Colección: X-Force
Número: #4
Autor: Narutaki
Título: El niño de mayapán
Descripción de la portada: Bala de Cañón, Arcángel y la joven Tormenta vestidos con los uniformes de hombre X, de espaldas al lector y frente a ellos una piramide escalonada que se muestra en mitad de la jungla.
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Destellos coloridos de luces, un terrible olor a sudor y decibelios desbordantes con una música cruda que quizá no sería la que cualquiera de los dos hubiesen elegido. En el backstage la gente viene y va, llevando instrumentos, toallas, cables... Todo debe estar perfecto a cada momento.
Como siempre, viste impoluto. Sea como sea, no es tan sólo la ropa. La gente como él nace con clase. Las abuelas dirían que el chico tiene buena percha. Pero tampoco se limita a eso, sus gestos, sus muecas, todo está impregnado de un alto aroma de elegancia y sutileza que le convierte allí donde vaya en centro de atención.
A su lado, también con una acreditación colgando del cuello, a la altura del pecho, marca el ritmo con el pie, mientras a ratos, charla distendidamente con su amigo. Ninguno de los dos se mira directamente a los ojos, observan el escenario, solo desviando la mirada a ratos. Sam Guthrie, con tejanos y una camiseta ceñida negra, es quien interviene ahora.
- En serio Warren, es terrible... Tiene la vitalidad de veinte crios, se hace insoportable.
- Va hombre, no te lo tomes así. A fin de cuentas no eres su padre –apartándose el largo flequillo dorado de la cara.
- Pero si forma parte de mi equipo, y sus errores son los míos. Ir de concierto no es nada, pero es demasiado imprudente.
Ahora dejan de charlar un momento para dirigir una mirada a la primera fila del público donde Ororo, la mutante conocida como Tormenta, sacude la melena y da palmas entusiasmada con el espectáculo acústico que está presenciando.
Bala de Cañón mira a Arcángel y esboza una mueca de resignación “Ves...”.
- Te comprendo, Samuel, pero decidí mantenerme algo apartado de todo lo que rodea a los hombres X. Mi vida es muy exigente, y...
- Excusas, Warren.
- Si...
Ambos estallan en una pequeña carcajada, amistosa. Se echan el brazo por encima mutuamente.
- Está bien, pero tómalo como un favor, ¿ok? No te aseguro la fidelidad eterna.
- No soy celoso...
Sobre el escenario el cantante emite un grito afiladamente agudo manteniéndose en los tonos más altos para terminar cayendo de rodillas y dejarse envolver por el caluroso y excitado aplauso de la audiencia.
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Dos días después.
La vegetación es como poco abundante. Es innegable que en la zona impera el color verde encendido de las hojas alargadas y afiladas de las plantas tropicales. El suelo, mojado a causa de las lluvias tropicales ve como las suelas del calzado de los que por un día se han convertido en exploradores, se tatuan sobre su superficie.
Con desdén, Tormenta, que camina en la parte central del grupo, aparta las plantas que hacen consquillas a su piel. El primero es el líder del equipo, el chico de granja. Cierra la marcha James Proudstar, con su vara de bo en la mano, siempre atento.
- Escuchadme, ¿de verdad son necesarias tantas precauciones?
- Si –habla más bajo Sam-. Ese mutante puede ser muy peligroso según los informes que nos pasó Scott.
- Bah...
Tormenta genera una corriente de aire a su alrededor, pero cuando apenas a comenzado a elevarse nota como una firme mano sostiene su tobillo haciéndola descender, tan sólo por su voluntad. Podría haber seguido, pero el criterio de Warren le produce cierto respeto.
- Está bien aguafiestas... Lo he captado –fingiendo estar enfadada.
Un poco más adelante, Xi’an y Kitty miran a su alrededor fascinadas por la virginidad de la jungla mejicana. Caminan bastante juntas, mostrando una falsa fragilidad, pero con un vivo temor por ser atacadas repentinamente por una amenaza que desconocen.
Pero de pronto, sin darse cuenta, en mitad de la espesura de metafitas se abre hueco un enorme edificio de piedra, una piramide escalonada, no excesivamente alta ni majestuosa, pero si sorprendente, que evidentemente, pronto comprenden que es sinónimo de final de trayecto.
Se situan todos juntos ante la puerta. A través de ella tan sólo pueden divisar oscuridad, y comenzar a sentir un hedor humedo ciertamente poco soportable.
- ¿Vamos a tener que entrar ahí dentro?
La absurda pregunta de la mutante africana no obtiene respuesta por parte de sus compañeros ante la evidencia de la misma. Esta se da por entendida.
De su chaqueta oscura, parte del uniforme de hombre X, Bala de Cañón coge una pequeña linterna, la cual enciende pulsando un pequeño botón e inicia la marcha.
Y de súbito todo se ilumina como por arte de magia. Las antorchas carcomidas de las paredes prenden sin previo aviso e iluminan con su luz ténue y anaranjada las paredes formadas por enhiestas rocas.
Tras la sorpresa inicial los mutantes que integran el equipo de X-Force se miran.
- Estad alerta, esto no me gusta nada.
Comienzan a caminar con precaución, despacio, contemplando cada detalle como si pudiese suponer la muerte. Tan sólo Tormenta, y James en menor mesura, parecen no albergar tanta tensión.
Doblan varias esquinas antes de que el camino comience a descender bastante pronunciadamente. Tras la docena de minutos vagando por el lugar, habiendo perdido la orientación se detienen.
- Vale, creo que tenemos un problema...
Algo apartadas.
- No hace falta ser una lumbrera para darse cuenta, ¿eh? –sonríe tímida Xi’an a Kitty.
Se adelantan unos pasos para escuchar mejor.
- Quizá deberíamos llamar la atención del mutante para hacerlo salir y que se mostrase ante nosotros –sugiere Arcángel.
- No es mala idea... –secunda Proudstar.
- Podría tratar de localizarlo –interviene Karma.
- Ambas ideas son buenas.
- Dejadme a mi.
Tormenta se aparta un poco de los demás y comienza a concentrarse. Poco a poco sus pupilas se van aclarando hasta tomar un color prácticamente blanco. A un tiempo, fuera del templo azteca, el cielo claro y luminoso se ve cubierto de una enorme manada de nubes negras que anuncian tormenta. Ororo prosigue, comienza a levantar los brazos lentamente, y en lo alto todo se revuelve aún más, incluso se diría que las nubes se entrecruzan para formar siluetas cargadas de agresividad.
Apreta los puños y sonríe excitada.
Un enorme relámpago, acompañado de un potente retumbar ilumina por un segundo con una fulgurante intensidad incluso el interior del sacro lugar y luego todo, muy lentamente va volviendo a la normalidad.
Bala de Cañón niega con la cabeza. Antes de darle tiempo para que se queje, la africana interviene.
- Uno u otro teníamos que haber hecho algo parecido no.
- ¿Quién osa entrar en el templo sagrado de Pta-Quetzl?
Todos ellos jurarían que sin darse cuenta habían aparecido en una sala enorme, decorada con exquisito gusto, presidida por un trono en el que se muestra, altivo, un señor nativo, vestido con escasa tela y flores y plumas de animales sobre su cabeza. Es apenas un crío, tiene unos doce años, pero el porte de un experimentado hombre. A su alrededor le abanican dos bellas aztecas, y ante toda esta escena de lujo y señorío, cinco guerreros de gran poderío físico, portando lanzas de afiladas puntas. Junto a ellos, hay ya otros dos de estos guardianes del templo.
Arcángel se adelanta.
- No queremos perturbar vuestro descanso, alteza, pero veniamos buscando a un amigo y... No sabiamos que aquí aun viviese gente. Mil disculpas.
Karma habla con Kitty.
- Noto algo muy extraño... Intento entrar en su mente pero, no termino de comprender lo que sucede, aún así, no me gusta.
- Vaya...
Proudstar observa y comenta con Bala de Cañón y Tormenta.
- Es un crío, quizá sea a quien hemos venido a buscar.
- Pues no parece demasiado indefenso que digamos –objeta Ororo.
El monarca indígena hace un gesto con su mano para que las mujeres cesen en su labor y camina junto con los soldados. Susurra algo al oido de uno de ellos y pronto, como autómatas, todos a un tiempo, adoptan formación de ataque. También lo hacen los dos que cubrían los flancos de X-Force.
- Me encantan las bienvenidas hospitalarias...
Por la puerta de la sala aparecen algunos guerreros más, también con lanzas, y forman un círculo alrededor de los mutantes.
- No tenemos alternativa, ¿no?
James Proudstar es el primero en lanzarse al ataque, dirigiendo con fuerza su vara hacia uno de los guerreros, que con gran destreza bloquea el golpe y lo devuelve con más fuerza a la rodilla del nativo americano.
Kitty va a ser abordada por uno de los lacayos del monarca pero se convierte en intangible, hecho que parece no sorprender a su rival, que, carente de comprensión tal vez, sigue pinchándola con la punta del arma pese a no herirla.
Karma, apartada trata de controlar la mente de alguno de ellos sin éxito.
- ¿Qué narices pasa? –se desespera- ¡Es que no tienen mente!
Se apoya contra la pared pensando, es una locura, pero quizá...
Arcángel sobrevuela ahora el salón, y se tira en picado para derribar de un golpe a varios guardianes. Su vuelo, con las alas extendidas, resulta prodigioso. Mientras, Bala de Cañón y Tormenta pelean también, hasta que algo falla.
En ese instante, es como si todos los enemigos se volviesen intangibles.
- Eh...
Los puños, piernas y armas de los mutantes atraviesan sin más lo que ahora se ha convertido en una proyección holográfica.
El crío salta del trono y echa a correr, buscando la salida de la estancia pero Karma ya le espera allí, sonriendo... Intuición femenina. El chiquillo va a girarse pero topa con el torso de Warren que acaba de descender de su vuelo.
- Así que tú eres Michelle Vasquez...
Resignado, el pequeño, que ya no se muestra como un rey sinó como un mendigo, con ropas sucias y desgarradas, asiente con la cabeza, derrotado.
- Tienes un gran potencial, chico... Por eso hemos venido a buscarte –James.
- Muchos me buscan, gringos, pero nadie puede cazarme. ¿Quiénes son ustedes? Sus poderes son asombrosos.
- Somos mutantes, como tú. Queremos llevarte a una escuela donde te enseñarán a controlar mejor tus poderes, para que no sucedan errores como el que nos ha permitido vencerte, antes... –habla ahora Kitty.
Con sus manos sucias y mojadas rasca su cabello azabache para tomar la mano de Kitty después.
Todos ríen ante el gesto del chaval y comienzan a caminar.
La vietnamita va unos pasos detrás observando a su compañera que va de la mano del niño. Luego lo observa él. Ahora y en este lugar cambiaria sus poderes por el de poder cambiarse de cuerpo. En este preciso instante, en ese hecho residiría la felicidad.
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¡¡¡SAM, JAMES, ORORO, XI'AN, KITTY Y WARREN VUELVEN PRONTO!!!