Reseñas: El Hombre Hormiga: Omnigold: “El Hombre en el Hormiguero” (1962-1979)

El Hombre Hormiga fue el segundo personaje de la nueva era Marvel en obtener colección propia, tras los Cuatro Fantásticos. Y lo hizo en el título genérico Tales to Astonish.

Hay un par de detalles que diferencian a esta serie de las demás que iniciaron la era Marvel.

El Hombre Hormiga tuvo su primera aventura en el número 27 de Tales to Astonish, pero la segunda no llegó hasta el número 35. Es evidente que la primera aparición no iba a ser más que uno de los muchos relatos cortos independientes que nutrían la colección. Fue más tarde que decidieron convertir a Henry Pym en un superhéroe con serie regular.

Y, por otro lado, Stan Lee se encarga de los argumentos, y por lo tanto es el creador del personaje. Pero a diferencia del resto de series iniciales de Marvel, los guiones corren a cargo de su hermano Larry.

Así, tras ese primer relato, curioso y entrañable, la serie regular hace su andadura con una consecución de números de lo más inofensivo y simplón. El principal interés consiste en presentar las habilidades del protagonista como superhéroe minúsculo y sus peripecias al estilo El Increíble Hombre Menguante, además ver en acción a las hormigas con las que es capaz de comunicarse. Tiene su gracia pero son historias triviales.

Algunos villanos no pasan de los habituales rojos de esta etapa de Marvel. No falta alguno con motivación surrealista como el Protector, digno de Gerber. El primer villano, y prácticamente único, con cierto potencial para repetir es Cabeza de Huevo, que se convertiría en una especie de némesis de nuestro héroe.

Realmente algunas historias y personajes son de lo más delirante.

Un escarabajo que se vuelve inteligente por un accidente radiactivo y reúne a todos los insectos del mundo para se rebelen contra la raza humana. Un tío que es expuesto a radiación accidentalmente y logra un poder vocal por el que todo lo que diga convence a cualquiera que tenga delante. Otro que es despedido del trabajo por ser ya demasiado mayor, y para vengarse decide construir un sofisticado aparato con el cual vuelve viejas a las personas.

Tienen más relación con los relatos cortos autoconclusivos de los inicios de la propia Tales to Astonish, que con las demás colecciones del género superheroico. El Hombre Hormiga en muchas ocasiones parece la excusa de continuidad, el que lo soluciona todo al final como podría ser cualquier personaje anónimo.

No negaré que son tebeos simpáticos, que logran arrancarte media sonrisa aunque sólo sea por lo inverosímil y disparatado de su planteamiento, pero las cotas de ingenuidad triplican aquí las del resto de series marvelitas.

La parte gráfica corre a cargo de un primigenio Jack Kirby que pronto pasa el relevo a Don Heck.

Entra la Avispa.

El número donde se presenta a Janet Van Dyne supone el debut del guionista H.E. Huntley.

El hombre se saca de la manga un cuento sobre una antigua esposa de Hank que fue asesinada, y la motivación de Pym para experimentar con el gas reductor por algo que le comento su fallecida esposa sobre las hormigas, que no puede ser más simplón. De hecho todo el número es una colección de salidas y comentarios pueriles sin ningún sentido del rubor.

Es algo así como un número especial. Vuelve Kirby sólo para esta historieta, ocupa 18 páginas en lugar de las habituales 13, y, claro está, se presenta a la Avispa. No está mal estructurado, hay más páginas para explayarse, y tiene su interés la explicación del origen de la avispa, pero los diálogos ciertamente son para dar de comer aparte.

Los siguientes números ni siquiera tienen un personaje importante que presentar. Francamente me parecen bastante malos. Pero por lo menos la entrada de la Avispa tiene el aliciente de ver como evoluciona la relación con Hank Pym, bastante adolescente y bobalicona durante estos inicios.

Y ahora… el Hombre Gigante. Y Stan Lee toma las riendas.

El siguiente paso importante en la colección es el cambio de identidad del protagonista. Henry Pym deja de ser el Hombre Hormiga por siempre jamás y pasa a ser el Hombre Gigante.

Supongo que las aventuras de un hombre minúsculo ya habían agotado todas las ideas y se necesitaba aire fresco. Así que decidieron optar precisamente por su lado opuesto, un hombre enorme.

Creo que un hombre gigante ofrece menos juego que un hombre hormiga, entre otras cosas por el protagonismo de las hormigas, que aquí acaba desapareciendo. Pero así son las cosas a partir de ahora.

Presentación del Hombre Gigante y de nuevo número “especial” de 18 páginas. Villano curioso, el Borrador, historieta simpática y poco más. Y todo ello al fin con Stan Lee como guionista, y además fijo.

Los siguientes números siguen siendo flojos, sin apenas nada a comentar más allá de sus villanos de segundísima fila como la Peonza Humana, el Puercoespín o el Caballero Negro.

Otro apunte a añadir es el hecho de que, a partir del Tales to Astonish nº 51, se empiezan a incluir como complemento relatos de cinco páginas contados por una humanitaria Avispa. El escenario de los cuentos son orfanatos y hospitales de veteranos de guerra, o quien se tercie. Son relatos, a cargo de Larry Lieber al guión y dibujo, del estilo de los del Vigilante que no pasan de la anécdota, y un dibujo francamente malo.

A partir del número 57 las historias ya no son explicadas por la Avispa sino que son aventuras protagonizadas por ella misma, como si estrenara colección propia. El interés es igual de escaso que en las anteriores.

Yo creo que coincide con la llegada de Dick Ayers como dibujante más o menos fijo, y no a consecuencia de ello, que se empieza a notar que los guiones son de Stan Lee.

Estando muy lejos de la mayoría de sus otras colecciones, por lo menos las historias están mejor estructuradas y son algo más verosímiles, dentro de lo inverosímil que resulta el género superheroico, claro. Y los diálogos han mejorado, sobretodo en un humor más ocurrente.

Por desgracia las buenas intenciones se acaban diluyendo y la colección no acaba de despegar nunca. Como ejemplo esas dos historias en que aparecen Spiderman y Hulk, de lo más estéril en cuanto a tebeos con invitados de lujo.

Tampoco es que ayude el dibujo de Dick Ayers, que parece hecho con desgana y con el paso de los números va derivando hacia el absoluto horror, pero el contenido de las historias no traspasa la línea gris que marca límite hacia los tebeos aceptables.

Llega Hulk para compartir serie en Tales to Astonish, se reducen páginas del Hombre Gigante y las aventuras de la Avispa desaparecen. Tampoco se pierde nada.

Y sigue la hecatombe. Lo único aprovechable es un número de emergencia dibujado apresuradamente por Steve Ditko. Nada del otro mundo, a pesar de todo.

El interés de Stan Lee por la colección anda ya por los suelos, no hay otra explicación para tan malos números, y Carl Burgos, el creador de la Antorcha original que entra a los lápices para unos números, no desentona en la chapucería general.

Es en los números finales que aparece una brizna de esperanza con la entrada de Bob Powell a los lápices y un Stan Lee que parece más centrado. Powell por lo menos se nota que sabe dibujar, aunque el diseño del nuevo traje de nuestro héroe es feillo, y Lee apunta interés. Especialmente el número de Madame Macabre lo encuentro ingenioso.

Pero no hay tiempo para más. Las aventuras del Hombre Gigante llegan a su fin definitivo en el 69 de Tales to Astonish para ser sustituidas por las de Namor.

Para concluir, creo que estamos ante una de las peores series de Marvel de los 60. Por lo menos yo tengo pocas dudas acerca de eso.

El Hombre Hormiga: Etapa de los 70 (1972-1979)

En los años 70, Hank Pym volvió a ponerse brevemente dentro del traje del Hombre Hormiga. Primero en una historia corta de complemento en Iron Man, y a continuación en su propio serial en Marvel Feature.

La historia corta, a cargo de Roy Thomas y Ross Andru, recupera a uno de los villanos más ridículos y cómicos de su antigua colección, el Escarabajo Escarlata. Apenas ninguna novedad, como si no hubiera pasado el tiempo y siguiéramos en plena edad de la inocencia.

El serial de Marvel Feature, de tan sólo 7 números, corre a cargo de Mike Friedrich en uno de sus muchos trabajos para Marvel en esos años. Mientras que el apartado gráfico corre a cargo de Herb Trimpe, que diseña un nuevo traje para el protagonista, y Craig Russell a continuación.

La premisa es cuanto menos interesante. Henry Pym pierde sus poderes de crecimiento y queda condenado a permanecer en tamaño hormiga, en un claro homenaje al clásico El Increíble Hombre Menguante. Pero, y ahí viene lo más interesante, sus enemigos no lo saben, con lo que Pym juega con ventaja.

Y bueno, no están mal algunos números. Especialmente el segundo, con su archienemigo Cabeza de Huevo, me parece entretenido. Además en ese número tenemos al Trimpe bueno, está todavía en los años que dio sus mejores frutos. Se esfuerza en una historia que tiene mucho de aventura, género en el que creo que se desenvuelve mejor. Hay algo en su dibujo que atrapa irremediablemente y creo que está en su capacidad de realizar viñetas descriptivas, a base de explosiones, trazos que sugieren movimiento, claroscuros, primeros planos de rostros… la habilidad de resaltar el elemento en el que quiere que nos fijemos… Todo eso pese a que su dominio anatómico es deficiente y que las expresiones faciales parecen calcos unas de otras.

De todas formas, el siguiente número que realiza ya no parece hecho con el mismo sacrificio.

La línea argumental es continua y, tras lo comentado, deriva en la aparente muerte de Pym y la Avispa, y luego esta última acaba sufriendo una mutación.

Números bastante discretos que no terminan en nada resaltable. Uno de ellos es prácticamente una reedición del origen de la Avispa en forma de flashback.

En cuanto al dibujo de Craig Russell, luce bien o es un esperpento dependiendo del entintador de turno.

Cambiamos de personaje, aunque la identidad de superhéroe sigue siendo la misma. Se trata de un par de números de Marvel Premiere, que se publicaron unos cuantos años más tarde y que concluyen el tomo. Números del Hombre Hormiga, sí, pero no de Hank Pym sino de Scott Lang, que a partir de ahora se enfunda el traje del superhéroe.

La cosa sólo da para el arco de presentación del nuevo Hombre Hormiga, interesante. Lang es un expresidiario que acaba robando el traje de Hombre Hormiga. Más que correcto trabajo de David Michelinie al guión y el tándem John Byrne/Bob Layton al arte gráfico.

Ahí están muchos de los elementos y personajes que se usarán en la película de 2015, como su hija Cassie o el villano Darren Cross.

En definitiva, esta etapa setentera se resume en una breve serie de Henry Pym, bastante discreta, y un intento de resucitar al superhéroe en la figura de Scott Lang, que se queda en la presentación.

 

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7 Comments

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7 Comments on “Reseñas: El Hombre Hormiga: Omnigold: “El Hombre en el Hormiguero” (1962-1979)
  1. Sí, una de las peores series Marvel de los sesenta (especialmente en lo tocante a superhéroes) y mera anécdota (en ambas encarnaciones) en los setenta. En lo único en lo que no coincido es en lo del Escarabajo Escarlata, ja. El pobre bicho perdedor me parece delicioso (no literalmente, claro), precisamente por lo delirante que es (incluso por una vez la casi sonrojante metáfora de la amenaza comunista fue tratada con cierto estilo …de film de serie B de baratillo de los cincuenta, claro). Los demás (como La Voz), unos mediocres en cambio. Incluso su archienemigo (hasta los Vengadores le perseguiría) Cabeza de Huevo no pasaría de ser un Lex Luthor cabezón y sin carisma. …Maria Trovaya (su primera esposa, científica huida del otro lado del Telón de Acero y supuestamente luego asesinada por los soviéticos) y buena parte de esos primeros villanos de Pym serían retomados luego en Vengadores Costa Oeste. Dibujados por Al Milgrom, que ya se encargara previamente de la muerte de Cabeza de Huevo (tras secuestrar a Pym e inculparle de sus crímenes al frente de sus Señores del Mal) en los Vengadores.

  2. Ah, H.E. Huntley era el pseudónimo para los cómics de Ernie Hart (Ernest Huntley Hart), que en los cuarenta había trabajado para Timely y Quality. Entonces su especialidad eran los funny animals, en series como Terrytoons Comics (ya en los cuarenta la preMarvel usaba franquicias ajenas) y Movie Tunes. Su mayor contribución en esa época a la compañía fue Super Rabbit (cruce entre el Hoppy de la Marvel Family de la Fawcett y el animado Mighty Mouse…cuyos cómics publicaba entonces Timely -los de Super Ratón-). Volvería a la compañía, pero sus contribuciones al Universo Marvel durante el nacimiento de la “Era Marvel” fueron mínimos, estuvo ahí para hacer “zurcidos”, material de relleno cuando las fechas apuraban: menos de media docena de estas historias de Tales to Astonish, un par de historias de la Antorcha (Johnny) en Strange Tales y una de Nick Fury. Su mayor contribución a Marvel fue participar en la creación de la Avispa…y participar luego en el cómic “picante” de Stan Lee ya a finales de los sesenta.

  3. Muchas gracias por tus comentarios y por tu aporte referente a Huntley, que desconocía.
    El Escarabajo Escarlata, de tan ridículo, acaba resultando simpático, no te lo negaré. 😉

  4. No hay de qué, siempre he tenido interés por las historias de los perdedores y olvidados de la Historia (y la Historieta). (En el caso de Marvel gente como Ernie Hart, Joe Maneely, Don Perlin, Jack Abel, Arvell Jones, Enrique Montserrat, Linda Fite, Carole Petersen Seuling, Carla “Cute” Joseph Conway, Jean Maxey Thomas, Patty Greer Cockrum, Christy Marx, Mary Wilshire o Linda Lessmann Reinhold) En la Golden Age parecía que Huntley iba a tener un hueco medianamente relevante en la industria de los comic-books, pero acabó quedándose en nota a pie de página (y aún gracias puede dar a ello por Super Rabbit y por Janet Van Dyne, ja). Al colorado insecto revolucionario (el pobre pudo ser un Guevara y ni el mundano éxito de un Castro logró, ja) y su revolución de los más pequeños (y numerosos… y oprimidos? Si no contamos bacterias, virus y similares, claro, aunque esos de oprimidos poco, ja) lo veo como un exiliado de las historias cortas de monstruos gigantes de los cincuenta…que a mí, personalmente, me encantaban. Saludos. Salud y cómics.😎

  5. “Los monstruos me gustaban mucho. Tenían nombres soberbios: Sporr, Fin Fang Foom y todo aquello… Se acuerda del Hombre Hormiga? Ahí fue donde empezó todo. Esa primera historia suya (“The Man un the Ant Hill”) me gustó tanto que le envié una nota a Stan diciéndole que teníamos que hacer algo con él.” (Dick Ayers). (Nueve meses después Hank Pym desarrollaba su célebre casco cibernético)

  6. Ni siquiera me gusta mucho Ayers (aunque durante un tiempo fue el entintador “oficial” del Rey), pero a estos clásicos “menores” también hay que darles crédito de cuando en cuando. No tenía muy buena opinión de su en aquellos primeros tiempos principal competidor por pasar a tinta los lápices del Rey, Paul Reinman (que también le entintó a él en los Strange Tales de la Antorcha)… elegantemente siempre empezaba alabandole al hablar de él (que si le encantaba su estilo de entintar, que “conseguía que todo tuviera mucha clase y elegancia…”) para a continuación mandarle una buena andanada (“…pero se perdía la fluidez”): “No me gustaba demasiado que entintara mi obra o la de Kirby, pero cuando hacía sus propias cosas en los títulos de terror…” Bueno, a mí tampoco me gustaba Reinman entintando al King Kirby.

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