Colección: Uncanny X-Men
Autor: Keazem & Narutaki
Número: #4
Título: Primeras consecuencias I
Descripción de la portada: Bishop con los brazos cruzados, con la espalda apoyada en la de Caliban. Caliban tiene el puño dirigido al lector, con el dedo pulgar levantado hacia arriba, en señal positiva. Ambos están vestidos con cazadoras de cuero negro con una gran X amarilla (como las de los new x-men de Morrison).
![]()
- Cerdo, cabrón, ¡lárgate!
Pícara carga duramente contra Gámbito lanzándole toda su ropa por la puerta de su habitación en el Instituto Xavier. El francés, con resignación y quizá por una vez en su vida algo avergonzado, coge al vuelo sus pertenencias.
Algunos alumnos desde el cobijo de una esquina miran como los dos mutantes discuten.
- ¡Vete! ¡Déjame!
Tormenta y Rondador Nocturno que charlaban paseando por los pasillos se asombran al ver la escena. El alemán corre hacia la puerta y ve como unos calzoncillos de Remy impactan contra su cara.
Al darse cuenta Pícara corre hacia él para apartárselos.
- Oh, lo siento Kurt.
- No pasa nada pero... ¿podrías dejar de dar el espectáculo, Pícara? Estoy convencido de que Remy puede recoger solo sus cosas sin que los alumnos tengan porque presenciar esta escenita.
- ¡Me dan igual los alumnos! ¡Qué se enteren de que este cerdo se ha tirado a Ororo!
La belleza negra asoma su cara rejuvenecida por la puerta y sin previo aviso, tal como la ve, la resentida mutante le atiza un puñetazo a la cara haciéndole sangrar la nariz. Cuando va a devolverle el golpe Gámbito la coje y la tira hacia atrás.
- C’est encore.
Con todas las cosas del francés por el suelo del Instituto Pícara pega un portazo y se tira sobre la cama a llorar desconsolada.
Su amigo de piel azul se sienta junto a ella y le acaricia el cabello suavemente.
- No llores, Pícara. Va... –consolador.
- Es un hijo de puta... ¿Cómo a podido hacerme esto? –la almohada amortigua su voz.
- Lo que sucede, es porque así debe ser. Quizá el señor no haya querido que estéis juntos.
No responde y sigue ahogando el llanto. Entonces levanta la cara, mojada por sus lágrimas amargas, y Rondador Nocturno se entristece aun más viendo así a su compañera.
![]()
Ya ha anochecido cuando Sabia se presenta en el centro médico donde Hank McCoy está rehabilitando a Bishop.
- ¿Cómo está? –pregunta Sabia.
- Mejora, aunque todavía no está completamente listo –responde McCoy.
- La inactividad me está matando –dice Lucas Bishop desde una camilla, rodeado de cables y con un gesto de saturación en la cara.
El centro médico de curación de Hank está lleno de cables y monitores, que informan sobre los datos físicos de Lucas Bishop. Éste, un mutante con la capacidad de canalizar y reconducir la energía, fue gravemente herido hace unos días mientras realizaba una misión, cuando aún estaba en el equipo de Tormenta (Ver X-Force #1). Alrededor de Bishop hay una bandeja con restos de la comida y un par de revistas.
- Creo que podrías levantarte sin problema –dice McCoy- pero no sería aconsejable que entraras en acción durante unos días más.
- ¡Por fin! Comenzaba a pensar que me pasaría todo el mes leyendo revistas de balística.
- Lucas tenía fracturas en numerosos puntos del esqueleto y he tenido que realizar una fusión ósea –explica la Bestia a Sabia- es un proceso complicado y delicado, por suerte tu compañero ha sabido portarse bien y no ha ido más lejos.
- La tecnología Shi’ar hace maravillas –contesta ella- el secreto de la miniaturización es el mayor descubrimiento de las últimas décadas.
- Dejaos de chácharas –les interrumpe Bishop- ¡Quiero ver pasillos!
Sabia y Hank ríen.
![]()
Mientras tanto, en el despacho de Scott Summers, el mutante conocido como Cíclope, tiene lugar una curiosa conversación.
- Sabes que no considero que eso sea una ventaja, nene.
- Sólo te pido que pruebes un tiempo, no tienes porque quedarte toda la vida como profesor.
Logan apagó los humeantes restos del puro en el cenicero que había sobre el escritorio.
- Cuando te pedí una tregua no lo decía para que me encerraras entre cuatro paredes. Tengo asuntos personales que solucionar, y no puedo estar rodeado de un grupo de mutantes que se dedica a viajar por el mundo discutiendo entre ellos.
- Vamos, Logan... Sabes que eres totalmente necesario aquí –dijo Cíclope- No serán más que un par de meses de prueba. Además, no necesitas estar el cien por cien de tu tiempo en la academia: quizás puedas compaginar tus asuntos personales con la administración de la escuela.
- Mira... Scottie... Tú desapúntame del equipo de tu hermano –dice Lobezno mientras se dirige fuera- el resto ya se verá.
Cuando Logan va a irse, se cruza con Anna Raven (más conocida como Pícara) quien, tras saludar con una débil sonrisa a Lobezno, entra en el despacho.
- ¿Se puede?
- Sí. Pasa, Anna –dice Scott- ¿Qué quieres?
- Dejo la escuela –tajante.
- ¿Por qué? –pregunta Cíclope sorprendido.
- Tengo asuntos que atender.
Vaya, de repente todo el mundo tiene asuntos personales que resolver –piensa Scott- vaya éxito de grupo.
- Está bien, Anna... ¿Sabes cuando volverás?
- Estaré en contacto con la escuela, no os preocupeis.
La puerta se abre y entra Emma Frost, co-directora del Instituto Xavier.
- ¿Interrumpo algo? –dice, visiblemente molesta.
![]()
La mansión de la Patrulla-X por la noche es un lugar apacible y calmado. Las sombras, silenciosas, llenan el recinto de huecos oscuros. En uno de esos huecos se encuentra Caliban, un Morlock superviviente de la Masacre mutante, antiguo miembro de X-Force y ex-componente de los Merodeadores. Su brazo izquierdo se descuelga de un árbol, mientras que su brazo derecho sostiene un paquete envuelto con un papel amarillento.
- Caliban por fin ha llegado –dice el Morlock.
Camina hacia la entrada de la escuela y llama a la puerta. A estas horas de la noche es posible que estén todos dormidos, así que decide esperar, antes de llamar de nuevo. Dos minutos después de la primera llamada, la puerta es abierta por Sabia, Bishop la acompaña. Estaban dando un paseo por la mansión cuando escucharon el timbre. Sabia lleva un traje morado con bordes rojos y capucha (la cual no lleva puesta), Bishop luce una cazadora de cuero negra con una gran X amarilla en el pecho.
- Hola. Caliban quiere hablar con Cable-Nathan –dice el recién llegado.
- Cable no está en la mansión desde hace un tiempo –contesta Bishop.
- Caliban necesita encontrar a Roberto Dacosta, para darle algo.
- Siento decirte que tampoco está aquí –dice Sabia.
- Sin embargo, si puedo decirle donde está –dice la voz de Cíclope unos metros más allá- a propósito, Caliban, es un placer verte por aquí de nuevo. Roberto está en la sede de la X-Corp en Londres, desde que el Profesor Xavier y él la fundaron, tienen que atender multitud de asuntos.
- Caliban agradece –dice Caliban con la voz un poco triste.
No hace falta ser un telépata para saber que el Morlock no se encuentra muy satisfecho sabiendo que tiene que cruzar medio mundo. Sabia lo sabe y lo tiene en cuenta.
- Si quieres, Bishop y yo podemos llevarte –dice ésta- mañana saldríamos y no tardaríamos más que unas horas.
Caliban sonríe, visiblemente complacido. Bishop, sorprendido, mira a Sabia.
- Pero Hank dijo... –comienza.
- Vamos, Lucas, sólo vamos a llevar a Caliban a ver a Roberto –le interrumpe ella- no vas a “entrar en acción”.
Cíclope mira la escena e interviene.
- Podéis usar el Ala-X siempre y cuando la patrulla no lo haga –dice- creo que tendréis suerte, porque no parece que se vayan a mover en unos días.
- Perfecto. Os espero en el hangar a las nueve de la mañana –dice Sabia a sus dos futuros acompañantes- no hagáis esperar a una dama.
- Jamás –sentencia Bishop con una gran sonrisa.
![]()
- Llámame Gámbito, chère –dice el cajún a la muchacha.
Se encuentra en una calle de Manhattan con una señorita de clase social elevada, posiblemente una futura heredera de una fortuna. Ella ríe, borracha y totalmente a la merced del ladrón.
En una escalera de incendios, la silueta de una mujer observa la escena con unos prismáticos.
- No paras de meter la pata, Remy –se dice para sí misma Pícara..
![]()
El Ala-X desciende sobre un edificio en pleno centro financiero londinense. En su interior, Sabia maneja los controles del vehículo, mientras Bishop revisa una de sus armas y Caliban se mantiene en un asiento trasero sujetando y protegiendo con ambas manos el paquete.
- Ya hemos llegado al edificio administrativo de la X-Corp –dice Sabia- bajaré a ver si puedo conectarme a la base de datos y sacar algo de información sobre Roberto.
- A Caliban le gustaría acompañar a amiga-Sabia.
- Y no creáis que me vais a dejar aquí solo limpiando armas –añade Bishop- tampoco es que esté paralítico.
- Podéis bajar siempre y cuando no me incordiéis.
La puerta del transporte de los x-men se abre y los tres bajan.
Continuará...
![]()
LA REVOLUCIÓN EN LAS FILAS MUTANTES PROSIGUE... ¡UNCANNY X-MEN RULES!