Universo Comic-Books! – El último bullpen del Comics Code

No se puede decir que Bill Jemas fuera un personaje particularmente apreciado por el fandom USA. Durante la etapa en la que dirigió Marvel junto a Joe Quesada, demostró reiteradas veces que la diplomacia no era su punto fuerte. Licenciado en Harvard, el hombre parecía tener una extraordinaria opinión de sí mismo y no dudaba en alardear de sus logros cuando comparecía ante los medios de comunicación: “¿Recuerdas esa escena de The Matrix donde Keanu Reeves mira el Matrix y ve un código encriptado? Pues yo puedo mirar el mundo y veo billetes de dólar flotando alrededor.”

Consideraciones personales al margen, pocos discuten que la influencia que ejerció Jemas como presidente de Marvel resultó decisiva para que La Casa de las Ideas saliera del marasmo en el que se encontraba a finales de los años noventa. No sólo jugó un papel crucial en la creación de la línea Ultimate, sino que también apoyó de manera enérgica que la editorial rompiera amarras con el Comics Code en Mayo de 2001, un mérito que rara vez suele concedérsele.

Hoy vamos a relataros la “historia secreta” de la última reunión de la Asociación de Revistas de Cómics de América a la que asistió Marvel. En un anterior encuentro, Joe Quesada ya había anticipado su intención de abandonar la organización que amparaba al Comics Code, lo que alarmó al resto de los miembros. La Asociación concertó entonces una nueva cita para tratar de disuadirle, argumentando que sólo la continuidad del Code garantizaría una distribución normalizada en grandes almacenes y otros puntos de venta. La reunión se fijó para el jueves, 11 de Mayo. Todos los participantes sabían cuál iba a ser el principal punto del día… excepto DC, que alegaría no haber sido informada debidamente de esta cuestión.

La convocatoria congregó a empleados del Code y representantes de Marvel, DC, Archie y Dark Horse, pero el número de asistentes no era proporcional. Marvel envió no menos de seis miembros de su plantilla para hacer presión, mientras que por parte de Archie participaron tres. El representante de Dark Horse intervino por vía telefónica, ya que la sede de la editorial se encuentra en Milwaukie, Oregón, y se ve que no le apetecía hacer un porrón de kilómetros para trasladarse a Nueva York. La delegación de DC la componían únicamente dos miembros, Paul Levitz y Mike Carlin. En un momento dado, Levitz llegaría a afirmar que aquello había sido una emboscada en toda regla.

Para echar más sal a la herida, se daba la circunstancia de que cuatro de los representantes de Marvel eran antiguos editores de DC que acababan de ser fichados por el equipo de Quesada: Stuart Moore, Axel Alonso, Jenny Lee y Bob Greenberger. Respondiendo a las críticas, Jemas no se cortó un pelo y le espetó a Levitz que el número de representantes guardaba relación directa con las ventas de cada editorial. Dicho comentario despectivo hizo que el ambiente se caldeara aún más.

Según algunas fuentes, Levitz replicó: “Esto no es una reunión de la Asociación. ¡No sé lo que es, pero no es una reunión de la Asociación!”. Por el contrario, Marvel se sentía muy cómoda con la amplia “mayoría parlamentaria” de la que gozaba en la sala.

DC argumentó que el Code era necesario para impedir que el gobierno impusiese una censura externa. Marvel no consideraba que algo así pudiera representar un problema. Al parecer, Levitz solicitó a Marvel que, en caso de que finalmente abandonaran la Asociación, al menos no se informara de ello a la prensa. De esta manera se evitaría atraer la atención de los grupos de presión más conservadores. Michael Silberkleit, de Archie, se sumó a dicho argumento, manifestando su preocupación ante lo que podría suceder si los diarios de tirada nacional se hacían eco de la noticia.

Levitz sostenía la tesis de que siempre era preferible trabajar conjuntamente con la Asociación para renovar el Code antes que tomar decisiones unilaterales de consecuencias imprevisibles. Y recordó que DC ya había estado a punto de abandonar el CCA en 1982, pero al final logró negociarse un acuerdo de mínimos entre todos los miembros. Dicho acuerdo permitiría a DC impulsar su nueva línea de cómics para lectores adultos.

Michael Silberkleit abrió una carpeta con recortes de prensa donde se daba cuenta de otras intervenciones del gobierno en determinadas industrias, y no dudó en profetizar un escenario apocalíptico en caso de que Marvel consumara su ruptura con el Code.

Jemas optó por tomárselo con ironía: “No me asustan los senadores, Michael. Me asustan un poco los Centinelas, pero no los senadores”. Aclaremos que “sentinels” suena muy parecido a “senators” cuando se pronuncia en inglés; es un juego de palabras que pierde la gracia al traducirse.

Levitz vaticinó que las fuertes presiones que estaba recibiendo la industria de los videojuegos se trasladarían al ámbito de los comic books. También señaló que, después de la masacre de Columbine, se había acentuado la interferencia del gobierno federal. Jemas le respondió con displicencia, preguntándole si no preferiría trabajar en una industria como la de los videojuegos, donde las posibilidades de negocio eran muchísimo mayores.

Mientras, el representante de Dark Horse escuchaba las discusiones desde la distancia, sin apenas intervenir. Cabe señalar decir que Mike Richardson, el fundador de la compañía, siempre había mostrado su total oposición al Comics Code. Aceptó ingresar en la Asociación porque era la única manera de lograr que los cómics de Star Wars que editaba pudieran venderse en grandes superficies. Pero era una decisión que le había costado muchísimo tomar porque iba en contra de sus principios.

La sentencia lapidaria de la velada la pronunció un exaltado Mike Carlin: “McCarthy está muerto, ¡pero tiene hijos!”. Es una frase que resume a la perfección el clima que se respiraba en la reunión. Había auténtico pavor a que la desaparición del Code pudiera desencadenar una caza de brujas como la que se había vivido en la década de los cincuenta. Aunque el senador Joseph McCarthy y el doctor Fredric Wertham estuvieran ya criando malvas, su alargada sombra todavía continuaba proyectándose sobre una atemorizada industria que prefería seguir aferrándose a un código de autocensura obsoleto antes que arriesgarse a dar un salto al vacío.

Tal vez hacía falta un outsider que se atreviera a dar ese paso. Bill Jemas podía ser un bocazas y un fantasmón de mucho cuidado, sí, pero supo entender que no se puede vivir siempre con miedo. Mas aún, desoyendo la petición expresa de Levitz, se apresuró a convocar una rueda de prensa el lunes siguiente para anunciar a bombo y platillo que Marvel abandonaba el Code. Acompañando a Jemas y Quesada se encontraba Bill Rosemann, el manager de marketing y comunicaciones de la empresa.

Contrariamente a lo que algunos pudieran temer, los medios generalistas apenas dieron cobertura a la noticia. Y, por supuesto, los tebeos de Marvel continuaron vendiéndose con total normalidad. Al final, resultó que el lobo no era tan fiero como lo pintaban…

Mirado en perspectiva, podría concluirse que el auténtico cambio de siglo para La Casa de las Ideas coincidió con aquel histórico 11 de Mayo de 2001. En más de un sentido, el nuevo rumbo que se fijó entonces serviría para poner los cimientos sobre los que construir no sólo la Marvel del presente, sino también la del futuro.

Miguel G. Saavedra

 

El magistrado Charles F. Murphy, primer administrador del CCA, demostraba con estas explícitas imágenes que el Comics Code “lavaba” más y mejor que cualquier detergente conocido. Ahora no podemos evitar reírnos rememorando todo aquel penoso espectáculo, pero os aseguro que en 1954 las cosas no estaban como para tomárselas a broma.

La Asociación de Revistas de Cómics de América tenía su sede en el número 300 de la Cuarta Avenida de Nueva York. Su fondo documental ha desaparecido… o lo han hecho desaparecer. Tristemente, resulta imposible determinar cuántas historias interesantes se habrán perdido para siempre en el olvido.

Ningún historietista norteamericano se ha posicionado contra la censura con más contundencia –y brillantez– que Frank Miller. Esta impactante ilustración la realizó para mostrar su apoyo al Comic Book Legal Defense Fund“Buena chica. Sólo una más… y estarás a salvo.”

Miguel G. Saavedra

Miguel G. Saavedra

Hace mucho tiempo, Miguel G. Saavedra decidió que no quería crecer... y no lo hizo. A día de hoy, todavía sigue empeñado en sobrevivir a su propia reputación.
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11 Comentarios

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11 Comentarios en “Universo Comic-Books! – El último bullpen del Comics Code
  1. Con este artículo cerramos temporada CB! hasta Septiembre… ¡Gracias por la fidelidad y buenas vacaciones para todos!

  2. Un interesante artículo como siempre Miguel. Feliz verano y a disfrutar de las vacaciones. Nos vemos en septiembre.

  3. Gracias a ambos por todos los comentarios que habéis venido dejando en la sección. Esto no habría sido lo mismo sin vosotros. ¡Feliz verano!

  4. Estupendo articulo Miguel, hay que ver que bien escribes, da gusto leerte, que pases buen verano y cojas fuerzas de cara a la nueva temporada.

  5. Miguel, que yo sepa, hay un cómic publicado en España con el dichoso sello, el de la Visa de Juan Pablo II. Saludos

  6. Es cierto, sí. Ya comentamos en una anterior sección que Ediciones Rasgos respetó la franja superior con el distintivo del Marvel Comics Group… e incluso dejaron ahí el sello del Comics Code, con el texto en inglés.

    http://www.universomarvel.com/fichas/esp/vidapjpiier.html#

    Lo más seguro es que lo hicieran así para ahorrarse tener que hacer retoques. Pensad que, en aquellos tiempos pre-digitales, este tipo de retoques se hacían siempre a mano sobre los materiales de reproducción.

  7. Como siempre MIGUEL, con tus comentarios , aparte de ser entretenidos, inteligentes , es que siempre aprendo algo nuevo, pues esto que estas explicando a CARLES no tenía ni idea.

    Un saludo refrescante y veraniego para tí, LUIS

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