Reseñas: La Bella y la Bestia: Colección Extra Superhéroes (1984-1985)

A mediados de los 80 Marvel iba lanzada en la publicación de miniseries de cuatro números. El éxito cosechado en las primeras colecciones de esta nueva línea ánimo a la editorial publicar Limited Series de cualquier cosa.

Desconozco de quien fue la idea de lanzar la miniserie que nos ocupa, pero me imagino que de la propia guionista, Ann Nocenti. Una serie, cuya portada viene coronada por el encabezado «Beauty and the Beast«, que en realidad está protagonizada por Dazzler y la Bestia. No deja de pasar del plano anecdótico, pero resulta curioso que una colección no venga encabezada por el nombre de sus protagonistas tal cual, aunque el «titulo» haga referencia a ellos.

El caso es que Nocenti viene a contarnos una historia de mutantes en plena era de control de Claremont en prácticamente todo el universo mutantil, pero no es menos cierto que el caso de Dazzler estaba siendo una excepción. Ni en la Novela Gráfica ni en la serie regular de la chica, Claremont tenía ningún tipo de implicación. El caso es que la Limited Series que nos ocupa surge a rebufo de la mencionada producción solista de la refulgente mutante.

Nocenti construye una historia que quiere girar en torno al mito de la bella y la bestia, aunque el enfoque, en este sentido, parece más producto del nombre dado a la serie. El caso es que la conexión con el famoso cuento toma sentido en el romance, aparentemente incompatible, entre dos polos opuestos como son Dazzler y la Bestia. Y bueno, se puede decir que Nocenti consigue la sensación de incompatibilidad, pero no en el sentido que pretendía. Efectivamente, la relación sentimental entre ambos carece de cualquier química a lo largo de toda la historia, empezando por un inicio de romance forzado a más no poder.

Todo empieza cuando la Bestia va de visita a Hollywood, lugar de residencia de su colega mutante Alison Blaire, conocida por el nombre de Dazzler. La chica pasa por sus horas más bajas desde que su condición de mutante se hizo pública y la industria le dio la espalda. En plena desesperación, Alison se deja seducir por un tipo llamado Alex Flynn, que aprovecha la ocasión para presentarla a un productor que le ofrece trabajar en un extraño lugar ante un público no menos sospechoso. El escenario no es otra cosa que una especie de coliseo romano al que acuden ricachones ahogados en su abundancia, a quienes sólo les satisfacen morbosidades varias, como ver a rarezas luchar entre ellos a muerte. De este modo, quienes saltan a a la arena son una comunidad de mutantes conocidos por el nombre de Gladiadores, y ahora Dazzler se dispone a ser uno de ellos.

Antes de eso, Blaire pasa por un lugar llamado Hotel Rompecorazones, un refugio de mutantes marginados donde hace algunos nuevos amigos, caso de los jóvenes Poltergeist y Link. Pero el lavado de cerebro ejercido por los Gladiadores, a través de drogas que le provocan una falsa inseguridad respecto a sus poderes, arrastran a Dazzler a unirse al espectáculo sangriento de los Gladiadores.

El resultado es un batiburrillo de denuncia social, entre antirracismo y critica a la industria del espectáculo, rollo filosófico sobre la belleza interior, y el citado romance. Todo, contado sin ningún tipo de ritmo ni orden.

El problema principal de la serie está en la parte escrita de una historia pretendidamente trascendental. Creo que nada en ella termina de funcionar. Emocionalmente hace aguas por varios frentes, además de contar con un juego de diálogos bastante pobre. Por si fuera poco, a eso hay que sumarle un apartado gráfico muy deficiente, con un Don Perlin muy flojo.

Pero eso no es todo, porque existe otro elemento en la historia que casi deja en buen lugar a todo el resto. Se trata del Doctor Muerte, ni más ni menos, cuya presencia en la saga es de las cosas más inservibles que he leído en mucho tiempo. Y es que Muerte hace su presentación en la primera página del primer número, para prácticamente no volver a aparecer hasta el último número.

Resulta que, ya de entrada, nos encontramos en Latveria donde Muerte es informado por uno de sus lacayos de la existencia de un pretendido hijo suyo. El Monarca, ridículamente déspota, no quiere saber nada del asunto, pero al mismo tiempo se obsesiona, en uno de los muchos sinsentidos del guion. No es hasta la secuencia final de la serie que descubrimos que el dichoso hijo del Doctor Muerte no es otro que Alex Flynn, y también que resulta que el propio Muerte ya tenía un infiltrado entre los Gladiadores. Por no hablar de que Nocenti se saca de la manga que el objetivo de Flynn no es otro que tomar el trono de Latveria. Total, que Muerte se desplaza hasta el lugar de los hechos, en plena batalla final, pero no hace otra cosa que observar el espectáculo, cual Uatu. Y no hay más que contar sobre la implicación del villano en la historia. Ver para creer.

Conclusión.

Ann Nocenti y Don Perlin fracasan estrepitosamente con una historia plomiza e inconexa, además de un dibujo al mismo pobre nivel. Para mí, un claro suspenso.

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rockomic
One comment to “Reseñas: La Bella y la Bestia: Colección Extra Superhéroes (1984-1985)”
One comment to “Reseñas: La Bella y la Bestia: Colección Extra Superhéroes (1984-1985)”
  1. No es una mini-serie para recordar pero tendremos la oportunidad de volver a leerla en el MLE de los Defensores del mes de Agosto. Formará parte del contenido del tomo, al igual que la mini-serie del Hombre de Hielo. Va a ser un MLE muy mutante !!!

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