Reseñas: Hombre Máquina: Marvel Gold: «Iron Man 2020» (1984-1985)

La recientemente inaugurada línea Marvel Limited Series no tardó en expandir su radio de acción a todo tipo de géneros, entre ellos la ciencia ficción más pura. Porque de eso trata esta colección de cuatro números que recupera a uno de los personajes de la segunda ola creativa de Jack Kirby en el Universo Marvel: el Hombre Máquina.

Fue a Tom DeFalco a quien se le ocurrió contarnos algo más acerca de un personaje que no había acabado de despegar. Para ello reclamó los servicios del dibujante Herb Trimpe, que acabaría limitándose al abocetado, mientras que el trabajo de acabados recaería en un implicado Barry Windsor-Smith.

El caso es que DeFalco decidió trasladar al Hombre Máquina al futuro para relatarnos un clásico de la ciencia ficción ya abordado anteriormente por decenas de escritores. Me refiero a la disyuntiva hombre frente a máquina. Inteligencia natural frente a artificial, en definitiva. Un futuro situado en 2020, por aquel entonces (mitad de los 80) muy lejano y actualmente ya superado, que ilustra una Nueva York en manos de las grandes corporaciones tecnológicas y un control del sistema en base a la inteligencia artificial. Una distopía que imagina la esperada era de los robots como un férreo régimen totalitario en el que quién tiene el dinero ostenta el poder.

Los ciudadanos, atados de pies y manos por el sistema, sobreviven como pueden escudriñando los vertederos en busca de desechos con los que comerciar ilegalmente, mientras intentan sortear a los cuerpos de seguridad robóticos. Uno de esos grupos de saqueadores logra dar con una caja que contiene un extraño robot desmontado que parece haberse extraviado erróneamente, y aquí es donde entra en juego nuestro protagonista.

Los llamados saqueadores de medianoche, formados por cuatro jóvenes que se hacen llamar Cerebro, Pesada, Veloz y Chulo, acompañan al Hombre Máquina a lo largo de toda la serie. Algo así como una facción de la resistencia o la rebelión ante el régimen, al que tratan de derrocar cuales humildes hackers de la vida moderna.

Al otro lado de la balanza está Baintronics, la megacorporación que controla la ciudad, y aquí es donde empiezan los enlaces con el universo del Hombre Máquina conocido hasta el momento. Porque tanto la propietaria de Baintronics, Sunset Bain, como el ahora embajador Miles Brickman, proceden de la serie original del Hombre Máquina. También está por ahí Yocasta, la androide que tiempo atrás tuvo un romance con nuestro robot protagonista y, finalmente, la pieza más llamativa de todas el Iron Man de 2020. Un Iron Man en cuyo interior se encuentra Arno Stark, sobrino del desaparecido Tony Stark y heredero de su fortuna. Pero Iron Man 2020 no es aquí un superhéroe, sino un villano, concretamente un mercenario a expensas de Sunset Bain.

Me imagino que este Iron Man del futuro, y todo lo relacionado con Tony Stark, son la principal razón por la que la editorial decidiría situar todo lo ocurrido en esta miniserie en un posible futuro y no en el futuro real del Universo Marvel. En una realidad alternativa, dicho de otro modo.

No terminan aquí los viejos conocidos, porque el líder de los bajos fondos, del barrio residencial de los saqueadores, no es otro que Tuercas Garvin, otro personaje recuperado de la colección original del Hombre Máquina. Dicha ciudad residencial, por cierto, consiste en una enorme fortaleza flotante que recibe el nombre de Santuario cuyo paradero es desconocido por las fuerzas de Baintronics.

Entrando en materia argumental, a Sunset Bain y sus aliados les entra el canguelo cuando se enteran de la resurrección del Hombre Máquina, a quien creían destruido hacía mucho tiempo, por lo que deciden tomar cartas en el asunto y recurrir a su mercenario enlatado. Ello desemboca en el esperado choque de titanes entre el Hombre Máquina y Iron Man 2020, siendo este último derrotado. Es la máquina derrotando al hombre, pero no una máquina cualquiera, sino un robot que no sólo es inteligente, sino que también es capaz de sentir. Y eso lo convierte en un elemento peligroso para un régimen que intenta someter tanto a humanos como a máquinas. El Hombre Máquina es aquí todo lo que debería un humano. Nuestro robot opta por la diplomacia frente a la guerra, mientras que sus rivales humanos son víctimas del odio y la aniquilación es la primera opción para resolver sus problemas.

Una historia que, en definitiva, plantea la clásica lucha del bien contra el mal, con triunfo de los primeros. Pero también una línea argumental brillantemente desarrollada por sus autores, en base a un guion fluido y un trabajo gráfico de nivel. Herb Trimpe, como es habitual en él, realiza un muy buen trabajo narrativo, aunque siempre a distancia de lo hecho en Hulk. Pero es Barry Windsor-Smith quien se hace notar más. Sus trazos sobre los bocetos de Trimpe dominan completamente la estética de todos los números. De hecho, el cuarto y último es obra de Windsor-Smith al completo, que incluso contribuye en el argumento. Un número visualmente espléndido que denota un mayor detalle en el dibujo.

Pese a que Tom DeFalco planteó una continuación de la serie, lo cierto es que la historia para este Hombre Máquina se quedó aquí. En cambio, quien sí gozaría de algo de continuidad sería Iron Man 2020. Concretamente, el latas del futuro regresó en dos episodios más que también quedan incluidos en el presente tomo.

El primero de ellos es el anual número 5 de Amazing Spider-Man, publicado un año más tarde respecto a la miniserie.

Se trata de un episodio que no guarda ningún hilo de continuidad con la Limited Series del Hombre Máquina. Es más, el escenario de futuro se sitúa en esta ocasión en 2015, antes de los hechos acaecidos en Hombre Máquina.

El guionista Ken McDonald tomo una idea del escritor Fred Schiller para traer de nuevo a Iron Man 2020 en este número dibujado por Mark Beachum.

Una historia que cuenta cómo Arno Stark debe viajar al pasado para cambiar un futuro amenazado por el terrorismo de capacidad nuclear. Un viaje a bordo de una máquina del tiempo de su propia invención. Es evidente que la aventura es una excusa para traer de nuevo al Iron Man del futuro, cuando toda la historia gira a su alrededor. Sea como fuere, un episodio más bien prescindible en la que el heredero de Tony Stark no logra librarse de su papel de villano.

El otro número indicado ya es otro cantar. Pasados ya 10 años desde la miniserie, en 1994 apareció un one-shot directamente protagonizado por Iron Man 2020. Un triple episodio que viene a continuar lo visto en la Limited Series, pero desde la vertiente de Arno Stark y sin la presencia del Hombre Máquina, claro.

Walt Simonson es el escritor de esta historia dibujada principalmente por el veterano Bob Wiacek. Un Wiacek que también comparte el trabajo argumental con el propio Simonson, mientras que gráficamente aboceta todo el número y dibuja el lápiz de menos de la mitad. El resto de las páginas corren a cargo de William Rosado.

Tras la humillante derrota de Iron Man ante el Hombre Máquina, Stark Internacional se encuentra en una situación financiera límite. La solución de Arno Stark pasa por rebajarse aun más y pedir sustento económico a su principal competidor, Marcus Wellington, propietario de otra gran corporación. A Wellington le viene que ni pintado el ofrecimiento de Stark, pues resulta que su hija ha sido secuestra por una organización terrorista rusa, el frente de liberación de la provincia de Irkutsk.

Esta sería la premisa de una historia que apunta a thriller de acción, pero que pronto descubrimos que va por otros derroteros. Y es que una serie de giros argumentales pegan un vuelco –amenaza apocalíptica aparte– hacia un panorama de traiciones, suspicacias y artimañas, del pasar por encima del otro antes de que él pase por encima tuyo. Una realidad de engaño y maldad en la que parece no salvarse nadie a excepción de la joven Melodi Wellington, cuyo activismo ecologista parece ser un rara avis en esta sociedad del futuro presentada por los autores.

Pero ésta es también una historia de redención, la del propio protagonista. Un Iron Man 2020 que esta vez no aparece como un villano, pero tampoco como un héroe. Arno Stark no deja de ser un magnate ocupado en su imperio económico, que tan sólo saca a pasear a su alter ego mecánico cuando se trata de defender sus intereses y, si es necesario, hundir a sus rivales. Un hombre que, pese a todo, evoluciona hacia una redención que nos sugiere que no todo está perdido.

Luego está la sorpresa de la última página que deja la puerta abierta a algún tipo de continuación, o que simplemente no es más que una forma enigmática de cerrar el ciclo. Pero una buena historia, en definitiva.

Conclusión.

Estupenda serie de ciencia ficción protagonizada por el Hombre Máquina. A buen seguro, una de las mejores Limited Series realizadas hasta el momento.

Y como extra, un número unitario de Iron Man 2020 que no está nada mal.

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