Reseña: Nova centurión (2026)

El cohete humano regresa en una miniserie de seis números publicada en España en un solo tomo. Las nuevas aventuras de Nova surgen del evento Imperial. Veamos que nos ofrecen y si merece la pena pagar 13 euros por este volumen.

Jonathan Hickman es un guionista brillante con ideas dispares. Lo mismo te escribe una excelente etapa en Los 4 fantásticos o Vengadores como que relanza a los mutantes con un nuevo concepto. Pero también guioniza cosas que te dejan frío como D.I.O.S.E.S. o Imperial.

Y no siempre se tiene ese toque mágico para gustar a crítica y público. Y este Imperial pretendía revolucionar la parte cósmica de Marvel como lo hizo, por ejemplo, en el nuevo Universo Ultimate, pero se quedó en un quiero y no puedo.

La idea era que de ese evento salieran varias series (supuestamente) regulares que relanzaran las aventuras cósmicas. De las cinco prometidas solo 3 han salido a la luz. Y todas ellas como miniseries: Pantera Negra Intergaláctico publicado en junio, Planeta Hulka que se publicara en agosto y, de la que hablamos hoy, Nova Centurión.

Nos encontramos a Richard Rider como Nova Prime, el único miembro del desaparecido Cuerpo Nova. Y como protector de la paz del universo, nada más abrir el tomo, le vemos en una misión de rescate de un crucero espacial que está en peligro.

Por cosas del destino, Nova empieza a realizar misiones por dinero, cual cierto mercenario bocazas. Y esto le lleva a colaborar con Pip el Troll, un desconocido Aalbort o Camille Benally, (si no conocíais a esta última no os preocupéis, yo tampoco).

Y por las páginas aparecen lo que esperamos: Skrulls, Krees e incluso cierto Guardián de la galaxia. Todo ello aderezado con naves interplanetarias, enemigos poderosos, y viajes a lo largo de la galaxia. Y algún que otro giro de guion.

Jed Mackay hace lo que puede. Se nota que se ha currado el guion rescatando personajes de distintas series como cierto secundario de El motorista fantasma cósmico y preocupándose por la continuidad de los personajes. No como Jonathan Hickman y el Hulk de Imperial. La historia no brilla como en Caballero Luna, pero es correcto y entretenido.

Por otro lado, el dibujante patrio Álvaro López, acompañado en algunas páginas por Matteo Della Fonte, hacen un más que correcto trabajo reflejando la historia en viñetas. Quizás, por ponerme quisquilloso, una de las apariciones sorpresa me costó reconocerla. No porque no sea famoso, sino que el diseño del personaje no es el típico. Tampoco ayuda el constante cambio de color de pelo según colorista y colección.

Resumiendo, un cómic correcto y sin pretensiones. Un aperitivo de lo que podría ser las nuevas aventuras de Richard Rider. Si os interesa el personaje, el guionista, el dibujante o la ambientación este es vuestro tomo. No es un gran cómic, pero se deja leer.

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