Reseñas: Los Vengadores: Marvel Gold: “Guerra Secreta” (1985-1986)

Nueva entrega de la cronología de los Vengadores dentro de la esencial etapa de Roger Stern, John Buscema y Tom Palmer. Para la ocasión, nos encontramos con un tomo que tiene la particularidad de que todos los números, salvo dos, forman parte de algún crossover con otros títulos.

El volumen se inicia, precisamente, con uno de los muchos cruces de los Vengadores con las Secret Wars II. Un episodio, sin embargo, que es parte integral de la saga de Nébula y los skrull en la galaxia de Andrómeda, una epopeya cósmica de primer nivel que ya ocupó buena parte del tomo precedente y que obtiene su conclusión en la presente entrega.

En cualquier caso, se trata de uno de tantos cruces con el megaevento que cumplen expediente insertando la figura del Todopoderoso. Un Todopoderoso cuya intervención, forzada o no, acaba provocando un giro argumental en la línea principal.

 Al final del anterior volumen nos habíamos quedado con la alianza forzada de los VengadoresCapitán América, Avispa, Capitana Marvel, Caballero Negro, Zorro Estelar y Hércules— con una de las facciones skrull para derrotar a Nébula y los suyos —Skunge, Khel, Levan y Gunthar—. Sin olvidarnos del invitado a la fiesta, el Señor del Fuego.

El episodio deja la saga a las puertas de la guerra civil entre facciones skrull que le da colofón. Un conflicto bélico que se desarrolla en un singular crossover entre los anuales de turno de los Vengadores y de los Cuatro Fantásticos, ambos dibujados por John Byrne.

En una original propuesta de Byrne y Stern, los dos anuales transcurren en paralelo en un mismo escenario y a lo largo de la mayor parte de su extensión, pero con diferentes protagonistas. Es en la parte final de ambos cuando tiene lugar el encuentro entre los Cuatro Fantásticos y los Vengadores, de modo que Byrne dibuja dos veces la misma escena final, pero desde dos perspectivas diferentes. Genial.

Sin embargo, en el tomo que nos ocupa sólo se incluye el anual de los Vengadores, el número 14.

Entrando en materia, efectivamente, tanto los Cuatro Fantásticos como los Vengadores se ven inmersos en una guerra civil entre comunidades skrull. Los skrull sobreviven ahora dispersos por toda la galaxia tras la destrucción de su mundo natal a manos de Galactus, tal y como pudimos ver en la colección de los Cuatro Fantásticos. La guerra amenaza con desencadenar la destrucción del universo gracias al inmenso poder del arsenal skrull, aunque el desenlace termina teniendo consecuencias muy diferentes para la propia especie. La detonación de una bomba de hiperondas provoca una alteración genética que elimina el factor metamorfo de todos los skrull existentes. Desde ese instante, cada uno de ellos quedará atrapado para siempre en la última forma que hubiera adoptado antes de la explosión.

El anual de los Vengadores, como decía, parte directamente de la continuidad de la serie mensual y gira en torno a la búsqueda de Nébula, aderezada con una buena dosis de politiqueo imperial skrull. Una línea argumental que concluye, una vez más, en un nuevo cruce con Secret Wars II.

La intervención de los Vengadores en este conflicto supone, además, un punto de inflexión histórico en la consideración de los skrull como especie cruel y despiadada. Por primera vez desde que Stan Lee y Jack Kirby presentaran a la raza alienígena décadas atrás, podemos hablar de los skrull como aliados y no únicamente como antagonistas, gracias al liderazgo del general Zedrao.

El episodio también supone el regreso de los Vengadores a casa… con la excepción de Zorro Estelar. El titán, acompañado del Señor del Fuego, parte a bordo de la Santuario II, la antigua nave de Thanos, en busca de Nébula, impulsado también por el supuesto vínculo familiar que le une a la villana. Con todo, el grueso del episodio vuelve a centrarse en el aprendizaje del Todopoderoso y en el particular juego que mantiene con la humanidad, en esta ocasión utilizando a los propios Vengadores.

Concluida la saga cósmica, las aventuras del grupo regresan a una normalidad más “terrenal”. De entrada, sus problemas con las instituciones se acrecientan cuando reciben la orden de retirar sus Quinjets de las instalaciones de la Administración Federal de Aviación.

Pero el verdadero protagonista de la historia no es otro que Namor. Un Namor sin trono ni hogar, mucho más humilde y razonable de lo habitual, que incluso se permite el lujo de reír a carcajadas y entablar una relación de colegueo con el bruto de Hércules. Además, el entorno construido durante la colección clásica de Namor también tiene aquí su importancia. Ahí están Manta Raya y Diane Arliss, además de la Hidrobase, que ahora ambos dirigen. Precisamente, la Hidrobase acaba siendo la solución para los Quinjets de los Vengadores. Pero, por encima de todo, el episodio destaca por el inesperado ingreso del propio Namor en los Vengadores.

El siguiente paso consiste en una nueva línea argumental que vuelve a cruzarse con la colección de los Cuatro Fantásticos. Recordemos que el cuarteto reside temporalmente en la Mansión de los Vengadores, de modo que la interacción entre ambos grupos tiene ahora más sentido que nunca.

La trama abordada en esta ocasión es tan especial como polémica, pues se trata ni más ni menos que de la historia que devuelve a Jean Grey al mundo de los vivos.

Marvel había decidido ampliar la exitosa franquicia mutante recuperando a la Patrulla-X original al completo en un nuevo y flamante título. La nueva colección, Factor-X, tenía, sin embargo, un pequeño inconveniente: su integrante femenina estaba muerta. Así que no quedaba otra que improvisar alguna explicación para traerla de vuelta. Y aquí es donde entran Roger Stern, John Byrne y el crossover que nos ocupa.

La cuestión es que entre ambos se sacan de la manga una rocambolesca explicación según la cual Fénix nunca fue realmente Jean Grey, sino una entidad cósmica que suplantó a la mutante, reproduciendo tanto su cuerpo como su mente. La auténtica Jean, mientras tanto, habría permanecido en animación suspendida dentro de una cápsula desde aquella mítica escena en la que Fénix emergía de las aguas.

Teniendo en cuenta la difícil papeleta que suponía alterar el desenlace de una de las sagas más legendarias del Universo Marvel, creo que la solución es, probablemente, la más verosímil que podían haber encontrado. Eso sí, a partir de ahora “La muerte de Jean Grey” habría que rebautizarla como “La muerte de Fénix“.

Lo que más reticencias puede despertar, en un plano más general, es la revisión de varios años de continuidad del Universo Marvel. Algo parecido, salvando muchísimo las distancias, a lo que ocurriría después con la segunda Saga del Clon. Con todo, conviene recordar que Fénix nunca llegó a ser exactamente Jean Grey, sino un ente independiente que poco a poco se iba apoderando de ella en cuerpo y alma. Analizándolo en frío, la alteración de la continuidad quizá no sea tan flagrante como suele afirmarse. En cualquier caso, para bien o para mal, aquí queda la historia.

Las sorpresas no terminan ahí. En el siguiente episodio regresa un nombre clásico de la historia de los Vengadores: Chaqueta Amarilla. Eso sí, se trata de un Chaqueta Amarilla muy distinta, ya que quien viste el uniforme no es Hank Pym, sino una mujer.

Por el momento, Stern se limita poco más que a presentar a esta nueva Chaqueta Amarilla, aparentemente una villana. El episodio está, en realidad, mucho más centrado en el desarrollo personal de los integrantes de los Vengadores, sus dilemas morales y reflexiones varias, todo ello tratado con la naturalidad habitual del guionista. Lo más llamativo es el descubrimiento por parte de la Avispa de que no necesita reducir su tamaño para aprovechar todas sus capacidades, empezando por el vuelo.

Finalizamos el tomo con los dos últimos cruces de los Vengadores con Secret Wars II. El primero de ellos enfrenta al grupo con el Todopoderoso, ya confirmado como una auténtica amenaza para la existencia del universo.

El segundo no es exactamente un crossover, sino un epílogo al evento. La batalla final contra el Todopoderoso ha provocado la aparición de una gigantesca grieta en la corteza terrestre que amenaza la integridad del planeta. Los Vengadores y los Cuatro Fantásticos intentan sellarla sin éxito. Ni siquiera la llegada de Estela Plateada, haciendo uso de todo su poder cósmico, consigue solucionar el problema. Tan sólo hay un hombre capaz de reconstruir las montañas que ocupaban la grieta: el Hombre Molécula. Un episodio notable, aunque completamente supeditado al megaevento.

Conclusión.

Es fácil pensar que nos encontramos ante una recopilación lastrada por la gran cantidad de cruces con Secret Wars II. Y, en parte, es cierto, aunque bastante menos de lo que podría parecer a primera vista.

Y es que, por encima de todo, estas historias representan un importante avance de cara a lo que está por venir. Roger Stern va sembrando pistas, moviendo piezas y sentando las bases del futuro inmediato de la colección, y sólo por eso esta etapa ya resulta imprescindible. Todo ello sin olvidar el magnífico trabajo de desarrollo de personajes que lleva a cabo el guionista o el espectacular dibujo de John Buscema.

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rockomic
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  1. Vamos a ver:

    Roger Stern, John Buscema, Tom Palmer, John Byrne…
    Capitana Marvel, Capitán América, Avispa, Namor, Caballero Negro, Zorro Estelar, Hércules, Estela Plateada, Señor del Fuego, Los 4 fantásticos, Factor X, Fénix, …
    El Hombre molécula
    Los skrulls, Nébula…
    !!!

    “No te digo que lo superes”… Porque sería imposible

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