Colección: Los Vengadores
Autor: Hiperion
Número: #7
Título: Puntos y aparte
Descripción de la portada: Dividida en dos por una franja diagonal. En una parte vemos una reunión de los Vengadores, y en la otra a la Visión intangible, con los brazos del Hombre de Arena en forma de martillo pasando a través de él.
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Noche de sábado en Manhattan. La rutina del resto de la semana deja lugar a la euforia y la diversión, mientras montones de personas salen a las discotecas, el cine o a cenar.
Pero no es igual en toda la ciudad, y en los más oscuros callejones los criminales ofrecen una cara muy distinta de la sociedad.
-Date prisa. Barry me ha dicho que dos superhéroes rondan por aquí esta noche, y cuanto antes me lo des, mejor
-¿Dos supertipos? ¿Y quiénes son, Josh?
-No lo sé. Ahora de lo que hay que preocuparse es de esto
-Espero que no sea el Trepamuros. Hace años me encontré con él, ¿sabes?
-Olvida esa cháchara, maldición. No creo que sea Spiderman, nadie ha sabido nada de él últimamente*
-Y yo que me aleg… - en ese momento, un haz de luz azul pasa ante los ojos de Josh, mientras ve como su compañero cae al suelo inconsciente.
-¿Qué puñetas? – Josh saca su pistola del bolsillo, pero se halla desconcertado y no sabe ni siquiera adónde apuntar.
-Suelta eso, amigo – una potente voz suena en el callejón, y el escudo del hombre que Josh conoce como Capitán América impacta en su mano, haciendo que suelte el arma.
-¡Los malditos supertipos! – Josh echa a correr al instante, sin objetivo alguno, tan solo intentado escapar de la zona.
Corre atravesando varias calles, sin atreverse a parar en ningún momento. Finalmente, se ve obligado a detenerse frente a un alto muro. Josh, quien conoce este barrio como la palma de su mano, ha cometido un error que en otra situación no cometería: ha entrado en un callejón sin salida. Al darse cuenta, gira enseguida para volver a salir hacia la calle. Pero es demasiado tarde, porque el Vengador Mercurio acaba de frenar ante él.
-No corres mal, pero tendrás que hacerlo mejor para que yo no te alcance – dice mientras cruza los brazos
-Maldito muti… ¿Por qué me tienes que coger tú y no el Capitán América? Atrapado por un muti…
-No te conviene hacerme enfadar – Mercurio frunce el ceño y apreta los puños.
-¿Por qué? No te tengo miedo, tan solo eres basura muti.
-Ya está bien, humano
Pero en ese preciso instante, el Capitán América desciende desde un tejado y se interpone entre ambos.
-Tranquilízate, Pietro. – dice – Tan solo intentaba que te enfadaras y cometieras algún error.
-Discúlpame Capitán, pero cada vez me asquea más la actitud de la gente de esta ciudad.
-Dejaremos eso para luego. Antes de eso… - avanza hacia Josh
-¿Qué… qué queréis de mí? Tan solo iba a coger un poco de pasta que me debía mi colega. No he hecho nada malo.
-Mientes muy mal, amigo. Parece que lo que tu “colega” quería darte era más que pasta habitual. Era tu parte de un botín, en el banco que fue robado ayer, ¿me equivoco?
-¡Sí, maldición! Fuimos nosotros, y unos cuantos más. ¿Pero desde cuando los Vengadores perseguís a los tipos como yo?
-En realidad queríamos invitarte a nuestra mansión, para hablar de algunas cosas. Así que sí no te importa…
Josh se mantiene en silencio. Sabe que no tiene elección, y acompaña a sus dos captores hasta su Quinjet, y a continuación hasta su mansión.
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Una vez la nave ha sido guardada, y los tres han salido de ella, se encuentran con Jarvis.
-Bienvenidos de nuevo, señores.
-Hola Jarvis – dice Steve Rogers – Prepara la sala de Reuniones y consulta a la Avispa si es posible una reunión dentro de una hora.
-De acuerdo, señor. Señor Pietro…
-¿Si, Jarvis?
-La señora Avispa se encuentra en el laboratorio, y me ha comunicado que ya puede pasar a ver a su hermana. Si me acompaña…
-Encantado, Jarvis. Vamos allá.
Así, mientras el Capi conduce a Josh hacia una de las celdas especiales de la Mansión, Vengador y mayordomo descienden hasta el laboratorio.
-Señores, señoras…
-Hola Jarvis, ¿qué tal, Pietro? – saluda la Avispa – Como puedes ver, aquí tienes a tu hermana, igual que siempre.
El mutante se adentra en la estancia y abraza a su hermana.
-Wanda…¿ya estás completamente bien?
-Tranquilo, Pietro, estoy bien. Iron Man se ha encargado de ello.
-Oh, no ha sido nada. ¿Para qué están los amigos? – un sonriente Tony Stark, con su armadura de Iron Man, pero sin la máscara, hace girar la silla en la que está sentado – Además, creo que lo que más alegra a Wanda es que hayas podido venir. ¿Piensas quedarte?
-Quizá lo haga, sí. Al menos unos días, mientras Crystal y Luna visitan a su familia en Attilan. A pesar de mis reticencias a permanecer en el grupo después de la última reunión, debo decir que echo de menos entrar en acción.
-¿Y quién no, Pietro? – la Avispa sonríe
-Señora Avispa, el Capitán América ha pedido su permiso para comenzar una reunión del grupo en una hora.
-Hum. Cuando el Capi pide eso, no lo hace sin motivo. Ve con él y dile que de acuerdo, Jarvis.
-Muy bien, señora.
El mayordomo sale del laboratorio.
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Interludio. Prisión de Ryker.
-Honcho, tío, esto me da miedo.
-Cállate, Pichón.
-Es que… ese loco, el Castigador, está aquí, encerrado en Ryker, y es capaz de todo.
-Tranquilo, Pichón. Sino hacemos nada contra él, no nos hará nada, ¿verdad, chicos?
Los otros dos hombres que se encuentran en la celda asienten.
Pero súbitamente el muro de la celda se viene abajo.
-¿Qué…?
-Hola, muchachos. El hombre conocido como Joe, quien se enfrentó a los Vengadores hace unos días, aparece ante ellos.
-¿Quién eres, tío?
-Tenéis dos opciones, o venís conmigo o acabo con vosotros para no arriesgarme a que habléis de mí.
-Vamos, tíos – dice Honcho – este tío es nuestro pasaporte a la libertad.
-Excelente
Joe saca un mando de su bolsillo y pulsa un botón. Una moderna nave desciende junto a la celda, y los cuatro entran en su interior.
Para cuando los guardias de Ryker llegan a la celda, la nave ya se está alejando.
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Mansión de los Vengadores:
-Muy bien. Como líder de los Vengadores he aceptado esta reunión pedida por el Capi, así que le cedo a él la dirección de la misma.
-Gracias, Jan. La razón de esta reunión viene dada en gran parte por nuestro invitado, Josh – el Capi señala al criminal que se encuentra sentado y bastante nervioso
-¿Y quién es, cabeza alada? ¿Un vendedor de enciclopedias?
-No, Clint. Josh pertenece a un grupo criminal bastante famoso últimamente: Los Garras. Desde la desaparición de Kingpin en el poder criminal, muchas bandas están tratando de ocupar su lugar, los Garras entre ellos. Probablemente no habréis oído hablar de ellos.
-Exactamente. Creía conocer a todas las bandas criminales de la ciudad, pero veo que me equivocaba – dice Iron Man
-Además, normalmente no entran en nuestro ámbito de acción los criminales.
-He ahí la cuestión, T’Challa. – prosigue el Capi – Tenemos un enemigo acechándonos. Un enemigo del que no sabemos nada, pero que ya ha enviado al tal Joe y al Hombre Absorbente contra nosotros. Ahí es donde entran los Garras. Gracias a una sugerencia de Jarvis, decidí investigar en los bajos fondos buscando información sobre nuestro enemigo. Finalmente todo me llevó hasta los Garras. Casi nadie los conoce, pero su jefe conoce todo lo que se cuece en el mundo criminal, según Josh.
-¿Adónde quieres llegar, Capi? – interviene la Avispa.
-Es muy sencillo, Jan. Quiero crear una rama de los Vengadores que se encargue, junto a mí, de localizar a los Garras con la ayuda de Josh y sacar toda la información posible referente a nuestro enemigo. Pero no solo eso, sino que esa rama se dedique cuantas veces haga falta a los bajos fondos. Somos un grupo encargado de salvar millones de vidas, pero a veces olvidamos que muchas amenazas pueden encontrarse a la vuelta de la esquina. Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto.
-Lo someteremos a votación, Capi, pero creo que es una gran idea.
-Gracias Jan.
Minutos después, una vez todos los miembros del grupo han intervenido en una votación, la Avispa vuelve a hablar:
-De acuerdo, por unanimidad, como yo esperaba, la idea de la brigada del Capi ha sido aprobada. Mañana él y yo ya habremos preparado una formación que se encargara de ello. Doy por terminada la reunión.
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Cuando ya solo quedan el Capi y la Avispa en la sala:
-Jan, ¿crees que dará resultado?
-Por supuesto, Capi. Hay mucho peligro en las calles, no solo a nivel mundial. Y la gente nos necesita donde sea.
-Gracias por el apoyo, Jan. Espero que tengas razón.
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A mucha distancia de allí, en la ciudad de Chicago, la fiesta también se apodera de la noche, a excepción de un local conocido como el pub Windy City.
El Vengador conocido como Visión se encuentra con la sargento Smith
-Perdona Vengador, por avisarte tan pronto de lo sucedido y que después no hayas podido venir hasta ahora.
-No se preocupe, sargento. Conozco los procedimientos policiales.
-Entonces, ¿dices que conoces a la víctima de la agresión y del robo?
-Así es. Patrick Wind es… un buen amigo mío.
-Ya veo. Ahora mismo está recuperándose en el Hospital. Nada grave, tan solo heridas leves y magulladuras.
-¿Ha dado fruto la investigación?
-Parece que los testigos presenciales no estaban equivocados, y era el mismísimo Hombre de Arena quién atacó a tu amigo.
-El Hombre de Arena….
-Sí. Allí en Nueva York estaréis acostumbrados a situaciones como estas, pero aquí no lo estamos tanto. Oí hace tiempo que nuestro amigo era de los más buscados.
-…
-¿Pasa algo, Vengador?
-No. ¿Hay algún indicio que pueda ayudarnos?
-Es algo bastante inusual – Sígueme
Ambos avanzan hasta donde se encuentra la caja registradora. Visión echa un rápido vistazo al local y se entristece al ver aún sillas y alguna mesa volcadas.
-Esto es. – la sargento señala al suelo, donde hay un montón de arena – Nuestro fugitivo dejó… una parte de él al escapar.
El sintezoide se agacha y agarra unos granos de arena.
-Bien.
-¿Bien? – Smith observa con curiosidad
-El Hombre de Arena obtuvo sus poderes gracias a la radioactividad. Como me temía, aún la conserva en su cuerpo. En cantidades ínfimas, eso sí.
-¿Y eso puede ayudarnos?
-Eso creo. No hace mucho añadí a mi cuerpo la capacidad de rastrear la radioactividad. Todavía no lo he probado, pero este parece un buen momento.
-¿Vas a ir a por él? Enviaré una patrulla contigo.
-Si así lo desea… pero déjeme actuar a mí primero.
-De acuerdo, te cubriremos. Y… ve con cuidado, Vengador.
La Visión no responde, simplemente reduce su densidad y atraviesa el techo, parando en mitad del cielo nocturno. El aire es fresco, pero él no lo nota. Se concentra y, tras un par de minutos, localiza lo que quería.
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Minutos después, en las afueras de la ciudad, los coches patrulla frenan cerca de un destartalado almacén abandonado. La Visión les deja cubriéndole y se adentra en el interior.
La humedad reina en el ambiente. El sintezoide puede ver varias ratas rondando por el suelo. El Hombre de Arena está allí, sentado.
-¿William?
-¿Quién demonios…? Oh, joder ¿Es que vaya dónde vaya vais a seguirme siempre los supertipos? – sin pensarlo dos veces, transforma sus brazos en arena y los extiende con la fuerza de un ariete contra la Visión, a quien atraviesan.
-No puedes dañarme, William.
-No me llames así. Para ti soy el Hombre de Arena, ¿no lo entiendes?
-No. No lo entiendo. Fuiste un Vengador, fuiste un héroe que demostró su valor y su remordimiento por sus actos pasados. ¿Por qué has vuelto al crimen?
-Porque lo necesito. El Mago me lavó el cerebro y volvía a ser un villano. Ahora no sé bien que soy, pero tengo miedo de volver a ser un héroe. Más que nunca me creeríais un traidor, y ser villano es mucho más fácil. Tampoco hago ya nada a lo grande, solo algún robo…
-Hiriendo a gente. Has herido a un buen amigo mío, William. ¿Es eso lo más fácil?
-No, joder. El tipo se resistió, pero no quería matarlo ni nada así.
-William, los Vengadores estamos dispuestos a perdonar. Sé que eso es lo que quieres - la Visión se solidifica y extiende su mano al Hombre de Arena.
-Yo… yo… lo siento, Visión. No puedo volver, o quizá sí, no sé. Ahí tienes el dinero de los robos. No quiero saber más de eso. Olvídame, ¿quieres? Pero… me has ayudado. Gracias.
Antes de que la Visión pueda reaccionar, el Hombre de Arena desaparece a través del suelo. Podría seguirle, piensa, pero no lo hace. No cree que deba.
Más tarde, una vez el Vengador ha dado las explicaciones a la sargento, y el dinero ha sido recogido:
-Espero que supieras lo que hacías, Vengador.
-El Hombre de Arena está en una encrucijada personal, merece una oportunidad. Espero que no me haga arrepentirme de mi decisión… pero creo que sabrá escoger el camino correcto.
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Epílogo:
Una cabina telefónica al norte de Chicago.
-¿Operadora? Sí, me gustaría que me diera el número de comunicación de los Thunderbolts. Sí, puedo esperar… ahora, ya no tengo prisa.
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¡¡¡MÁS AVENTURAS DE LOS VENGADORES EN EL PRÓXIMO NÚMERO!!!