Colección: Uncanny X-Men
Autor: Narutaki
Número: #3
Título: Tres contra tres
Descripción de la portada: Está poniéndose el sol, y junto a un árbol de enhiesto porte vemos de espaldas a Alex Summers, y a su derecha Scott Summers. Se encuentran en los jardines del Instituto.
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Pronto Lobezno ve como el cuerpo que lo retiene preso va recuperando poco a poco sus heridas. Los cortes provocados por Creed para que el nuevo inquilino de su físico se sintiese débil sanan enseguida y se dispone a ayudar a sus compañeros. Alex es el que está peor, Rondador Nocturno, en el cuerpo del Sapo también está muy maltrecho, pese a ello insiste a sus compañeros para que le dejen bajar a por él.
- Voy yo –afirma Logan entre decidido y con desgana.
Sin mediar más palabra se tira al suelo caminando por la pared curva tratando de mantener el equilibrio hasta llegar con su compañero tratando de caer de pie, cosa que resulta difícil ya que la forma de esfera de la Sala Perfecta hace que no haya un punto plano sobre el que apoyar los pies; ya logrará subir al puente metálico. Se siente asqueroso, verse atrapado en el cuerpo de un animal como Victor Creed no es algo que resulte agradable. Se mataría si no fuese porque prefiere vivir para darle una buena paliza al chiquillo de Magneto por la humillación que todo esto le supone.
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Toc, toc.
Una mano golpea firmemente la puerta de madera del despacho de Cíclope en la Mansión X.
- Adelante.
Un hombre esbelto y musculoso, de aspecto serio y vestido con su uniforme de hombre X entra en la estancia caminando tranquilamente. Pelo corto, oscuro, barba de días y perilla. El mutante conocido como Forja toma asiento delante de su nuevo jefe.
- Querías verme Scott...
- Sí, Forja. Necesito alguien a quien mandar a un pequeño trabajo, y eres de los pocos hombres desocupados con los que cuento.
- Yo nunca estoy sin trabajo –bromea serio-. Pero dime, que es lo que quieres que haga.
- Mandé al equipo de mi hermano a Utah a atrapar al Sapo y a Dientes de Sable, pero por desgracia Juggernaut fue asesinado.
Cíclope deja unos instantes esperando un gesto compunjido en la expresión de su compañero, acto que nunca llega a producirse.
- ¿Y bien?
- Quiero que vayas a buscar su cadáver.
- ¿Qué pasa? Pesaba demasiado para los chicos.
- Supuso un shock para ellos perder un compañero. Además perdieron de vista el cuerpo y luego no supieron encontrarlo. Estoy seguro de que tú...
- Sí, sí. Lo haré Scott. No es problema. ¿Cuándo salgo?
- Esta misma noche.
- De acuerdo. Ahora, si no quieres nada más... Soy un hombre ocupado –le guiña un ojo, divertido y camina fuera.
El actual director de los hombres X apunta algo en un folio y cierra la carpeta en el que lo tenia apoyado. Asiente apretando los labios. Y vuelve a centrarse en su ordenador, mira el monitor tft y comienza a teclear.
Fuera de ese despacho, en el mismo Instituto, los villanos caminan por los jardines, entre los jóvenes alumnos, plácidos tras haber puesto en marcha su plan y superado la fase más difícil. Metallum juguetea con los dedos de Kaos, mientras que el Sapo y Dientes de Sable caminan flanqueándolo. Habla soberbiamente.
- A media tarde saldremos de la Mansión e iremos al centro de Nueva York. Debemos irrumpir en la sede de la ONU para reivindicar los derechos mutantes. Los poderes que ahora tengo serán muy efectivos para tirar un par de paredes abajo. En nombre de la Patrulla X y su nuevo director secuestraremos el edificio y pediremos la cabeza de todos los senadores xenófobos de los Estados Unidos... Mataremos dos pájaros de un tiro.
Dientes de Sable reprimer un gruñido canjeándolo por una basta sonrisa dibujada en la cara de Logan.
Pueden ver como el pequeño jet de los Xmen vuelve a surcar los cielos, en dirección al oeste. A penas se inmutan, debe ser costumbre en el lugar; además, si hay unos cuantos hombres X lejos de la mansión, mejor.
Dentro de ese avión está sentado Forja al lado del piloto. Debido a la imposibilidad de aterrizar en plena montaña, deberá saltar en paracaídas y esquiar, igual que sus compañeros hiciesen.
El cheyenne camina por los pasillos sin demasiada convicción, casi a desgana. Tras dar un par de vueltas y comprobar un par de paredes con leves golpecitos, saca del turbito (1) un aparato similar a un teléfono móvil y pulsa un dos botones. El artefacto emite leves sonidos y mirando su pantalla Forja comienza a caminar.
- ¿Cuatro mutantes? Pero...
Algo consternado por lo que lee en la pantalla del reastrador sigue paso a paso recorriendo el complejo hasta quedarse mirando fijamente una pared, cerca de la cual no hay ninguna puerta que permita la entrada a una hipotética sala en su interior. Tras echar un último vistazo a éste, guarda el radar en un bolsillo y frota su barbilla acariciando levemente la perilla. Masculla un par de palabras incomprensibles y vuelve a sacar su localizador de mutantes. Coge de la pequeña mochila también un destornillador y unos alicates. Abre el aparato y rompe dos cables unidos, una vez esto les quita el aislante y la cobertura y juta ambos hilos de cobre. Luego comienza a toquetear una especie de microchip que lleva incorporado su creación. Parece estar reajustándolo. Ahora hace lo propio con otro componente. Le lleva un rato, y pronto, pese al frío que hace en el exterior comienza a notar como el sudor empapa su frente.
Pasa el reverso de su mano por ella para apartar las gotas cada vez más prominentes y sigue trabajando. Se gira a coger algo más de su turbito y prosigue.
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Al mismo tiempo, en Nueva York.
Los maleantes toman café frente a la sede de la ONU en la ciudad. Los secuaces sentados frente al señor, el discipulo de Magneto que parece tenerlo todo bajo control. Allí sentado, contemplando su objetivo, hace una gran demostración de sangre fría. En la cara de Alex Summers se dibuja una sonrisa poco propia de él, pero si de Metallum.
- ¿Lo habéis entendido? –dejando la taza sobre el platillo-. Porque no quiero ni un solo error...
Ambos asienten.
Vuelve a sonreir y termina el café de un sorbo.
Acto seguido alza la mano para que la camarera se acerque a su mesa.
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Acaba de poner de nuevo los tornillos al transformado localizador y se pone en pie. Suspira y hace una mueca de inseguridad.
- Esperemos que esto funcione...
Comienza a pasear el canto del aparato por la pared, esperando algo, de tanto en tanto pulsa un botón que suelta una descarga eléctrica, sin mayores consecuencias, hasta que de pronto, tras la descarga suena un fuerte chispazo. Forja se aparta rapidamente de la pared y espera resultados.
Si previo aviso se ponen en marcha unos engranajes y apenas diez segundos después una lámina de la pared se aparta subiendo hacia arriba, tras de ésta, hay otra que hace lo mismo pero desapareciendo hacia el lado derecho. Las tuercas dejan de sonar. Forja puede ver ante sí un puente metálico que preside una enorme sala, magnitud de la cual toma conciencia al verse dentro de ella, caminando sobre la construcción central de la Sala Perfecta. Entonces es cuando ve a Juggernaut, siendo atendido por el Sapo (recordemos Rondador Nocturno) y un mutante al que desconoce (Alex Summers en el cuerpo de Metallum). Se pone en guardia hasta que Dientes de Sable se coloca ante él.
- Forja...
Éste alza una ceja.
- Soy yo... Logan –se le escapa un bramido fiero.
- ¿Logan?
- Sí. Los esbirros de Magneto han usado esta sala para cambiar nuestros cuerpos por los suyos, y nos dejaron aquí encerrados.
- Eh... –algo sorprendido.
- Según dijo el mamarracho aquel, deben estar todos los implicados en la Sala para invertir el proceso.
El mutante se queda ciertamente asombrado ante las palabras de su compañero. Consternado, mientras Juggernaut comienza a ponerse en pie, con un torniquete aplicado a su herida más grande.
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Dos policias custodian la puerta del edificio. No serán rivales. Los tres cruzan la carretera tranquilamente, como quien va a trabajar, y se acercan cada vez más. Los oficiales comienzan a seguirles atentamente con la mirada ya que se ven claramente sus intenciones de entrar en el edificio. Uno de ellos va a dar un paso adelante cuando de repente algo explota en el pecho del joven mutante de ojos claros. Tras la explosión y el desconcierto, todo el mundo corre arriba y abajo y los agentes sacan sus pistolas apuntando al trio. De pronto aparece Gámbito que golpea duramente con su bara la espalda del pupilo de Magneto tirándolo al suelo, y salta rápidamente esquivando una embestida de Dientes de Sable. Desde el suelo, Metallum usa el cuerpo de Kaos para preparar una gran descarga sobre el francés, pero pronto Pícara le da una buena patada en la cara haciéndolo rodar por el suelo.
Los policias no saben exactamente como reaccionar.
La calle pronto se queda desierta, sin nadie que se atreva a presenciar el combate cerca del mismo.
El Sapo salta sobre la mujer, que se zarandea para quitárselo de encima, en vano, ya que este una una llave y comienza a estrangularla lentamente, Pícara cae de rodillas al suelo, tornándose rojo su rostro.
Un haz de luz roja impulsa varios metros hacia atrás a Boris Toddbringer, liberando así a la mujer X. Cíclope comienza a preparar otro fuerte disparo, ahora contra el cuerpo de su hermano, el cual, poseído por Metallum, lucha encarnizadamente con Gámbito, que por ahora parece no tener excesivas dificultades, aunque la cosa está igualada.
Lobezno corre hacia Scott para interrumpir su disparo, pero Pícara le hace un placaje, como puede, logrando tirarlo al suelo. Son tres contra tres, pero contando que la joven no dispone aun de sus poderes.
El haz rojo vuelve a iluminar parte de la calle, pero en un último movimiento mientras combaten, Remy Lebeau se interpone en el camino de la descarga y recibe él el impacto cayendo al suelo y dándose contra la pared.
Sin pensarlo dos veces, suelta otro disparo que ahora si impacta en su objetivo inicial.
Se escucha un grito. Las garras de Lobezno atraviesan un brazo de Pícara, y ahora, un certero puñetazo, la quita de encima de Dientes de Sable, que vuelve a estar en pie.
Cuando prestan atención ven que ya están rodeados por varios soldados que les apuntan amenazantes con pistolas y metralletas, y también policias. Además, dos helicópteros sobrevuelan la zona. Poco a poco se detienen y se reagrupan tres y tres.
- ¡Detenganse, en nombre de los Estados Unidos! ¡Están detenidos, hombres X!
Metallum ríe. Cíclope le suelta una nueva descarga que lo tira contra la pared dejándolo maltrecho.
De pronto un helicóptero desciende poco a poco hacia el círculo donde se desarrollaba la pelea. El piloto no es ni más ni menos que Bestia, ataviado con una cazadora de la policia metropolitana. Sin previo aviso Gámbito clava en el cuello de el Sapo y Dientes de Sable dos punzones que les hacen caer al suelo repentinamente. Metallum admite su derrota y no hace ningún movimiento. Mientras la parejita sube a los dos inconscientes al helicóptero, Cíclope invita a su enemigo a que haga lo propio.
Los soldados y policias no se atreven a disparar. Están asustados, confusos... Cuando están todos dentro, el vehículo vuelve a subir y se pierde por el cielo. Solo cuando ya está demasiado lejos, un par de militares se atreven a abrir fuego.
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Cuando Gámbito carga con sus enemigos mientras que Cíclope lleva amenazantemente cogido del brazo a Metallum hasta que dan con la Sala Perfecta, en la puerta de la cual está Forja, esperando sonriente. Dentro, en el puente, las victimas de su funcionamiento.
Con desgana sueltan a los acólitos de Magneto en el lugar donde se encuentran sus compañeros dejándolos encerrados dentro. El cheyenne se queda fuera con Scott, Remy y Pícara. Tiene una especie de mando, poco estético y ergonómico en sus manos. Mira a su jefe.
- Está todo listo para invertir el proceso. Una vez recuperen sus estados originales caerán inconscientes, ya que he disminuido la amplitud de las ondas enérgicas que emite la sala, haciendo que sea todo más intenso. Así podremos entrar y sacar a nuestros compañeros y dejarlos a ellos allí encerrados.
Cíclope asiente.
Toca un par de teclas del control remoto y dentro de la sala comienza de nuevo el festival de luz y dolor que tuviese lugar poco antes.
De nuevo en el Instituto. Horas después.
Caín Marko se encuentra tumbado en una cama, cubierto con sabanas azules y con todo el torso cubierto por blancas vendas. De pie, junto a la cama se encuentra Scott observando junto a su hermano Alex. Miran como poco a poco su maltrecho compañero abre los ojos y los ve.
- Eh... –algo sobresaltado.
Al intentar incorporarse nota tibantez en el pecho y el estómago a causa de las heridas.
- Tranquilo, Caín, estírate y descansa.
- Todo ha ido bien –le guiña un ojo Alex.
Juggernaut se vuelve a estirar, apoyándose comodamente en la almohada, y cierra los ojos de nuevo a causa del cansancio.
Los hermanos Summers salen de la habitación y una vez fuera, en el pasillo, se detienen frente a frente. Aguantan apenas unos instantes y caminan poco a poco con la intención de salir a los jardines.
- La misión no ha ido como yo esperaba, Alexander. Si no llego a intuir lo que había pasado en la base de Utah, gracias a la pésima interpretación de esos –intercala-, hubieran sucedido cosas muy graves. Mucha gente podría haber muerto, y la imagen de los Xmen hubiese estado aun mucho más desprestigiada...
El menor de los mutantes camina sin alzar la cabeza, escuchando la reprimenda de su hermano.
- Me has fallado Alex. El trabajo en equipo a dado su poder siempre a los hombres X, el compatir objetivos es algo que nos ha dado lo que tenemos, y vosotros habéis fallado, por no trabajar unidos. Os dividísteis, y les disteis la oportunidad de vencer. Decisión poco inteligente, que pese a que Kurt me ha dicho que fue cosa suya, yo debo pedirte responsabilidades a ti como líder del equipo.
- Scott...
Callan un instante.
- Quizá sería mejor hacer algunos cambios.
- ¿Quieres dejar de ser líder? De ninguna manera, confié en ti, porque se que puedes hacerlo bien, y no voy a tolerar que te rindas al primer error.
- Me refiero a cambios en la alineación. Pícara desde el principio no quiso trabajar con Juggernaut. Y Gámbito debería ir con ella.
- ¿Quieres echar a Pícara?
- No es que la quiera echar, pero los dos está claro que tienen una... ¿dficil convivencia? Y lo mejor sería dividirlos.
- Será tarea tuya como estandarte del grupo, hacerlos que aprendan a llevarse bien o como mínimo colaborar por los fines comunes.
- Pero...
- No hay objeciones posibles.
- En cuanto a Forja... ¿Va a unirse al equipo?
- Pense en hacerlo, pero tengo otros planes para él.
El rubio asiente con la cabeza. Siguen paseando, ahora ya están fuera, el cielo se presenta con tintes rojizos. Son apenas las 7 de la tarde.
- Entonces... ¿Todo sigue igual?
- Eso me temo.
- Y no hay objeciones posibles.
- Veo que lo has entendido, hermanito.
Y se detienen en su caminar, mirando al frente, donde hay una pequeña estatua de piedra, en la cual se puede ver a Charles Xavier, algunos años atrás rodeado por los primeros integrantes de la Patrulla X (2), entre ellos el propio Scott Summers. Y el cielo se va oscureciendo, ensombreciendo el jardín, y haciendo que los dos hermanos sean tan solo dos meras siluetas en la nocturnidad más profunda.
Logan aparece posando un brazo sobre el hombre de Alex.
- Vamos dentro, señores, la cena está apunto.
(1) Turbito es una mochila de estas que se usan en natación, que tienen por asas un par de cuerdas que a su vez cierran la boca de ésta.
(2) Del Children of the Atom de Cassey: Ángel, Cíclope, Bestia, Hombre de Hielo y Chica Maravillosa.
TRAS TERMINAR CON METALLUM UNA NUEVA AMENAZA SURGIRÁ... X-MEN #4 ¡SOLO EN AF!