Reseñas: Marvel Team-Up: Omnigold 2: “Fantasmagoría” (1974-1975)

Segunda entrega de los tomos que recogen de forma cronológica la colección Marvel Team-Up.

El primer volumen, más bien discreto, terminaba en plena etapa guionizada por Len Wein. Etapa que tiene su continuación en el tomo que nos ocupa.

El cambio lo tenemos en el apartado gráfico. La mejora experimentada al final del primer tomo con la entrada de Sal Buscema, da un pequeño paso atrás. Jim Mooney regresa como dibujante en la colección titular mientras que Ross Andru hace lo propio en la serie trimestral, los Giant-Size. Eso no significa que ninguno de los dos haga un mal trabajo, para nada, pero no alcanzan el nivel del pequeño de los Buscema.

Tal como acabo de avanzar, éste es el volumen donde toca incorporar los Giant-Size correspondientes al superhéroe arácnido. Una colección trimestral que lo más adecuado hubiera sido que se titulara Giant-Size Marvel Team-Up, puesto que sigue exactamente el mismo criterio de Spiderman más una estrella invitada.

A diferencia de otros títulos, aquí poco puede importar que los Giant-Size vayan intercalados entre los números de la serie regular, porque en uno y otro caso estamos igualmente ante episodios autoconclusivos sin apenas hilo conductor. No hay trama que pueda quedar cortada.

Precisamente, el tomo abre con el primer Giant-Size, en el que la estrella invitada es el conde Drácula.

Spiderman debe desplazarse a un crucero en busca de una vacuna para Tía May. Pero se le interponen una banda de delincuentes y el propio rey de los vampiros. Número pasable con elementos de comedia donde Drácula queda un tanto desubicado.

En este volumen se incluyen varios números donde Spiderman no es el protagonista. Recordemos que en unos pocos números salteados es la Antorcha Humana quien toma el sitio del arácnido en la cabecera de Marvel Team-Up.

En el primero de ellos, la Antorcha comparte protagonismo con el Hombre de Hielo, en un solitario número dibujado por Gil Kane.

Los dos adolescentes se embarcan en una pelea bajo argumentos de crío y diálogos de patio de colegio, en una muestra de la tónica que toman los guiones en buena parte de esta etapa. El antagonista no es mejor. Un tipo llamado Equinoccio que puede convertirse en fuego o hielo, a falta de ideas más avispadas.

Los dos siguientes episodios, con Spiderman de nuevo encabezando los créditos, no mejoran la situación.

Primero, junto al Hermano Vudú contra el líder de un culto llamado Perro Lunar.

Y luego, junto a Daredevil contra los Tres Impíos, antes conocidos como Ani-Hombres. En este caso, lo único rescatable es la batalla final en el parque de atracciones.

El segundo Giant-Size, con Shang-Chi como coprotagonista, está algo mejor. Ross Andru hace un buen trabajo en las escenas de acción, donde tampoco nos libramos de la inevitable lucha entre los dos protagonistas. Ambos engañados por Fu Manchú para que pueda ejecutar su plan tranquilamente mientras ellos dos se pelean. No estamos precisamente ante guiones de gran calado.

De nuevo le toca el turno a la Antorcha Humana que, con la ayuda de Thor, debe hacer frente a los Hombres Lava, que pretenden activar todos los volcanes de la Tierra. Aceptable en este caso. Pero el mayor ingenio de Len Wein en sus guiones siguen siendo recursos superficiales, del calibre de enfrentar a la Antorcha a enemigos relacionados con el fuego.

Spiderman y Hulk cierran la intrascendente etapa del guionista provocando la misma indiferencia que en los anteriores números. El Camaleón engaña a Hulk para que libere un presó, desembocando todo en un final de lo más sensiblero.

Vuelve Gerry Conway.

Tras su pobre etapa que ocupó la primera mitad del primer tomo, Conway vuelve a ponerse a los mandos de Marvel Team-Up.

De momento, sin cambios en los dibujantes. Jim Mooney sigue en la serie mensual y Ross Andru en la trimestral. Ambos, por cierto, en trayectoria ascendente.

Hércules es el primer invitado en un número para el que el calificativo de inverosímil se queda corto.

Unos criminales, provistos de medios ultrasofisticados, intentan robar la isla de Manhattan… ¡arrastrándola mar adentro! Al bueno de Conway se le ocurre que Manhattan tiene que ser un armatoste flotante cual transatlántico descomunal. Ver para creer.

Lo mejor, la imagen de Hércules arrastrando la isla a su lugar de origen. Sí, una sobrada, pero mola.

El tercer Giant-Size por lo menos tiene más miga.

El invitado es Doc Savage, licencia externa a la propiedad de Marvel. Doc Savage es un héroe que vive a finales de los años 30, así que estamos ante un relato que se desarrolla en dos épocas diferentes “simultáneamente”. Ya sólo urdir una trama bajo este planteamiento requiere más esfuerzo que cualquiera de los guiones en lo que llevamos de volumen.

Una humanoide llamada Desinna acude desde otra dimensión para intervenir en las dos épocas en las que discurre la historia. Por lo que entiendo, su mundo existe en paralelo al nuestro, pero en otra dimensión. Persistiendo al mismo tiempo que el nuestro, pero en diferente espacio. Debido a un accidente provocado por un científico del otro mundo, tras un resbalón, el alma del tipo recala en nuestro mundo convertida supuestamente en algo maligno. Y la mujer viene a nuestra dimensión a reparar el daño. De todo esto, lo primero que llama la atención es la imagen del tipo resbalando solo. ¿A Conway no se le ocurrió una forma más cómica de originar el posible cataclismo?

Por lo menos el arco hace darle a la sesera por la complejidad del planteamiento. Otra cosa es intentar encontrarle sentido a todo ello, que no creo que sea el caso.

El episodio termina con la habitual sorpresa del: no es lo que parecía.

Lejos de mejorar, en los tres siguientes episodios vuelve el Gerry Conway de la primera etapa en la serie.

El número de la Antorcha junto a Iron Man es de los de dejar el cerebro aparcado antes de entrar. Los otros dos, con el Halcón y Puño de Hierro como invitados, no hacen más que repetir esquemas ya vistos.

Mención aparte para villanos de poca monta como Infinitus, Midas el Hombre Dorado y el Hombre Regresivo. Este último, al estilo Benjamin Button. Vale que el tipo rejuvenezca en lugar de envejecer, pero ¿De verdad es necesario que también hable al revés?

Por fortuna, empezamos a notar una mejora en el cuarto Giant-Size, con el Castigador como estrella invitada. Entre él y el lanzarredes logran desmantelar una organización que fabrica armas biológicas ilegales.

Quizás el mejor número hasta ahora, a pesar de que no nos libramos del momento ridículo. Para que no lo reconozcan cuando los malos lo desenmascaren, a Peter Parker no se le ocurre otra cosa que meterse en la boca unos moldes de plástico y despeinarse un poco. Y voila, ya parece completamente otra persona.

La mejor noticia del siguiente episodio la tenemos en el regreso de Sal Buscema como dibujante estable.

De nuevo la Antorcha protagoniza el relato, está vez junto al Hijo de Satán. Una historia de exorcismos en el poblado de Wyatt Wingfoot, que queda resuelto de la forma más tonta en la página final. Para mí que se quedaron sin espacio y cortaron por lo sano.

Y, casualidad o no, tras ese último número que pedía a gritos más páginas, la caravana de números autoconclusivos llega hasta aquí.

Así que, al fin, tenemos la primera línea argumental que se alarga más de un número.

Halcón Nocturno y luego la Valquiria son los invitados, mientras que el Hombre Meteoro, antes conocido como Saqueador, hace las veces de antagonista.

Desde las primeras páginas que ya notamos un mejor desarrollo de la historia. Pero eso no es impedimento para que Conway nos obsequie con el momento absurdo de rigor. Tras pasarse años en la cárcel, un buen día y por casualidad, el villano se da cuenta de que no ha perdido su superfuerza. Obviamente, se fuga abriendo un boquete en la pared, pero no será porque el muy memo no haya tenido tiempo para probar su fuerza.

En paralelo al caso del Hombre Meteoro, se abre otra trama sobre un religioso chiflado llamado Jeremiah, el Profeta del Señor. Un poderoso mutante, en realidad, que ordena a sus creyentes que capturen a Spiderman como ofrenda al Señor.

Curiosamente, la trama correspondiente a Jeremiah se completa en uno de los números protagonizados por la Antorcha Humana, está vez acompañada del Doctor Extraño, otro Defensor.

Pero la sorpresa viene cuando nos encontramos con un agujero de los gordos. Extraño hace referencia a la desaparición tanto de la Valquiria como de Spiderman a manos de Jeremiah. Cosa que, efectivamente, daba a entender el final del episodio previo. Pero cuando Extraño y la Antorcha dan con el paradero del villano la única capturada es la Valquiria, mientras que de Spiderman ni una palabra y nunca más se supo.

Dejando de lado absurdidades y agujeros, la cosa ha mejorado ostensiblemente. Es obvio que era necesario alargar las tramas para un mayor desarrollo argumental.

Buen entretenimiento donde seguro que Buscema ayuda lo suyo. Pero no se puede negar que la calidad de los diálogos va en crecimiento y que el humor que gasta Spiderman es ahora más ocurrente.

Lo mismo se puede decir del Giant-Size 5, sin duda el mejor de todos ellos. También gracias a un Ross Andru que aquí raya a gran altura.

El Hombre-Cosa es el invitado y el Lagarto el apropiado enemigo a batir, en una historia que acaece en los Everglades.

Conway incorpora también, de forma acertada, un científico fracasado que tenía intención de suicidarse y que finalmente acaba salvando la situación. Números como éste son los que deberían nutrir esta colección.

El siguiente arco certifica que Conway ha entendido, aunque tarde, que la línea a seguir es la de desarrollar arcos que se alarguen más de un número.

El Monstruo de Frankenstein y el Hombre Lobo John Jameson se suman a Spiderman en un arco que supone la segunda despedida de Conway como guionista de la serie.

Entrando en terrenos del terror gótico, incluido científico loco al estilo Barón Frankenstein, estamos ante otra entretenida historia. El recurso del miedo a los monstruos por su aspecto, entendido como miedo a lo desconocido, no es que sea un dechado de originalidad, pero aquí cumple su función.

Eso sí, la presencia del Hombre Lobo está bastante metida con calzador en base a la continuidad del personaje. En la serie propia del licántropo, en Creatures on the Loose, no hay ni un hueco donde encajar esta situación. Entre eso y que Buscema no dibuja la piedra lunar en el cuello del lupino personaje, que te pasas el número dudando si realmente se trata del verdadero alter ego de John Jameson.

Arranca la era Mantlo.

Pocos autores dominan el arte del entretenimiento como Bill Mantlo. Así que su incorporación le va de perlas a una serie como Marvel Team-Up, que consiste precisamente en eso: entretener sin necesidad de calentarse la cabeza.

Lo mismo podría decirse de Sal Buscema, que sigue inamovible a las labores con el lápiz. Un dibujante ideal para estas páginas.

Mantlo empieza con un número de plena acción, para el lucimiento de Buscema. La Bestia es el invitado y el Grifo el oponente.

Y sigue con el arco que cierra el volumen, donde cuenta con la ayuda de la Antorcha Humana y los Hijos del Tigre.

La idea no puede generar más interés. Por un lado, el Gran Hombre junto a los Forzadores; por el otro, el Señor del Crimen y el Hombre de Arena. Lucha por la supremacía del crimen entre dos líderes que supuestamente están muertos. Un festival de dinamismo con sorpresa final, que pone la rúbrica al tomo de la mejor forma.

Conclusión.

Creo que a este segundo volumen le ocurre como al primero, va de menos a más. Pero en este caso, más que una evolución hay una línea de ruptura que parte el tomo en dos mitades. Una primera bastante prescindible y una segunda en la que los autores, al fin, parecen haber dado con la tecla de lo que se espera de una colección como ésta.

En el apartado gráfico hay más regularidad. Durante todo el tomo no baja de un mínimo aceptable, pero es en los últimos números de Mooney y Andru, y sobre todo con la entrada de Sal Buscema, cuando el dibujo empieza a lucir sólido.

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12 Comments

on “Reseñas: Marvel Team-Up: Omnigold 2: “Fantasmagoría” (1974-1975)
12 Comments on “Reseñas: Marvel Team-Up: Omnigold 2: “Fantasmagoría” (1974-1975)
  1. Todavía recuerdo la sorpresa al leer la aventura de la Antorcha y el Hombre de Hielo, me encantaban los mutantes y eran dificiles de encontrar fuera de su colección. Lo bueno de estas aventuras es que crearon grandes recuerdos y algunas pierden un poco de su encanto al releerlas.
    Lo mejor del Tomo es el haber podido recuperar el comic con Doc Savage, pensaba que no se podría recuperar. Ahora solo quedar seguir esperando a que pase un año ( o más ) para disfrutar del siguiente Omnigold.

  2. Le tengo mucho cariño (con toda su sencillez) desde la época Vértice a la aventura con la criatura de Frankenstein y el ManWolf (y el científico pirado de turno), ofensa final al noble monstruo incluida (el más humano del lote probablemente).

  3. La historia trágica de los herederos (no digamos más, mantengamos en secreto su relación, así como la que tenían con sus antecesores, aunque décadas después no se debería considerar spoiler, ja) de los aspirantes a capo enmascarado del crimen neoyorquino es probablemente la mejor del tomo. Desde luego es fácil reconocer que con Mantlo las tramas subieron de nivel algo …no?

  4. Es fácil, Suso, es fácil. 😉
    Ya se puede decir que entramos en la era Mantlo, y a partir de ahora nos lo vamos a ir encontrando de forma regular y en varias colecciones, para nuestro disfrute. 🙂

    La verdad es que los números que cierran el tomo, seguramente los mejores, son muy suyos. Tebeos desde la sencillez, sin absurdeces, pero que tienen un algo que te entra bien.

  5. Qué desidia y que mala gana a la hora de comentar el tomo. Ahí van algunos de los tebeos que mas me impactaron en mi niñez, quizá algunas sean en exceso pueriles, pero otras son un ejemplo de maestría en el difícil trabajo del entretenimiento. Antes de Born Again, Watchmen o Dark Knight, estaban estos tebeos poblados de hombres de lava, Karatecas enmascarados y científicos locos que estoy seguro, no solo a mi, nos hicieron pasar buenos momentos.

    • Como ya comenté en el pasado, con otros tomos, tanto Marvel Team-Up como Marvel Two-In-One eran series sumamente entretenidas (y una buena introducción al Universo Marvel, si atlas y su dramatis personae, especialmente su rico plantel de secundarios), lo que no quita que sus inicios fuesen más bien modestos especialmente en el caso de Team-Up. Pero ya ha llegado Mantlo, que se implica más que Conway y Wein. Y no olvidemos que por la cabecera se pasaron también Claremont & Byrne. Lo mejor está por venir. Esto entretenidillo (y que no falte, que el entrenamiento es la base imprescindible e irrenunciable del medio y del género) sin más, salvo por la breve contribución de Mantlo (don Silvio ayuda no poco, claro).

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