Reseñas: Hombre Lobo: Marvel Limited Edition 2: “El Lado Oscuro del Mal” (1974-1975)

El primer tomo correspondiente a la colección clásica del Hombre Lobo marveliano, terminaba con el inicio de la etapa guionizada por Marv Wolfman. Sin duda los mejores números de todo ese primer recopilatorio.

En este segundo volumen retomamos los guiones de Wolfman. Pero, por desgracia, su etapa es tan corta que sólo da para un par de números más. En realidad, uno sólo si nos referimos a los correspondientes a la serie propia del Hombre Lobo.

Aprovechando que también ejercía de guionista titular de la colección dedicada al representante vampírico de la nómina de monstruos clásicos, el Conde Drácula, Wolfman aprovechó para montar un cruce entre ambas series. A diferencia de lo que ocurre habitualmente, el crossover no supone ningún paréntesis para ninguna de las dos series, quedando integrado en la continuidad de ambas.

Entre otras cosas, la trama vincula a Drácula en el origen de la maldición de este Hombre Lobo del Universo Marvel.

Buen arco, que se beneficia del talento supremo de Gene Colan y Mike Ploog. Aunque no tan bueno como los anteriores números de Marv Wolfman, especialmente el arco de Tabú.

El breve paseo de Mike Friedrich por la colección.

Mike Friedrich es el encargado de sustituir a Wolfman, completando una etapa incluso más corta que la de su predecesor.

El primer número, todavía con Mike Ploog al arte gráfico, está bastante bien. Se trata de una adaptación libre del clásico de Victor Hugo, “Nuestra Señora de París”. Un tipo deforme y jorobado, menospreciado por su aspecto físico, rapta a la bella Topaz, llevándosela precisamente a la emblemática catedral de Notre-Dame. No hace falta decir que las circunstancias habían llevado a Jack y Topaz hasta París.

Topaz es una creación de Wolfman en el anterior tomo, y desde entonces algo más que una amiga para Jack Russell. La joven, mediante sus poderes, parece la única capaz de controlar el lado salvaje de su acompañante. Pero, extrañamente, Friedrich decide prescindir del personaje, retirándola a su India natal.

Los nuevos secundarios en entrar en nómina son Raymond Coker, un enigmático vecino de Russell, y el teniente de la policía Lou Hackett. Curiosamente, ambos encierran la maldición de la licantropía, igual que nuestro estimado protagonista.

Friedrich consagra las tramas a la búsqueda de una cura para la maldición de Russell, y de paso también para Coker.

También trae de vuelta a la misteriosa organización llamada el Comité, en lo que parece más una excusa para inventar nuevos contrincantes a los que el Hombre Lobo pueda enfrentarse. Nombres como el Barón Trueno, el Mastodonte y Mamá Caos, nada del otro jueves.

Son números bastante locos en los que Friedrich mete un montón de cosas sin demasiado orden.

En el apartado gráfico, por cierto, Mike Ploog es reemplazado por Don Perlin, un dibujante bastante mediocre que, al menos de entrada, no parece muy adecuado para el género de terror. Su trabajo en estos primeros números es bastante flojo.

La despedida de la mediocre etapa de Friedrich enfrenta a los, hasta el momento, dos Hombres Lobo (Russell y Coker) a un par de vampiros, en uno de los números más prescindibles de la colección.

Giant-Size Werewolf by Night.

Antes de entrar en la nueva etapa de la colección guionizada por Doug Moench, tenemos el primer Giant-Size de los tres que vienen intercalados entre los números de la serie regular dentro de este tomo.

Como viene siendo habitual en los títulos agraciados con estas series trimestrales en paralelo llamadas Giant-Size, los números correspondientes al Hombre Lobo tampoco pasan de discretos, ni aportan nada reseñable a la continuidad del título.

Y eso que los equipos creativos son casi los mismos que el de la serie regular, Doug Moench y Don Perlin. La única excepción es el primero, cuyo guion corre a cargo de Tony Isabella.

En este primer Giant-Size hace su primera aparición en el Universo Marvel un nuevo personaje, que no lo es tanto: Tigra. Greer Nelson, identidad humana de Tigra, antes fue conocida como la Gata, sin demasiada suerte. Es lo único mencionarle de un número bastante malo. Ni siquiera el origen de Tigra se salva. La historia referente al Pueblo Gato es de un infantilismo que echa para atrás.

El segundo de estos especiales, ya en plena etapa Moench, aborda el otro inevitable encuentro con el tercer monstruo clásico, el Monstruo de Frankenstein. Un encuentro que pasa sin pena ni gloria. La Hermandad de Baal, otra secta de chiflados satánicos, raptan a Lissa, la hermana de Jack, mientras Frankenstein se ve involucrado.

Finalmente, el tercer Giant-Size está algo mejor. La acción sucede en un campamento gitano, circunstancia que es aprovechada para lanzar un mensaje antiracista.

La etapa de Doug Moench, da comienzo.

Como decíamos, Moench pasa a hacerse cargo de la colección titular en sustitución de Mike Friedrich. Don Perlin sigue impertérrito a los lápices.

La línea argumental sobre el Barón Trueno y los dos Hombres Lobo empezada por Friedrich había quedado totalmente abierta, así que Moench se ve obligado a darle continuidad. Como es habitual en el escritor cuando hereda alguna colección, se ventila la trama abierta y el elenco de secundarios lo más rápido que puede. En un guion que no mejora lo iniciado por Friedrich.

El Teniente Hackett resulta tener la capacidad de convertirse en un tercer hombre lobo, cosa que conduce a la pertinente lucha final entre los tres licántropos.

El nuevo elenco de secundarios consiste en Lissa Russell y Buck Cowan, amigo fiel de Jack. Además del Teniente Victor Northrup, que aparece para investigar la desaparición de Hackett y acabar fijando sus ojos exclusivamente en el Hombre Lobo.

De esta forma, la temática va derivando en parte hacia el género policíaco del estilo “inspector de policía con métodos poco ortodoxos persigue a la criatura para descubrir quién es”. Un recurso, el del agente de policía a la caza del protagonista, del que Moench también echa mano en su etapa en la serie de Morbius.

La colección parece tomar al fin un rumbo. Además, Don Perlin ha mejorado bastante en su labor gráfica.

Las historias van ganando en interés en la misma medida que lo son los antagonistas.

Creo que es el caso de Atlas, un perturbado tan bizarro como llamativo. Con la cara totalmente desfigurada, ataviado como un luchador de la antigua Grecia y armado con una mandíbula de asno que usa como porra, su trágica historia es la de un apuesto actor que sufrió un terrible accidente en un rodaje. Desde entonces, su existencia se reduce a vengarse contra todo aquel que hubiera participado en la película.

El siguiente arco adapta por enésima vez el caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Historia ya muy trillada que adquiere cierto interés con la entrada del Ahorcador, otro chiflado ya aparecido en el primer tomo correspondiente al Hombre Lobo.

Curiosamente, algunos de los villanos aparecidos en esta colección, como es el caso del Ahorcador y de Atlas, son personajes muy Gerber. Supervillanos bizarros de características similares a sendos de la serie del Hombre-Cosa, como el Aniquilador de Tontos o el Vikingo. Perturbados mentales que tienen como objeto hacer limpieza de individuos que representan lo que su particular locura les indica.

La colección gana definitivamente en interés al adentrarse en géneros relativos al terror sobrenatural y las artes oscuras. Creo que Moench dio en el clavo y que toda esta temática le sienta muy bien a la serie.

Al mismo tiempo, Don Perlin parece haberle cogido definitivamente el punto a la colección. Pese a sus evidentes limitaciones en el plano anatómico, es capaz de componer páginas y narrar de forma solvente.

El arco más extenso de todo el tomo nos presenta al Doctor Glitternight. Se trata de una especie de hechicero oscuro cuyo poder consiste en la capacidad de proyectar luz o la ausencia de ella.

También vuelve Tabú, o en realidad una encarnación de su alma. Y, como último ingrediente, la temida maldición sobre Lissa se hace realidad. En su 18 cumpleaños, la hermana de Jack pasa a convertirse en una mujer lobo. Pero, en este caso, una mujer lobo demoníaca.

Quien regresa a la colección de forma estable es Topaz, con buen criterio por parte de Doug Moench.

Llama la atención el uso que hace Glitternight de Topaz. Una relación que en un principio parece sugerir una agresión sexual, o una violación, y posteriormente somete a la joven a un ritual para purificar su alma ante posibles tentaciones. No me atrevo a asegurar nada, pero es posible que Moench esté transmitiendo un mensaje de denuncia del extremismo en la religión o de algunas prácticas de la iglesia.

Sea como fuere, el guion es bastante loco y surrealista. También hay que reconocer cierta confusión en las intenciones de Glitternight, que parecen pasar de una cosa a otra, pero el dinamismo impreso y los golpes de efecto hacen de esta saga un buen espectáculo.

Conclusión.

En conjunto situaría a este tomo a un nivel parejo al primero. Si bien, gráficamente, el primer volumen es superior gracias a la presencia de Mike Ploog en gran parte de su grosor.

En el presente tomo reseñado no tenemos unos números notables como los guionizados por Marv Wolfman que cerraban el primero. Pero los tres números iniciales y el último tercio están bastante bien. El resto, básicamente la etapa de Mike Friedrich y los Giant-Size, oscilan entre flojos y medio aceptables.

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  1. Jack Russell se adentra tímidamente un poco más en el universo Marvel en un tomo muy movido: crossover con Drácula, visita de Frankenstein, regreso del Ahorcador (habría más de uno, si mal no recuerdo), marcha y regreso de la bella y exótica Topaz y regreso también del exótico y menos atractivo Tabú, además de hombres lobos a tutiplen juntos y revueltos en un tutifruti final …y la llegada del sórdido Glitternight (personaje muy recordado por los fans de la Era Vértice).

  2. A mí Don Perlin sí me gusta (más para una serie como Hombre Lobo que para una como Defensores en todo caso), además narraba bien. Curiosamente es menos apreciado hoy que entonces. Por supuesto nunca tuvo mucho fan, pero sí era mejor recibido en tiempos de Vértice.

  3. Buen trabajo de Wolfman al principio y Moench al final y no tan bueno (pero con momentos) de Friedrich enmedio (sobre Isabella mejor correr un tupido velo). También anda por ahí Gerry Conway, anecdóticamente.
    …Seguirán luego por la serie, (afortunadamente) ya en la segunda mitad de los setenta Doug Moench y Don Perlin (con alguna contribución de los filipinos, pero no de las primeras espadas tribeñas).

  4. En el apartado gráfico tenemos a Gene Colan, Mike Ploog, Don Perlin y Pat Broderick, lo que para mí ya está bastante bien. Una pena que lo mejor lo más corto: el arranque, con Colan y Ploog, dos gigantes del género.

  5. Bueno, con Moench disfrutaremos todavía de un buen ciclo final de la serie. Una serie menor pero agradable. Que fue muy apreciada en tiempos de Vértice (no a niveles de Shang-Chi Maestro del Kung-Fu y La Tumba de Drácula…o aún de Motorista Fantasma y de los magazines marvelitas, pero fue popular).

  6. Los filipinos antes mencionados: Virgilio Redondo y Yong Montano (solo a veces acreditado correctamente como Montaño). Pero eso será también en el último tomo de la serie.

  7. No estaría mal empezar a pensar en reeditar en un tomito el Werewolf by Night (ahora que el personaje va a desembarcar en Disney+, aunque parece que no Russell sino el amerindio) de Paul Jenkins & Leonardo Manco (no soy nada fan de Jenkins, pero este fracaso de serie estaba bastante bien).

  8. Gracias, compis!!

    Don Perlin tampoco me desagrada a mí, Suso. Hay que reconocer que es flojete, y se nota en los primeros números. Pero luego da el pego con un estilo bastante dinámico y colorido. Fíjate que me recuerda a Ditko en ocasiones, más que nada en la técnica para iluminar las caras. La viñeta de Glitternight que he puesto sería un ejemplo.

    • Como a Herb Trimpe (que sí tenía bastante popularidad en los setenta) no lo vamos a poder acusar de espectacularidad, pero le sobraba narrativa …y profesionalidad. Y no olvidemos que sustituyó a John Romita (más bien pasó a ser su director ejecutivo, ja) en la labor de encargarse de las correcciones de las peores chapuzas que detectaban en los cómics marvelitas en los setenta (Romita Senior seguiría encargándose de supervisar las portadas, pero Perlin y algunos aprendices fichados por Shooter que le harían de asistentes se ocuparían de corregir los interiores allí donde ellos o los editores detectaban algo chungo …o que iba contra las políticas de la compañía) …y eso sin dejar de dibujar al menos sus dos buenos cómics mensuales, como Byrne en su etapa productiva (aunque sin el genio del canadiense barbón y gruñón 😈). Muchas tablas (y tenía una tarifa de mierda hasta la llegada de Shooter a la jefatura, que le favoreció bastante, como a otros veteranos de la casa un tanto olvidados por las administraciones anteriores).

  9. La narrativa, los juegos de luces, las escenas oníricas, el poder sugerir emociones con trazos mínimos (también con Ditko), lo dominaba bastante. Y como se vio en algunas comisiones de su última etapa (con las facultades artísticas y la salud ya mermadas además), sin ser un gran ilustrador (que no lo era), podía dibujar bastante mejor de lo que nos acostumbraba (como a Ayers y otros, las tarifas tan bajas que le imponían y el ser freelance le obligaban a una alta productividad para ganarse suficientemente la vida …luego, su puesto en el departamento artístico fue un salvavidas, además de venir acompañado del ansiado seguro médico …y de unas pequeñas vacaciones pagadas).

    • Sí, incluso Stan lo ponía como un ejemplo a seguir en narrativa. La de Perlin quizás sea más limpia, pero la de Trimpe gana en dinámica y emoción, pudiendo competir perfectamente (en narrativa, no hablamos de calidad objetiva del dibujo) con la de un gigante en el tema como Kirby.

  10. Perlin, en su última época, también trabajó para el Fantomen sueco (allí, como en Australia, The Phantom todavía conserva parte de su popularidad de antaño). Solo dos historias y ya pillando al hombre mayor y enfermo, tras el cambio de milenio. Pena que no le pillase la cosa en mejores condiciones, como a Graham Nolan …o a los también desaparecidos (estos prematuramente, que no eran jovencitos pero cogió todavía por sorpresa) Eduardo Barreto y Paul Ryan (irónicamente, Ryan, que había abandonado las dominicales del personaje, al no sentirse ya capaz de llevar las tiras diarias y las planchas dominicales a la vez, tuvo que volver a hacerse cargo de las dominicales tras la inesperada muerte del más joven Barreto, sustituyendo a su breve sustituto hasta que volvieron a encontrarle un sustituto, en esta ocasión el bueno de Terry Bratty, dibujante de la querida Ms. Tree …Ryan dibujó al Fantasma tanto para las comic-strips oficiales, que todavía se hacen como para el mercado nórdico … bueno, hace tiempo que son ya los propios suecos los que se ocupan de conseguir nuevos autores, al fin y al cabo son ellos el principal mercado …y sus editores los que mejor conocen al personaje …en King ya solo se ocupan de las licencias). A Ryan, la muerte le pilló un lustro después, todavía al frente de las tiras diarias (le sustituyó Mike Manley, que como Graham Nolan había hecho cómics de la batfamilia en los noventa …años en los que Paul Ryan andaba por Marvel, dibujando los 4F de DeFalco …y contribuyendo al excelente Escuadrón Supremo de Gru).

    • Más notable, por volumen y calidad, que la contribución de Perlin al Fantasma sueco fue la de Dick Giordano (muy poco después, pillandolo también ya mayor y por debajo de su gran nivel de décadas anteriores) y la del italiano (aunque mudado a los USA a mediados de los ochenta para hacer carrera en los cómics …entonces no era fácil si no vivías allí) Sal Velluto (también dibujante de portadas del personaje para las independientes americanas Hermes Press y Moonstone, aunque para Hermes hizo también una miniserie escrita por Peter David, que era ya la segunda de David del personaje, tras una muy anterior para DC, en los inicios de David, tras sus Spiderman). Un Roger Stern en horas bajas escribió una de las historias de Giordano (fallecido ya también hace algo más de una década).

    • Lo dibujó principalmente en los noventa y volvió a hacerlo (principalmente como ilustrador ya) a finales de la década pasada. Antes ya lo había dibujado Carlos Cruz (desde finales de los ochenta, tras su paso por el mercado UK) …portadas y otras ilustraciones aparte tienen ambos más de cincuenta historias en su haber (cada uno). Entre finales de los ochenta y los primeros noventa (o así) José Casanovas (uno de los ayudantes de Darnis en la clásica El Jabato) hizo alguna historia suelta (tres o cuatro). El que sí hizo un montón fue el acá desconocido (se marchó a Dinamarca todavía joven, durante la dictadura) Vallvé (Santiago Jaime Valvé), que entre los primeros setenta y mediados de los noventa dibujó casi ciento veinte historias del personaje, además de portadas y otras cosas para la editorial. Mucho más reciente (y MUY inferior en cantidad) es la aportación de Rafael Ruiz (a partir del 2015), entintado a veces por Coral Martínez.

  11. Y, PERDONA, Rock, que el rollazo del Phantom no venía al caso (a pesar de Perlin). Pero soy un entusiasta del personaje, ja.😅😉😎✌️

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