Colección Extra Superhéroes: Cable nº 2: El contrato Némesis

colextsuphp130Si hay algo que ha quedado patente en los diferentes títulos de esta colección, es que los años noventa atesoran algunas historias que se han enterrado en la marabunta catastrófica que ha perdurado en nuestra memoria respecto a esa época.  Partiendo de esta reflexión, sólo puedo pensar que la etapa de Casey y Ladrön, la cual concluye en este tomo, protagonizada por Cable, está totalmente fuera de su tiempo. Y no lo digo solo por su estética kirbyana, sino por el estilo en que el guionista desarrolla las tramas y los personajes. Las splash pages dejan paso a la narrativa más tradicional y los bolsillos inútiles, junto a los grades pistolones, ceden su lugar al verdadero heroísmo de quien debe salvar el mundo de un fututo apocalíptico. Todo ello sin perder de vista en ningún momento la pertenencia del hijo de Askani a la franquicia mutante. Si ser un viajero temporal es complicado, formar parte del Homo Superior no ayuda demasiado. El irracional odio y miedo mutante es otra de las piezas que conforman esta etapa, dando lugar a una isla creativa en el océano catastrófico en la década maldita por antonomasia para el cómic americano.

No obstante, debo decir, que este tomo me parece que está un peldaño por debajo de su predecesor. Posiblemente esto es debido al mal endémico que fueron los crossover en esta franquicia. Quizá sea por la densidad de las tramas, donde el tiempo es un protagonista más de la historia, volviéndose todo un poco más complejo. Sea como sea, a medida que avanza el tomo, la serie va perdiendo fuelle, pese a que tenemos un romance en ciernes que aporta ciertas dosis de dramatismo ante un futuro tan desolador.

1Comenzamos con la historia más dinámica del tomo, incluso me atrevería a decir que de toda la etapa. Cable es señalado como un terrorista internacional, por lo que un agente de SHIELD obtiene órdenes de detenerlo a toda costa. Acción a raudales, conspiraciones y espionaje al más puro estilo de Jim Steranko, cuyo homenaje es más que evidente, en una historia en la que tanto los aliados como los enemigos pertenecen a la misma organización. A partir de aquí, la serie pierde cierta independencia y comienza a tomar un rumbo más familiar, en todos los sentidos.

Precisamente, “Hermanos de Sangre”, es el título perfecto para aludir a todas las visitas familiares que se le presentan al bueno de Nathan. Tanto es así, que la trama se inicia en la serie de X-Man, protagonizada por la propia versión de Cable extraída de la Era de Apocalipsis. Esto ya supone un pequeño lastre, debido a que dos de las tres partes, se desarrollan en la serie de Nate Grey, un personaje con el que nunca he sido capaz de conectar del todo. A la fiesta se une la némesis de Cable, Discordia. Un villano que su mejor historia se encuentra en la Canción del Verdugo, recientemente recuperada por Panini en un tomo Marvel Héroes. Además, tendremos varios miembros de esta familia disfuncional como son Rachel Summers o Madelyne Pryor para rematar el caos argumental. Todo cobra sentido cuando uno se fija en los créditos, y lee el nombre de Terry Kavanagh. No hay nada más que decir…

2Tras este pequeño escollo, volvemos a tener varias historias más o menos autoconclusivas, donde Casey demuestra su buen hacer en las distancias cortas. En una vemos como Irene Merryweather consigue su ansiada entrevista, lo que nos llevará a profundizar a otro nivel con el pasado del hijo de Askani. También es una historia perfecta para conocer, a grandes rasgos, quien es el verdadero Cable, pero sobre todo su condición de héroe ligado al destino. A esto hay que sumarle el comienzo de una relación abocada al fracaso en una celebración tan especial como la Navidad.

En la parte final, todo se va acelerando, de forma que los autores van cerrando la etapa, centrándose en la faceta de Mesías de nuestro protagonista. La introducción de En Sabah Nur, Ozymandias y un heraldo casi invencible de Apocalipsis son los pequeñas señales para que Nathan afronte su destino: evitar la destrucción del Siglo XX.

3Si hasta el momento, teníamos una serie de acción desbordante, esta faceta aumenta, junto a una ingente cantidad de conceptos temporales que pueden llegar a abrumar al lector. Ni la intervención de los Vengadores consigue suavizar el caos imperante en los episodios finales. No sé si es más por lo liosa que resulta la trama, o porque parece que los autores apresuren el desenlace de la misma. Sea lo que sea, esta parte se me ha hecho especialmente pesada. Creo que han sido demasiados conceptos interesantes introducidos en muy pocas páginas, donde todo vuela por los aires constantemente. Desde luego, el homenaje a Kirby no podía ser más fiel. Pero, a pesar de todo, el desarrollo de los personajes no se pierde de vista en ningún momento, ni las tramas que ellos acarrean: la relación sentimental con la camarera del diner y su relación con su hermano; Blaquesmith y Merryweather  preocupados por su amigo y enemistados entre ellos; un vagabundo que quería volver al futuro; y un largo etcétera de subtramas perfectamente desarrolladas en medio de todo el caos y la destrucción imperantes. Para mí, uno de los aspectos más cuidados y por los que esta etapa gana bastantes enteros.

Valorando en conjunto la etapa, diría que estamos ante un tebeo fuera de su tiempo, al igual que su protagonista, donde los momentos buenos superan a los malos en líneas generales. Quizá flaquea un poco al final, pero, en definitiva, ambos autores demostraron que las modas se pueden evitar y sobrevivir a ello. Aquí lo demuestran, ya que a pesar del tiempo transcurrido, estos tebeos mantienen cierto interés, mientras otros de su misma época, duermen el sueño de los justos. Y no hay prisa por despertarlos.

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