Ojo de Halcón usa el lenguaje de signos

Una página de Hawkeye 19, junto al fragmento del guión con las referencias para los signos que aparecen en las viñetas.

Una página de Hawkeye 19, junto al fragmento del guión con las referencias para los signos que aparecen en las viñetas.

La serie de Ojo de Halcón escrita por Matt Fraction y dibujada (principalmente) por David Aja es una de las colecciones más valoradas, seguidas y queridas, aunque no compradas, de la numerosa oferta que Marvel ofrece mes a mes.

El minucioso trabajo del ilustrador española ha provocado que algún que otro “artista invitado” se encargue de algún ejemplar de la serie, y además que ésta no haya salido con una cadencia regular desde que comenzó a publicarse, hace ya más de dos años. Pese a todo, la tarea de Aja es muy apreciada por cualquiera que se haya acercado a su trabajo, y lo va a ser más incluso a partir del miércoles que viene, cuando se ponga a la venta un nuevo número de la colección, el que hará el 19.

Sin desvelar las circunstancias que le han llevado a esta situación, Clint Barton ha sufrido las consecuencias de una pelea en su propio cuerpo. O, de manera más precisa, en su sistema auditivo.

Esta es una historia diferente, así que Fraction y sobre todo Aja se han empeñado en que el lector experimenten la situación por la que está pasando Clint, ya que no puede oir, por lo que los bocadillos de los diálogos estarán en blanco. Y, claro, como los personajes han de comunicarse de alguna manera, en el cómic se hace un uso intensivo del lenguaje de signos.

Sin una guía para traducir lo que se dice, avisamos.

“Si no es otra cosa, se trata de una oportunidad para que la gente que escucha prueben un poco lo que puede suponer ser sordo”, ha comentado el guionista, Matt Fraction, en una entrevista publicada en la sección de Arte del diario The New York Times.

El dibujo de este número en concreto ha sido “muy difícil”, responde Aja en el mismo artículo. Puesto que al no poder usar la palabra hablada-escrita, el uso de la gestualidad ha sido mucho más complejo. El trabajo de David ha supuesto, además, representar en una imagen estática algunos signos que requieren múltiples movimientos de las manos al mismo tiempo, y de una forma lo suficientemente clara como para que se puedan comprender.

“Hay tanta sutileza y expresión en cada página”, dice Sana Amanat, la editora de la colección original americana. “Se puede entender lo que está sucediendo incluso aunque no se tenga el texto de los bocadillos.”

La idea de usar el lenguaje de signos proviene de Fraction, ya que “cuando mi mujer y yo tuvimos niños, les enseñamos este lenguaje”, dice el guionista. “Les ayudaba a superar mucho sus frustraciones, ya que podrían decirnos lo que estaban pensando”.

Para hacer este trabajo, Fraction consultó con una experta (Rachel Coleman, fundadora de Signing Times) que distribuye programas educativos dirigidos a niños y bebés para que aprendan el lenguaje de signos, para saber cómo debería afrontar la historia usando estos gestos. “Hay una estructura gramática e idiomática distintas”, concluye el escritor, “en la que las expresiones faciales son muy importantes”.

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