![]()
Frank preparó sus armas. Dos pistolas y un bazooka. Con eso bastaría;
total, sólo eran unos traficantes de armas… Salió a la calle.
Ya había elegido su indumentaria completamente: La camisa con la calavera,
la chaqueta de cuero, los guantes de cuero, los pantalones y las botas de las
Fuerzas Aéreas, y no llevaría máscara. Daba igual que descubrieran
su identidad; jamás conseguirían atraparle. Por fin, llegó
al edificio de los traficantes. Sin dudarlo, voló la pared de un disparo
del bazooka.
La Vida Negra se deslizó por el techo. Cuando estaba a punto de caer
sobre los traficantes, la pared se derrumbó. Detrás había
un tipo con una calavera en el pecho y con un bazooka que humeaba. La Viuda
aprovechó la distracción y saltó sobre los traficantes.
Comenzó a disparar sobre ellos. Los cartuchos de las metralletas volaban.
El Castigador también disparaba con sus pistolas. La asesina le apuntó
con un cuchillo y lo lanzó. Castle se apartó y el cuchillo pasó
volando a unos centímetros de su cabeza. Apuntó a la Viuda con
el bazooka y disparó, destrozando la mesa sobre la que estaban jugando
al póker los traficantes. La peligrosa mujer utilizó una técnica
que había aprendido hace poco para desaparecer y reaparecer pegada en
el techo, desde donde disparó al Castigador. Éste esquivó
por un pelo los disparos.
-¡Ey! ¡Espera! ¿Quién eres?
-Buena pregunta, después de haber intentado matarme.
-Has empezado tú. ¿Y quién eres?
-Puedes llamarme la Viuda Negra.
-Yo soy el Castigador. Un placer-dijo Frank saliendo de su escondite y tendiéndola
la mano. La Viuda dudó antes de estrechársela.
-Parece que estamos en el mismo bando.
-Aunque por motivos distintos, me temo.
Matt llegó a su antigua casa entrando por la ventana. Había sido
Triturador Dawson. Lo sabía. Cogió una camiseta roja, una chaqueta
de cuero negra, unos guantes de cuero negro, unos pantalones también
negros y unas botas. Se tapó la cara con un pañuelo para que no
le reconocieran. Ésa era la ventaja de no necesitar la vista. Y salió
de nuevo por la ventana, dispuesto a acabar con Triturador Dawson y su pandilla.
Por fin, llegó a la discoteca en la que solían estar. Sabía que combinando los golpes que le había enseñado Stick y los que le había enseñado su padre les podría dar una lección.
-Eh-fue la única palabra que dijo al entrar.
Todos lo miraron.
-¿Qué quieres, chaval?-preguntó Dawson.
-Me parece que quiere pelea-dijo un amigo de Dawson, divertido.
Antes de que pudiese razonar, Matt le rompió el labio superior de una patada. Ahora era el momento de confiar en las técnicas de Stick. Según éste, el radar podía telegrafiar cada movimiento de sus rivales, y prevenir la trayectoria. Matt se concentró, y sintió el puño de Dawson acercándose poco a poco. Fue tan sencillo como agacharse para esquivar el golpe. Y ahora tenía que hacer caso a su padre. Dawson había dejado el estómago desprotegido; de forma que el intrépido joven le golpeó en ese punto, haciéndolo retroceder. Mientras, con el radar, sintió un ataque por la espalda. Un tipo con una barra de hierro le quería golpear en la cabeza. Se agachó y la barra de hierro golpeó a Dawson en la cara. Luego hizo una llave al de atrás y le lanzó sobre otro, derribando a ambos como si fueran bolos. Los que quedaban huyeron aterrorizados.
Uno de ellos se acercó a un hombre que pasaba por la calle.
-¡Eh, tío, nos han zurrado a todos! ¡Tú eres un experto,
ayúdanos!
-No me ralles.
-¡Pero…!
-Sabes que tengo que solucionar lo de la embajada griega. Si quieres, acompáñame.
Si no…
Elektra se acomodó en la tribuna de honor. No conseguía evitar
estar nerviosa, al estar rodeada de tantos ministros.
-…y tenemos una función que cumplir. Una función respecto a la introducción de la cultura griega en la América del siglo XXI, que…
Entonces notó que algo iba mal. Su padre calló repentinamente. Mientras, en el balcón de la embajada, Natchios sintió el frío metal de una pistola en la nuca. Elektra no tenía su traje de batalla, pero daba igual. Bajó las escaleras de la tribuna de honor que llevaban directamente al patio de la embajada. Corrió entre los mástiles de las banderas y subió las escaleras de mármol de la embajada. Tras unos segundos que parecieron años, llegó al balcón. Allí vio cómo un grupo de hombres enmascarados apuntaban a su padre con unas pistolas. Al verla a ella, unos cuantos cambiaron de blanco. Mientras, uno de ellos desapareció en la oscuridad de aquella sala. Fuera, los guardias de seguridad sacaron sus armas. Otro de los enmascarados desapareció. Un tipo negro que iba sin máscara estaba nervioso. Después de aquel tipo en la discoteca… Entonces despareció él también. Y reapareció sobre los cuerpos inconscientes de los dos enmascarados.
-¿Qué…?
-¿Me recuerdas, hijo de…?
-¡Tú! ¡Eres el de la discoteca! No… No…
Matt le agarró del cuello y le lanzó por una ventana. El tipo cayó muerto a la calle.
-Y ahora, a por el resto…-murmuró Matt.
Elektra aprovechó que tres de ellos habían desaparecido para golpearle en la cara al que le estaba apuntando. Luego golpeó al que apuntaba a su padre. Pero aún quedaba otro, que apuntó a Elektra, que estaba distraída pisoteando a los dos a los que había derribado…
Matt cogió la pistola de uno de los caídos y disparó en el hombro al terrorista. El disparo se desvió y alcanzó a Natchios en la espalda. El embajador cayó muerto al suelo.
-¡No!-gritó Elektra, dando una última patada a uno de los terroristas.
Diez minutos después. Las autoridades se llevan el cadáver de Natchios.
-Sé lo que se siente-dice Matt, apoyando una mano en el hombro de Elektra.
-¿Quién eres? ¿Qué hacías allí?-murmuró
Elektra entre sollozos.
-Me llamo Matt-dice éste, quitándose el pañuelo-. Vamos
al mismo instituto.
En ese momento aparece Molly.
-¡Oh, Elektra! ¡He venido en cuanto me he enterado!
Interludio.
En un oscuro lugar, una sombra se alza. Seis figuras encapuchadas alzan la vista satisfechas. El mito de Kirigi vive de nuevo.
Fin del interludio.
Frank se dirigía a su casa cuando se encontró con un adolescente
que corría todo lo que podía. Un hombre de mal aspecto, con una
gorra puesta del revés y barba de dos días, le perseguía
furioso.
-Eh-dijo Frank sacando una pistola y apuntando a la cabeza del presunto mendigo-.
¿Qué pasa?
-Ese… Ese mocoso ha arruinado todo mi trabajo.
-¿Perdona?
-¡Llevaba años intentando conseguir un arma! ¡Y va él
y…! No… No debería estar contándote esto…
-No-dijo Frank disparando-. No deberías. Es uno de los efectos del alcohol-la
sangre se extendió por todo el suelo y el tipo exhaló el último
estertor.
-Gra… Gracias-dijo el adolescente. Tendría unos 16 años.
-¿Cómo te llamas?
-Puedes llamarme… Microchip.
La Viuda llegó al hotel. Aquel tipo, el Castigador, era majo. Se puso
delante del espejo y se probó la cazadora nueva encima del traje. Sí,
quedaba bien. Se tumbó en la cama y revisó el informe. Cuando
todo acabase, podría… ¿Eh? ¿Infiltrarse en el Pentágono?
Aquello iba a ser muy difícil… Se puso boca abajo y quedó
dormida.
Matt interpuso su mano y desvió el golpe de Stick.
-Aprendes rápido-dijo-. Y tengo algo nuevo que enseñarte.
-¿Qué es, sensei?
-¿Recuerdas lo de tu sentido del radar?
-Sí.
-Deberías poder prevenir la trayectoria de objetos lanzados contra ti
a gran velocidad. Coge mi stick1. Flecha.
Flecha disparó contra Matt. Éste, con un movimiento reflejo, saltó y evitó la flecha.
-No. Devuelve la flecha.
El discípulo de Stick disparó de nuevo. Matt golpeó la flecha con el stick, y la flecha quedó clavada.
-Un intento más-dijo el sensei ciego, desclavando la flecha del stick.
Flecha disparó de nuevo, esta vez con más fuerza. Matt golpeó la flecha y la desvió. Por suerte, le dio a Piedra y no dañó la pared. La flecha cayó al suelo con la punta rota.
Elektra lanzó el sai y lo clavó en el saco de arena. Llevaba horas
entrenando sin parar. Cada centímetro cuadrado de su piel estaba empapado
de sudor. El sudor le nublaba la vista, pero apenas la necesitaba. Había
sido discípula de Stick. Él era mejor que ella y sin embargo era
ciego. Matt también era muy bueno siendo ciego. Elektra golpeó
el saco de arena con todas su fuerzas. Se torció el tobillo y cayó
al suelo emitiendo un gemido lastimero. Al día siguiente la llevarían
a un orfantato. No pensaba consentirlo. Se vendó el tobillo como pudo
y continuó entrenando.
![]()
1Los nombres de estos personajes (Piedra, Garra, Flecha…) están
relacionados con sus habilidades. “Stick”, traducido directamente
del inglés, sería algo así como “palo”, pero
en éste caso no tiene traducción exacta. Por lo tanto, no se tradujo
el nombre de Stick en España.