Colección: Los Vengadores
Autor: Hiperion
Número: #8
Título: Preparativos
Descripción de la portada: Se ve al Capitán América, con la cabeza gacha. En el fondo, se pueden distinguir los rostros de innumerables Vengadores.

California. Edificio principal de la Fundación Segundas Oportunidades .

-… y además, tienes que acudir a la comida organizada por el señor Banks. Déjame ver la fecha… ajá, concretamente…

De repente, un timbre comienza a sonar, y una pantalla sobre la mesa principal del espacioso despacho se activa.

-Disculpa, Neal. Videollamada. Luego hablamos, ¿De acuerdo?
-Tranquilo, Simon. Me tomaré un café mientras.

El hombre trajeado y con un frondoso bigote, llamado Neal, abandona la estancia. Está acostumbrado a este tipo de interrupciones abruptas, y las comprende perfectamente.
Un botón es pulsado, y al segundo, el bello rostro de la mutante conocida como Bruja Escarlata aparece en el monitor.

-¡Wanda! – Simon esboza una enorme sonrisa de oreja a oreja.
-Hola, Simon. ¿Qué tal todo? – ella también sonríe.
-Genial ¿Pero cómo estás tú? Iron Man me dijo que habías quedado inconsciente sin razón aparente, y que no despertabas.
-Sí… pero ahora ya estoy bien. Desperté hace poco. Y Tony está haciendo lo posible para averiguar lo que me ha pasado.
-Siento no haber podido ir a verte, a estar contigo. Ya sabes, la Fundación…
-Tranquilo, lo comprendo.
-¿Y cómo anda el grupito? Apenas he podido ver las noticias tampoco.
-Por lo que sé, las cosas no andan nada bien. Volvimos de ayudar a Arkon en Polemachus, y empezaron a surgir los problemas. Yo quedé inconsciente, y según Iron Man, lo más probable es que la causa venga de una tercera persona que ha realizado un sondeo en mi mente. Mientras tanto, el resto del grupo se enfrentó al Hombre Absorbente junto a Namor. Creel trabajaba a la fuerza para alguien, quien también envió a un velocista llamado Joe a empeorar las cosas.
-En resumen, los Vengadores están siendo acechados por varias amenazas en las sombras. Entonces, como siempre.
-No es cosa de broma, Simon. Siento que algo horrible va a pasar esta vez.
-Lo siento, no era mi intención…
-El Capi ha pensado que sería bueno investigar en los bajos fondos para encontrar alguna especie de pista. Ha organizado una pequeña subdivisón del grupo para ello.
-Wanda, si puedo ayudar en algo, lo que sea…
-No, Simon. No te he llamado para eso, simplemente para saber cómo estabas y hacerte saber que, dentro de lo que cabe, estamos bien. Espero… que nos veamos pronto. Ahora, si me disculpas, estoy algo mareada.
-De acuerdo, Wanda, cuídate. Intentaré visitaros pronto.

Ambos se despiden, y el monitor vuelve a quedar apagado. Simon permanece en silencio y juntas sus manos sobre la mesa. Piensa que quizá debería coger el primer avión a New York y ayudar a los Vengadores, ayudar a Wanda, ahora que le necesita. Pero la Fundación Segundas Oportunidades también le necesita, cientos de personas. De todas maneras, Simon no tiene mucho tiempo para pensar, pues un hombre entra rápidamente en el despacho, enfundado en una gabardina, con sombrero, y con barba de unos cuantos días.

-¿Este es el lugar de las Segundas Oportunidades, no?
-Simon, lo siento, he intentado retenerlo fuera, pero… - Neal entra también.
-Tranquilo. ¿Qué pasa, amigo? ¿Qué es lo que quiere?
-Una segunda oportunidad… para eso es este sitio, ¿no?
-Sí, pero… ¿quién…?
-¿No me reconoces, Vengador? Soy Dave Canon, el Trompo Humano… ¡Torbellino!

Simon queda paralizado por la sorpresa al instante.

Manhattan. La noche es fría y reina el silencio. En la azotea de un sucio y viejo edificio, dos hombres se reúnen. Uno de ellos lleva un maletín, mientras que el otro, quien acaba de salir al exterior, comienza a hurgar dentro de su chaqueta.

-¿Has traído lo indicado? – pregunta el del maletín con cierta impaciencia
-Sí.
-Perfecto, cuanto antes acabemos con esto mejor. Supongo que antes querrás ver la mercancía…

El hombre comienza a abrir el maletín, cuando de repente una voz les interrumpe:

-Ey, yo también quiero ver lo que hay ahí si no te importa.

Ambos hombres se giran de forma instintiva hacia el lugar de dónde proviene la voz. De repente, pueden ver en el edificio contiguo, un poco más alto que en el que se encuentran, a un joven de color, uniformado y enmascarado, con las rodillas flexionadas y los brazos sobre estas.

-Supertipos… no puedes librarte de ellos ni quedando en tu propia casa para las entregas – el hombre suelta el maletín, y saca una pistola del bolsillo de su pantalón, con la que apunta al sujeto que se encuentra a escasos metros sobre él:

-Apunta cuanto quieras, pero… ¡ale hop! – la figura salta dando una voltereta en el aire y cae sin problemas tras su atacante, quien efectúa un disparo inútil al aire – soy tres veces más ágil que tú.
-Acabemos juntos con este tío, Fred. ¿Fred? Será… ¡se ha ido con el maletín!

En un intento desesperado, el hombre dispara sin titubear a la figura disfrazada, quien comienza a correr en círculos alrededor de él, mientras él continúa disparando a su alrededor en vano.

-También soy tres veces más rápido que tú… - entonces frena en seco frente a él – y… ¡tres veces más fuerte! – el joven propina un puñetazo que manda al matón unos dos metros de su posición, cayendo al suelo inconsciente.

-¡Triatlón! – una nueva voz, procedente del mismo sitio dónde antes se encontraba él, le llama.
-Hola, Capi – se gira saludando, mientras el Centinela de la Libertad aterriza junto a él.
-¿En qué estabas, pensando, Delroy? Has dejado escapar al otro tipo. Si no hubiera estado siguiéndote y lo hubiera detenido con mi escudo cuando ha salido del edificio habría huido.
-Lo habría cogido en un momento. Pero, ¿me seguías? ¿Por qué?
-Tengo una propuesta que hacerte, y no contestabas a las llamadas de tu carnet de vengador.
-Ah, sí. Lo siento. Es solo que no me interesaba volver a los Vengadores en un tiempo. Tan solo labrarme un nombre propio, ser un vigilante como Daredevil. Y además, cuando toca patearle el culo a Ultrón mis poderes no son de mucha ayuda.
-No es cuestión de poder, Delroy. Mira a Clint, o mírame incluso a mí. Los Vengadores no demuestran su auténtica valía mediante sus poderes, lo que cuenta es el espíritu, la intención de darlo todo por ayudar a los demás. Y tú has demostrado esa valía con creces. Por eso te pido que me ayudes en una campaña importante.
-Bueno, parece que será mejor que prepare las maletas para volver a la mansión, ¿no? Huelga decir que me has convencido.
-Gracias, Delroy. Sabía que no me equivocaba. Llamemos a la policía y vayámonos.

Un laboratorio, bastante espacioso pero lleno de sofisticadas máquinas y complejos artefactos.

Cuatro hombres aún con sus uniformes de la cárcel entran en la estancia. Su primera reacción es de asombro. Tras la sorpresa inicial, uno de ellos habla:

-Vale, ya estamos dentro. ¿Ahora qué?
-Creo, Pichón, que no tardarán en decírnoslo
-En efecto, caballeros – el velocista conocido como Joe entra por una puerta perfectamente camuflada en una de las paredes – Van a ser sometidos a un tratamiento que les dará poder para cumplir su misión.
-Preferiríamos saber de qué trata esa misión.
-Será un placer, Honcho. Los cuatro, con usted como líder, deberán acudir a la mansión de los Vengadores y capturar a uno de ellos vivo.
-¡¿Cómo?! – es Honcho quien habla, pero la sorpresa se puede observar en los 4 - ¿Los Vengadores? Pero si nosotros solo somos matones, Spiderman ya nos dio una buena cuando éramos los Buitres2. Esos tipos tan solo se limitarían a barrer el suelo con nosotros.
-Tranquilícese. Efectivamente, en su estado actual, no podrían hacer nada contra ellos y todavía menos traer a uno de ellos hasta aquí. Esa es la razón por la cual van a ser sometidos al tratamiento. Les garantizo que no fracasarán en su misión.
-Está bien. Le debemos una a tu jefe por sacarnos de la cárcel, así que adelante…
-Perfecto – Joe sonríe maliciosamente.

Mansión de los Vengadores, al día siguiente:

-¡Pollo frito! Jarvis, tú sí que eres un auténtico héroe.
-Exagera, señor Clint.
-¿Bromeas? Cocinas el mejor pollo a este lado del Mississipi. Y a todo esto, ¿por qué no viene nadie más a comer?

El salón, a excepción del arquero y el mayordomo, se encuentra vacío. En la mesa hay distintos platos, cubiertos, vasos y servilletas preparados, pero al parecer no van a ser usados.

-El amo Stark y los señores Pym y T’Challa se encuentran en el laboratorio, y el Capitán América está contactando con miembros inactivos del grupo junto al señor Pietro. La señorita Avispa y Hulka han llamado para decir que no vendrían a comer.
-¿Y Wanda?
-No tenía hambre, señor. Está descansando en su cuarto.
-Oh, genial. Así que el único que se acuerda de atender a las necesidades de su propio estómago es el viejo Ojo de Halcón. ¿Sabes? Quizá debería ser yo también un cerebrito. Así seguro que adelgazaba en unos pocos días, y me ahorraba el dinero de las cervezas para los partidos de béisbol.
-Si me permite el comentario, usted se mantiene en perfecta forma física, señor.
-Gracias por el cumplido, Jarv. Así que el Capi está charlando con viejos compañeros. Me pregunto a quién estará engatusando con su labia ahora.

En la sala principal de comunicaciones, el Capitán América se encuentra sentado en una cómoda silla mientras manipula mediante un panel de control las opciones disponibles en un gigantesco monitor. Pietro Maximoff se encuentra de pie junto a él.

-¿Estás seguro de que necesitamos un vengador más para tu plan, Capitán? Pienso que con nosotros dos, Pym y Triatlón tenemos suficiente para encargarnos de esa banda de maleantes, los Garras.
-Nunca es suficiente, Mercurio. Son innumerables los casos de bandas de este tipo dirigidas por villanos con poderes y peligrosos, y más vale ir bien preparado. Y ahora espera, por fin comienza la conexión. Hola, Vance.
-¡Capi! – el joven Vance Astrovik saluda con entusiasmo al hombre hacia el que siempre ha profesado respeto y admiración - ¿qué tal? ¿Ocurre algo?
-Vance, necesitamos tu ayuda o la de Angelica para una misión especial dirigida por mí. Pero si estáis ocupados o algo parecido, lo comprenderé.
-Oh, vaya. Pues lo siento, Capi, pero creo que no va a poder ser. Mira cómo está esta casa, hecha un asco. Y esto es solo una habitación. Desde que Angelica decidió llevar una vida “normal” se ha centrado tanto en los estudios que tengo que hacerlo todo yo y me estoy volviendo loco por momentos.
-¿De verdad pretendes no ayudarnos porque estás atareado con las tareas del hogar?
-Oh, Mercurio. No es solo por eso, que es la punta del iceberg. Tras semanas, meses, buscando y yendo a entrevistas de trabajo al final he logrado un empleo. Y si falto los primeros días por unirme a una misión contra una superamenaza me despedirán casi seguro, cosa que ni Angel ni yo podemos permitirnos.
-Uh… lo comprendo, Vance. Tranquilo. Gracias, y suerte con tu trabajo.
-Chao, Capi. Y disculpa otra vez.

La comunicación se corta y Steve Rogers respira profundamente.

-¿Alguna sugerencia más Pietro? No queda nadie a quien llamar, y lo cierto es que me preocupa que Hércules no responda siquiera a las llamadas3. Sé que es un dios, pero siempre ha intentado al menos comunicarse.
-Como ya he dicho, Capitán, creo que somos los justo y necesarios para llevar a cabo…

El monitor se vuelve a encender de nuevo. La cara de Vance Astro vuelve a aparecer en él.

-Euh, chicos… olvidad lo que he dicho antes. Se lo he dicho a Angel y… quiere apuntarse – Vance hace una mueca irónica y resopla – Díselo tú misma, Angel.
-Hola, Capi, Mercurio. Será un placer ayudarte en lo posible, Capi. Tengo una semana libre en la universidad después de unos duros exámenes y puedo pasarme por la Mansión y ayudar en lo que sea.
-Genial, Firestar*. Ven en cuanto puedas y…
-Muchas gracias, Angel. Tienes una semana libre y en vez de ayudarme a superar el pozo de caos que supone este apartamento, te vas a hacer de heroína.
-Vance Astrovik, ¿qué es lo que hablamos una y otra vez? Soy una mujer adulta y puedo tomar mis decisiones sin que tú las tengas que aprobar.
-Oh, vamos. Siempre sales con lo mismo. Y todo porque ahora estás en la universidad y…
-Creo que hemos pasado a un segundo plano, Pietro. Será mejor cortar la comunicación y dejarles a solas.
-Sí. Pero por la manera en que discuten, no creo que su futuro matrimonio les haga ningún bien.

La imagen de los dos jóvenes discutiendo de forma acalorada desaparece después de que el Capitán América pulse una serie de botones.

En el sofisticado laboratorio de la mansión, tres de las mayores mentes del planeta intentan sacar conclusiones de su investigación… aparentemente, sin éxito.

-Otra prueba fallida. Y es la enésima vez que ocurre – el Vengador Dorado se lleva los dedos pulgar e índice de su mano derecha a los ojos, y frota sus párpados. No ha dormido demasiado estos días.
-Tranquilo, Tony. Está claro que has hecho… hemos hecho todo lo posible, pero parece que nos enfrentamos a algún tipo de mente que escapa a nuestras capacidades.
-Es posible, Hank. Pero, ¿y si pedimos ayuda a Reed Richards, o a McCoy?
-No quiero menospreciar ni a Reed ni a Bestia, ni a cualquiera de las grandes mentes científicas con las que podríamos contactar, T’Challa, pero creo que el resultado que obtendrían sería el mismo – responde Stark.
-Entonces, amigo mío, parece que estamos ante un problema verdaderament…

El monarca africano no puede acabar su frase, pues súbitamente el monitor de emergencia del laboratorio se enciende y en él aparece la cara de Ojo de Halcón.

-¡Chicos, subid deprisa a la habitación de Wanda! ¡No puedo entrar, y está pidiendo ayuda!

El trío de héroes no necesita ningún incentivo más, y salen a toda velocidad de la estancia. Por el camino hacia el piso superior se encuentran con el Capitán América y Jarvis, mientras que Mercurio ya está junto a Ojo de Halcón.

-¿Qué pasa, arquero? ¿Qué pasa con mi hermana?
-Tranquilo, pies veloces. He subido a ver cómo estaba Wanda, y me he encontrado con que la puerta está cerrada a cal y canto, y con que está pasando algo dentro. Y aún puedo distinguir entre un momento y un lugar en los que se puede usar una flecha explosiva y en los que no.
-Apartad, tan solo necesito conectar mi equipo al sistema de seguridad.

Todos dejan espacio a Iron Man para poder realizar todas las operaciones pertinentes desde la consola de su armadura. No es una operación demasiado complicada ni costosa para el vengador, pero la tensión entre los presentes hace que el momento parezca una eternidad. Finalmente, y para alivio de todos, el vengador logra que la seguridad de la puerta sea anulada.

-Ahora T’Challa, adelante.

Pantera Negra propina una fuerte patada a la puerta y esta cae al suelo de manera inmediata. El grupo puede ver en el interior de la estancia a su compañera la Bruja Escarlata, arrinconada en una esquina y acosada por un artefacto volador de pequeño tamaño.

-¿Qué es eso, Iron Man? – pregunta el Capitán América
-Un dron. Y estoy seguro que es el mismo aparato que causó el desmayo de Wanda la otra vez. Voy a intentar inutilizarlo.

El Vengador recurre de nuevo al poder que reside en su armadura, y enfoca hacia el dron un rayo invisible.

-Esto debería confundir su sistema interno e inutilizarlo. Tan solo harán falta unos segund…
-¿Iron Man?
-Increíble… ha contrarrestado el efecto en segundos y lo ha puesto en mi contra. No puedo moverme ni realizar ninguna operación con mi armadura. Tardaré unos minutos en recuperar el control.
-Ok, Vengadores. Hay que acabar con esa cosa cuanto antes y atender a Wanda.

Ante las palabras de Capi, todos se preparan al instante para la acción. No necesitan más.
Así, Pantera Negra salta contra una pared y se dirige hacia el dron. Este esquiva el ataque moviéndose, pero solo para caer en las manos del veloz Mercurio.

-Lo tengo, Capi… ¡aaargh!

Una potente corriente eléctrica sacude al velocista, haciendo que suelte el artefacto, el cual sale de la habitación.
-¡No os preocupéis! ¡Lo cogeré! – Ojo de Halcón dispara una certera flecha, que se anticipa al movimiento del dron y lo atrapa en una red que sale de ella. - ¿Veis? Problema resuelto por el viejo Clint. Autógrafos de 12 a 4, con descanso para comer.

Pero de repente, el dron activa un nuevo sistema defensivo y comienza a emitir calor, consiguiendo enseguida quemar la red y escapar.

-¡Va a escapar por la ventana! Capi, tu escudo…

Pero, antes de que el Centinela de la Libertad actúe en respuesta a la sugerencia de T’Cahlla, el artefacto se detiene a escasos centímetros del ventanal, y se desploma sobre el suelo.

-¿Qué ha pasado? ¿Se le han acabado las pilas?
-¡No, Clint! – Chaqueta Amarilla sale del interior del pequeño aparato y vuelve a su estatura normal. – He sido yo. En el momento en que Mercurio lo ha tenido en sus manos, me he colado rápidamente en su interior, obviamente inmune a sus propios sistemas de defensa. Me ha costado un poco, pero gracias a mis conocimientos de electrónica he logrado desactivarlo.
-Parecía tener preparadas defensas específicas para cada uno de nosotros. Me pregunto por qué te ha permitido a ti entrar tan fácilmente.
-Ya pensaremos en eso más tarde, T’Challa. Recojamos el dron y pongámoslo a buen recaudo para investigarlo y que no nos dé más quebraderos de cabeza, y vayamos a ver cómo están Wanda y Tony.

Mientras Steve Rogers habla, una pequeña e inadvertida chispa, acompañada de un “clic”, sale del dron.

Llega la noche y todo vuelve a la calma en la Mansión. En la cocina, el Capitán América, la Avispa y Hulka hablan de lo ocurrido mientras toman una taza de café.

-…y eso es lo que ha pasado, Jan. Cada vez la situación es más desconcertante.
-Ya veo, Capi. He sido una auténtica irresponsable como líder de los Vengadores, yéndome de compras cuando el grupo más me necesita.
-No te culpes, Jan. Todos necesitamos relajarnos alguna vez.
-No lo dirás por Tony, Capi. Ya está otra vez metido en el laboratorio, analizando el dichoso dron.
-Sí, Hulka. Todos necesitamos relajarnos, pero no podemos bajar la guardia en ningún momento. Tony lo sabe demasiado bien.
-¿Y Wanda?
-Está bien, Jan, aunque ha estado bajo mucha tensión. El dron la atacó, la encerró, y anuló su poder mutante. Pero es fuerte, y sabe recuperarse enseguida.
-Me alegro por ella. Pero parece que tendremos que espabilar y pasar nosotros a la acción, en vez de ser meros espectadores pasivos, esperando a que las amenazas lleguen de una en una. Ya sea en el laboratorio, en la sala de comunicaciones o en el campo de batalla, tenemos que tomar la iniciativa, Steve. ¿Está tu equipo preparado?
-Sí, Jan. Mañana al anochecer empezaremos nuestra misión, acompañados por Josh, el chorizo que nos ayudará a extraer información sobre nuestros problemas con el Hombre Absorbente y el tal Joe, acudiendo a la base de esa banda que busca acceder al poder, los Garras.
-Buena suerte, Capi.

Epílogo:
En el hangar de la Mansión, cuatro héroes uniformados esperan la llegada de su líder. Charlan entre ellos de temas amenos o de los últimos problemas acaecidos al grupo, pero en su interior se encuentran preparados para cualquier peligro o situación que deban afrontar esta noche. Entonces, el Capitán América llega hasta la estancia con paso firme, acompañado por Josh, quien avanza con impaciencia y cautela.

-Hank, Pietro, Delroy, Angelica… os doy las gracias de nuevo por aceptar uniros a mi misión. Los Vengadores están pasando por uno de sus peores momentos, y nosotros cinco debemos ser capaces de atenuar esa situación y obtener toda la información posible que no ayude a sobreponernos y acabar con las amenazas. Os deseo suerte para esta noche. ¡Vengadores, Reuníos!

El grito del Capitán es inspirador para todos, y el sexteto entra en el Quinjet, el cual no tarda en perderse en el cielo estrellado.

¡¡¡LOS VENGADORES UNA VEZ MÁS HACIENDO FRENTE AL MAL ACUCIANTE!!!