¡Bamf! ¡Snikt! ¡Hay que estar en guardia y en buena compañía para afrontar la batalla que viene! Ya he comentado en otras reseñas que no leo habitualmente las series mutantes. Pero sí que le hinco el diente a historias protagonizadas en solitario (como ejemplo Lobezno: Logan) o en dúo por personajes que me gustan. Lobezno y Rondador Nocturno son dos de mis mutantes favoritos. Y quise leer este cómic objeto de reseña.
No es que abunden los cómics de Rondador Nocturno en solitario (el tomo con material de Dave Cockrum me parece muy simpático, con una aventura pirata), más allá de algunos tomitos sueltos, ya que se le suele ver más en grupo. Sí, en su día leí las series publicadas del personaje, al tiempo que lo hacía con las de Gambito, otro de mis mutantes favoritos. Pero claro, no conocía la existencia de esta novela gráfica hasta que Panini la anunció, despertando mi interés.
Lobezno y Rondador Nocturno, una amistad de las que merecen la pena
Para quienes tenemos cierto bagaje leyendo cómics donde aparecen estos dos personajes, no es ningún secreto su amistad. Lobezno y Rondador Nocturno son mutantes que, por encima de todo lo que deben afrontar en sus propias vidas o con los X-Men, se aprecian. Y es algo que en Lobezno cuesta más reconocerle a veces, el apego por otro colega de aventuras.
Quizás es porque su naturaleza solitaria y el hecho de que cada dos por tres atacan a quienes más le importan, hace que Logan se aisle un poco. Como curiosidad, en la actual serie de Lobezno se le puede ver inicialmente en un bosque, lejos de todo y todos, hasta que aparece Kurt Wagner.
El elfo, como suele llamarle Logan, es un camarada bonachón y carismático que siempre gustaría tener en una pandilla de amigos. Y a su manera, en esta novela gráfica tenemos un poco de eso, pues la trama se articula en torno al pasado de Kurt, mientras que Lobezno le intentará ayudar con la amenaza a afrontar. Se formará una especie de rollo a lo team-up, aunque sin algunas de las reglas básicas de esas alianzas.
Un regreso a alemania, donde empezó todo para Rondador nocturno
Lo que en su día fue la Segunda Génesis, la revitalización de los X-Men, nos trajo a Lobezno y Rondador Nocturno como fichajes para el grupo de Charles Xavier. Sin embargo, de los dos, fue Rondador quien lo estaba pasando peor, ya que la primera vez que se le puede ver, está pasando apuros en Alemania. El pueblo quería lincharle y acabar con Kurt simplemente por ser diferente, pero ahí que apareció Xavier, para ofrecerle al elfo una salida a su situación. Lobezno por su parte no se lo pensó mucho para abandonar el ejército, pero él tuvo en apariencia (luego ya vendría el arco donde Alpha Flight reclama lo que es suyo) un comienzo menos traumático como X-Men.
Pues bien, esta novela gráfica nos muestra Kurt volviendo a sus raíces. Estará en el entorno de una compañía circense, con la intención de ayudar a una vieja amiga con un problema. Lo que no podría preveer el mutante, es que se vería metido en un embolado con una especie de demonios, relacionados con su fallecido hermano. Y claro, Lobezno terminará acompañándole en esta aventurilla donde no todo es lo que parece, y donde los mutantes no son los únicos que no son aceptados por los demás.
Un guion sencillo y un dibujo que recuerda a la tumba de drácula
La comparativa visual no es baladí, pues en este Lobezno y Rondador Nocturno el dibujante fue Gene Colan, un veterano de Marvel, que tuvo un mítico paso por la cabecera de La tumba de Drácula junto a Marv Wolfman. Aunque a Colan lo conocía de su estancia en las cabeceras de Iron Man o Namor en los años 60, para mí fue la colección dedicada al señor de los vampiros la que me permitiría disfrutar con su estilo artístico.
No es que su trazo fuera muy refinado, ni había un gran nivel de detalle en sus viñetas, pero Colan sabía captar los ambientes de las historias, confeccionar páginas intensas con pocas viñetas, y darle a sus trabajos un toque a película de terror de la Hammer cuando tiraba hacia el terror o lo fantástico. No es que este cómic sea precisamente de miedo, pero sí que hay castillos, criaturas demoníacas, y unos escenarios que hacen evocar el paso de Colan por la cabecera de Drácula. Y he ahí que me ha gustado que el dibujante elegido fuera este. Pero claro, es un tema personal y al resto os puede gustar más o menos.
Lobdell por su parte ofrece un cómic que no innova en ningún aspecto, salvo por profundizar un poco en el pasado de Rondador. Sin embargo tampoco considero un mal trabajo el del guionista, ya que la historia se lee en un suspiro por su buen ritmo, y para los que somos fans de los dos protagonistas, mola tenerles juntos viviendo otra aventura lejos de los habituales embrollos de los X-Men.
Conclusión
Tenemos una novela gráfica que entraría en aquella calificación de entretenida y que se deja leer con agrado (como fan de Lobezno y Rondador Nocturno, necesitaba leer esto), aunque a lo mejor la mayoría se olvide rápido de ella. El trabajo de ninguno de sus autores pasará a la historia, pero sí lo veo correcto en el caso de Lobdell y bastante competente en el caso de Colan, sabiendo lo que podía ofrecer el ilustrador claro está. Es cierto que este formato es algo caro por la cantidad de páginas que tiene, pero también es habitual que los que queremos leer estas rarezas pasemos por caja.
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