Colección: X-Force
Número: #5
Autor: Lavariel
Título: El Rapto de los Ángeles
Descripción de la portada: Bala de Cañón vuela, sobre un fondo azul cielo, hacia algún punto de la esquina superior derecha en la que se puede ver a un diminuto Arcángel.
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También era la primera vez en mucho tiempo que los hermanos Guthrie que se encontraban viviendo en la Mansión Xavier se juntaban para poder disfrutar de la compañía de los otros. Sam y Joshua eran los encargados de preparar los rescoldos del fuego para poder asar bien las chuletas, mientras Paige se divertía junto a Xi’an y Kitty.
-Al fin os encuentro –dijo desde lejos un sonriente James Proudstar-. No sabía en qué parte os hallábais.
-James, el parque no es tan grande –le replicó en tono burlón Sam-. ¿No será que se te olvidó dónde habíamos quedado?
-Óyeme bien, niño de pueblo –contestó Ave de Trueno, con tono ofendido, continuando la broma-. Los apaches no nos olvidamos de nuestros planes; quizás el recuerdo se esconda en nuestra mente, pero no olvidamos –terminó diciendo mientras miraba sonriente a los demás. Esperaba impaciente a que alguien se riera, pero no fue el resultado que él esperaba-. ¿Qué? ¿Tan mala ha sido la gracia? -preguntó preocupado.
-¡No tan mala como tu careto! –respondió Xi’an, tapando la cabeza de Proudstar con una bolsa de papel marrón. Tras esto, todos rieron contentos.
El día llegaba al momento que todos esperaban. El sol parecía que en cualquier momento fuera a ponerse bajo la línea del horizonte y ya la comida estaba preparada. Todos se encontraban felices, por una vez parecía que el destino les había otorgado un momento de paz y tranquilidad que llevaban mucho tiempo deseando.
-¡Oh! ¡Casi se me olvida! –dijo Paige antes de que nadie pudiera llevarse una mísera chuleta a la boca-. Le dije a Warren que también viniera… No os molesta, ¿verdad? –preguntó, como si presintiera que su hermano Sam estuviera molesto.
-¿Por qué nos iba a molestar? –preguntó James.
-Hasta donde yo sé, Warren es miembro de X-Force –comentó Kitty, desinteresadamente-. Y esta es una barbacoa del equipo… Bueno, del equipo junto a los hermanos del líder –añadió sonriendo a Paige y Joshua.
-Y hablando de equipos y hermanos –continuó Xi’an-, ¿cuántos Guthrie sois mutantes activos ya? ¿Pensáis montar vuestro propio Equipo-X?
-Muy graciosa, Xi’an –contestó Sam-. No creo que formemos un equipo sólo de Guthries; la sola idea de pasar más tiempo al lado de mis hermanos me hace recordar a cuando sustituí a mi padre en las minas del pueblo –hizo una pausa, para luego añadir-. Además, son todos unos críos aun.
-¡Hablo el maduro y adulto Bala de Cañón para todos ustedes, damas y caballeros! –replicó Joshua con tono molesto-. ¿Cuándo fue la última vez que te pasaste por casa, Sam? Las cosas han cambiado mucho desde tu última visita…
-¡Joshua! –le interrumpió Paige-. No es el momento –luego, alzó la cabeza hacia el cielo y siguió-. Además, ahí llega Warren.
-Sí… Nuestro flamante cuñado rico –dijo Joshua en voz baja sin que nadie pudiera oírle.
El simple hecho de contemplar a Warren Worthington III surcar los cielos provocaba una sensación de paz inusual. Miembro fundador de la Patrulla-X, ha sufrido muchos cambios físicos en su vida: perdió sus alas; fue convertido en el Jinete Muerte por Apocalipsis, quien le implantó unas nuevas de afiladas plumas metálicas y cambió su color de piel a un tono azulado; con el tiempo, descubrió que sus verdaderas alas volvieron a crecer bajo las metálicas que En Sabar Nur dijo haberle regalado; y, por último, desarrolló una mutación secundaria que le ha permitido recobrar su saludable color de piel: un factor curativo que se transmite por la sangre.
Pero no sólo cambió en el plano físico; en el plano psicológico ha pasado de ser un playboy multimillonario y engreído, a un importante y altruista miembro de la comunidad superheroíca, que colabora junto otros mutantes para hacer del mundo un lugar mejor. Es por eso que Paige Guthrie está locamente enamorada de él (“por eso, y porque está como un queso” diría ella).
Warren les saludó desde las alturas y procedió a descender. Sin embargo, no pudo hacerlo. Desde Dios sabe dónde apareció un enorme gancho que atrapó al mutante alado y tiró de él hacia las alturas.
-¡Warren! –gritaron todos.
Sam procedió a usar sus poderes mutantes. Como tal, su poder consistía en impulsarse con tanta energía cinética como el objeto del que tomaron su nombre código; además, durante el período en el cual use sus poderes, Sam es totalmente invulnerable a las influencias externas, por lo que no puede ser herido con facilidad.
Pero la velocidad que alcanza Bala de Cañón cuando vuela no fue suficiente para poder alcanzar al raptado Arcángel, que desapareció entre las nubes sin dejar rastro. Alicaído, Sam volvió con los otros; allí, una llorosa Paige miró a su hermano.
-Lo siento Paige… Le perdí.
Paige lloró desconsoladamente en los brazos de Kitty, mientras James y Joshua se acercaron a ala de Cañón.
-¿Qué hacemos, jefe? –preguntó Ave de Trueno.
-Encontraremos a Warren, le liberaremos y haremos que sus captores deseen no haber nacido.
-Yo voy con vosotros –dijo Paige una vez consiguió calmarse un poco-. No puedo irme a casa ahora que sé que Warren se encuentra ahí fuera en peligro y yo puedo ayudar a salvarle.
-Bien, de acuerdo –dijo asintiendo Sam-. Josh, vuelve a la mansión y cuéntales todo a scout y Emma.
-¡Ni hablar! ¡No pienso perderme la diversión! –dijo el joven Guthrie-. ¡Yo voy con vosotros os guste o no!
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Aunque a Sam le hubiera gustado que su hermano no fuera con ellos, hizo de tripas corazón y consintió que Josh les acompañara. Tras una breve parada en la mansión, donde todos se ataviaron con sus trajes-X, montaron en un avión Pájaro Negro y salieron del Condado de Westchester.
-¿A dónde vamos, hermanito? –preguntó Josh a su hermano-. No sabemos dónde puede estar Warren, así que estamos volando a ciegas.
-Josh, en este momento soy Bala de Cañón, no tu hermano, así que haz el favor de llamarme así –replicó con tono autoritario Sam.
-Pues si tú eres Bala de Cañón, yo soy Ícaro –contestó a su vez el joven alado.
-Muy bien, Ícaro; ¿se puede saber de dónde has sacado el traje que llevas?
-¿Ahora te fijas? –pregunta Josh a su hermano, mientras levanta los brazos y gira sobre si mismo-. Es el uniforme que llevaba Warren hasta que hace poco se cambió de traje –se ajusta el cuello de la chaqueta de cuero-. ¿No me queda bien?
-Sólo quería saber de dónde lo habías sacado, no hace falta que chulees.
-Sam, Josh tiene razón –interrumpió Paige-. ¿Cómo vamos a encontrar a Warren sino sabemos dónde está?
-Fácil –contestó Karma-. Este modelo del Pájaro Negro está equipado con un mini-cerebro que ha sido programado para localizar la signatura mutante de Warren.
-Y ahora mismo me está diciendo hacia dónde tengo que llevar este trasto para encontrar al Alitas –añadió James mientras pilotaba-. Hacia la fría Helsinki.
-¿Finlandia? –preguntó extrañada Kitty-. Debe de ser la primera vez que viajamos a ese país.
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Tras varias horas de viaje, los mutantes llegaron al frío lago Päijänne, cercano a la ciudad de Helsinki. Allí fue dónde el Mini-cerebro localizó a Arcángel y dónde esperaban encontrarlo.
-Menudo lugar para escoger un escondite –comentó Ave de Trueno.
-Hace tanto frío que no sé si deberíamos abandonar a Warren –bromeó Kitty, pero tras ver las miradas de sus compañeros, añadió-. Era una broma, para caldear el ambiente, ya sabéis…
-Bien, comencemos –empezó Sam-. Ícaro, vuela hasta el otro lado del lago y dinos por el comunicador qué es lo que ves.
-¡Señor, sí señor! –contestó burlón Josh mientras alzaba el vuelo.
Todos sonrieron y dieron palmaditas de ánimo a Sam en el hombro, quien parecía desquiciado por la actitud de su hermano. Bala de Cañón y Vaina vigilaban los movimientos de su hermano, por lo que pudieron ver lo que le ocurrió al joven: Desde el suelo, surgió un nuevo gancho, de similares características que el que raptó a Warren y tiró del alado joven hacia el interior de la Tierra.
-¡Mierda! –gritó Sam preocupado-. ¡Han raptado a Ícaro! ¡Rápido, moveros!
Fue en ese momento cuando X-Force entró en acción. Rápidamente, consiguieron llegar a la otra orilla del lago donde pudieron ver una curiosa marca en el rocoso suelo. Allí mismo, bajo sus pies, parecía hallarse un interruptor.
-Quietos todos –ordenó Bala de Cañón-. No sabemos qué puede hacer ese interruptor.
-Pues averigüémoslo –dijo despreocupado Ave de Trueno pulsándolo.
La tierra comenzó a temblar, el suelo parecía abrirse en dos mientras los mutantes mostraban el miedo en sus rostros. Preocupados por lo sucedido, contemplaron como unas compuertas se abrieron y surgieron unas escaleras.
-¿De veras vamos a bajar por ahí? –preguntó una temerosa Kitty.
-Vamos, Pryde –replicó Xi’an en tono burlón-; ¿no tendrás miedo?
-¿Miedo? –contestó indignada Gatasombra-. Miedo es mi segundo nombre.
Y se adentraron en las entrañas de la tierra.
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Tras bajar las escaleras, entraron en un largo y oscuro corredor. Parecía interminable y era tan sumamente lóbrego que todos se sobrecogieron, incluido el valeroso apache Ave de Trueno. Una vez vieron una luz al final del pasillo, recuperaron el ánimo y alcanzaron el espacio abierto que una gran sala les ofrecía.
Tecnológicamente superior a cualquier lugar que conocían, contemplaron horrorizados que en los laterales de la sala se hallaban tubos de éxtasis en los cuales se encontraban dormidos mutantes de todas las clases. Más allá, pudieron ver dos cuerpos tendidos sobre una cama y a un hombre junto a ambos, vestido de cirujano.
-Veo que ya habéis llegado –comentó el hombre de espaldas a los hombres-X-. El plan va según me indicasteis, por lo que debéis estar tranquilos. Nada se interpondrá entre vosotros y la conquista del mundo ahora.
-¡Muy bien señor! –dijo Bala de Cañón desde dónde se encontraban-. ¡Ahora me va a contar qué demonios está haciendo, qué es este lugar y dónde se encuentran nuestros compañeros!
-¡Oh! Así que sois los hombres-X –dijo sin alterar el tono de su voz el cirujano-. Me temo que no estoy en disposición de contentaros, pues liberar a esos seres sería condenar al mundo desatando el Juicio final que Nuestro Señor le profetizó al apóstol San Juan en su Apocalipsis –dijo girándose sobre sí mismo-. Y no queremos que el mundo se acabe, ¿verdad? –dijo quitándose la máscarilla que llevaba y dejando ver su rostro.
-No puede ser… -comenzó a decir Kitty.
-¡¿¡William Stryker!?!
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¿EL REVERENDO STRYKER EN HELSINKI? ¡DESCUBRE LOS MOTIVOS EN EL SIGUIENTE NÚMERO DE X-FORCE!