En el Otro-Mundo, nuestra civilización ha vivido al borde del colapso,
pero ellos emergieron y se mantuvieron unidos contra las fuerzas de las tinieblas.
En el presente, su vasto poder que nos salvó a la humanidad anteriormente,
puede ser nuestra condena... ¿Quién nos salvará ahora?
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Stan Lee Presenta:
“EL ESCUADRÓN SUPREMO”.
Número 2: Zarda, la Princesa Poder.
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Ciudad Capitolio, Magelland
—Yo, Zarda, la Princesa Poder, he vagado por los senderos invisibles que
fueron trazados en el génesis de la humanidad, en épocas inmemoriales
donde la realidad y la leyenda jugaban de la mano ante un mundo infantil e inocente.
>>Me he maravillado con los sueños y me he horrorizados de las
pesadillas de todos sus habitantes, he visto morir el bien y nacer el mal, he
sonreído ante las palabras de los sabios filósofos y he fruncido
mi seño ante las palabras envenenadas de los viles, me ha sorprendido
su uso de la razón y repugnado como podían hacer de todo un instrumento
para la crueldad. Mucho antes de ello, los míos ya caminábamos
por este mundo. Nunca fui como ellos, pero decidí ayudarles a mejorar.
¿Por qué no? Tengo el poder para ayudarles. ¿Por qué
no hacerlo? Por ello marché de mi isla, Utopía, donde habíamos
conseguido la paz, para extender la hegemonía de ésta por el mundo
aunque me condenasen los oráculos a no poder volver a pisar mi tierra
inmaculada pues estaba mancillada por el exterior.
>> Mis ojos pueden evocar todo lo que vieron y vivieron los humanos a
través del Espejo de la Historia, quien muestra el místico y mitológico
telar donde figuran las vidas y muertes, las historias de los que fueron, son
y serán, donde se conjuga realidad y ficción.
>>No me arrepiento de mis decisiones, si marche de Utopía tras
ver la maldad que devoraba este mundo. No podía dejar que el sufrimiento
acabase con los inocentes y nadie lo impidiese. No podía dejar que la
historia se repitiese una y otra vez. No, no, no podía. Por eso, hable
con mi madre y mis hermanas, y las sibilas y ellas auguraron que marcharían
de Utopía, nuestro idílico mundo para proteger a los inocentes,
pero en ella dejaría lo más preciado que tengo a un mortal, alguien
perecedero. Ese algo era mi corazón, lo que me hacía luchar, lo
que me daba poder. ¿Qué sería después de mí?
>>Por aquel entonces no me importaba, era joven y sólo quería
salvar el mundo, costase lo que costase, ése era mi cometido. Lo demás
no importaba. El futuro parecía tan lejano... Pero ya nos ha tocado y
no podré cambiarlo.
>> Me he enfrentado a los monstruos, bajo miles de formas, han asediado
a los inocentes desde el principio de los tiempos haciendo que el infierno estuviese
a punto de consumir este mundo. Mis manos han estrangulado a bestias repulsivas
que se alimentaba de los corazones de los bebés sin mal. Mi cabeza ha
quebrado los yelmos de los salvajes que quemaban en pos de dioses inexistentes.
Mis piernas han pisado el suelo, haciendo temblar éste, haciendo que
en abismos sin fin se sumergiesen mis enemigos. He visto los ojos de los asesinos.
Mis manos han sentido como temblaban. He luchado, luchado y luchado. No me he
detenido y ahora...
>> Veo a un hombre que conocí cuando lo salve de un naufragio durante
la Segunda Gran Guerra. La bestia de metal en la que marchaba sobre los mares
de mi camarada Anfibio se hundía en una ola de fuego. Entonces le encontré,
no tenía ni veinte años. Se llamaba Howard Shelton y fue al primer
hombre del exterior al que conocí, el primero y único al que he
amado.
>>Me he enfrentado al mal sin que mi corazón se encogiese. Lo tenía
Shelton. Ahora él es un anciano de avanzada edad y se muere lentamente.
Él hace que mi corazón tema, que mi corazón sufra, que
recuerde que pese a que se triunfe sobre mil batallas, habrá muchas más
que llegado el momento puedan hacer que la guerra que es la vida termine. Sus
ojos que me recuerdan cómo nos conocimos hace tantas décadas me
lo recuerdan.
>> ¿Qué será de mí cuando el hilo que me ha
unido a este mundo desde que llegué a él se extinga? ¿Podré
seguir cargando la espada, seguir con una guerra, que ya no me importará
poder? ¿Qué será de mí? Y lo que es más importante,
¿qué será del mundo cuando Howard muera? ¿Podrán
el resto de los Campeones salvarnos?
Y mientras Howard yace sobre un lecho, respirando sin saber si será su
último suspiro, yo divago entre viejos mapas venidos de todas las partes
del mundo, muchos de ellos auténticos de la vieja Biblioteca de Alejandría.
Entre estas fuentes de conocimiento, intentó rastrear el paradero de
la Fuente de la Eterna Juventud que a muchos movió, mueve y moverá,
sin embargo, todo parecen mitos y mi memoria merma cada siglo que paso lejos
de Utopía. Es la condena que elegí por amor.
Si hallará la Fuente, sanaría a Howard y así mi corazón
volvería a este mundo, me sacrificaría por protegerlo, pero ¿qué
puedo hacer? Howard está moribundo y mi lazo con este mundo también.
Seguramente mi destino este sellado.
Sin embargo, también lo está el de la Humanidad
con ello.
Porque ¿dónde quedaron los viejos héroes?
Hiperión murió enfrentándose a un monstruo indestructible,
del cual se decía que siempre evolucionaría, superando el punto
débil que lo derrotó, haciéndolo invisible. Ambos han desaparecido,
pero siempre he temido que el que regresará no fuese el Hijo de las Estrellas,
sino el ser por el que tuvo que morir.
Anfibio se exilió. Regresó al mar. Era hijo de una criatura de
tierra y de una criatura marina. Era un engendro. Lo comprendió. Sin
embargo, siempre amó el mar y en sus aguas ha hallado la paz. Pese a
ello, siempre he sabido que nos odia, porque sabía que muchos de los
antiguos encapotados le consideraban a él y su poder sobre las aguas:
inútiles.
El Arquero Dorado vive de la fama que cultivó en su día. Su vasto
imperio industrial ha convertido a su alterego en uno de los hombres más
importantes de la Tierra a base de explotar la figura del Arquero Dorado, convirtiéndolo
en el famoso con más fans en todo el mundo. Tiene una leyenda espectacular
tras él, pero pocos saben de él como nosotros.
El Zumbador, el velocista, se ha convertido en una leyenda. Ha abandona la carrera
de superhéroe y vive junto a su mujer y su hija pequeña. Ha dado
la espalda a quién fue. ¿Cómo puede vivir día tras
día sabiendo que el mundo a su alrededor se pudre y el no hace nada para
evitarlo? ¿Es capaz de estar tan cagado? ¿Su indiferencia puede
ser tan veloz como él?
El Doctor Espectro vive como una celebridad. Aprovecha la fama, disfruta de
mujeres, del dinero, de los manjares, de la existencia… No se ha dado
cuenta de cómo el prisma le ha cambiado hasta convertirlo en alguien
irreconocible. Él fue uno de los primeros hombres en ascender a las estrellas
y vagar por la luna… Nunca regresó de allí.
Por último, Águila Americana es sólo un joven que ha decido
seguir los pasos de su padre. Trabaja solo y ha buscado en diversas ocasiones
la reunión del antiguo equipo, del sueño de Hiperión para
traer la paz. Cree que un par de personas con poderes podemos cambiar las cosas.
Quizás sí, pero ¿no deberíamos saber antes cuál
sería el límite?
Era gente variopinta, extraña, pero con poderes y con intenciones, a
veces no del todo buenas, pero tampoco malvadas. Era turbio. Todo lo era, pero
en aquella época era un tiempo dorado donde lo negro era malo y lo bueno
blanco. Así de simple, no había ni grises ni otras tonalidades
que fastidiasen la cosa. Ahora, no es igual.
Ellos podrían haber salvado el mundo, pero aún así, se
sigue sumiendo en las tinieblas, como si no existieran.
Y mientras, sé que guerras terribles, asesinatos, secuestros y otras
cosas horribles transcurren a mi alrededor, pero lo único que me importa
es Howard, un aciano que muere mientras sus ojos me hacen recordar cuando lo
hallé medio ahogado entre escombros ardientes y olas terribles tras el
Hundimiento del Pearl Harbor.
—Zarda– dice débilmente cogiendo mi mano–. Oh, Zarda…
—¿Sí, Howard?
Él tiene mi corazón, él decide si sigo siendo una protectora
o no de la humanidad. Sé que en el fondo ya no lo soy, sino no tendría
tiempo de formularme esta pregunta.
—Te quiero…
—Y yo a ti, eternamente.
Ni siquiera el regreso del lunático y atroz Remanente, nuestro célebre
y maligno archienemigo, junto a un grupo de jóvenes lunáticos
liderados por Llama Astuta me preocupa. Sólo es un grano de arena del
mal en un desierto de horrores.
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