Reseñas: Hulk: Marvel Héroes 1: «Un Monstruo entre Nosotros» (1975-1978)

Estrenamos un nuevo formato en este repaso cronológico a la colección del increíble Hulk. Se trata de la cabecera Marvel Héroes, empezando con el primer tomo dedicado a Hulk, siguiendo la cronología original de Marvel.

Len Wein, que ya había entrado a mitad del anterior volumen, sigue siendo el guionista titular hasta prácticamente el final del tomo que nos ocupa.

La gran novedad la tenemos en el apartado gráfico. Tras la larga estancia de Herb Trimpe como dibujante regular, Sal Buscema coge los lápices a partir del primer número del tomo, iniciando una etapa que se alargará incluso más tiempo que la de Trimpe.

El pequeño de los Buscema ya llevaba unos años dibujando al piel verde como miembro de los Defensores, con excelentes resultados, por cierto. Así que la elección no puede ser más acertada.

Por mi parte, considero que la imagen de Hulk más icónica y representativa, de siempre, es precisamente la de Sal Buscema.

En cuanto al entintado, Joe Stanton se encarga de la primera mitad del tomo, realizando un buen trabajo.

El trabajo argumental de Len Wein sigue la directriz marcada en anteriores etapas. Esencialmente, un Bruce Banner trotamundos a expensas de lo que dicte su álter ego monstruoso. Al mismo tiempo, las autoridades de la Base Hulkbuster, rebautizada como Base Gamma hacia la mitad del volumen, siguen a la caza del gigante verde. Un equipo de cazadores de Hulk que sigue con el General Ross, Doc Samson y Clay Quartermain al frente.

La búsqueda de una cura para un Glenn Talbot desprovisto de mente también juega un papel importante en este primer tramo.

La primera piedra en el camino de Hulk y Banner la pone la Langosta, un supervillano de tercera que ya se las vio con la Patrulla-X en su momento. Número olvidable, quitando las escenas de acción made in Buscema.

El siguiente turno es para la Abominación. El monstruo, que también tiene su origen en los rayos gamma, pasa de capturador a aliado de Hulk. El arco, motivaciones de la Abominación aparte, es un placentero choque de titanes al más puro estilo de lo que nos viene ofreciendo la colección desde sus inicios. Destacando la siempre espectacular pelea en un parque de atracciones.

Mejor es el siguiente arco, ambientado en plenos Everglades, en el que curiosamente Wein incluye varias referencias a la serie del Hombre-Cosa de Steve Gerber, como por ejemplo la abandonada ciudad llamada Omegaville. Una apuesta ecológica de futuro que iba a autoabastecerse con energía solar.

El Coleccionista ejerce de villano en una trama que cuenta con el propio Hombre-Cosa como invitado especial. El guionista, además, recupera a uno de los más fuertes contendientes de Hulk, Glob. Pero se trata de la versión de Glob que vimos no hace mucho precisamente en la colección del Hombre-Cosa, transformado en una amorfa masa de barro y dotado de un trasfondo más dramático.

El caso es que la triste existencia de decenas de personajes de diferente naturaleza que viven encerrados por el Coleccionista, sumado al trágico final, hacen de éste, para mí gusto, uno de los arcos destacados del tomo.

El quinto anual del piel verde supone un pequeño paréntesis en la etapa al estar guinizado por Chris Claremont. Y lo cierto es que se trata de una simpática y entranable aventura en la que Hulk se enfrenta a seis de las muchas criaturas diseñadas por Jack Kirby justo antes de la Era Marvel. Uno tras otro, van desfilando monstruos de lo más dispar, concretamente Diablo, Tabú, Goom, Groot, Blip y Xemnu el titán, que es el cerebro detrás de todo. Como es de imaginar, la historia consiste en un pase de peleas titánicas narradas con buena mano por el pequeño de los Buscema.

Uno de mis ciclos argumentales favoritos de esta etapa lo forman la dualidad de números que acaban resolviendo el caso Glenn Talbot. El primer capítulo muestra la cara más extrema y cruenta de la eterna caza de Hulk. La Base Hulkbuster pone toda la carne en el asador, SHIELD entra con toda su capacidad armamentística, Quartermain se juega el pescuezo metiéndose hasta la cocina de la batalla y el Doc Samson más violento y fuera de sí hasta la fecha, se bate a todo o nada con un Hulk al límite.

El segundo episodio da un salto hacia la fantasía y la ciencia ficción para abordar la trágica situación de Glenn Talbot. Creo que la influencia del clásico film «Viaje Alucinante» es evidente cuando Hulk es reducido a tamaño microscópico, con el fin de ser inyectado en el interior del cerebro de Talbot.

Una vez dentro, la mente de Glenn se defiende de su ocupante creando imágenes de los mayores héroes y villanos a los que se ha enfrentado el gigante esmeralda.

El peligro que entraña el Hulk microscópico obliga a Samson a reducir su tamaño casi a la nada. Situación inmejorable para que el piel verde viva otro de sus clásicos viajes por el Microverso.

El primer mundo infinitesimal en el que recala, Terragonia, está gobernado por el guerrero Kronak, el Bárbaro. Creo que no hace falta aclarar en quien está inspirado el tipo.

Y, claro, tratándose de universos subatómicos, no podía faltar otra visita a K’ai, el mundo de Jarella.

La historia es, más que nunca, un cuento fantástico, incluido romance entre los dos verdes protagonistas. El alienígena insectoide Psyklop vuelve a ser el antagonista.

Da gusto comprobar cómo Len Wein es capaz de aportar ideas más imaginativas en el presente título que en otras colecciones que también guioniza en este momento, caso de Spiderman y Thor. Por ejemplo, la explicación del porqué de los terremotos en K’ai me parece una idea brillante.

Esta nueva aventura en el mundo de Jarella, entraña una diferencia respecto a las anteriores. En esta ocasión, Hulk no regresa solo a su mundo, sino que lo hace acompañado de la propia Jarella. De esta forma, entramos en una situación extraordinaria, en la que Bruce Banner y su verde compañera formalizan su relación de pareja.

La lástima está en lo poco que se aprovecha la nueva realidad, al quedar Jarella fuera de combate a las primeras de cambio. Pero no hay mal que por bien no venga, puesto que el cambio de vida sigue adelante para Bruce cuando decide cogerse una habitación en Nueva York. Su casera, una alegre joven llamada April Sommers, es la nueva pieza que viene a amenizar la turbulenta vida del científico, al tiempo que Jim Wilson regresa al entorno de su amigo Hulk.

Nuestro protagonista no es el único que inicia una nueva vida, también Glenn Talbot y Betty Ross, tras un estéril intento de reconducir su matrimonio, deciden dejar el pasado atrás y echar tierra de por medio con la Base Gamma. El primero se larga a encontrarse a sí mismo, algo esperable después de ver cómo unos y otros han estado jugando con su cerebro. Betty, por contra, vive con ilusión la posibilidad de reiniciar su vida.

Otro punto de interés e intriga está en la aparición de un misterioso hombre amnésico en la Base Gamma. Un personaje del que no llegamos a conocer su identidad en lo que resta de tomo.

Novedades, todas las citadas, que generan buenos puntos de interés para el futuro inmediato de la serie.

Mientras tanto, la colección sigue adelante a través de una serie de episodios más discretos.

Primero, un puntual regreso de Herb Trimpe en el que Banner debe regresar a su pasado para impedir la explosión gamma que le convirtió en Hulk. Luego viene un enfrentamiento a un poderoso androide llamado Criptoman, antes de encontrarnos con el Hulk más solo y triste, producto de la ausencia de Jarella. Una aventura en la que los Defensores acuden para detener a su verde compañero.

Bastante mejor están los siempre apetecibles enfrentamientos titánicos. Primero contra un viejo conocido, el Hombre Absorbente, y luego frente al desconocido Mongu. Este último no es más que un vasallo del Maha Yogi, un mago que ya se enfrentó a la Patrulla-X hace un tiempo. El arco en cuestión va de artes místicas, por supuesto, y cuenta con el Doctor Druida como héroe invitado. Este personaje, que parece un calco del Doctor Extraño, en realidad es anterior a éste. De hecho, su origen se remonta a poco antes del pistoletazo de los Cuatro Fantásticos, cuando Stan Lee y Jack Kirby insertaron cuatro relatos cortos protagonizados por este personaje, inicialmente conocido por Doctor Droom, en el título Amazing Adventures. El arco que nos ocupa certifica así la introducción del Doctor Druida en la continuidad del Universo Marvel.

Un buen arco, por cierto, en el que, además, el excelente Ernie Chan entra como entintador estable.

Herb Trimpe realiza un último trabajo para Hulk en el sexto anual de la colección, está vez acompañado de David Anthony Kraft. Una floja historia para cumplir expediente, donde nos trasladamos a la Colmena, la ciudadela donde fue creado Adam Warlock, para volver a vivir una historia similar. Modelo es el nombre que le asignan al nuevo ser que eclosiona de la vaina. El Doctor Extraño, por su parte, es la estrella invitada.

Posteriormente, un aceptable enfrentamiento al Constrictor da paso a uno de los mejores tramos del tomo.

La caza de Hulk vuelve al eje argumental con la aparición del Hombre Quintrónico, un espectacular robot pilotado por cinco hombres. Sota de Corazones, un colorido superhéroe que se está haciendo un hueco en el mundillo, se suma a la fiesta para dar caza al piel verde. A destacar, la espectacular e intensa batalla en un carguero a punto de explotar.

Lo mismo vale para el arco de regreso de la Bi-Bestia. Puro espectáculo y dinamismo a manos de Sal Buscema.

Y, como contraste a la cruenta batalla contra la Bi-Bestia, qué mejor que un regreso a la ternura. Hulk recae en un circo de freaks que pronto lo aceptan como ser diferente que también es. Los extraños personajes sobreviven bajo la tiranía de unos viejos conocidos del arte circense. Estoy hablando, como no, del Jefe de Pista y su entrañable Circo del Crimen. Es la clásica historia, ya repetida en otras ocasiones, del Hulk sensible que encuentra nuevos amigos. Wein, incluso se atreve a insertar una copia de Jarella en la figura de una frágil interna del circo. No obstante, considero que todo ello no es impedimento para disfrutar de tan cándida e inofensiva historia.

El relevo de Len Wein como guionista se empieza a gestar en la parte final del presente volumen, si bien durante varios números comparte la labor con quien será su sustituto. Éste, no es otro que Roger Stern, en uno de sus primeros trabajos para la Casa de las Ideas.

Ambos guionistas se dan la mano en un claro fill-in en el que George Tuska y Keith Pollard se reparten los lápices. Un choque de titanes entre Doc Samson y el Rino en el que Hulk ni siquiera interviene.

Por fortuna, el siguiente arco es, desde mi punto de vista, uno de los mejores de todo el tomo.

Tampoco ofrece nada especialmente nuevo. Hulk encuentra al enésimo amigo que acaba en desdicha, en la persona de un encantador desequilibrado mental que cree ser Robinson Crusoe. El argumento parece estar influenciado en parte por el clásico de H. G. Wells, «La Isla del Doctor Moreau», mientras que el villano de turno, el Capitán Barracuda, aporta el punto más chabacano. En conclusión, una historia amena y emotiva más que disfrutable.

Finalmente, Roger Stern se hace con el puesto de guionista en solitario en el penúltimo número del tomo. De momento, un episodio en la línea de lo que nos hemos ido encontrando en la presente etapa, donde Sal Buscema vuelve a brillar con luz propia en un electrizante enfrentamiento entre Hulk y Manta Raya.

El último número incluido cierra el ciclo de Len Wein, en lo que es un claro fill-in guionizado por Wein y dibujado por Jim Starlin. Se trata de la triste historia de un niño convertido en un monstruo radiactivo, y sus dos protectores hermanitos.

Conclusión.

Creo que las aventuras de Hulk se adaptan mejor al estilo continuista de Len Wein que otras colecciones que también guioniza, como serían Thor y Spiderman.

Aunque no aporta demasiadas novedades a lo ya conocido del gigante verde, creo que Wein sabe crear interés mediante un buen desarrollo de los personajes secundarios y unos guiones la mar de resultones.

Claro que el magnífico trabajo de Sal Buscema sin duda contribuye en gran parte a que el resultado sea satisfactorio.

Por todo ello, no puedo más que recomendar también este nuevo tomo de Hulk.

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21 Comments

on “Reseñas: Hulk: Marvel Héroes 1: «Un Monstruo entre Nosotros» (1975-1978)
21 Comments on “Reseñas: Hulk: Marvel Héroes 1: «Un Monstruo entre Nosotros» (1975-1978)
  1. Sigue la etapa de Len Wein en Increíble Hulk, coincidiendo con su época más prolífica como escritor (por «necesidades» pecuniarias). Y en el apartado gráfico dos titanes gamma se dan el relevo: Sal Buscema recibe el metafórico lápiz oficial a modo de testigo de Herb Trimpe. Don Silvio es probablemente el mejor de los dibujantes clásicos de Hulk (entre Defensores e Increíble Hulk) o al menos el más característico (pero hay que reconocerle a Trimpe que había hecho suyo al personaje en su larga etapa, que coño, que entre comic-books y comic-strips se pasó décadas dibujandolo…y los números con tintas del veterano John Severin son todavía muy recordados …el personaje también tuvo notables caracterizaciones con Jack Kirby y Marie Severin, pero lo de Trimpe y lo de Sal Buscema lo marcaron para la posteridad como los Hulk del imaginario colectivo). Para mí el Hulk de don Silvio es el Hulk canónico.

  2. El tomo es todo un desfile de forzudos, monstruos y otros personajes bizarros y/o deformes, reales o imaginarios, lo que encaja muy bien con el protagonista y su trayectoria.

  3. Estos cómics son de los recordados con especial cariño por los más veteranos, pues salvo algún inédito fueron encadenados entre la etapa final de Vértice, la de Bruguera y la primerísima de Forum. Con historias tan recordadas y entrañables como la de «Crusoe» y Barracuda

  4. Y MantaRaya (Stingray) es un héroe de tercera (o cuarta) allí que tengo cariño pese a su falta de éxito y continuidad (pero con un buen diseño… bueno, al menos llegó a Vengador, no del todo oficial, durante la época en que estos alquilaron su Hidrobase e instalaron allí su Mansión).

  5. Stern, en sus inicios como escriba profesional (en Marvel había entrado en labores editoriales, pero como su colega Byrne ya venía del mundillo de los fanzines) ya empieza a destacar.

  6. Yo es que de HULK lo recomiendo casi todo y si encima lo dibuja un tal SAL BUSCEMA «apaga y vamonos».
    A mi es que «LA MASA » me encanta ya sea la gris, verde, roja, etc. . Y a tenido a grandes genios en sus guiones como BYRNE o PETER DAVID……
    Lastima que al» tito » no le guste mucho este personaje.
    Muy buena reseña ROCKOMIC

    • Jack Kirby, Stan Lee, Roy Thomas, Archie Goodwin, Len Wein, Chris Claremont, Roger Stern, John Byrne, Bill Mantlo, Al Milgrom, Peter David, Al Ewing,…

  7. Gracias, amigos. 😉

    Yo recomiendo, y bastante, todos los tomos de Hulk reseñados hasta ahora. Y los que vendrán. No podría vivir sin ellos.

    Este tomo es cierto que tiene algunas historias de lo más entrañable, con la de Crusoe y la del Hombre-Cosa diría que a la cabeza. Y los números 199-200 para mí ya están en un nivel superior.
    También confieso mi debilidad por Manta Raya. Supongo que será por el traje, pero siempre me ha gustado ese superhéroe.

    • Hombre, vivir vivir pues sí, coño.😅😂😋Perooooooo, Increíble Hulk es recomendable prácticamente en bloque desde el comienzo hasta el segundo tercio de la etapa David tranquilamente, lo que es una barbaridad de años y cómics …y se puede decir de pocas series …Asombroso hasta Stern y la Imposible de Claremont (y en DC la Legión de Shooter, Levitz y Giffen y compañía …y luego los primeros años de los Nuevos Titanes de Wolfman, Pérez, García López, Barreto y Grummett).

      • Bueno, lo de vivir era un decir. 😂
        Pues no había pensado que Hulk es una de las colecciones que mantiene un buen nivel durante más tiempo, y tienes razón. Porque en el resto de personajes, en un tramo de tantos años, te encuentras alguna etapa bastante pobre.

        • En Iron Man la mayoría antes y después de las etapas Layton/Michelinie…y en DD casi todo lo previo a McKenzie. Y de Hank Pym todo o casi todo (incluso con Kirby no es muy allá, pero al menos es Kirby y su narrativa). De los Vengadores prácticamente todo lo previo a John Buscema (salvo algún número como el del rescate del Capi o el de la muerte de Zemo). Y de los primeros X-Men todo entre lo de Kirby y lo de Adams (hasta a lo de Steranko se le puede poner un necesita mejorar…y Steranko ya era un dibujante a tener en cuenta …del guion ya casi mejor ni hablar)

  8. Un tomo de Hulk que no tengo… pero esta pendiente que el material esta muy bien. Aunque yo quiero que reediten el de Mantlo que es un imposible hoy en día de conseguir… y mientras ha malgastar papel con los Yo Soy que va a comprar su tia.

  9. «Yo soy «, no dejan de ser refritos ,pero es lo que le gusta editar al «tito,» todo mascado y montado y cosas que hace 40 años no han salido al salón del olvido.
    En fin

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