Universo Comic-Books! – Una cita imposible

El mes pasado os poníamos en antecedentes de la insólita propuesta que Bill Sarnoff, vicepresidente ejecutivo de Warner Publishing, trasladó a Jim Shooter para ceder a Marvel los derechos de publicación de los principales personajes DC. ¡Por el fantasma del Gran César! Ni que decir tiene que Shooter se frotaba las manos ante la posibilidad de cerrar un acuerdo para el que el calificativo de “histórico” se hubiera quedado corto.

Jenette Kahn, directora editorial de la Distinguida Competencia por aquel entonces, quedó al margen de todas estas negociaciones y ni tan siquiera fue informada de ellas. En alguna ocasión ha manifestado no entender muy bien lo que sucedió, a la vez que hacía una defensa cerrada de su gestión. Tal como lo recuerda ella, DC ya había vuelto a ser rentable en 1984, una interpretación que Shooter desmiente con contundencia. Puestos a elegir, debo decir que a mí me resultan más convincentes los argumentos de este último: al fin y al cabo, si el balance de explotación hubiera sido mínimamente aceptable, ¿qué sentido tendría que Sarnoff se mostrara tan predispuesto a “rendir” DC ante su principal competidora?

Este puede ser un buen momento para desvelar que Jenette Kahn llegó a integrarse en el Universo Marvel… ¡junto a Spiderman! Y no en un tebeo cualquiera, no: The Amazing Spider-Man # 186 USA (8 de agosto, 1978) supuso el debut de Keith Pollard como dibujante regular de la colección. Exonerado por fin de los asesinatos del Capitán Stacy y el Duende Verde, el lanzarredes era recibido entre vítores por la multitud y tenía un breve encuentro con una editora que no llegaba a identificarse, pero cuyas facciones coincidían con las de Jenette Kahn.

El pasado año tuve ocasión de comentar personalmente este tema con el propio Keith, y este me explicó que las imágenes con el rostro de la editora DC no figuraban en la página original que él dibujó… ¡Fueron añadidas a posteriori por John Romita padre! Las viñetas originales se limitaban a mostrar a una señora normal y corriente, sin ningún vínculo comiquero oculto.

Parece que todo fue una broma que se marcó Marv Wolfman, el guionista del susodicho episodio, aunque Keith no descarta que la idea pudiera sugerirla algún otro miembro del bullpen con ganas de chanza. La escena mostraba a la representante editorial aproximándose a Spidey para tratar de venderle un proyecto que enfrentaría al trepamuros con el campeón de boxeo Leon Spinks. Por supuesto, la referencia era un guiño al celebérrimo especial en formato tabloide Superman vs. Muhammad Alí, que DC había comercializado poco más de seis meses atrás.

Al rechazar el ofrecimiento, el héroe arácnido argumentaba que lo más seguro es que ya habría otro nuevo campeón para cuando el comic saliera publicado, con lo cual lanzaba una puyita nada disimulada a los continuos retrasos de Neal Adams que demoraron la aparición del susodicho especial DC… Tanto es así que Alí aún ostentaba el título cuando el proyecto empezó a gestarse, ¡pero lo perdió antes de que se pusiera a la venta!

Además, Spidey señalaba que él ya había cedido sus derechos gratuitamente a la Electric Company para un cómic educativo, en alusión a la colección infantil marveliana Spidey Super Stories.

Lo más tronchante es que, en la viñeta final, Spidey le pedía una cita…¡¡a la directora editorial de DC!! Tal vez intuyendo las repercusiones cataclísmicas que semejante evento podría desencadenar, una sonriente Ms. Kahn optaba por darle calabazas, acogiéndose a la vieja excusa de siempre: “Lo siento, pero no salgo con tipos que llevan máscaras”.

Aunque un par de meses antes ya se había publicado otra portada suya en Peter Parker Spectacular Spider-Man # 21 USA, Keith me precisó que él realizó primero la correspondiente a Amazing Spider-Man # 186 USA.

¡Aquella sería su primera cubierta de Spidey! La ilustración rendía tributo a un pin-up de Steve Ditko incluido en el Amazing Spider-Man Annual # 1 USA de 1964…

En próximas secciones comentaremos otras anécdotas referentes al gran Keith Pollard, pero lo que toca hoy es terminar de contar la historia de esa alianza Marvel/DC que no llegó a fraguarse. Después de conversar con Sarnoff, Shooter informó de los detalles a Jim Galton, el presidente de Marvel. Este se comprometió a devolver la llamada al ejecutivo de Warner Publishing  para avanzar en las negociaciones. Al día siguiente, no pudiendo contener su impaciencia, Shooter se acercó al despacho de su jefe… ¡y se quedó de piedra cuando Galton le indicó que Marvel había decidido rechazar la propuesta! Según su peregrino razonamiento, el hecho de que los cómics de DC no vendieran significaba que los personajes no eran buenos. Estupefacto, Shooter trató de explicarle que el problema no radicaba en los personajes, sino en el trabajo que el equipo editorial de DC estaba haciendo con ellos, a su juicio “bastante mediocre”. Luego manifestó su convencimiento de que Marvel podría hacerlo “mejor, mucho mejor”. A fuerza de insistir, consiguió convencer a Galton para replantearse el tema. Por su parte, él se puso manos a la obra para trabajar en un plan estratégico de publicación, a fin de poder presentárselo al vicepresidente ejecutivo Joe Calamari. Tres días después, el 21 de Febrero de 1984, Shooter ya tenía perfiladas las líneas básicas de lo que iba ser su hoja de ruta. Inicialmente, se arrancaría con siete títulos y, si las cosas funcionaban, la línea podría expandirse a partir de ahí. En su memorando se decía que “los personajes más conocidos de DCSuperman, Batman, Wonder Woman, Green Lantern y uno o dos más– tienen un enorme potencial de ventas. Podríamos desarrollar dicho potencial y ganar un montón de dinero publicando sus cómics”. Shooter consideraba esencial que los títulos funcionaran como un universo cohesionado, limitando los cambios a aquellos aspectos que se juzgaran estrictamente necesarios. A Calamari le encantó el plan, pero Galton se mostró escéptico con las previsiones de ventas que proyectaba. En una reunión posterior, otros ejecutivos de Cadence Industries Corporation apoyaron a Shooter y el presidente de Marvel acabó dando su consentimiento para reanudar los contactos con Sarnoff.

Aunque se suponía que las negociaciones se iban a llevar en secreto, se produjo una filtración y los rumores empezaron a circular por la editorial. Así, una mañana John Byrne se presentó en el despacho de Shooter para postularse como autor de la serie de Superman, recalcándole que ya tenía pensado un nuevo enfoque para la versión marveliana del personaje.

Entonces intervino el destino. Justo una semana después, el 28 de Febrero, la editorial independiente First Comics presentaba una demanda contra Marvel por violar las leyes antimonopolio. Su tesis era que La Casa de las Ideas estaba inundando el mercado con nuevos títulos premeditadamente, con objeto de dificultar la libre competencia. Por si esto no fuera suficiente, First también litigó contra World Color Printing, la principal imprenta de cómics del país, acusándola de ofrecer a Marvel un trato de favor. Esto último tampoco debería extrañarnos demasiado: no parece inverosímil que las imprentas ofrezcan precios ventajosos a sus mejores clientes.

El caso es que se armó tal revuelo que Galton ordenó dar marcha atrás. Aunque en aquella época Marvel tan sólo publicaba una cuarentena de títulos en grapa, lo cierto es que la editorial mantenía una posición hegemónica en el mercado USA, rebasando ampliamente la cuota del 60%. En dicho contexto, una eventual alianza con DC hubiera complicado todavía más la situación, proporcionando argumentos adicionales a los demandantes. Tras sopesar los pros y los contras, el departamento legal recomendó que no se continuara adelante con la operación.

Hará cosa de seis años, Shooter explicó con pelos y señales todos los entresijos de las negociaciones en su blog. Su asistente Jay Jay Jackson incluso colgó un resumen del primer argumento de Superman que John Byrne había redactado para su relanzamiento marveliano. Llevaba por título “Krypton” y presentaba variaciones sustanciales con respecto al tratamiento que dio al personaje cuando finalmente asumió la realización de la serie limitada The Man of Steel en 1986. Al enterarse Byrne de que habían hecho público el argumento sin su autorización, montó en cólera y denunció el tema en su propio blog. Aquel sería el penúltimo capítulo en la larga lista de enfrentamientos entre Shooter y Byrne… ¡Digo penúltimo porque nunca se puede saber cuándo va a producirse el siguiente!

El próximo mes nos aproximaremos a la génesis de las Secret Wars, con comentarios exclusivos a cargo de Mike Zeck. ¡No os lo perdáis!

 Miguel G. Saavedra

 

En la imagen superior puede verse a los dos “Jim” del equipo directivo de Marvel, Shooter y Galton, posando distendidamente en una foto que data de 1980. La instantánea se tomó coincidiendo con la promoción del especial Francis, Brother of the Universe, cuya portada se muestra justo debajo.

Según datos recogidos por la revista Time, esta hagiografía de San Francisco de Asís ilustrada por John Buscema vendió la friolera de 750.000 ejemplares. Mejor aún le fue al cómic del Papa Juan Pablo Segundo, ya comentado en un anterior CB!, cuya distribución rozó el millón de copias.

Viendo el indudable éxito comercial alcanzado por estos títulos de temática religiosa, se antoja un tanto extraño que Marvel no mostrara interés por darles más continuidad. En 1985 apareció un tercer y último especial dedicado a la figura de la Madre Teresa de Calcuta, pero ahí se quedó todo.

Miguel G. Saavedra

Miguel G. Saavedra

Hace mucho tiempo, Miguel G. Saavedra decidió que no quería crecer... y no lo hizo. A día de hoy, todavía sigue empeñado en sobrevivir a su propia reputación.
Miguel G. Saavedra

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7 Comentarios

en “Universo Comic-Books! – Una cita imposible
7 Comentarios en “Universo Comic-Books! – Una cita imposible
  1. Muchas gracias, Oskarosa. Todo un placer estar de vuelta para arrancar la nueva temporada CB. A ver si conseguimos apañárnoslas para acelerar un poco el ritmo de publicación de artículos y nos vamos poniendo al día. ¡Al menos, esa es la idea!

  2. Muy educativo, así como un gran trabajo de investigación, que hace que ahora muchas de las piezas entre las relaciones entre ambas editoras se entiendan por los fans que en el momento de publicarse en las viñetas no captamos ese matiz.

    Como siempre un trabajo magnifico que nos destaca y entrecomilles “las tortas, plantes, y desplantes” que había entre MARVEL y DC en esa época., Gracias MIGUEL.

  3. Cabe añadir que la gran bronca editorial entre Marvel y DC en 1984 fue la confirmación de que el tan esperado crossover Justice League of America/Avengers iba a quedar definitivamente paralizado, para desesperación de los aficionados.

  4. Acabo de ver ahora tu mensaje, Josep Manel. Muchas gracias por el comentario, ¡y disculpa el retraso en contestar!

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