Reseñas: Biblioteca Marvel 114: Capitán América 6 (1968-1969)

Aviso de posibles spoilers si nunca has leído estos cómics.

La etapa Lee-Kirby del Capitán América sigue su trayectoria en esta nueva entrega de las aventuras del vengador abanderado. Una etapa que precisamente llega aquí a su fin.

Concretamente son tres números finales que siguen la línea descendente ya iniciada en el anterior volumen. El primero de ellos tiene como oponente al Trampero, y es seguramente el más flojo desde los inicios en Tales of Suspense. Un episodio muy ingenuo más propio de los primeros 60 que de finales de década.

Los otros dos números sirven de repaso a la trayectoria de nuestro héroe. El último de ellos, en realidad, es un número de relleno que queda situado en medio de la siguiente etapa de la colección. En definitiva, sin lugar a duda una buena etapa, la de Lee-Kirby, pero que para mi gusto queda lejos de las realizadas en los Cuatro Fantásticos y Thor.

Pero lo más trascendente que nos deja este volumen es, indudablemente, la nueva etapa de la colección, a la que acabo de hacer referencia: ni más ni menos que la dibujada por Jim Steranko. La mítica etapa Lee-Steranko, tan intensa como breve, no en vano, los tres números de qué consta quedan todos incluidos en este mismo tomo.

Son historias en las que los guiones ganan en profundidad. De entrada, tenemos la incorporación de Rick Jones a la colección como compañero del protagonista, siendo ya la tercera serie en que Jones adquiere un rol secundario continuado, tras las de Hulk y los Vengadores. Rick se enfunda el traje de Bucky en su eterno empeño de ser un superhéroe y vive su enésima frustración al comprender que no posee superpoderes que lo equiparen a los auténticos.

Por otro lado, está Steve Rogers y su sentimiento de culpabilidad respecto a la muerte de Bucky. Steve deberá afrontar de nuevo el riesgo de tener otro compañero tan o más inconsciente que Bucky a la hora de hacerse el héroe.

Hulk, por cierto, interviene como personaje invitado, mientras que la organización criminal Hydra ocupa la casilla antagonista.

Pero lo más relevante viene con el enfrentamiento a Madame Hydra, personaje que también vive su drama personal cada vez que se mira al espejo. Un conflicto que sirve al Capi para simular su muerte y confundir a la opinión pública sobre su identidad como Steve Rogers. De esta forma, el Capitán América vuelve a tener identidad secreta.

La historia es interesante, pero creo que lo es más por la forma de contarla de Steranko y la expresividad de su narrativa. Una narrativa que, por fuerza, tiene que influir en los guiones de Stan Lee, además de deleitarnos con espectaculares splash-pages y algunas imágenes oníricas surrealistas. También se nota el entintado de Joe Sinnott en las figuras, aquí mejor acabadas de lo que acostumbra Steranko.

Conclusión.

Un tomo que se resume en la mítica etapa Lee-Steranko y, por la cual, es de necesaria adquisición.

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