Colección:
Uncanny X-Men
Autor: Keazem
Número: #5
Portada: Gabriel
Título: “Primeras consecuencias” Parte II (Conclusión)

La recepción del hotel está atestada de gente rica y poderosa, posiblemente los mayores pesos pesados capitalistas de Inglaterra. Entre ellos, Roberto Dacosta destaca por estar acompañado de dos personajes muy singulares. Uno de ellos es Lucas Bishop, y su acompañante es Sabia, quien anteriormente era conocida entre las altas esferas de la sociedad como Tessa, la ayudante personal de Sebastián Shaw: una cibérpata, capaz de procesar datos a velocidades enormemente rápidas, como si se tratara de un ordenador viviente.

- Harías bien en acompañarnos, no pensamos que fuera prudente que Caliban entrara aquí.
- No, desde luego que no, Bishop.
- Vámonos entonces, nos está esperando –dice Sabia.
- Esperadme fuera, voy a zanjar unos asuntos –añade Roberto antes de darse la vuelta- tardaré un minuto.

Tres minutos después, en el interior del Ala-X, Caliban se levanta enérgico al ver aparecer a su antiguo compañero de grupo: Roberto Dacosta.

- ¡Caliban! –exclama Roberto con entusiasmo, a lo cual el morlock responde con una gran sonrisa- ¡Me alegro de verte, chico! ¿Estás más crecido, eh?
- Caliban ha viajado mucho y trae un paquete a Bobby.
- ¿Bobby? –dice Bishop extrañado. Sabia ríe tras él.

Roberto se encoge de brazos y sonríe. Caliban le entrega el paquete inmediatamente y Roberto, se limita a sujetarlo.

- A Caliban le costó conseguirlo.
- Sí... ya lo creo. Gracias.
- Caliban espera que sirva de algo.
- Bien... –Roberto mira a los otros dos hombres x- me tengo que marchar, por desgracia mi tiempo no es tan extenso como me gustaría.
- Desde luego, te acompañamos fuera –dice Sabia.

El hangar de la mansión x está a oscuras, pero no vacío. En un rincón, Kaos medita, cabizbajo, observando el lugar donde debería estar el Ala-x. Primero el problema con el Juggernaut, después Gámbito metiendo la pata, Pícara que también se marcha... Logan que abandona el grupo, seguramente pensando que es la segunda división de los hombres x.
¡Bampf! El olor a azufre explota a unos pasos de Alex Summers y Kurt Wagner, el mutante conocido como Rondador Nocturno, aparece junto al líder de la Patrulla-X.

- Te estaba buscando –dice el elfo- me he enterado de lo que ha pasado.
- Nos hemos quedado solos, Kurt.
- Bueno, no te preocupes, ¿Ja?. Scott nos asignará otros compañeros y quizás acabemos más compenetrados con ellos.
- No sólo es eso... He visto por las noticias lo de Factor-X.
- Sí, parece que llegarán lejos... me alegro por ellos.
- El problema es que están Bobby Drake y Lorna juntos, elfo.
- Debe ser duro... quizás deberías hablar con ella...

En ese momento las luces del hangar se encienden y aparece Cain Marko, el Juggernaut, soltando unas risotadas.

- ¿Kaos? –dice el grandullón, buscando con la mirada al líder del grupo.
- Estamos aquí –le avisa Rondador Nocturno.
- Bien –Juggernaut avanza hacia ellos lentamente y cuando ha llegado a su altura, los mira y comienza a hablar- yo... yo lo siento... me he enterado de que Pícara se ha marchado del grupo y... bueno... no quiero ser un estorbo.
- Desde luego que no lo eres –dice el elfo, quien se dirige después a sus dos desanimados compañeros- ¡Animaos! Ninguno de los dos tenéis la culpa de lo que ha pasado, ¿Ja? No os preocupéis, esto sólo es el comienzo: ninguno de los dos tenéis la culpa de lo que ha pasado.
- Ojalá tengas razón, pequeño –dice la voz grave de Caín Marko.

En mitad del trayecto entre Nueva York y Londres, a varios cientos de metros sobre el mar viaja el Ala-X, el transporte de los alumnos de Xavier: los hombres x. Dentro viajan Caliban, Sabia y Bishop. El primero descansa en los asientos traseros, roncando con fuerza; los otros dos, en la parte delantera, conversan.

- No me ha gustado la actitud de Roberto –dice ella- le he notado demasiado raro.
- No es que tenga mucho trato con él, pero tienes toda la razón.
- Me intriga qué es lo que habría en el paquete.
- Siempre podemos preguntarle a Caliban –dice Bishop.
- Algo me dice que quizás sea mejor no hacerlo.

Pasan unos segundos en un silencio, quizás algo incómodo, entre dos personas que han compartido demasiado.

- Estoy cansado de que se me trate como un paralítico –dice Bishop- soy un hombre x, suficientemente sano como para estar convaleciente: me siento como si estuviera jubilado.
- ¡No exageres, Bishop! –bromea Sabia- Si es cierto que llevas un tiempo sin dar palo al agua, pero ya volverás a la acción.
- No me entiendes... ¡Quiero volver ya a la acción! Lo que no sé es a qué grupo unirme... volvería con Tormenta, pero lo que pasó el otro día no me dejó un buen sabor de boca.
- A mí me pasa lo mismo: no me fío del todo de ella, ha vuelto cambiada.
- Podríamos montarnos nuestro propio grupo –sugiere Bishop.
- Sí... sería cuestión de comentárselo a Cíclope.
- A Caliban le gustaría pasar una temporada con vosotros –dice la voz del morlock desde el fondo de la cabina de pilotaje.
- Ya ha despertado la bella durmiente –dice entre risas Bishop.

El despacho de Scott Summers cada vez empieza a convertirse más en el lugar donde los hombres x firman “los contratos”, o ésta es la sensación que tiene Cíclope de la situación actual. En su despacho están Sabia, Caliban, Bishop, Kaos y él, charlando sobre el futuro de la nueva Patrulla-X.

- Prefiero que no, chicos –dice Scott- no es porque no os quiera ver en activo. Es porque creo que sería mejor para todos que os incluyéramos en el grupo de mi hermano: han perdido en dos días a la mitad de sus componentes ¿Qué os parece?
- Si no quieren no es necesario, Scott, creo que de momento podemos apañárnoslas de alguna forma los tres solos –dice Alex.
- Ni hablar, Summers –dice enérgicamente Bishop- ¿Quién os salvará el culo cuando tengáis problemas? Yo me apunto.
- Contad conmigo –dice Sabia.
- Y con Caliban.

Comisaría de policía de Salem Center. Charlan Martin Douglas, comisario de policía y el agente especial de S.H.I.E.L.D. Edward Collins.

- Alert es la población más al norte del mundo –dice Collins- es un pequeño poblado científico al norte de las Islas Ellesmere, pertenecientes a Canadá. En uno de los laboratorios de este poblado algo ha salido mal. Algún tipo de compuesto ha reducido a cenizas todo Alert: cenizas, restos de material informático y químico y un total de diez sangrientos cadáveres sin piel ocupan ahora el lugar donde antes estaban los laboratorios.
- ¿Os estáis ocupando? –pregunta el comisario.
- Sí, pero las autoridades federales quieren que lo exploren supertipos antes, por lo visto el departamento químico ha detectado una radiación anómala en la zona.
- ¿Los Vengadores?
- Están fuera.
- ¿Los cuatro fantásticos?
- ¿Has oído hablar de ellos en los últimos meses?
- No, no lo sé –dice Douglas- y... ¿A quién pretenden llamar? ¿Thunderbolts? ¿A los mutis de Factor-X?
- Los Thunderbolts están en Chicago, ocupados con una invasión de osos gigantes. Nuestra última esperanza eran los mutis, pero no contestan la llamada por el canal privado.
- Vaya con los supertipos... ¿Nunca hay uno disponible cuando se les necesita?
- Alguno queda...
- ¿Qué insinúas?
- Factor-X no son los únicos mutantes.

El hangar del Instituto Xavier para jóvenes talentos. El Ala-X permanece imponente en el centro de su plaza. Las puertas metálicas que dan al exterior se abren, mientras seis figuras, preparándose para uno de los momentos más importantes de sus vidas, observan el proceso.

Ellos son Alex Summers (Kaos), Caliban, Tessa (Sabia), Kurt Wagner (Rondador Nocturno), Lucas Bishop y Caín Marko (Juggernaut). Son la Patrulla-X.

¡AHORA SI, LA NUEVA ETAPA DE LOS UNCANNY X-MEN SE MUESTRA ANTE TÍ CON TODO SU ESPLENDOR!