Universo Comic-Books! – Memorias de la Comicon

La primera New York Comicon de 1964 constituyó un auténtico hito en la historia del fandom norteamericano. La idea de dedicar un salón a los comic books había empezado a gestarse ya en 1963, planteándose la posibilidad de organizar un evento nacional, o al menos regional, diseñado a imagen y semejanza de las Convenciones de Fans de la Ciencia Ficción. El doctor Jerry Bails, fundador de los fanzines The Comicollector y Alter-Ego (este último en colaboración con Roy Thomas), tenía muy claro que un certamen de estas características podía ser una herramienta tremendamente útil para dignificar el medio, de ahí que lo incluyera en la lista de actividades previstas para la recién inaugurada Academy of Comic Books Arts and Sciences.

Aquel proyecto inicial no fructificaría, como tampoco lo hizo una iniciativa para celebrar una Comicon en Omaha. Sin embargo, antes de que acabara el año ya había surgido otra propuesta alternativa donde se trasladaba el escenario a Nueva York, auténtico centro neurálgico de la actividad editorial USA. George Pacinda, un colaborador habitual del fanzine The Comic Reader, anunció entonces su intención de promover una fastuosa Comicon International en la Gran Manzana donde se daría cita la flor y nata de la industria historietística. Su ambicioso plan fue recibido con cierto escepticismo, especialmente porque las entradas iban a venderse a 15 dólares, un precio que muchos consideraron desorbitado (pensad que en aquella época los tebeos sólo costaban 12 centavos).

El relevo lo tomaría un animoso grupo de aficionados de Long Island, entre los que se encontraba un adolescente de 16 años que respondía al nombre de Bernie Bubnis. Como suele suceder cuando coinciden fans comiqueros de sangre caliente, las discrepancias y las discusiones estaban a la orden del día. Viendo que aquello no avanzaba,  Bubnis acabaría forzando la salida de varios miembros del comité organizador, entre ellos Len Wein. Ya os comentamos el mes pasado que fue este último quien sugirió el término “comicon”. A día de hoy, Wein aún sigue lamentándose –medio en broma, medio en serio– de no haber tenido la previsión de registrar el nombre.

Con un planteamiento mucho más realista que el de sus predecesores, Bubnis asumió que el evento sólo llegaría a buen puerto si se controlaban al máximo los gastos. Ethan Roberts, uno de los incorporados al nuevo comité, consiguió que les cedieran por una tarde un local ubicado en el segundo piso de un edificio que el Círculo de Trabajadores tenía cerca de Union Square. Para facilitar la asistencia de profesionales, se decidió que la Comicon tendría lugar un día laborable; finalmente, se escogió como fecha definitiva el lunes, 27 de Julio de 1964.

A Art Tripp, otro miembro del equipo organizador, se le asignó la misión de presentarse en las oficinas de DC para solicitar su apoyo. Los editores declinaron la invitación de asistir al certamen porque no entendían muy bien de qué iba todo aquello… ¿Qué pintaban ellos en una reunión de aficionados donde se vendían tebeos? Aún así, Murray Boltinoff  y Julius Schwartz tuvieron el detallazo de obsequiar a la Comicon un paquete de páginas originales para que las repartieran entre los visitantes, cosa que también hizo Western Publishing. Por su parte, Marvel donó una caja con cómics de Amazing Spider-Man y Fantastic Four. Stan Lee tampoco quiso acudir al evento y prefirió delegar en su secretaria personal, Flo Steinberg, enviando asimismo a un interno en prácticas llamado Dave Twedt como representante oficial de La Casa de las Ideas.

El que sí picó fue Steve Ditko, aunque no parece que la experiencia resultara de su agrado. Los organizadores aseguran que salió de allí bastante asustado, y lo cierto es que el artista jamás volvería a pisar otra Comicon después de aquello. ¡Aquí se demuestra que no hay nada más terrorífico que una banda de fanboys desatados! Puede que también influyera algo el hecho de que el aire acondicionado no funcionara bien en el recinto. Según recuerdan los asistentes, el calor era infernal y allí se sudaba la gota gorda.

Ditko

Fotografía de Steve Ditko en su estudio. Poco amigo de socializar con los fans, hace unos años se comentó que una entrevista con él tuvo que realizarse a través del interfono de su domicilio porque el artista se negó a abrirle la puerta al entrevistador. A pesar de sus excentricidades, para nosotros siempre será uno de los genios indiscutibles de la Historia del Cómic.

Len Wein hizo subir aún más la temperatura al presentarse de improviso con unos pasquines donde ponía verde a Bubnis por haberle expulsado del comité. Tras ser “invitado” a abandonar el recinto, el futuro creador de Lobezno y La Cosa del Pantano prosiguió con sus airadas protestas en el exterior ante todo aquel que quiso escucharle.

Además del esquivo Ditko, el certamen contó con la presencia de Tom Gill, dibujante clásico de El Llanero Solitario, y Larry Ivie, quien poco después realizaría algunas colaboraciones esporádicas para Marvel. Si os tomáis la molestia de revisar vuestra colección, comprobaréis que Ivie participó en el guión de The Avengers Nº 14 USA, utilizando el seudónimo de Paul Laiken. Además, dialogó el episodio de la Antorcha Humana y la Cosa en Strange Tales Nº 132 USA, ya con su verdadero nombre, tomando como base un argumento de Stan Lee y Bob Powell.

Ivie llegó a ser uno de los grandes agitadores del fandom de la década. En 1969 provocaría un gran revuelo con un artículo donde denunciaba que el nombre de la Merry Marvel Marching Society se había plagiado de la Mary Marvel Marching Society de la  Golden Age. Para los que no estén al tanto, aclararemos que Mary Marvel era una heroína de Fawcett Comics que había surgido a raíz del éxito del Capitán Marvel original. El dibujante Marc Swayze basó su apariencia y personalidad en la famosa actriz Judy Garland. La heroína gozó de tanta popularidad en su momento que la editorial no dudó en exprimir el filón montándole un club de fans “sólo para chicas”.

El problemilla que tenía la historia de Ivie es que era más falsa que una moneda de dos caras. El club de Mary Marvel sí existió, pero nunca fue “Marching Society”. Al parecer, el creador había salido tan escaldado tras su paso por Marvel que quiso vengarse inventándose esta patraña, llegando incluso a falsificar un cartel promocional para dar credibilidad a sus argumentos. Ya lo dice la sabiduría popular: ¡Calumnia, que algo queda! Por extraño que pueda parecer, todavía son muchos los que siguen dando por bueno el bulo de Ivie, entre ellos el mismísimo John Byrne. Por eso me ha parecido oportuno hacer este pequeño inciso con el fin de aclarar la cuestión. Claro que también hay algún espíritu bondadoso que prefiere creer que Ivie tan sólo estaba bromeando…

A pesar de sus buenas intenciones, la primera Comicon apenas logró reunir a 43 personas, contando a organizadores e invitados. Si incluimos también a los que tenían puestos para vender cómics, la cifra subiría a 49. El propio Bernie Bubnis terminaría reconociendo que las cosas no habían salido según lo previsto: “Era demasiado joven. No tenía ni la menor idea de que la Comicon significaría algo históricamente. Lo hice porque pensé que alguien debía hacerlo.” Eso sí, a casi todos los que asistieron se les regaló un original por la cara, de lo cual se deduce que George R. R. Martin y los demás parroquianos debieron de regresar a sus casas más contentos que unas pascuas. Y encima tuvieron la oportunidad única de saludar al asombroso Steve Ditko… ¿Se os ocurre algún plan mejor para pasar una tarde de lunes?

Miguel G. Saavedra

 

Florence Steinberg entró a trabajar para Marvel en la primavera de 1963, convirtiéndose en la gran animadora del bullpen. Steve Ditko se quedó tan impresionado con la “fabulosa Flo” que decidió inspirarse en ella para crear la imagen de Betty Brandt en Amazing Spider-Man. ¡Anteriormente ya había recurrido a Stan Lee como modelo para delinear las facciones del irascible J. J. Jameson!

 

 

Miguel G. Saavedra

Miguel G. Saavedra

Hace mucho tiempo, Miguel G. Saavedra decidió que no quería crecer... y no lo hizo. A día de hoy, todavía sigue empeñado en sobrevivir a su propia reputación.
Miguel G. Saavedra

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12 Comentarios

en “Universo Comic-Books! – Memorias de la Comicon
12 Comentarios en “Universo Comic-Books! – Memorias de la Comicon
  1. Aunque me figuro que todos lo habréis leído ya, creo que lo suyo es iniciar este nuevo año en Universo Comic Books destacando el último trabajo del compañero Joaquín Alapont (Chimov). Su minucioso ensayo establece una cronología fidedigna de los primeros cómics Marvel presentados por Vértice, corrigiendo las interpretaciones erróneas que tantas veces se han venido repitiendo a propósito de esta cuestión: http://www.universomarvel.com/la-llegada-de-los-superheroes-marvel-a-espana/

    Estaba pensando ahora que de aquí a tres años conmemoraremos el 50 Aniversario del Universo Marvel en nuestro país. Probablemente ese será el momento en el que la repercusión del artículo de Chimov se haga aún más evidente en todos los medios que den cuenta de la efeméride.

  2. En otro orden de cosas, os comento que hemos modificado el título del anterior CB! para que no quede tan largo.
    El artículo es el mismo. Lo único que se ha hecho es simplificar el título.

    El contenido es más marveliano de lo que parece, ya que tanto Flash Gordon como Mandrake, el Príncipe Valiente y el Hombre Enmascarado llegaron a tener comic books editados por La Casa de las Ideas. En 1981, incluso Daniel el Travieso contó con su propia cabecera presentada por Marvel.

  3. Gran artículo. Ya lo había leído, no sé si en la sección de los cómics Panini o en la web. Lo alucinante es el número de personas que fueron a la Comicon.

  4. Se me ocurre una alternativa: pasar la tarde en una visita guiada por “la casa de las ideas”, a razón de un autor por cada tarde a ser posible.

  5. Gracias por el comentario. Aquí el dato que nos faltaría conocer es qué expectativas tenían Bernie Bubnis y su equipo en cuanto a visitantes se refiere. Uno se los imagina haciendo sus cálculos, y luego…

  6. Decía Roy Thomas que esta era una Comic Convention a la que cualquier aficionado hubiera querido asistir.

    Supongo que eso mismo también se podría decir de una visita guiada al legendario bullpen de los sesenta o setenta… ¿A quién no le hubiera gustado poder estar ahí?

  7. Un gran trabajo, como siempre.

    Para viajar a lBullp4n de los años sesenta y setenta, recomiendo leer el libro de Sean Howe que, aunque no es exactamente lo mismo, se le acerca bastante.

  8. ¡Muchas gracias! Bueno, yo aún no he perdido la esperanza de poder ver algún día el documental “We love you, Herb Trimpe”. Por lo que tuve ocasión de comentar con él, esa sí sería la mejor manera de visualizar cómo era realmente el bullpen de los setenta.

  9. El documental lo rodaron unos estudiantes de la Universidad de Nueva York en las oficinas de Marvel y muy poca gente ha tenido la suerte de visionarlo. Es una pieza de culto que no se puede encontrar en Youtube ni en ninguna otra parte.
    Yo no descarto que algún día llegue a recuperarse en un DVD que incluya también las escenas extra que se quedaron fuera del montaje inicial. Mi ilusión sería poder proyectarlo en la Comicon de Gijón debidamente subtitulado.

  10. Por los subtítulos no habría problema, tengo contactos que se encargan de esto y yo mismo soy traductor de portugués e inglés (aunque on-line ayuda mucho como herramienta TRADUKKA).

    Sólo hay que pre-ocuparse de mirar las redes cada cierto tiempo por si está disponible aunque sea temporalmente, y luego extraerlo off-line, para poderlo compartir por varias vías P2P.

    Gracias por informar!

    Por cierto, el “currículum” que pones tuyo me recuerda a los Grandes Maestros de Ajedrez nacionales o regionales, ninguno dice lo que es hasta que lo compruebas en la práctica, en su entrega. Juegan con sencillez y maestría, sin complicarse la vida. Así también procuran pasar desapercibidos.

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