Colección: Ultimate Jóvenes Titanes
Autor: Vazquez
Número: #1
Título: Nueva Generación. Parte I
Descripción de la portada: En primer plano, la cara de una chica, Raven, totalmente seria, sin mostrar ningún sentimiento. Tras ella, varias figuras humanas. Un chica, con estética punk, sonríe. Junto a ella, un joven de piel verde, tiene un gesto asustado. Al otro lado, dos chicos completamente vestidos con armadura, miran furiosos al lector. Uno de ellos es asombrosamente grande.
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Raven se despertó sudando. Había tenido otra pesadilla, pero esta vez era mucho peor que las anteriores. En el sueño volaba por un enorme prado verde, cruzado por un riachuelo, oía a los pájaros cantar a su alrededor, y veía a su madre en la orilla, sonriendo. Todo iba perfecto, inmejorable, hasta el momento en que un hombre aparecía, y el escenario cambiaba, volviéndose gradualmente un enorme desierto de oscuridad. Su madre desaparecía, y el hombre atrapaba a Raven. “Soy Mefisto”, decía, “Rey de las profundidades del infierno. He venido a buscarte. Sé que deseas unirte a mí, sé que deseas ser la princesa de la oscuridad, Raven. Ven a mí.” Por suerte, el despertador sonó, sacándola del extraño sueño. Tenía que ir al instituto.
-Buenos días, mamá. ¿Te apetece desayunar? Ayer compré tortitas para ti.- Raven se asomó al cuarto de su madre.
-Hmmmm...- Margarette no contestó, estaba totalmente tapada por las sábanas de su cama. Desde que nació su hija, había saltado de depresión en depresión, tomando medicinas, y visitando a psicólogos. Raven la miró sin decir nada más. Volvió a su cuarto a cambiarse de ropa, preparó la mochila y desayunó algo.
Mientras tomaba el zumo y un par de galletas que parecían pasadas de fecha , pensó en las pesadillas. Siempre eran iguales, aunque cada cierto tiempo, el hombre le daba más información. Los sueños empezaron tras cumplir los 16 años, hace dos semanas. “Soy Mefisto, he venido a buscarte”, la chica pensó en estas palabras, algo asustada. Quizá esas pesadillas se debían a la sobrecarga de películas, comics y música...
Un timbrazo quitó al demonio de sus pensamientos. Era Anna, su mejor amiga. Se conocían desde pequeñas, y nunca se habían separado. Vivía cerca, y pasaba a buscarla para ir juntas al instituto. Raven salió corriendo, dejando los platos encima de la mesa.
-¡Ey! Buenos días, ¿qué tal la noche?
Anna sonreía. Tenía la misma edad que Raven, y eran muy parecidas físicamente. Vestía con vaqueros deshilachados, una camiseta negra muy ancha y una cazadora medio rota marrón, con varias chapas de grupos de rock. Era una chica muy atractiva, nada tímida, y le gustaba llevar el mando de la situación. Jamás aceptaba una orden sin cuestionarla.
-¡Anna! ¡Al final te has hecho la cresta!- Raven acarició la cabeza de su amiga. Los lados de su cabellera marrón estaban muy cortos, y se había teñido la mata de pelo de su cabeza de blanco.
-¿Te mola? Lo del blanco no estaba muy convencida, parezco una mofeta.
Raven, en cambio, era más tímida y fría. Intentaba mostrar sus sentimientos lo menos posible. Sólo se hablaba con Anna, y le valía. Siempre vestía de oscuro, y parecía vivir en otro mundo. Era bastante atractiva, aunque no lo demostraba, pues acostumbraba a taparse cuanto podía.
-Bueno, ¿cómo llevas el examen de física?- Preguntó Raven con desgana.
-¿Física? ¡Mierda! Ayer quedé con Billy, y se me olvidó estudiar por completo. ¿Tú te lo sabes?
Raven no contestó, seguía pensando en la pesadilla. Pero era sólo un sueño, ¿por qué se preocupaba tanto, más que otras veces? ¿Era porque esta vez había sido mucho más real?
Anna siguió hablando hasta llegar al instituto, donde se pasaron las horas lentamente para la joven Raven. Terminó su examen rápido, y, mientras esperaba a que terminara la hora, se quedó dormida. Soñó que volaba. Veía a toda la clase desde arriba. Como Jack intentaba copiarse del compañero de delante, o como Bruce se desesperaba por terminar el ejercicio. También pudo verse a sí misma, sentada en su silla, durmiendo apoyada en la mesa. “¿Cómo es posible?” Se preguntó. Volando, salió por la ventana, cruzando toda la ciudad. Fue hasta su casa, donde vio su reflejo en la ventana de su habitación. No se vio a sí misma, sino una enorme sombra, que se agitaba en el aire. Pero ¿era ella? Raven despertó. Este último sueño le había parecido demasiado real...
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Garfield Logan descansaba, tumbado en una hamaca, mientras escuchaba música a todo volumen. Sabía que debía estar en el colegio, pero, ¿para qué estar encerrado en un aula, aburrido, teniendo una piscina kilométrica en la que pasar un día de calor? Sus padres eran muy permisivos, no le dirían nada por no ir a clase. Su familia siempre había pertenecido a las más ricas de América, y Garfield sabía aprovechar su situación. Con su dinero, podía hacer cuanto quisiera.
Soñaba con ser actor. Ya de pequeño, salió en una película cómica, que fue un fracaso en taquilla. Años más tarde lo contrataron para una serie infantil, y ese fue su momento de triunfo. Todos conocían a Garfield Logan, el famoso “Chico Bestia”. Su papel consistía en ser un chico que podía hablar con los animales. La mayoría de los capítulos eran aburridos, con guiones estúpidos, pero la serie hizo furor al poco tiempo. Hace un par de años que dejó la televisión, y aún siente la fama. Garfield adora su vida.
Abrió los ojos, y vio a su madre bajar por las escaleras, leyendo un periódico, ella también se preparaba para un chapuzón en el agua. Al apartar la mirada de la lectura y dirigirla a su hijo, se quedó paralizada.
-¡Garfield! ¿Qué te has hecho?- Marie bajó corriendo por las escaleras, acercándose a su hijo.
-¡¿Qué pasa, mamá?!-Garfield se levantó, sorprendido, y vio su cuerpo. Su piel era completamente verde, y corrió a mirarse en el reflejo del agua. En efecto, incluso su pelo había cambiado de color.
-¿Qué has hecho, hijo?
-Yo... Yo no he sido, quizá alguna broma de alguien, o algo me ha sentado mal...-Gar metió un dedo en la piscina, quizá el agua conseguiría desteñir su cuerpo, pero nada, el color verduzco seguía en su piel.- Puede ser también el cloro de la piscina, ¿no?
Pasó la tarde en el hospital, donde los médicos no pararon de hacerle pruebas. En espera del resultado de ellas, se quedó dormido. Soñó. Una chica cubierta con una capa se acercaba a él corriendo, parecía asustada. Ella lo agarraba por los brazos, agitándolo, y de repente su cara cambiaba, transformándose en la de un demonio. “Ayuda”, le gritaba. Tras ella, otro monstruo apareció, mucho más grande y terrorífico. Mefisto.
Garfield despertó asustado, y dio un salto. Se notaba tan liviano, no pesaba nada. Miró hacia el suelo, y vio la camilla, vacía, allá abajo. ¿Cómo era posible, estaba volando? En ese momento, su madre entró en la habitación, y señaló al techo, a una esquina, hacia Gar.
-¡Un cuervo!- Gritaba.- ¡Hay un cuervo en la habitación! ¿Dónde está Garfield? ¿Dónde está mi hijo?
“Aquí”, quería gritar Gar, “¿no me ves?”, pero sólo le salía un chirrido, más propio de un ave que de una persona. Su madre salió corriendo de la habitación, para llamar a un médico.
-¡Doctor, por favor! ¡Mi hijo! ¡Ha desaparecido!
-Imposible, nadie ha salido de esa habitación en toda la tarde, puedo asegurárselo.- El doctor Cameron echó un vistazo a la habitación, y avanzó hacia ella. Al llegar, se giró hacia Marie Logan.- Su hijo sigue tumbado en la camilla, señora.
-Le juro... Le juro que hace un momento no estaba ahí, sólo había un cuervo verde, volando.
-¿Un cuervo verde? Tranquilícese, será la presión, tranquila. Los resultados de las pruebas llegarán ahora mismo, me parece que mi compañera se los traerá en unos minutos.
En un cuarto de hora, la doctora Chase llegó a la habitación de Garfield. El pelo largo, rubio, era bastante joven, y sonreía tímidamente, parecía preocupada. Llevaba en sus manos varios papeles y documentos, con algunas gráficas y el historial del chico.
-¿Y bien?-Preguntó impaciente Mark Logan, el padre de Gar. Había llegado hacía una hora, tras salir del trabajo. Había llegado urgentemente al hospital, para no encontrar ningún resultado.-¿A qué se debe el color verde de la piel de mi hijo?
-Verá... Con el análisis de sangre de Garfield hemos encontrado ciertas... irregularidades en su ADN que no deberían estar, es muy posible que eso influya en el cambio de la piel de su hijo. ¿Sabe si ha estado expuesto a cualquier clase de material radioactivo que haya podido... mutarlo de algún modo?
Ambos padres miraron a Gar, asustados. En cambio, en la cabeza del chico sólo resonaba “Salva a Raven del infierno”.
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Horas después, caída ya la noche en Noruega... Magni se despertó tumbado en la hierba. Pudo oler el suave aroma de las flores junto a él, y cuando abrió los ojos, contempló un enorme espacio verde, árboles, caminos de arena, y pájaros en las ramas. Se intentó levantar varias veces, pero no podía. Se sentía tan débil, sin fuerzas... Pero él era Magni, hijo de Thor, el dios del Trueno, portador de Mjolnir. Con un último esfuerzo, levantó su enorme cuerpo de dos metros, y fue entonces cuando vio a varias personas mirándole. ¿Dónde estaba? Sin duda, ese extraño territorio no era Asgard. Esos pequeños hombres se agrupaban, y algunos le deslumbraban con rayos de luz que provenían de sus manos.
-¡Dejadme en paz, mortales!-Bramó el chico, y avanzó corriendo hacia la multitud, que al ver a alguien de tal envergadura, salieron huyendo. Al verles salir, Magni paró en seco.-¿Módi? ¿Dónde os encontráis, hermano?
-Aquí, Magni. He despertado hará un par de horas. Consideré que lo mejor sería escondernos de estos mortales.
-¿Quiénes... Quiénes son ustedes?- Un asustado guardia apuntaba a ambos chicos con una linterna.
Varios jóvenes que estaban por allí a esas horas habían ido corriendo a avisar al guarda de seguridad del parque, tras ver a dos tipos tumbados en la hierba, con pintas muy extrañas. Uno de ellos, con melena corta, negra, vestía con una armadura oscura, y cuero. Cargaba una espada, y parecía tener apenas 17 años. El otro chico, era aterrador. Medía más de dos metros, y tenía unos músculos impresionantes. Pero por su rostro, parecía tener 15 o 16 años. Su larga melena era tan rubia como la armadura de oro que llevaba. Él cargaba una enorme maza de hierro.
-¡Repito! ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué hacían aquí tirados?- Magni se acercó al guardia, que parecía un niño a su lado, y con fuerza agarró la mano del hombre. Le arrebató la linterna, lanzándola al aire. Pareció volar kilómetros. Tras esto, el poderoso dios salió andando junto a su hermano. El guardia estaba tumbado en el suelo, con los huesos de la mano completamente destrozados.
-¿Cómo estáis, hermano? ¿Recordáis algo acerca del viaje?- Preguntó Módi, tras desaparecer de la vista de ojos humanos.
-No sé dónde estamos. ¿Acaso Loki ha vuelto a...?
-Si nombráis al pérfido Loki, es que entonces no sois capaz de recordar las palabras de nuestro todopoderoso abuelo, el gran Odín.
-¿Palabras del gran Odín? No alcanzo a recordar...- Magni se apretó la frente con los dedos, y cerró los ojos. Le dolía mucho la cabeza, y no sabía qué hacía allí.
-Dejadme que os cuente pues, hermano, las palabras del padre de todos los dioses:
“Veit ec at ec hecc vindga meiði a
netr allar nío,
geiri vndaþr oc gefinn Oðni,
sialfr sialfom mer,
a þeim meiþi,er mangi veit, hvers hann af rótom renn.
Við hleifi mic seldo ne viþ hornigi,
nysta ec niþr,
nam ec vp rvnar,
opandi nam,
fell ec aptr þaðan.”
Módi siguió hablando en este idioma de dioses durante un rato, recitando las palabras de Odín tal y como las recordaba. Su voz, sonaba dulce, como escuchar el viento susurrar entre las hojas, como el mar en calma, o como la suave lluvia. Cuando el hijo de Thor y de Sif paró de hablar, se escuchó el vozarrón de Magni.
-Ya veo al grandioso Odín, ya escucho su melodiosa voz, ya alcanzo a recordar sus órdenes. Y debemos darnos prisa pues, hermano. La supervivencia de todo Asgard pende de un hilo, y está en nuestras manos que la tierra en la que nacimos, y en la que estamos destinados a vivir durante nuestra inmortalidad, no caiga en el olvido, en el Ragnarok.
Tras estas palabras, Magni se emocionó, y sacó su enorme maza de hierro de la funda. Apuntó con ella al cielo, y dio un grito de batalla, que se podía haber oído a kilómetros de allí. Era como un gran trueno. Segundos después comenzó a llover. Ambos chicos corrieron para refugiarse del agua.
A la mañana siguiente despertaron casi al mismo tiempo.
-El Sol ha salido hace poco. Será mejor que empecemos a buscar a padre.
-Bien, hermano. Será mejor preguntar a algún servil humano de esta zona.
Magni señalaba una pequeña tienda de chucherías. Caminaron hacia ella, y abrieron la puerta de golpe.
-Espero que estéis teniendo un buen día, humano. Vaya... ¿Qué es esto con lo que comerciáis?-Dijo Módi mientras cogía un regaliz.
-Oh... Oh...- El dueño se quedó mirando a los dos guerreros nórdicos durante un tiempo, sin articular palabra.
-¿Estáis bien, anciano? Mi hermano y yo veníamos a consultaros algo. ¿Conocéis el paradero del poderoso dios Thor?
-De acuerdo... Esto es una broma, ¿verdad? ¡Fuera de mi tienda!
-¿Cómo os atrevéis a tomaros las palabras de mi hermano Módi a broma, viejo?- El enorme Magni sacó su maza, y se acercó rápidamente al tendero.-¿Acaso no reconocéis a un asgardiano cuándo estáis ante él? ¿Qué autoridad tenéis para echarnos de tu tienda, perro? Por la hirsuta barba de Odín, ¡Magni no consiente tal afrenta!
-¿Estás loco? ¿Es esto una cámara oculta, o qué?
Magni agarró al anciano por el cuello, furioso. El hombre gritaba, sin poder creerse su situación.
-Hermano, dejad al hombre. Es mucho más debil de lo que sois, no merece la pena. Durante este tiempo, los humanos han cambiado mucho... Contemplad sus ropas, no son comparables a las elegantes armaduras y vestimentas de cuero de antaño. Demasiado tiempo sin visitar Midgard, me temo. Debemos hacernos a sus costumbres, hermano. Será algo complicado, desde luego...
Al fin, salieron los dos dioses de la tienda, y tras ellos los gritos del asustado anciano, que había llamado a la policía.
-Magni, prepárate... Voy a probar un hechizo nuevo, necesario en nuestra situación...- Módi pronunció unas palabras en asgardiano, y los dos guerreros nórdicos desaparecieron. En su lugar, había dos chicos totalmente corrientes.- Esto nos será útil para nuestra misión. Supongo que si padre ha aparecido en Midgard, tendrán algunas noticias suyas aquí.
-Hermano, desde luego vuestra falta de fuerza está totalmente compensada por el talento mágico.
-Un guerrero debe entrenar tanto cuerpo como... Esperad... Siento una presencia a nuestro alrededor.
-¿Una presencia?
Tras estas palabras, un enorme cuervo se posó sobre el hombro de Módi.
-¡Un cuervo! ¿Será un mensaje de Odín?
-No, Magni... Te aseguro que este cuervo no proviene de Asgard... Me temo que tenemos otro asunto entre manos. Este pájaro trae funestas noticias... ¡La destrucción de Midgard y de todos sus habitantes!
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EN EL PRÓXIMO NÚMERO... NUEVOS TITANES ¿SERÁN TODOS ELLOS CAPACES DE SALVAR EL MUNDO? ¿SERAS TÚ CAPAZ DE PERDÉRTELO?