Este cómic es de esos que compré de segunda mano en un lote, y lo hice por su guionista. Tengo muy buen recuerdo de la mini etapa de Roger Stern con el Capitán América. Por eso era para mí una apuesta segura. Pero lo mejor no es eso, sino que sin que fuera mi intención, he leído El Ejército del Capitán América cuando ha correspondido. Lo anterior se debe a que estoy releyendo la etapa de Ed Brubaker con el capi, pero al mismo tiempo siguiendo la de Nick Spencer ahora. Y en este tomo se mezclan cosas de una y otra, añadiendo algunas más que ya conocía.
Y francamente, teniendo en cuenta que han pasado meses desde que compré este cómic hasta su lectura, me encanta sentir que he llegado a él cuando tocaba. Con el concepto de la Ameripolicía en boga ya avanzada la etapa de Spencer con Sam Wilson, y con Bucky Barnes como Capitán América en la de Brubaker, estaba más que familiarizado con ello. Si le sumamos la presencia del U.S.Agente, al que he visto en el universo audiovisual Marvel tiempo atrás… pues se van engranando las piezas para que funcione la maquinaria.
El ejército del capitán américa, una historia del multiverso
Lo anterior es lo primero que hay que tener en mente a la hora de abordar esta obra. Estamos ante un cómic con versiones del Capitán América. Y no es por temas de viajes en el tiempo o imitadores o clones. Se debe al hecho de que cinco encarnaciones del personaje de distintos universos deberán hacer equipo. Así pues, Steve Rogers, Bucky Barnes, John Walker como U.S.Agente, Sueño Americano y Comandante América serán el quinteto de protagonistas.
A raíz de la desaparición de diferentes versiones del Capitán América en el multiverso, El Contemplador, conocido como Tath Ki, llamará a las variantes del héroe que considera oportunas. El objetivo no solamente es frenar estas desapariciones que alteran por completo la historia en cada mundo. Sino ver quién está detrás y acabar con esa grave amenaza.
Una aventura con aroma clásico y muy entretenida
Para mí, leer El Ejército del Capitán América ha sido un acierto. Es cierto que no estamos ante un cómic que pasará a la historia de Marvel. Tampoco estará en una lista de mejores aventuras del Capitán América, ni en una de peripecias multiversales. Pero está hecho por un guionista que fue crucial durante muchos años en Marvel, y que todavía sabía cómo hacer un buen cómic. Así pasó en 2011 cuando vieron la luz las grapas que integran este tomo que llegaría a España en 2019.
Otra cosa curiosa es que adquirí El Ejército del Capitán América en el mismo lote que Capitán América: Aliados para siempre, también del mismo guionista, pero con Bucky Barnes de protagonista absoluto en la misma época en que era el capi. Y como ya comenté en aquella reseña, sin tener un cómic inolvidable, sí que me dejó buen sabor de boca. Como la cosa se ha repetido aquí, qué queréis que os diga, ya quisiera más de un guionista marvelita de los últimos años tener la mitad de calidad que un Stern ya veterano.
A veces no es necesario querer rescubrir la pólvora para entregar un buen cómic
Es posible que esta lectura me haya pillado en una época donde me he llevado tantos chascos con obras recientes de Marvel, que he bajado el listón. Si una historia me entretiene y la leo con ganas de llegar al final, ya me merece la pena. Y así ha sido en este caso. No ofrece una trama nueva, ni propone nada que no se haya visto antes a lo largo de sus capítulos. Pero oye, está narrada con ritmo enérgico, los personajes interaccionan de una forma orgánica entre sí, y he disfrutado de principio a fin.
En cada episodio hay algunas páginas más centradas en un personaje u otro, por lo que más o menos tienen todos la misma presencia. Ya depende de qué versión del Capitán América os guste más, pues tendréis mayor o menor fijación en esa. Una vez que el equipo esté reunido, Tath Ki les mandará a un futuro donde todo va mal. Allí hay un grupo de villanos que, aprovechando que el concepto del capi se ha deformado para mal, a través de diversas identidades dominan al resto. Y los héroes que quedan en ese universo están en su mayoría en la cárcel o desaparecidos. ¿Logrará El Ejército del Capitán América resolver la papeleta? Si eres un fan marvelita sabes la respuesta, pero el disfrute está en el cómo y en la fluidez de la historia.
Philippe Briones, una grata sorpresa en el dibujo
Como ya he dicho, elegí el cómic por Roger Stern ya que lo conocía de muchos otros trabajos. Pero claro, aquí he descubierto el estilo de dibujo de Briones y me ha gustado mucho. Con un trazo limpio y dinámico, que me ha hecho recordar en algunos detalles a Alan Davis, el dibujante francés ofrece un gran trabajo (al menos para mí). Hay un buen nivel de detalle, la plasticidad de movimientos en los combates no parece muy forzada, y en definitiva cada versión del concepto del Capitán América tiene su diseño reconocible.
La verdad es que he repasado la carrera de Briones en Marvel, y no he encontrado ningún cómic que ilustrara y yo haya leído. Sí he visto que también ha trabajado para DC, por lo que no me extraña que haya tenido presencia en las grandes editoriales americanas. Me habría gustado verle en alguna serie de largo recorrido para ver de qué era capaz, pero de momento he de quedarme con las buenas sensaciones que me ha dejado aquí.
Conclusión
Como decía antes, poca gente pondrá este cómic en un listado de mejores aventuras del Capitán América. Pero estamos ante una obra muy entretenida, que ofrece diversión entre universos y tiene un equipo creativo acertado. Si sois fans del capi o del multiverso os hará pasar un buen rato.
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El que tuvo retuvo (a estas alturas Roger Stern ya estaba hace tiempo en declive, pero había sido muy grande) así que no sorprende que la cosa legible. Y que entretenga (algo que otros en teoria en mejores condiciones físicas y mentales a causa de la edad no conseguían ni de coña ni entonces ni ahora), vale que lo último es lo mínimo imprescindible que se le debería pedir a un cómic (qué pena que a veces incluso eso sea demasiado pedir!).
Simpática reseña. Gracias.
Saludos y gracias por pararte a comentar Jesús Manuel. Pues sí, Stern ya pasaba de los 60 cuando hizo esto, pero ya quisiera más de uno ese buen hacer que siempre tuvo este hombre para entretener con historias cortas y no alargadas hasta decir basta. En los últimos años me he comido cada castaña de Marvel que efectivamente hasta pedir que al menos fuera ameno de leer era una osadía.