¡El amistoso vecino Lobezno os saluda! Esperad… no era así, ¿verdad? ¿Quizás os saluda Spiderman, el mejor en lo que hace, aunque lo que hace no sea muy agradable? Tampoco me suena. ¡Ah, qué demonios, un marvelita saludo gente, vengo a hablaros del primer número de Spiderman y Lobezno!
En Marvel han llegado a la conclusión de que, si fórmulas de la Distinguida Competencia como tener en una serie propia a Batman y Superman llevan años funcionando, ¿por qué no seguir el patrón? En ese sentido, han decidido que dos de sus personajes más populares y comerciales como Spiderman y Lobezno, tengan serie propia. Es cierto que mis experiencias previas con el dúo no fueron precisamente positivas, ya que salí muy escaldado de la miniserie escrita hace años por Jason Aaron. Pero qué puedo hacer, ambos personajes me gustan, y hay que dar oportunidades. Y aquí estoy. ¡Thwip, sknit!
Spiderman y Lobezno, una fórmula que se ha explotado más veces antes
Con dos personajes tan longevos editorialmente hablando, y que además suelen tener ventas muy buenas, ha sido inevitable que Spiderman y Lobezno hayan hecho equipo en el pasado. Bien de forma puntual invitados el uno en la colección del otro, o en series grupales o eventos o miniseries, las telarañas de Peter Parker y las garras de Lobezno han coincidido en las viñetas. Es curioso porque son personajes que no tienen muchos puntos en común. Spiderman tiende a ser tan hablador como Deadpool y Lobezno tan seco y arisco como el Castigador, por poneros unos ejemplos simples.
Pero claro, lo lógico de mezclar personajes es atraer a fans de uno y otro, o bien ofrecer un poco de aventura al estilo team-up para los que siguen a ambos. Y este primer tomo de la nueva serie de Spiderman y Lobezno va en consonancia de eso. Pero además tira con descaro de cosas pasadas sin pudor. Y tiene ese aire de cómic a lo sujétame el cubata que te lo escribo. ¿Y sabéis qué? Que entretiene si uno sabe a lo que va y lo que encontrará.
Nada como seguir el viejo código de los cruces de personajes que enfrentarlos entre sí
Para los que ya hemos leído muchas aventuras de este corte, un elemento clásico de los team-ups que consisten en varios números, es seguir un avance cíclico. Se suele empezar con una introducción de la trama para ambos, siguiendo con un primer enfrentamiento que deriva en la inevitable colaboración posterior al resolverse cualquier malentendido. Y se acaba haciendo frente a la auténtica amenaza. Marc Guggenheim, guionista con experiencia con Spiderman y Lobezno, sigue al dedillo ese esquema en sus primeros números en esta serie.
Todo arranca con Lobezno siendo informado de la existencia de algo que no debe caer en malas manos, pues tiene que ver con la identidad de personas que han formado parte de SHIELD. Lobezno le pedirá ayuda a Spiderman, y cuando el trepamuros tenga que hackear un ordenador para conseguir lo que busca su socio, se encontrará una sorpresa en forma de vídeo.
En él verá a sus padres, que eran agentes secretos, y cuya muerte fue provocada por Lobezno. A partir de ahí, un rabioso Peter Parker irá contra el asesino de sus progenitores. Pero… ¿realmente pasó las cosas como se muestran? No ayuda que el canadiense admita que en la época en que eso sucedió hacía cosas malas para gente mala. Y tampoco que no conserve recuerdos precisos de algunas de sus acciones en ese tiempo.
Nada como tener claro lo que se va a leer para no llevarse a engaños
De antemano aviso de que debéis abordar este cómic sin pretensiones, porque ni es lo mejor que vais a leer, ni es lo más potable que han hecho los artistas implicados aquí. Tampoco estamos ante un producto que vaya a hincharse a recoger premios. Pero si cogéis este Spiderman y Lobezno con el único objetivo de entreteneros, es una buena opción para leer en un rato en que tengáis tiempo y queráis desconectar de lo demás.
Lo anterior es necesario decirlo porque ni hay aquí una profundidad en el tratamiento de personajes más allá del villano (para justificar su motivación), ni la obra exuda calidad, pero sí que en su falta de seriedad y en su buen ritmo narrativo tiene elementos para entretener. Y de eso se trata a veces.
Guggenheim confecciona una historia que avanza muy rápido, e incluye la trama sobre la muerte de los padres de Peter. También una unión de villanos como Kraven, el Doctor Octopus o Rojo Omega, quienes están dirigidos por alguien que los ha unido. Entre saltos temporales, recuerdos confusos y tortas aquí y allá transcurren los cinco números recopilados aquí (a fecha de esta reseña, en EEUU hay publicadas 10 grapas).
Me ha gustado una fase concreta del cómic, donde cierto villano juega con las mentes de los héroes, y se mezclan recuerdos de uno y otro. Queda curioso ver a Peter vivir situaciones que sufrió en carne propia Lobezno, y viceversa. No es necesario mucho bagaje ni con los personajes ni con la continuidad actual, ya que el guionista va a su rollo y cuenta lo que quiere.
Kaare Andrews, del que guardo un mal recuerdo por su trabajo con Puño de Hierro en el pasado, tira de un dibujo muy cartoon, con poses típicas de los años 90, y un estilo totalmente desenfadado. He de admitir que sin enamorarme precisamente, sí que, para el tipo de cómic de sujétame el cubata que es este Spiderman y Lobezno, me ha parecido que cumple bien. En un episodio le sustituye Gerardo Sandoval, aunque el estilo es similar y no se nota en exceso el cambio.
Conclusión
Queda en resumen un cómic que no cambiará vuestras vidas, pero que sí entretiene y se lee rápido, lo que hace que no sea mala opción para quienes quieran ver juntos una vez más al trepamuros y el mutante hacer equipo.
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