Reseñas: Biblioteca Marvel 119: Thor 13 (1969)

Aviso de posibles spoilers si nunca has leído estos cómics.

Al final del anterior volumen de esta Biblioteca Marvel dedicada al Dios del Trueno tenía inicio una nueva línea argumental. Una trama, que tiene a Galactus en el foco, que nos sirve para conocer ni más ni menos que el origen del gigante devorador de mundos. Un relato, en realidad, más interesante por lo que todavía desconocemos que por lo poco que Lee y Kirby nos revelan.

El reto de Odín está en averiguar el origen de la Incubaesfera de Galactus, algo así como una máquina incubadora que vagó por el espacio durante eones hasta que “nació” la criatura. Un misterio el del origen de la Incubaesfera, que ocupa y preocupa al Dios de Dioses durante un buen trecho, pero quedando en segundo plano mientras otras tramas toman protagonismo.

El siguiente individuo con designios de conquistar el mundo es Plutón, señor del Inframundo, ya visto anteriormente por estas páginas. El villano se las ingenia para enviar al edificio del Centro de Investigaciones Científicas Avanzadas con destino al futuro a través de un vórtice temporal, para a continuación pasar a conquistar el mundo presente con la ayuda de una raza de seres deformes venida del futuro, los Mutados.

Thor y Sif le hacen frente inicialmente para luego unírseles Balder, que tiene sus propios problemas con Karnilla, reina de las Norns. Sin olvidarnos de la irrupción de Zeus, Dios padre del Olimpo. El guion tiene algunos agujeros, pero me parece una historia con la suficiente fuerza. Aunque sólo sea por algunas fastuosas viñetas de Kirby, vale mucho la pena.

Al hilo de la anterior trama, resulta que dentro del rescatado Centro de Investigaciones existe un ser de poder ilimitado. Éste no es otro que el llamado Él, a quien ya conocíamos de la serie de los 4 Fantásticos. Un personaje que pronto cambiará su nombre para ser conocido por siempre jamás como Adam Warlock.

La historia es un poco corriente. Él decide que no quiere vagar sólo por el espacio, así que rapta a Lady Sif. A consecuencia de ello nos encontramos con un Thor colérico, más furioso que nunca. La sensación inicial es la de un Dios del Trueno exagerado en su reacción, como afectado o postizo. Pero pronto descubrimos que ha estado poseído por la Locura del Guerrero, enfermedad prohibida por la realeza asgardiana y merecedora de penitencia. Lo llamen como lo llamen, lo que le ha ocurrido es que ha perdido los estribos, algo muy común en los humanos, pero que, al parecer, no puede permitirse un noble guerrero de Asgard, que siempre debe actuar por justicia, no por venganza. El concepto no está mal, pero como idea es menos brillante que otras muchas elaboradas en anteriores megasagas.

El caso es que la necesaria imposición de una sentencia sirve de excusa a Odín para mandar a su hijo a cruzar el Universo en busca de Galactus, retomando así la saga inicial del tomo.

Pero eso queda para la siguiente entrega. Antes, Balder decide trasladarse a la Tierra a proteger a sus habitantes en ausencia de Thor, de manera que volvemos a vivir uno de esos momentos interesantes en que se simultanean dos líneas argumentales, en la Tierra y en el otro extremo de la galaxia. Lo único que sobra, para mi gusto, es el breve episodio protagonizado por Loki, que usa a Balder como cebo para atraer a Thor justo antes de su partida. Loki acaba haciendo el ridículo en una historia que parece encajada a presión.

Conclusión.

Un conjunto de episodios que bajan el nivel respecto a los volúmenes inmediatamente anteriores, pero que siguen siendo disfrutables.

En resumen, un muy buen tomo correspondiente a la imprescindible etapa de Stan Lee y Jack Kirby.

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