
La película también nos presenta a un grupo de mutantes entre los que figuran varios cuya aparición en la serie se esperaba hace mucho con impaciencia. Los espectadores conocerán al
Equipo X, una célula militar clandestina formada íntegramente por mutantes. Sus miembros son:
Lobezno; su hermano
Victor Creed, alias
Dientes de Sable, una salvaje criatura de inimaginable fuerza;
Wade Wilson, que más adelante será conocido como
Masacre, un mercenario de alta tecnología maestro en esgrima;
Agente Zero, experto rastreador y tirador de mortífera puntería;
Espectro, un teletransportador;
Fred J. Dukes, también llamado
La Mole, un obeso mórbido de tamaño y fuerza colosales; y
Bradley, quien puede manipular la electricidad. Al mando de todos ellos está
William Stryker, personaje introducido en “
X2” pero cuyos orígenes y motivos se examinan ahora por completo, porque es la extraña relación que existe entre Stryker y Lobezno lo que define gran parte del pasado de Logan…y de su futuro.
X-MEN ORÍGENES: LOBEZNO también nos cuenta el trágico idilio de
Logan con
Kayla Silverfox. La suerte que corre Kayla es lo que provoca que Logan participe en el ominoso programa de Armas X, un experimento militar de alto secreto e ingente presupuesto, en el que Lobezno y otros mutantes desempeñan papeles clave. Entre aquéllos figuran
Gambito; un joven
Scott Summers (que más tarde responderá por
Cíclope); una bella y joven mutante llamada
Emma Frost, y el antes mencionado
Masacre, al que Lobezno se enfrenta en un desafío definitivo.

Mientras que las tres películas anteriores de X-Men estaban ambientadas en un futuro no muy lejano, el argumento central de X-MEN ORÍGENES: LOBEZNO –primera entrega de la saga- se sitúa en una época anterior a los acontecimientos narrados en esas películas, en un pasado no muy remoto identificado como una época indeterminada de los años setenta. Pero el argumento de la nueva película, con su amplísimo horizonte temporal, también abarca un periodo de ciento cincuenta años por medio de escenas retrospectivas. Tiene unas dimensiones y una ambición desconocidas incluso en esta serie de gran alcance. “Queríamos superar en todos los aspectos todas las expectativas”, resume la estrella y productor
Hugh Jackman. “No podíamos limitarnos a realizar una película muy buena; tenía que ser mucho más que eso”.
A tal fin, X-MEN ORÍGENES: LOBEZNO se convierte en una verdadera montaña rusa de acción y aventuras, a la vez que aprovecha temas complejos y conflictos emocionales tan ricos como intensos, que han sido los sellos distintivos de las películas de la serie X-Men. “Sí. Es necesario que la película sea visualmente deslumbrante; y la acción, asombrosa e implacable”, explica el director
Gavin Hood, cuya película de 2005 “
Tsotsi” consiguió el Premio de la Academia® a la mejor película en lengua extranjera. “Pero también hay que aceptar el argumento y los personajes. La idea central de la película gira en torno a alguien que no se siente cómodo siendo lo que es, que está en guerra con su propia naturaleza. Ése es un personaje cuyo estudio resulta interesante. El tema de estar en guerra con la naturaleza de uno mismo, alimenta e infunde tal vigor a la película que se transforma en algo más que acción por la acción”.
Jackman estaba convencido de que Hood era el hombre adecuado para la tarea después de haber visto “Tsotsi”, un penetrante drama de escaso presupuesto ambientado en Johannesburgo, que trata de un curtido delincuente juvenil cuya vida cambia al quedar emocionalmente vinculado a un niño que ha sido abandonado en el asiento trasero de su coche. “El personaje de Tsotsi estaba en guerra consigo mismo, igual que le ocurre a Lobezno”, asegura Jackman. “Me dejó extasiado la odisea de Tsotsi y el instinto de Gavin para crear un personaje y un argumento.
“Los personajes siempre han formado el núcleo de los cómics y las películas de X-Men”, prosigue Jackman. “La gente conecta y sintoniza con ellos”.
En efecto; cuando los legendarios creadores
Stan Lee y
Jack Kirby sacaron a la luz a los
X-Men hace más de cuarenta años, conformaron personajes y relatos plenos de drama y conflicto. Los X-Men eran un grupo de héroes inusitados –en ocasiones, sarcásticos, antisociales y claramente imperfectos- pero simpáticos cuando luchaban contra los demonios de sus vidas, o cuando se enfrentaban a villanos casi omnipotentes que formaban parte de su universo de poderes especiales.

El personaje de
Lobezno nació años después de que lo hicieran muchos de sus hermanos de X-Men, apareciendo por primera vez en historietas en 1974 (como una creación del escritor
Len Wein y del director artístico
John Romita Sr.), antes de convertirse en miembro indispensable de los X-Men, además de la estrella de su propia serie de cómics. La repercusión del personaje sobre la cultura popular ha sido profunda; por limitarnos al año pasado, Lobezno fue nombrado nº 1 de los “200 Principales Personajes del Cómic de Todos los Tiempos” por la revista
Wizard, alcanzando el nº 4 entre los “50 Personajes Más Grandes del Cómic” de
Empire Magazine”.
La primera película de X-Men, en la que Hugh Jackman, entonces un novato en Hollywood, representó el papel clave de Lobezno, fue estrenada en 2000 con éxito de público y crítica, revitalizando el género de las películas basadas en cómics. “
X2”, estrenada en 2003, y “
X-Men 3: La Decisión Final”, llegada a las pantallas en 2006, alcanzaron igualmente enorme éxito. En 2009, más del 70% de los espectadores de cine estadounidenses habían visto al menos una de las películas de X-Men.
Para Jackman, volver a encarnar al personaje supuso una oportunidad de ampliar y profundizar en el examen de Lobezno que habían realizado las tres películas anteriores. “Ahora vemos la evolución de Logan y la batalla que se desarrolla en su interior a medida que va reconociendo lo que ocurrió en su pasado”, dice Jackman. “Lobezno tiene ciertas cualidades que no admiten discusión y la primera es que tiene muy mala uva. Tomando prestado el latiguillo del personaje, Lobezno es el mejor que hay en lo que hace, y lo que hace no es precisamente agradable”. La productora
Lauren Shuler Donner, que desempeñó ese mismo puesto en las tres películas anteriores de X-Men, añade: “Logan tiene una pose chulesca, muchos humos y una forma de hacer las cosas. Todo le importa un rábano y al público le divierte experimentar eso”.