado a mi padre del curro, y necesitamos dinero, por eso quería conseguirlo como fuera. No soy el Doctor Octopus ni nada así. Me rindo, tío, me rindo.
-Señora, ¿se encuentra bien?
-Sí, un poco alterada, pero estoy bien.
-Buen trabajo, vengador – Visión oye una voz a su espalda – Ahora es cosa nuestra.
Visión se gira y ve a una atractiva sargento, con una larga melena castaña.
-De acuerdo, sargento… Smith. Ahora, si me disculpa…
-Oh, no te vayas aún.
-¿Quiere que preste declaración?
-Nada de eso. En absoluto. Verás, hay cerca de aquí un pub, el Windy City…
-Lo… conozco. – Visión se sorprende al oír precisamente el nombre del pub en el que tantos amigos ha hecho
-Ya veo. Verás, ha habido un… intento de asesinato hacia el dueño del pub, Patrick Wind – la sorpresa de Visión iba en aumento
-¿Y en qué puedo ayudar en el caso?
-La situación está algo fuera de nuestro alcance. ¿Conoces al Hombre de Arena?
Fin del prólogo.
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Nueva York, en una zona de edificios en construcción en la que se ha desatado el caos:
-Has derrotado a mis compañeros Vengadores, Hombre Absorbente. Y por ello sentirás mi furia – Namor, Señor de Atlantis, dirige sus palabras a Carl Creel, quien ha hecho caer a los Héroes más poderosos de la Tierra hace apenas unos segundos, mientras se mantiene en el aire gracias a sus pies alados.
-¡Supertipos! Tumba a uno y otro saldrá de cualquier agujero. ¡Toma esta, pececillo! – Creel empuña fuertemente su bola y ataca a Namor con ella, pero éste la esquiva con una grácil maniobra en el aire.
-No, toma tú, villano – El Hombre Submarino asesta un puñetazo al Hombre Absorbente, quien cae a unos metros de allí, al lado mismo de gran cantidad de material de construcción.
-Creo que necesitas que te bajen los humos, héroe – Creel toca una viga y adquiere sus propiedades, su piel se torna del mismo material que ésta.
A continuación se abalanza contra Namor con un poderoso salto, y el monarca no tiene más remedio que encajar el golpe que le asesta su enemigo con inusitada velocidad.
-Eres fuerte, es cierto. Pero estás luchando con un príncipe de sangre, y harías bien en recordarlo – dice Namor, mientras se mantiene en el aire
-Muchas palabras y nada más, maldito. Baja si eres hombre
-No soy un hombre, Creel, aunque parte de mi sangre, la de mi padre, me haga serlo – Namor se abalanza de nuevo contra su rival, pero esta vez el Hombre Absorbente soporta el golpe gracias a su piel de metal y responde al ataque, siendo ahora Namor el enviado a larga distancia.
Entonces, sin mediar palabra, el Príncipe de Atlantis se levanta y coge una hormigonera llena de pasta para cemento, la cual lanza hacia Creel. Este la intercepta a la altura de su cara.
-¡Ja! ¿Pensabas de verdad que… - el villano no termina su frase, ya que lo único que puede ver a continuación es como la hormigonera es elevada sobre su cabeza y cae sobre él, quedando hasta los hombros atrapado dentro. Después, siente como es elevado en el aire, sintiendo finalmente como cae al agua.
-Excelente, Namor. Veo que la estrategia ha funcionado.
-Así es, Capitán – Namor se gira, para ver ante él la figura del Centinela de la Libertad – Desde luego, fue providencial pasar por estas aguas justo en el momento en que caías al mar, y así poder darte tiempo a reanimar a tus compañeros.
-Nuestros compañeros, Namor. Todavía eres un miembro de este grupo.
-Menudo momento para volver del país de los sueños. Si seguís haciéndoos la pelota el uno al otro y el otro a sí mismo, vais a darle tiempo a nuestro amigo a salir y darnos otra tunda
-Tan impetuoso como siempre, arquero – Namor puede ver como el resto de la formación de los Vengadores se alzan magullados, pero prácticamente ilesos, tras la tromba de agua.
-¿Y bien, ahora qué? ¿Intentamos de nuevo barrer el suelo con el calvito cuando salga? – pregunta Hulka apretando los nudillos.
-No, Jennifer – con la primera palabra dicha por ella, todo el mundo se gira hacia la Avispa – no podemos confiar de nuevo en el ataque directo, y menos con alguien tan poderoso como Creel. Hank ha ideado un plan, y tenemos apenas segundos para escucharlo.
-Seré breve. La clave está en mantener a Creel en la forma con la que probablemente emergerá, agua. En el laboratorio de la mansión tengo un equipo de electrólisis, para convertir el agua en gases y retenerlos. Namor, necesito que vayas hasta allí, eres el más rápido. Mientras, el resto mantendremos distraído a Creel, sin alejarnos de la zona.
-De acuerdo, Pym. Retomaré mi papel como vengador, aunque solo sea para detener esta amenaza. Volveré enseguida.
Así, Namor parte volando hacia la Mansión de los Héroes Más Poderosos de la Tierra, mientras a sus espaldas, el Hombre Absorbente emerge, transformado de nuevo en agua, como Hank había pensado.
-Vale tíos, ahora me habéis cabreado de verdad.
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Interludio:
En una oscura sala.
-Joe
-¿Señor?
-Ve cuanto antes a la Mansión de los Vengadores
-Pero, señor… creía que aún no quería que…
-No discutas mis órdenes. Namor no entraba en mis planes, y es, ciertamente, una molestia. Encárgate de distraerle, retenerlo.
-De acuerdo, señor.
Fin del interludio.
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Mansión de los Vengadores:
Iron Man manipula un panel de control que conecta directamente con un artefacto que se encuentra alrededor de la cabeza de Wanda Maximoff, la Bruja Escarlata. Está enviando la estimulación necesaria para que Wanda recupere la consciencia, después de haber sufrido un repentino desmayo, que ha sido revelado como una inspección a las células cerebrales de Wanda.
Tras largos minutos, el proceso finaliza. Iron Man comprueba para su alegría que Wanda se encuentra totalmente estabilizada y que seguramente despertará en pocas horas.
-Jarvis – usa un intercomunicador para contactar con el mayordomo
-¿Sí, señor?
-Voy a ir a echar una mano a los demás. Cuida de Wanda mientras tanto, bajando regularmente al labo.
-De acuerdo, señor. Oh, la puerta. Disculpe.
Iron Man se dirige al vestíbulo mientras comprueba mediante una cámara quién es su visitante.
-Oh, señor Namor. Qué agradable verle aquí de nuevo.
-Jarvis… no tengo tiempo para charla. Necesito coger una cosa de vuestro laboratorio.
-¿Qué ocurre, Namor? – Iron Man ha llegado por fin al vestíbulo
-Se necesita el equipo de electrólisis de Pym, Iron Man, para derrotar al Hombre Absorbente
-Entiendo. Iré a por él y partiremos juntos.
-Date prisa, Iron Man, pues siento que hay más de lo que aparent… UHHHN!!
El Hombre Submarino recibe un certero puñetazo a toda velocidad del hombre llamado Joe, el que acompañara a Creel a su zona de ataque, vestido aún con su traje de chaqueta y sus gafas de sol.
-¿Quién eres?
-Llámame Joe, héroe… si tienes tiempo – el hombre corre de nuevo y manda por los aires a Namor de un golpe.
-Tu velocidad es prodigiosa, en verdad. ¡Pero la del Monarca de Atlantis no es inferior! – Namor, enfurecido, vuela en dirección a Joe, pero este le esquiva a inusitada velocidad.
-Me temo que no es así.
-Veamos si tu velocidad te ayuda contra una buena dosis de rayos repulsares – Iron Man aparece con el equipo requerido, lanzando una ráfaga de repulsares, que Joe esquiva por poco.
-Me encantan los retos – Jose esgrime una sonrisa pícara en su cara.
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-¡Vengadores, Reuníos!
El grito surge de la boca de la Avispa, quien dirige la acometida de los Héroes más Poderoso de la Tierra contra el Hombre Absorbente.
El Capitán América lanza su escudo, pero este atraviesa el cuerpo acuoso de Creel.
-Buen intento, cabeza alada, ahora pruebo yo suerte – Ojo de Halcón dispara un par de flechas explosivas que hace que el villano se descomponga en varias partes que caen al suelo. Pero este se recompone.
-¡T’challa, distráelo! ¡Los demás, acercáos! – la Avispa grita sus órdenes.
-Está bien, chicos. Está claro que mientras esté transformado en agua no podremos hacerle nada y seremos un blanco mucho más fácil. Forzadle a transformarse en otra cosa, para golpearle en el momento del cambio. Cuando venga Namor, Hank le lanzará de nuevo al agua, y estaremos listos.
Mientras, Pantera negra esquiva continuos embates del Hombre Absorbente.
-¡Maldito…! Odio a los supertipos como vosotros, a los que no hay manera de daros.
-En otras circunstancias agradecería el elogio, Creel – salta potentemente esquivando y colocándose a espaldas de Creel – pero me temo que tu intención no era un cumplido.
-¡Estate quieto!
-¡Ey, calvito! Agarra esto – Hulka lanza una viga hacia el Hombre Absorbente que, sin pararse a pensar que podría pasar a través de él, se transforma en hierro justo en el momento de impacto.
-¡Ahora! –grita la Avispa, y Ojo de Halcón lanza sus flechas, el Capi su escudo y ella misa sus aguijones.
-¡Aaaargh! – Creel agarra su bola y de un fuete embate se deshace de todos – ¡Estoy cansado de vosotros!
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-Chicos, podéis seguir así todo el día… - Joe se aparta a tiempo y Namor y Iron Man colisionan el uno con el otro.
-Esto es ofensivo, Iron Man. He luchado codo con codo con el Zumbador y Mercurio, y este hombre me está humillando
-Tranquilízate, Namor. Debemos…
-¡No, Iron Man! Esta situación no requiere planes ni estrategias. Este hombre ha humillado a un príncipe de sangre… ¡algo inconcebible! – el Hombre Submarino se levanta y, a la máxima velocidad que puede alcanzar golpe a Joe, haciéndole sangrar y caer al suelo – Y ahora, maldito…
-Ahora nada, héroe – Joe da una patada a su enemigo en el estómago y, tras unos segundos observando a Iron Man con una sonrisa cínica, mientras la sangre brota de su nariz, se marcha corriendo.
-¿Estás bien?
-Sí, Iron Man. Vayamos a por el Hombre Absorbente – Namor apreta los dientes.
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-Creel, cálmate. He estado pensando, y no creo que tu odio hacia nosotros sea tan grande como para haber montado todo esto, y además viéndote tan harto.
-Cállate, insecto.
-No, Creel. Alguien te ha pagado por liquidarnos, ¿no es así? A cambio de algo… ¿Es Titania? ¿Le han hecho algo a Titania?
-Yo... Mary… Sí, es por ella. ¡Es por ella que debo acabar con vosotros!
El villano se abalanza hacia Hank, pero este reduce su tamaño a tiempo.
-Creel, podemos ayudarte. Détente…
-¡No! La vida de Mary está en juego.
Mientras comprende que es imposible razonar con él, Hank ve como se acercan Namor y Iron Man al fin.
-Está bien… - dice aumentando su tamaño hasta los 5 metros de alto - ¡Esto se acaba! – coge a Carl y lo lanza al agua de nuevo
-Justo a tiempo, por lo que veo – dice Iron Man mientras aterriza
-Sí, dame el equipo, y manteneos en guardia, ¡todos!
Así, todos los héroes presentes forman una barrera ante el mar. Puños son apretados, energía activada, cuerdas tensadas…
Finalmente, el objeto de su espera emerge de las aguas, transformado en la misma.
-¿Cuántas puñeteras veces…?
-¡Ahora! – Chaqueta Amarilla utiliza el aparato en su manos hacia el Hombre Absorbente, quien es separado mediante electricidad en gases, que son posteriormente encerrados en su interior – Se acabó…- Hank se limpia el sudor de su frente con una mano.
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Poco después, una vez todos los policías se encuentran conscientes y los heridos son atendidos…
-Ha sido un placer luchar de nuevo codo con codo contigo, Namor. Sabes que siempre habrá un sitio para ti en nuestras filas.
-Y también sé que es ese todo un honor, Avispa. Volveremos a vernos, y espero que pronto y en circunstancias más agradables.
El atlante se sumerge en el agua, y justo en ese momento llega al lugar una flamante limusina, la misma que iniciara el caos pocas horas antes. De ella sale Joe, vendado
-¡Tú! – exclama Iron Man
-¿Este es el tipo que ha asaltado la mansión? No parece gran cosa
-Amigo mío, nunca deberías subestimar a nadie por su aspecto, y sabes bien que este hombre es un velocista, como ha contado Iron Man.
-Muy bien, Pantera. Veo que Iron Man no ha tardado en informaros.
-¿Qué buscas?
-Oh, ese ceño fruncido no le sienta bien a alguien tan hermosa como tú, Avispa. Tan solo quiero declarar que mi jefe es el que lo ha orquestado todo, capturando a la señorita McPherran. Pero es un hombre de negocios, o mejor dicho, lo fue, y sabe bien cuando una campaña está perdida… así que os devolvemos a la señorita McPherran sana y salva – Titania sale de la limusina. - Ella era el único modo de que el señor Creel colaborara con nosotros. Él no quería más de estos trabajitos.
-¿Y qué es lo que quiere ese jefe tuyo de nosotros?
-Oh, Capitán. No soy tan ingenuo como esos villanos que pierden el tiempo contando todos sus planes. Creel tiene a su mujer, vosotros habéis capturado a un villano y mi jefe no ha perdido nada. ¿Final feliz, no? Adiós, volveremos a vernos.
-Espera… - pero la limusina arranca y desaparece en la lejanía rápidamente.
-¡Uau! Menuda velocidad alcanza ese buga. Le pediré uno a Santa Claus por Navidad.
-No es momento de bromas, Clint. Aquí hay mucho más de lo que aparenta y…
-Eh, héroes…
-¿Titania?
-Mi marido ha causado algunos destrozos, vale, pero lo hacia porque no tenía más remedio… ¿Podríais…?
-Por supuesto, Titania. Estáis libres de culpa. Pero no hagáis que luego esto pese sobre nuestra conciencia.
Hank Pym manipula el aparato de nuevo nada más terminar de hablar Iron Man, y libera al Hombre Absorbente.
Poco después, todos se han marchado, quedando tan solo unos confusos Vengadores.
-¿Y ahora qué, Cabeza de Lata?
-Ahora, Hulka, iremos a la Mansión y no pararemos hasta encontrar algún indicio de lo que está pasando.
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¡LA CRUZADA DE LOS VENGADORES CONTINÚA EN EL NÚMERO #6!