CES Peter Parker: Spiderman nº 2: A lo mejor el año que viene

colextsuphp128A la hora de recopilar material de Spiderman de esta época, en la que se asienta esta línea, a todo el mundo se le viene a la mente cierta etapa de un autor con nombre impronunciable. Todos aludiremos al dibujo de Romita Jr, el regreso de Mary Jane, la esperada confesión, la creación de un nuevo villano con cierto empaque. En fin, aquellos que hayáis leído la etapa sabéis de lo que hablo.

No obstante, llega un momento en el que hay que mirar hacia otro lado para no reeditar siempre lo mismo. Con una película en el horizonte, o la reedición de Amazing Spider-Man desde sus inicios a todo trapo, se presenta la ocasión de ampliar horizontes. Tenemos la oportunidad de conocer, de forma independiente, la etapa de Paul Jenkis al frente del buque insignia de la editorial, junto al dibujante Mark Buckingham, en la serie titulada Peter Parker: Spider-Man Vol. 2. En este tomo, concretamente, tenemos la conclusión de dicha etapa, que continúa allá donde lo dejó la anterior entrega.

Peter Parker da comienzo a una nueva vida: cambio de piso (aunque Kevin sigue a su lado), asimilación de la ruptura con su famosa esposa y un empleo como profesor en su antiguo instituto, que lo alejaba del Daily Bugle. Esto último heredado de aquel autor que mencionaba antes, cuyo nombre parece un trabalenguas. En definitiva, nos acercamos a una parte dentro del periplo de Jenkins que, aún sin haber leído el anterior tomo, es un buen punto de arranque para introducirse en la serie.
Una de las claves se encuentra en la autonomía de cada historia. Prácticamente, salvo casos puntuales, tenemos un racimo de historias autoconclusivas en las que el drama, el humor y la crítica se introducen en la vida de nuestro trepamuros favorito para mostrarnos el lado más humano; ese aspecto que lo convirtió en uno de los grandes personajes de la industria.

1Sin embargo, el tomo comienza con una historia en tres partes. Así, se nos presenta un nuevo villano que profundiza sobre la base moral de nuestro héroe. Ya sabéis: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Una forma de utilizar el constante sentimiento de culpa que asola a nuestro protagonista, donde el drama familiar se convierte en una venganza ciega y obsesiva. Curiosamente, Jenkins empieza el tomo de la misma forma que acaba su etapa: utilizando su creación, aunque en su despedida, el autodenominado Fusión, estará acompañado de un viejo conocido de Spiderman. Solo os daré una pista: tiene un doctorado y un peinado algo anticuado…

Pero donde Jenkis consigue atraer toda nuestra atención es en las distancias cortas. Historias autoconclusivas en las que Spiderman puede no hacer acto de presencia, o simplemente ser un secundario. Quizá os parezca una locura, pero no exagero si os digo que todas y cada una de esas historias tienen la magia que destilaban aquello tebeos de la lejana década de los setenta. Incluso podemos soltar una lágrima huidiza en ese relato que homenajea la muerte del tío Ben. Además, se combina una tradición puramente estadounidense, como la de asistir a un partido anual de los Mets, con una moraleja muy cercana a la que le ha acompañado durante toda su vida. La suerte Parker y lo importante es participar se dan la mano en el Shea Stadium.

2Tampoco está exenta de dramatismo la historia de aquel niño, cuya única principal forma de evadirse de la tormentosa vida que le ha tocado vivir es convertirse en el compañero de aventuras de Spiderman, bajo el nombre de Spiderkid. Un relato que se introduce en la crítica social sobre la protección del menor. En cierta forma, también parece un homenaje a la famosa historia del chico que coleccionaba Spiderman (The Amazing Spider-Man #248). La diferencia radica en que el verdadero héroe de esta historia es alguien sin poderes.

También tendremos momentos para el humor más bizarro, como en aquella cita con su nueva vecina. Que conste que lo de la suerte Parker no tiene nada que ver con las mujeres, aunque estas posean un perro algo desconfiado al que te encargan darle de comer. Bueno, de alguna forma habrá que compensar las voluptuosas vistas…

Como iba diciendo (que me pierdo hablando de curvas), sabes que una cita se vuelve algo rara cuando aparece un peligroso mutante disparando rayos letales por los ojos, pero la situación alcanza límites inverosímiles cuando el peligroso individuo es perseguido por unos frailes que llaman a su coche el monjemóvil, los cuales protagonizaran, también, una carrera contra el mimomóvil. Dicha escena transcurre en el mes mudo, aquel en el que la Casa de las Ideas eliminaba los textos de sus tebeos para dar paso a la narrativa visual. Por supuesto, nada mejor que enfrentar al héroe contra una banda criminal de mimos, sobre todo si la trampa para encerrarlos es de la marca Acme. En fin, la expresión sin palabras alcanza un nuevo significado, creedme.

4De esa forma, el autor mezcla el drama con el humor. Solo tenéis que ver la cara de J. Jonah Jameson cuando un desconocido llega a la puerta de su despacho para revelarle la identidad secreta de Spiderman, o eso cree él. Una historia en la que queda claro que vivir en Nueva York es un auténtico peligro.

Jenkins tampoco se olvida de los grandes clásicos: un enfrentamiento con cierto enemigo alado de la tercera edad en un gélido día, acompañado de un viejo amigo ardiente. Lo dicho, todo un clásico. Igual que su tía May y su eterna preocupación por la salud de Peter, mientras le pide que cuide a sus “amigas”. Bueno, ya he hablado de la suerte Parker, no me gustaría repetirme…

Para concluir el tomo, tenemos un par de números escritos por Zeb Wells y dibujados por Jim Mahfood. La historia mantiene el tono desenfadado de Jenkins para centrarse en una crítica social hacia el mundo superficial de la música y el reality show. Teniendo en cuenta el programa que puso en marcha la MTV, años después, casi diríamos que el autor tuvo una revelación del futuro. Pero además de transmitir vergüenza por la frivolidad a la que pueden llegar algunas personas, la historia utiliza el escenario, una playa, para devolvernos a otro de los villanos clásicos de Spidey. Aquí no creo que necesite dar pistas…

La verdad, es que es un colofón un poco pobre para el trabajo que venía haciendo Jenkins. La historia es divertida, pero el dibujo de Mahfood, a pesar de que encaja con el tono de la historia, es un cambio demasiado brusco con respecto a Buckingham. Un autor que consigue un aire muy clásico de Spiderman y que, en líneas generales, hace un trabajo bastante correcto.

Como conclusión final, debo decir que la etapa de Jenkins me ha parecido bastante buena. Tebeos de calidad, lejos de los grandes focos, respetando la esencia del personaje y convirtiendo Peter Parker: Spider-Man en la perfecta serie de complemento; una que mes a mes sirve para saciar a los fans del arácnido, que no tienen bastante con una sola entrega de su héroe al mes. Ahora, por fin, se recopila de forma independiente para demostrarnos que no solo en The Amazing Spider-Man se hacían buenos tebeos en aquella época. Y que hubo otros autores que supieron entender al personaje (con un apellido más fácil de recordar), uno de ellos se llama Paul Jenkis, no perdáis la oportunidad de conocerlo de primera mano. Si te gusta Spiderman, no te arrepentirás.

 

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