Los caminos de la Guerra Civil: Amazing Spider-Man #531
Este es el tercer y último número del prólogo de la Guerra Civil. Kirkham ha cumplido con su cometido y deja el sitio a Garney para que, a partir del siguiente número, relate los problemas personales que producen el conflicto en la vida de Peter Parker.
En este comentario, por supuesto, hay muchos SPOILERS.
Titulo: Amazing Spider-Man #531. Mr. Parker goes to Washington (parte 3 de 3)
Fecha de publicación: 23/04/2006
Portada: Ron Garney.
Guionista: J. M. Straczynski.
Dibujos: Tyler Kirkham.
Entintado: Sal Regla.
Color: John Starr.
Rotulación: VC's Cory Petit.
Precio: 2'99 $.
Argumento: La pelea entre Spider-Man y el Hombre de Titanio finaliza en tablas, con el mercenario ruso huyendo tras quedar inutilizados sus sensores por los brazos extra del lanzarredes. Tras la noche, continúa la sesión de la Comisión del Congreso norteamericano ante la que Tony Stark defiende sus argumentos contra la Ley de Registro, en la que interviene sin ser invitado Spider-Man, quien explica su postura ante los representantes. Tras la sesión, Peter cuestiona la presencia del mercenario ante Tony Stark. De regreso a Nueva York, en la televisión informan del incidente en Stamford, con al menos 600 muertos, provocado por ¿Speedball?
Comentario: Este es el tebeo de las grandes afirmaciones, de los discursos que ayudan a establecer los puntos clave de la polémica Ley de Registro, de la candidez del héroe (otra vez), de las mentiras del jefe y de la perpleja cara de Peter (el trabajo de Kirkham es limitado en este aspecto, también) ante una pantalla de televisión que anuncia la catástrofe.
La primera de las frases rotundas proviene de la boca del Hombre de Titanio, quien para ser ruso se explica muy bien en inglés: "Está bien que vayas a morir ahora, ya que perteneces a una raza en peligro de extinción, que dejará a tu país indefenso. Mi cliente cree que cuando Tony Stark esté muerto, no habrá nadie que hable a favor de los de tu clase... y tu propio gobierno os cazará y os eliminará. Lo que es adecuado...".
Sigue, claro, antes de que entren en acción los brazos extra del traje metálico de Spider-Man y desbaraten su discurso anti-capitalista. Los chistes del trepa-muros son tan graciosos como siempre, algo que hace notar el villano de turno.
La sorpresa viene poco después, cuando Stark presenta como prueba ante el Comité la conversación que se mantuvo durante la pelea de la noche anterior. Espera, ¿cómo la ha grabado? Claro, a través del traje. Vemos cómo se las maneja el jefe, y que no tiene ambages en utilizar a su empleado para sus propios propósitos. ¿Primera mentira?
Resulta curioso ver que en esta etapa previa a la Guerra Civil, quien más contrario se muestre con la puesta en marcha de la Ley de Registro de Super-humanos sea precisamente aquél que primero se subirá al carro del gobierno una vez entre en vigor. Los detalles que deja JMS en la historia nos muestran a un Stark que está luchando, al fin, por su propio beneficio y que está jugando al mismo tiempo con todos los palos de la baraja y con muchos ases bajo la manga.
Durante la comparecencia del millonario ante la Comisión se descuelga Spider-Man con un discurso en el que deja clara su opinión al respecto: "Tenéis razón. Sería más simple, y más legal, si tipos como yo nos registráramos, si estuviéramos regulados como el AMA [desconozco a qué se refiere] o cualquier otro grupo. El problema es que tras el registro siempre viene la regulación. Seguro que sois buenas personas, pero si tenéis que decidir qué tipo de cosas han de hacer los supers, comenzaríais a eliminar aquellas en las que no deberían verse involucrados. En vuestra bien-intencionada opinión. Pero los tipos como yo en ocasiones nos vemos envueltos en situaciones porque nadie más querría hacerlo, porque no está en el manual. O porque es políticamente incorrecto. O porque es muy raro. O... o simplemente porque a nadie más le importa..." [paro ya, que no me pagan por traducir]
El caso es que, al fin, y tras la fugaz presentación de Peter ante las mismas personas en el número anterior, es el sorprendente Spider-Man el que hace su discurso, el que dice lo que piensa, el que asume el protagonismo en el posicionamiento de los héroes frente a la ley, el que argumenta a favor de la no intervención política... para nada, probablemente. Pero JMS lo pone en su sitio, el centro de la escena en una historia en la que es su nombre el que aparece en la portada.
De nuevo en la calle, Peter le pregunta a Tony sobre una duda, algo que cualquier lector un poco ilustrado habrá comprendido enseguida y que se revelará como cierto unas páginas después: "Oye, jefe, ya que nadie sabía que ibas a venir, ¿no habrás sido tú el que...?"
Claro, Tony responde. Y miente. Porque es él quien ha contratado al Hombre de Titanio para que atente contra su vida. Sólo por eso estaba Peter en Washington, para ejercer de guardaespaldas de su jefe. Para ser utilizado como herramienta en su argumentación. Para servir a sus intereses, y no a los de la comunidad de héroes a la que dice pertenecer, a la que dice representar y defender.
Queda por tanto muy claro el lugar en el que cada uno de los dos personajes se ubicará en los inminentes sucesos. Y, también, que la duda respecto a las intenciones de su mentor comienza a escarbar en la cabeza de Peter.
En una última página espantosamente coloreada se anuncia por la tele el desastre. El argumento definitivo que encenderá la mecha que arderá en los números de Civil War.
Pero esa historia quedará para la semana próxima.
Por cierto, la portada es muy simbólica, pero no tiene nada que ver con lo que pasa en el interior del tebeo. Queda muy bien, eso sí, para dejar claro dónde está nuestro héroe en el futuro conflicto.
En este comentario, por supuesto, hay muchos SPOILERS.
Titulo: Amazing Spider-Man #531. Mr. Parker goes to Washington (parte 3 de 3)Fecha de publicación: 23/04/2006
Portada: Ron Garney.
Guionista: J. M. Straczynski.
Dibujos: Tyler Kirkham.
Entintado: Sal Regla.
Color: John Starr.
Rotulación: VC's Cory Petit.
Precio: 2'99 $.
Argumento: La pelea entre Spider-Man y el Hombre de Titanio finaliza en tablas, con el mercenario ruso huyendo tras quedar inutilizados sus sensores por los brazos extra del lanzarredes. Tras la noche, continúa la sesión de la Comisión del Congreso norteamericano ante la que Tony Stark defiende sus argumentos contra la Ley de Registro, en la que interviene sin ser invitado Spider-Man, quien explica su postura ante los representantes. Tras la sesión, Peter cuestiona la presencia del mercenario ante Tony Stark. De regreso a Nueva York, en la televisión informan del incidente en Stamford, con al menos 600 muertos, provocado por ¿Speedball?
Comentario: Este es el tebeo de las grandes afirmaciones, de los discursos que ayudan a establecer los puntos clave de la polémica Ley de Registro, de la candidez del héroe (otra vez), de las mentiras del jefe y de la perpleja cara de Peter (el trabajo de Kirkham es limitado en este aspecto, también) ante una pantalla de televisión que anuncia la catástrofe.
La primera de las frases rotundas proviene de la boca del Hombre de Titanio, quien para ser ruso se explica muy bien en inglés: "Está bien que vayas a morir ahora, ya que perteneces a una raza en peligro de extinción, que dejará a tu país indefenso. Mi cliente cree que cuando Tony Stark esté muerto, no habrá nadie que hable a favor de los de tu clase... y tu propio gobierno os cazará y os eliminará. Lo que es adecuado...".
Sigue, claro, antes de que entren en acción los brazos extra del traje metálico de Spider-Man y desbaraten su discurso anti-capitalista. Los chistes del trepa-muros son tan graciosos como siempre, algo que hace notar el villano de turno.
La sorpresa viene poco después, cuando Stark presenta como prueba ante el Comité la conversación que se mantuvo durante la pelea de la noche anterior. Espera, ¿cómo la ha grabado? Claro, a través del traje. Vemos cómo se las maneja el jefe, y que no tiene ambages en utilizar a su empleado para sus propios propósitos. ¿Primera mentira?
Resulta curioso ver que en esta etapa previa a la Guerra Civil, quien más contrario se muestre con la puesta en marcha de la Ley de Registro de Super-humanos sea precisamente aquél que primero se subirá al carro del gobierno una vez entre en vigor. Los detalles que deja JMS en la historia nos muestran a un Stark que está luchando, al fin, por su propio beneficio y que está jugando al mismo tiempo con todos los palos de la baraja y con muchos ases bajo la manga.
Durante la comparecencia del millonario ante la Comisión se descuelga Spider-Man con un discurso en el que deja clara su opinión al respecto: "Tenéis razón. Sería más simple, y más legal, si tipos como yo nos registráramos, si estuviéramos regulados como el AMA [desconozco a qué se refiere] o cualquier otro grupo. El problema es que tras el registro siempre viene la regulación. Seguro que sois buenas personas, pero si tenéis que decidir qué tipo de cosas han de hacer los supers, comenzaríais a eliminar aquellas en las que no deberían verse involucrados. En vuestra bien-intencionada opinión. Pero los tipos como yo en ocasiones nos vemos envueltos en situaciones porque nadie más querría hacerlo, porque no está en el manual. O porque es políticamente incorrecto. O porque es muy raro. O... o simplemente porque a nadie más le importa..." [paro ya, que no me pagan por traducir]
El caso es que, al fin, y tras la fugaz presentación de Peter ante las mismas personas en el número anterior, es el sorprendente Spider-Man el que hace su discurso, el que dice lo que piensa, el que asume el protagonismo en el posicionamiento de los héroes frente a la ley, el que argumenta a favor de la no intervención política... para nada, probablemente. Pero JMS lo pone en su sitio, el centro de la escena en una historia en la que es su nombre el que aparece en la portada.
De nuevo en la calle, Peter le pregunta a Tony sobre una duda, algo que cualquier lector un poco ilustrado habrá comprendido enseguida y que se revelará como cierto unas páginas después: "Oye, jefe, ya que nadie sabía que ibas a venir, ¿no habrás sido tú el que...?"
Claro, Tony responde. Y miente. Porque es él quien ha contratado al Hombre de Titanio para que atente contra su vida. Sólo por eso estaba Peter en Washington, para ejercer de guardaespaldas de su jefe. Para ser utilizado como herramienta en su argumentación. Para servir a sus intereses, y no a los de la comunidad de héroes a la que dice pertenecer, a la que dice representar y defender.
Queda por tanto muy claro el lugar en el que cada uno de los dos personajes se ubicará en los inminentes sucesos. Y, también, que la duda respecto a las intenciones de su mentor comienza a escarbar en la cabeza de Peter.
En una última página espantosamente coloreada se anuncia por la tele el desastre. El argumento definitivo que encenderá la mecha que arderá en los números de Civil War.
Pero esa historia quedará para la semana próxima.
Por cierto, la portada es muy simbólica, pero no tiene nada que ver con lo que pasa en el interior del tebeo. Queda muy bien, eso sí, para dejar claro dónde está nuestro héroe en el futuro conflicto.



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