Comencemos con la parte más divertida, una situación en la que muy pocas veces vemos al mutante canadiense que nos sirve para apreciar el tono de las historias que está dibujando
Salva en
Wolverine Frist Class. "Aquí os dejo el detalle de la viñeta del Carcayú corriendo, aunque el dibujo no es muy p'allá...", bromea el murciano. "¿De qué corre Wolverine? ¿Hay algo en el mundo que pueda asustar a un peludo retaco canadiense? Para saberlo tendrás que leerte el cómic."
Lo haremos.

Pero volvamos al principio. Salvador Espín está trabajando ahora en el número 6 de la serie, tras haber entregado ya los dos primeros que ha dibujado de la serie (el tres, que salió a la venta esta semana en Estados Unidos, y su continuación). El encargo lo recibió "cuando estaba dibujando el tercer número de World War Hulk: Damage Control. Le pregunté a mi editor si tenía algo más para mí una vez acabara esa mini-serie y me dijo que sí, que había dos números de los que podía encargarme de la nueva serie de Lobezno. Precisamente ese fue uno de los primeros trabajos que hice para ellos, ya que había dibujado hace varios meses la portada del número 1 de Wolverine First Class. Antes de comenzar a dibujar la serie de Control de Daños tuve una conversación con Pasqual Ferry en la que me aconsejó que estuviera un poco encima de los editores, que pidiera más trabajo antes de acabar con el que estaba en cada momento, así que cada vez que se acerca ese momento, les llamo para preguntar por más cosas."
Entre la primera serie que realizó para Marvel y esta hay sustanciales diferencias. En primer lugar, Salva se encarga de dibujar una serie que ha arrancado con otro dibujante y no sabe si seguirá mucho tiempo en esta colección, ya que "me encargan números puntuales, ahora estoy dibujando el tercero que me han pedido. No me han propuesto ser el dibujante regular, pero yo supongo que después me encargarán más. Las dos series en las que he trabajado hasta ahora son para todos los públicos, con lo cual eso conlleva que no puede haber una carga excesiva de violencia; mientras que Control de Daños estaba un poco más orientada hacia el humor, la parodia, en este caso es algo distinto."
Aunque la colección lleva en el título al mutante que más vende en Marvel, en realidad el protagonismo de la serie está compartido entre Lobezno y Kitty Pryde. "Está la cosa igual", comenta Espín. "En la primera historia que dibujé quizá tenga un poco más de peso Kitty, ya que hace el papel de caballero legendario, pero en realidad es Lobezno el que lo resuelve todo. La chica pequeña y el tío fortachón, algo parecido al Ranxerox de Liberatore, pero no tan bestia, claro", apunta el dibujante.
Esa colección se integra en la muy exitosa nueva corriente que comenzó a materializarse a comienzos del año pasado con la mini-serie X-Men Primera Clase (que Panini publicó en abril), cuyo éxito hizo que inmediatamente se convirtiera en serie regular. Son historias, las de la Patrulla X, ubicadas en los momentos iniciales del grupo, cuando los primeros cinco mutantes reunidos por Charles Xavier comenzaban a formarse y aprendían a manejar sus poderes. En este caso, Wolverine First Class cumple el mismo papel, pero en un momento histórico de la Patrulla X bastante posterior, ya que comienza con la primera misión en la que participa Kitty Pryde junto a Lobezno. El encargo implica una serie de "recomendaciones", como el ya mencionado de violencia muy ligera, y también "me dijeron qué tipo de traje llevaba Lobezno, pero aunque yo ya sabía como era, he hecho algunas pequeñas modificaciones como el final de la cabeza, cuando la parte amarilla y la naranja se juntan; yo la he hecho hasta la base del cráneo y es un poco más arriba. Pero poco más."

Las referencias, por lo tanto, son las indumentarias que llevaban los personajes en las aventuras de finales de los 70 y primeros años 80, "pero sólo en lo que respecto a sus uniformes. En cuanto a la tecnología que se usa o la ropa que aparece, la normal, la de calle, me han dicho que no esté dentro de ningún tiempo, que no hace falta que se defina con la de una época determinada. Lo único que me han puntualizado es que cuando haya una pelea y Lobezno saca las garras, que no cercene nada ni que salga sangre, todo lo más que me dejan poner son arañazos superficiales. Los diálogos tienen su gracia, con Kitty picando un poco a Lobezno, pero la violencia es la justa."
Ya hemos visto en
el avance del cómic algunas páginas de esta historia, pero Salva nos hace un resumen del tebeo para que sepamos con qué nos vamos a encontrar. "Comenzamos con una introducción en la que se cuenta una guerra en Wundagore en la que participaron dos caballeros. Comienza con los dos protagonistas que llegan a la montaña de Wundagore y en la que están buscando a Magneto, que ha desaparecido en una historia que se contó en un cómic de los X-Men de aquella época. Ascendiendo hasta el monte se encuentran con los Nuevos Hombres, y Boba guía a Lobezno por las catacumbas hasta la mesa redonda donde se juntaban los caballeros de Wundagore, en la que hay una espada que recuerda al mito de Camelot. Entonces es cuando se produce el ataque de las criaturas del Hombre Bestia, que también quieren la espada. Y no cuento más para no desvelar toda la historia", cierra el resumen el murciano.

Salva Espín nació hace 25 años, después de que las historias originales en las que se integra el cómic que está dibujando se publicaran por primera vez en Estados Unidos. "Esas historias yo las he visto en la serie Classic X-Men, pero el contacto más directo que he tenido con los uniformes que usan los personajes ahora es en el videojuego de Konami, en el que se daban de guantazos en la calle", comenta el dibujante, haciendo una referencia sutil a su pasión por el arcade. "No encontraba documentación para los personajes, así que les pedí a los editores que me mandaran lo que pudieran. Me enviaron diseños de Boba y de los personajes más importantes de los Nuevos Hombres, me dijeron más o menos el tipo de ropa que debía llevar. Hice algunos bocetos, se los mandé, los aprobaron y me puse con ellos". Algunas de esas imágenes, por cierto, las podéis ver al final de la entrevista.

Una pregunta imprescindible a cualquier dibujante es si se lo está pasando bien dibujando el tebeo que tiene en el tablero de dibujo, sobre todo con las premuras con las que se realiza el trabajo. Salva no es una excepción, ya que afirma que "sí, sí, me divierto, lo único es que con el poco tiempo que tienes, muchas veces no disfrutas del todo con lo que estás haciendo porque tienes que entregar en una fecha concreta. Pero diseñando personajes y con las escenas de acción que he podido hacer, dibujando mamporros, pues sí que te lo pasas bien."
Para acabar, le preguntamos a Salva Espín por la famosa tortilla de patata de su madre, que le ayuda mucho a cargar las pilas para dibujar sus historias. A modo de agradecimientos, enfatiza que en su trabajo contribuye su padre "que me lleve a comprar tebeos", su madre, "que siempre tiene a punto una reparadora tortilla de patatas, reparadora cual hamburguesa escondida en cubos de basura en el Final Fight" y a su hermano Fernando "que soporta estoicamente mis bromas sobre el piercing que se ha puesto y sobre la metro-homosexualidad de muchos jugadores de fútbol a los que él admira".
A continuación tenéis, además, varias páginas a lápiz del número cuatro de
Wolverine First Class que
Salva Espín ha tenido la amabilidad de mostrarnos.