Colección: Uncanny X-Men
Autor: Narutaki
Número: #2
Título: Festival de luz y dolor
Descripción de la portada: Un joven de larga cabellera clara de espaldas al lector vistiendo una larga gabardina, frente a él, Rondador Nocturno, Kaos y Juggernaut se preparan para atacar.

El viento arrecia en las montañas nevadas de Utah. En un pequeño entrante que sirve de preludio a la base de Magneto, encontramos a los Xmen que discuten acaloradamente. Pícara agita los brazos arriba y abajo mientras suelta una reprimenda a Alex que capea el temporal como puede.

- Yo creo que deberiamos preparar algo antes de entrar, no podemos ir a saco.
- ¿¡Preparar el qué, Alex?! ¡¿Qué narices quieres preparar si no tienes ni idea de que hay ahí dentro?! –dice Pícara gesticulando exageradamente.
- Quizá Kaos tenga razón, Pícara –interviene Rondador Nocturno- deberíamos como mínimo tener idea de cómo vamos a buscar a Logan.

Pícara va a quejarse de nuevo, casi sistemáticamente cuando Remy la coge suavemente por los hombros y deja su boca cerca del oido de ésta.

- Rondador tiene razón, chere.
- Propongo que Remy y tú vayáis juntos. Yo iré con Alex y Juggernaut.

Se escucha una ruda risotada.

- Jajaja. Yo puedo cuidarme solito, Rondi.
- Es mejor ir todos juntos –le replica.
- Entonces, ¡vamos! –lidera Kaos.

Los cinco hombres X, preocupados por la desaparición de Lobezno en la casa de Magneto corren de nuevo hacia dentro del gran complejo metálico cuyas puertas permanecen abiertas, les esperan.

Siguiendo cierta lógica, perdidos en el laberinto que supone el complejo diseñado por su archienemigo, Rondador Noctuno y sus compañeros de equipo intentan siempre subir escaleras hacia arriba ya que Lobezno se perdió por una abertura ocasional en el techo de la sala donde estaban los droides. Quizá luego lo hubiesen llevado un sótano, pero mejor comenzar a buscar por el lugar donde lo habían visto marcharse envuelto en un amasijo de robots.

Es el mutante de piel azulada el que marcha delante de Juggernaut y Kaos.

Tras varios pisos subiendo se detienen de súbito. Se escucha una risotada similar a la de un crío travieso nervioso antes de llevar a cabo su gran trastada.

El desquiciado Sapo, en pose defensiva, los mira con una amplia sonrisa dibujada en su rostro. Los hombres X se giran hacia él. Kaos lo apunta con sus puños. Frunce el ceño con expresión decidida.

- Muévete y te convierto en cenizas.

No hace nada. Los mira inquitante. Se va moviendo por el suelo con ardiles simiescos, trazando pequeños círculos. No dice nada.

- ¡¿Dónde está Lobezno?! –amenazante Alex.
- Aquí –mirando a su alrededor.

Sin previo aviso el mutante suelta una potente descarga de energía azulada que emana de sus puños. Diestramente, con una voltereta en el aire y adheriéndose al techo, el villano evita la ofensiva de Kaos. Desde el techo sigue contemplándolos.

- Adios... –saludando burlón con una mano.
- ¿Qué...? ¡¡¡uoooooooooo!!!

Acompañado de un potente gruñido Dientes de Sable embiste por la espalda al lider de los Xmen que sale despedido hasta empotrarse contra la pared. Aprovechando este momento de distracción, el Sapo envuelve con su larga lengua el cuello de Rondador, estira y lo lanza contra Alex Summers que intentaba ponerse en pie.

Caín Marko pega un salto y golpea con su enhiesto puño la tripa del amfibio mutante que cae al suelo tras el fuerte trompazo. Una vez ahí lo patea con suma fuerza, como si fuese un pelele. Mira ahora al otro malvado.

- ¡Vamos, gatito! ¡Ven aquí!

Ruge y Viktor Creed se tira con fuerza contra Juggernaut. Dos pesos pesados que se enzarzan en un combate. Un primer puñetazo de Dientes de Sable gira la cara del superhéroe, que resentido y dolido más en su orgullo que en su rostro, se vuelve con un zurdazo al pecho, seguido de una patada en las costillas que tumba a su rival. Cuando lo tiene en el suelo lo coge por la piel que viste, pero el animal le suelta un buen zarpazo, que apenas hace mella en Juggernaut. El Sapo interviene saltándole encima y tratando de incordiar. Ahora Creed va a sacudirle agusto, pero una pequeña descarga de Kaos lo hace volar varios metros cayendo inconsciente.

Zarandeándose, Marko se quita de encima al Sapo. Entre Rondador, Juggernaut y Kaos lo rodean, amenazantes. Kurt le apunta con su espada, Alex con sus puños y Caín simplemente lo contempla. No tiene escapatoria.

Se esuchan unos aplausos lentos. La acción se destensiona por un instante para llenarse de adrenalina contenida al siguiente.

- Plas, plas, plas... Deprimente el espectáculo.

Un hombre joven, de ojos azul gélido, alto y atlético, sin llegar a ser musculoso se mantiene frío ante ellos. Luce una larga melena rubia, casi blanca y viste de cuero negro y con collares y pulseras de pinchos.

Los hombres X se giran hacia él y el Sapo aprovecha para saltar lejos, donde puede verlo todo con mejor perspectiva.

- ¿Quién...? –se pregunta Kaos.
- ¿Quién es el rubiales? –se adelanta Juggernaut.

El muchacho ríe. No debe tener más de 20 años.

- Tú carcelero –contesta él mismo.

Entonces hace un par de gestos con sus manos, sin perder la aspecto altivo, y dos grandes trozos de las paredes metálicas se desprenden chirriando del resto y envuelve al mutante impidiendo que se mueva. Repite la acción para endurecer su efecto.

Ríe.

- ¿Saciada tu curiosidad? ¿Quién quiere saber algo más? ¿Tú, Rondador Nocturno?

Y repite la operación realizada anteriormente con Caín Marko con los dos mutantes restantes. Dientes de Sable se encarga de llevarlos a una sala donde Lobezno se haya preso.


Dos meses antes.

En la misma sala en la que ahora Rondador Nocturno, Juggernaut, Kaos y Lobezno son presos de alguien a quien ni conocen, Magneto se encontraba charlando con éste joven de maligno corazón.

- Has aprendido mucho en los últimos meses, Erkekjetter. Realmente no me he equivocado aleccionándote. He hecho bien brindándote mi sabiduría y mi confianza.

Mirando al suelo, el mutante deja ver media sonrisa de satisfacción.

- No contemplo el fracaso, pero sé que los peleles de Xavier podrían traerme problemas en un futuro, y me tendría que apartar de todo esto... Por eso quiero que seas tú quien tome el mando de la Hermandad en mi ausencia. Con Mística no puedes contar, la chica ha decidido ir por libre: mujeres –despectivamente-. Al Sapo lo conoces, y a Dientes de Sable tan solo hay que demostrarle quien está por encima de quien.

Alza levemente la cabeza y asiente a su maestro.

- Pero tranquilo, Metallum, no te voy a dejar sólo con esos dos ineptos... Si sucede algo, trataré de enviarte a gente de mi confianza para que te ayuden. No muevas ficha a no ser que los Xmen te fuercen a ello.
- Si, Magneto –obediente.
- Bien. Sé que puedo partir tranquilo.

Asiente de nuevo con la cabeza.

El nuevo enemigo de los hijos del átomo contempla a sus presas sentado en su trono de metal. Dientes de Sable y el Sapo están de pie a sus lados. Lobezno lleva un rato consciente, y su figura erguida, mascullando cualquier marrullería es lo que ve Kaos al abrir sus ojos.

Mira a su alrededor, asombrado. Se encuentran en un pequeño puente en una enorme sala totalmente esférica recubierta de metal. En cada centímetro de pared pueden ver reflejada la escena que viven. Kurt no tarda en incorporarse, y decidirse por tratar de despertar a Caín.

Una vez los cuatro se encuentran en pie, Metallum deja pasar unos minutos y luego, sin levantarse del trono, lo hace levitar, con él encima, para detenerse frente a la jaula que contiene a sus enemigos. Los contempla uno a uno, desde los pies a la cabeza, con una gélida sonrisa en la cara. El trono desciende levemente y éste se pone en pie.

Sin pensarlo dos veces Juggernaut da un puñetazo a uno de los barrotes de la jaula que sale disparado. Con un ágil movimiento, el acólito de Magneto lo evita dejándo que se estrelle contra la pared de la sala y luego descienda varios metros hasta llegar al suelo. No se inmuta. Lo deja hacer. El forzudo mutante hace ceder dos barrotes más y camina fuera. Lobezno camina tras de él motrando sus garras.

El villano mantiene su expresión.

Marko se prepara para atacar con Logan a su lado. Ambos presentan aspecto fiero. Por su parte Rondador Nocturno, intenta desvanecerse en vano. Niega sin comprender demasiado. El olor a azufre se desprende de su cuerpo pero sin permitirle teletransportarse.

- Eso no va a funcionar aquí, Rondador Nocturno.

Mirándole fijamente.

- No podréis salir de aquí. Matarnos, en caso de que pudiéseis, no os serviría de nada, ya que es imposible que salgáis de la Sala Perfecta sin que yo os lo permita. Además –vanidoso- podría hacer que se replegase sobre sí misma matándonos a todos. Tenéis mucho que perder así que jugad bien vuestras cartas.

Mientras todo esto sucede, Gámbito y Pícara siguen buscando a Lobezno sin éxito.

Los cuatro hombres X se miran sin saber que hacer.

- Pues si me tengo que quedar aquí dentro, será usando tu cadaver como edredón –proclama Juggernaut.

Éste se tira al ataque tratando de golpear a Metallum. Recibe un golpe duro que le gira la cara haciéndole una herida en el labio. Su larga melena se agita. La sala emite un pequeño temblor que alerta a todos los mutantes.

- ¿Qué es lo que quieres? –pregunta Kaos.

Mientras Lobezno contempla con frustración como sus garras no pueden atravesar la pared de la estancia.

Juggernaut se detiene.

- Te lo contaré... Empezando por el principio la Sala Perfecta es un complejo increíble creado por mi maestro y yo. Hemos invertido cientos de horas en crear esta gran estancia que funciona tan solo gracias a nuestros poderes magnéticos. Siguiendo unos viejos manuscritos africanos, creamos esta habitación de manera que resultase un conjuro hudista material. Al activar ciertos campos magnéticos conseguiré que yo y estos dos –mirando de reojo a sus sicarios- poseamos vuestros cuerpos encerrándoos a vosotros en los nuestros. Vosotros obtendréis nuestros poderes, y nosotros los vuestros... Con una diferencia... No podréis invertir el proceso ya que para cuando seáis conscientes, nosotros ya no estaremos aquí –ríe-. Fin de la historia.

A Alex Summers la situación le satura.

El líder de los criminales se gira hacia Dientes de Sable y el Sapo y les hace una señal. Éstos provocan graves heridas. A Creed se le escucha gruñir de dolor. Para cuando van a hacer lo propio, comprendiendo que así, sus enemigos se quedarían también con cuerpos maltrechos, los Xmen notan graves punzadas en la cabeza y caen de rodillas al suelo. Una luz azulada invade la sala mientras que Metallum levita concentrado. Los rayos de luz entran y salen de los cuerpos de los allí presentes durante un largo rato. Se les escucha gritar, Rondador se retuerce de dolor en el suelo.

Las paredes reflejan eternamente las luces cegando a todos los que allí se encuentran, aunque el dolor haya cerrado antes sus ojos. Pero no solo les ciega, sino que entra en sus cuerpos soltándoles pequeñas descargas energéticas que sienten como estrabadas musculares.

El festival de luz y dolor alcanza su pleno apogeo cuando la voz del mutante finlandés se escucha resonar por toda la Sala Perfecta en un grito tremendo.

Y de pronto todo cesa. El cuerpo de Metallum deja de levitar y cae al suelo golpeándose duramente en la cabeza. Queda inconsciente.

Durante un instante todos quedan inconscientes para luego volver, no precisamente en si. Metallum, ahora se encuentra en el cuerpo de Kaos, Dientes de Sable en el de Lobezno y el Sapo en el de Rondador Nocturno. El único que conserva su cuerpo es Juggernaut, que siente convulsiones.

En el suelo de la sala Perfecta, a unos veinte metros del puente donde estaba, Alex Summers se ve inmobilizado en el cuerpo del joven pupilo de Magneto. Lobezno y Kurt se retuercen por las heridas de sus nuevos cuerpos.

Metallum se quita el casco que llevaba Alex y busca la salida de la sala, le siguen sus esbirros. Se asegura de cerrar bien para que los hombres X no puedan salir. Entonces se sobresaltan al encontrarse justamente con Pícara y Gámbito.

- ¡Chicos!

Pícara corre a abrazar a Logan.

- ¡Logan!

Remy Lebeau sonríe a sus “compañeros”. Metallum (en el cuerpo de Kaos) interviene. Su aspecto es muy serio.

- No debes alegrarte tanto Pícara, el precio por recuperar a Logan ha sido alto...

Remy cae en la cuenta de que falta Juggernaut.

- Caín...
- Sí. Hemos peleado contra el Sapo y Dientes de Sable, hemos vencido pero... Ese animal se ha cargado a Juggernaut.

Pícara pese a sus diferencias con el supuesto difunto se muestra afligida.

Su amante la arropa con los brazos, apartándola de Logan que le sonríe. Dejan que la pareja eche a andar fuera mientras que ocultando sus sonrisas maquiavélicas, los tres impostores les siguen.

- Volvamos ahora a la mansión –se tiene aprendido el guión el Sapo-. Creo que a Cíclope no le va a hacer mucha gracia esto...


Tras la partida del comando mutante conocido como X-Force, Cíclope recibe a sus otros muchachos, el equipo primario, los Xmen. Ya al contemplarlos una primera vez se da cuenta de que falta Juggernaut.

- ¿Y Caín?
- Dientes de Sable acabó con él –dice el mismo Dientes de Sable sin miramientos.

Metallum dirige una mirada a su esbirro con los ojos de Kaos, eso no estaba en su ensayo.

- ¿¡Qué?!
- Lo siento, Scott –se adelanta Metallum cabizbajo.

Los hermanos se miran. El resto de mutantes se muestran cabizbajos. Quien más y quien menos se estremece ante la muerte de un compañero. Las dotes teatrales de Metallum son admirables.

- Fue inevitable. De verdad que hicimos todo lo que pudimos...

Chasquea los labios entre defraudado e invadido por la tristeza. Mira a los jardines por la ventana de su despacho.

- ¿Dónde está su cuerpo?
- En Utah –comenta Remy abrazado a Pícara.

Se hace patente una mueca de desagrado en el rostro de Metallum. Acto reflejo, sus dos sicarios le miran con disimulo.

- Enviare a alguien a que lo recupere. No sé porque lo habéis dejado allí. ¿El Sapo y Dientes de Sable?
- El Sapo cayó, pero Creed consiguió huir –interviene ahora el Sapo.
- En cuanto a lo de Juggernaut, yo mismo puedo ir a buscarlo –comenta Metallum.
- No, Alex, a vosotros os quiero aquí, no voy a deshacer equipos tan pronto. Enviaré a Forja que está libre. Vosotros os quedáis a cargo del instituto. Yo llevo un asunto de colaboración con SHIELD, andan detrás de Masacre.
- Tu decides, monsieur –le guiña un ojo Gámbito.

Mientras, encerrados en la Sala Perfecta, en la guarida de Magneto y Metallum los hombres X intentan recuperar la compostura. Desde el suelo, lejos de sus compañeros, Alex intenta gritar para que sepan que aunque con varias heridas y contusiones, sigue ahí. En el puente, Juggernaut, el único que está ya en plenas facultades ayuda a levantarse a Lobezno y Rondador que ocupan los maltrechos cuerpos de Dientes de Sable y el Sapo.

- Maldita sea... –aupando a Logan.

LA ACCIÓN MUTANTE CONTINUA EN EL ¡¡¡XMEN #3!!!