Reseñas: Los Eternos: Marvel Limited Edition (1976-1978)

Los Eternos es, sin lugar a duda, una de las obras más ambiciosas de Jack Kirby tras su regreso a Marvel en la segunda mitad de los setenta. Tras su etapa solista en el Capitán América, Los Eternos es su más extenso trabajo como autor completo y posiblemente el más relevante de todos, por la cantidad de razas, conceptos y mundos de propia autoría que pasarán a ser parte integrante, y hasta estructural, del Universo Marvel.

Kirby se deja de introducciones contemplativas y, como es habitual en él, va directamente al meollo. El profesor Daniel Damian, su hija Margo y un tipo llamado Ike Harris, descubren pruebas de una cultura ancestral y adelantada a su tiempo en la cordillera de los Andes. No pasan dos segundos hasta que el enigmático acompañante se descubre como miembro de una raza más antigua y avanzada que los humanos. Su nombre es en realidad Ikaris y, de esta forma, el primer Eterno hace su presentación.

A partir de aquí, el Rey de los cómics crea un Universo en sí mismo tomando como base sus habituales referencias fantásticas y culturales. Kirby mezcla cultura inca, mitología, leyendas bíblicas y extraterrestres en la construcción de su particular génesis.

En lo que respecta a las culturas precolombinas, son evidentes sus referencias a las líneas de Nazca o a las figuras talladas en piedra de supuestos seres llegados del espacio.

Pero Kirby también incorpora pasajes bíblicos, como lo concerniente al diluvio y el arca, y se atreve a sustituir a Dios todopoderoso por unos extraterrestres.

Los dioses del espacio, llamados Celestiales, llegaron a la tierra para gestar tres nuevas especies modificando químicamente a nuestros ancestros, los simios. De aquí nacieron las tres especies inteligentes que llevan compartiendo el planeta desde entonces, los humanos, los desviantes y los eternos. Pero las dos últimas han estado viviendo todo este tiempo ocultas a los ojos de la primera. Hasta ahora.

Cuando los homínidos todavía estaban en pañales, Desviantes y Eternos ya habían desarrollado civilizaciones avanzadas. Los primeros vivían ocultos bajo los océanos en el continente perdido de Lemuria (otra leyenda de la que se apropia Kirby), desde donde tenían esclavizados a los primitivos humanos.

Los Eternos, por contra, residían en paz en moradas paradisíacas emplazadas en los picos más altos de la Tierra.

La cuarta visita de los Celestiales, desde su llegada hace incontables milenios, pone en alerta a Eternos y Desviantes, dando inicio así a una de las sagas más épicas y colosales de la Marvel de los setenta.

Estamos ante el Kirby más soñador, el que es capaz de ilusionar y fascinar como pocos autores saben con ese torrente de creatividad y ese despliegue gráfico tan elocuente.

Poco a poco van siendo presentados los protagonistas que nos acompañarán en este viaje. Tras Ikaris, el siguiente eterno en hacer irrupción es su amigo Ajak, que es reclamado tras siglos sumido en un profundo sueño. Sersi es la siguiente, justo antes de que descubramos la sagrada morada de los Eternos, Olimpia. El hogar de estos inmortales, situado en las altitudes de nuestro mundo, lo regenta el insigne Zuras, el eterno mayor. Aquí se hace evidente la coincidencia del nombre, Olimpia, con el ya introducido Olimpo, morada de los dioses griegos donde reina Zeus. De hecho, el propio Zuras parece inspirado en Zeus. El caso es que la coincidencia se hace extraña y quizás Kirby podría haber optado por algo diferente.

En Olimpia conocemos también a Makkari, cuyos poderes son idénticos a los del veloz Mercurio, a Thena, hija de Zuras, a Duende, un adolescente inmaduro y bribón, y más avanzada la serie a Kingo Sunen, un eterno samurái y estrella del cine nipón.

Por parte de los Desviantes, destacan Kro y el gran Tode. Los Desviantes, como seres monstruosos que son, representan el polo opuesto a los Eternos, jugando el papel de otras razas deformes creadas por el Rey, como es el caso de los Skrull.

Pero, en realidad, la mayor amenaza la representan los propios Celestiales. Hercúleas figuras del tamaño de una montaña, que regresan a la tierra para juzgar a la humanidad durante los próximos cincuenta años. Pasado este periodo, dictarán si los humanos deben seguir viviendo o, por el contrario, deben ser aniquilados.

Unos Celestiales que observan repartidos por todo el planeta, siendo Arishem la figura que gobierna al resto.

En definitiva, un primer tramo de la colección repleto de buenas ideas y nuevos conceptos de lo más fascinante. La pega está en el tejido posterior de todo este vendaval creativo. Hacia la mitad de la serie, creo que Kirby va soltando ideas a discreción sin demasiado orden, con lo que el conjunto se acaba resintiendo. Lo que nos cuenta sigue siendo interesante, pero más por la estética y el impacto de las escenas que por la cohesión del conjunto.

Entre otras cosas, descoloca el giro dado al desviante Kro, que pasa de ser la maldad personificada a aspirar a un romance imposible con Thena.

Luego está el concepto de la Unimente, muy interesante por sí solo pero que nace de una idea que termina en el olvido. Arishem pretende aplicar el veredicto a la raza humana de forma inminente, obviando el plazo de cincuenta años. Como solución, Zuras reúne a todos los Eternos para formar la Unimente, algo así como la fusión de todas las mentes y cuerpos eternos en una sola entidad. Pero, de las intenciones de Arishem nunca más se supo. De hecho, el desarrollo del concepto de la propia Unimente acaba quedando un tanto a medias.

Si bien toda la colección está construida sobre un eje de continuidad bastante insalvable, no faltan algunas historias susceptibles de ser extraídas como bloques independientes.

Un buen ejemplo está en el viaje de Thena a Lemuria, donde conocerá a dos desviantes muy especiales y contrapuestos. Por un lado, está el llamado Proscrito, un Desviante con aspecto de humano que sufre el rechazo de sus monstruosos compatriotas, que ven el él a un ser deforme. Por el otro, Karkas, un enorme y horrendo monstruo que odia la violencia y goza de sensibilidad e inteligencia. Dos personajes de los que se sirve Kirby para traer a colación dos viejas reflexiones, que la belleza depende del ojo del observador, en el primer caso, y que la belleza reside en el interior, en el segundo.

La historia continúa en el único número anual de los Eternos, ya convertida en una aventura sin más, en la que Thena, el Proscrito y Karkas forman equipo y se enfrentan al desviante Zakka.

Dentro del mismo palo de aventura semi independiente, hay que contabilizar también la protagonizada por un eterno desterrado, referido aquí como el Olvidado, pero que en el futuro recibirá el nombre de Gilgamesh. Y hay que decir que empieza muy bien, pero por desgracia acaba perjudicada por infantilismos. Tenemos a unos Desviantes a bordo de una nave-bomba en dirección a la plataforma espacial de los Celestiales, al Olvidado embarcado en otra nave y a unos astronautas en una tercera. Los Celestiales se percatan de las visitas y deciden jugar a intercambiar los tripulantes de las tres naves, desembocando en una situación de lo más cómica.

El resto de las tramas ya resultan bastante olvidables.

Tenemos una puya a los rusos al más puro estilo de los primeros sesenta. En una historia con claro mensaje antibélico, Kirby aprovecha para dejar a los mandos rusos en ridículo.

Pero peor es el arco en el que los Eternos deben detener a un falso Hulk. Unos modestos estudiantes fabrican un Hulk robótico como mascota de un partido de fútbol universitario. Pero el juguete se les va de las manos y, como no podía ser de otra forma, el Hulk mecánico construido por unos chiquillos en un taller, resulta ser tan fuerte e indestructible como el original. La verdad es que la serie aquí toca fondo.

La presencia de un Hulk indicaría la primera gran conexión de los Eternos con el Universo Marvel, pero nada más lejos de la realidad. Los diferentes participantes se refieren a Hulk como un simple personaje de cómic, no como alguien de carne y hueso.

Parece evidente que Kirby se resistía a integrar a los Eternos en la continuidad marveliana. Lo curioso del caso es que, tras la definitiva marcha de Kirby de la Casa de las Ideas, Eternos, Celestiales y Desviantes, incluido su fundacional pasado, pronto serían confirmados como parte activa y relevante del Universo Marvel.

Horas bajas para la colección, pero claro, esto es Kirby, y la espectacularidad y épica de las imágenes es capaz de amnistiar la parte escrita. La colosal efigie de los Celestiales, por sí sola, ya es suficiente para el disfrute visual de este cómic.

Las líneas argumentales que concluyen la colección siguen la misma tónica de guiones flojos y excesivamente inocentes. Los Eternos se enfrentan a Dromedan, un ser superpoderoso que controla las mentes, y finalmente a uno de los suyos, a Druig, un Eterno con siniestros propósitos.

Los Eternos es cancelada en su número 19, dejando algunos hilos pendientes de resolver.

Conclusión.

Jack Kirby hizo aquí su trabajo más ambicioso y, a la postre, relevante de su etapa como autor completo en la Marvel de los 70.

Como ocurre con sus otras obras setenteras, la colección empieza muy bien para, hacia la mitad, ir perdiendo el norte progresivamente.

El Kirby creativo y el Kirby narrador visual están muy por encima del Kirby guionista y escritor. Así que, cuando esta última faceta decae irremediablemente, las primeras amortiguan el golpe.

En síntesis, una buena obra.

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23 Comments

on “Reseñas: Los Eternos: Marvel Limited Edition (1976-1978)
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  1. Una serie que se le hizo cuesta arriba a muchos, pero que a mí me encanta. Como curiosidad, decir que Kirby pasó de continuidades y la escribió como si fuese una Tierra aparte y no la del Universo-616. Son los que vendrán después los que integran a sus Eternos realmente en el Universo Marvel, para el Rey están aparte.

  2. Y nos llega a Eternos, Desviantes y Celestiales (los dioses espaciales de Von Daniken pasados por el filtro de la maravilla sin límites de un Kirby maduro), ahora tan de moda en cine cómics.

  3. Para mi es una maravilla .
    Aquí KYRBY dio rienda suelta a su imaginación y » que imaginacion»
    Portento de ideas , diseños, dibujos, guiones, lo dicho una maravilla.

    Buena reseña ROCKOMIC krack

  4. «Aunque los cómics de Jack no se vendieron bien en los quioscos, creo que fue porque a los lectores casuales les parecía pasado de moda, pero sí que vendieron estupendamente a través de la naciente venta directa.» (Jim Shooter).

    • Gracias Rock . Excelente reseña…
      Para mi junto con el cuarto mundo es el Kirby total…
      Faraónico en todos los aspectos incluida la lectura, algo complicada en algún momento …
      Pero la creatividad imparable de Kirby es lo máximo que he visto en papel.
      Es arte pop en estado superlativo.
      Por ejemplo el número de Lemuria cada dibujo debería estar expuesto en el MoMA.
      Junto 2001, volaron mi cabeza de finales de los 70…
      No creo que pueda nadie hacer algo parecido eso sí, se agracede cuando escribe alguien más fluido pero ver estos comics en color para mí es un viaje alucinante….
      Saludos amigos….

  5. Yo leí los Eternos por primera vez allá por los tiempos de Vértice, de forma un tanto desordenada y no sé si completa, todo hay que decirlo. la cuestión es que no me gustó demasiado.

    La segunda vez fue cuando salió el MLE y lo disfruté pero con reservas. Los guiones se me hicieron cuesta arriba, creo que faltaba algo de orden ahí.

    Esta tercera vez es la que los he disfrutado más. Supongo que las anteriores experiencias sirvieron para conocer los puntos fuertes y débiles de Kirby y centrar la atención en lo que sabe hacer mejor, su vertiente creativa y las composiciones grandilocuentes, en especial esas splash-pages que nadie más es capaz de imaginar.
    Las imágenes que he puesto en la reseña creo que son un buen ejemplo.

    • A mí ya me gustó con Vértice (igual ayudó que entonces no pude leerme el final, solo la primera mitad), pero solo lo he apreciado en su justa medida a partir del MLE (que salvo accidente, se queda conmigo para los restos).

  6. Jajaja no te preocupes ROCKOMIC no a todos nos puede gustar lo mismo .
    A mi en concreto como ya he comentado me encantaron , siempre he sido muy galáctico y todo lo que tiene que ver con el COSMOS me encanta
    CARL SAGAN era una de las personas que más admiraba. 🤷‍♂️

  7. Una de las series amor/odio por excelencia de Kirby y la Marvel!!!!!

    En el otro foro, se me había olvidado totalmente que Kirby no lo que quería incluir en el Universo Marvel tradicional. Como decía, el argumento y el trasfondo nunca han sido mi taza de té (soy de rechazar las teorías conspirativas y esotéricas), pero bueno… es Kirby.

    • Recuerda que en su mundo no hay dioses olímpicos, eran los Eternos (y también otros panteones de la historia humana). Y que «El Olvidado» había sido Gilgamesh, sí, pero también otros héroes y deidades, como Beowulf o Hércules (y Sersi había dado origen a los mitos Merlínicos …o al de Circe). Eso no tenía cabida en el universo 616, donde la mayoría de esos personajes ya habían hecho acto de presencia (aunque luego, con el tiempo, se nos contarían cosas como que el Mercurio de la Golden Age era uno de los Eternos divirtiéndose entre los humanos en el amanecer de los superhéroes).

      • La serie empieza bastante bien (y promete), pero según avanza, aunque no pierde todavía mucho fuelle, va quedando claro que no va a resolver casi nada de lo planteado (y que va a seguir lanzandonos propuestas a la cara … aunque ese era también parte del encanto de Kirby, su creatividad desbordante …que le acababa desbordando hasta a él, …tras el Rey ya solo veríamos algo parecido con el Claremont mutante, al que también le «sobraban» ideas), algo habitual en casi todas las cabeceras del Kirby de madurez. Así y todo, al de los setenta (otra cosa es ya después …y todavía apuntó maneras muy ocasionalmente) solo le faltaba alguien que le ayudase a poner orden en sus propuestas.

  8. De los Eternos posteriores (se los suele acusar de no haber sido entretenidos nunca …alguno dice que ni con Kirby, o solo en el arranque de Kirby…que le vamos a hacer, Eternos e Inhumanos tienen más «haters» que amantes) solo destacaría lo del segundo Volumen de Gillis, Sal Buscema…y Simonson y otros (con todos sus pros y sus contras tanto para Peter B. Gillis como para Walt Simonson) en el tramo final y lo modernito de Gillen y compañía (lo de Gaiman y Romita Jr tiene su aquel, pero creo que todos esperábamos más de semejante tándem, más teniendo libertad para hacer y deshacer a su voluntad …a pesar de que Gaiman ya había demostrado de sobra que ni de lejos iba a volver a acercarse a la gloria de The Sandman). Bueno, Gillen no se arredra a la hora de manejar panteones divinos bizarros y coloristas.

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