Universo Comic-Books! – La tradición de los No-Premios

Personaje peculiar donde los haya, Bill DuBay desarrolló su carrera principalmente en las revistas de Warren Publishing, donde asumiría responsabilidades editoriales que compaginaba con su prolífica faceta como guionista.

Claro que no puede decirse que su sistema de trabajo le granjeara demasiadas simpatías, sobre todo por la afición que tenía a meter baza en los textos de otros autores. Él mismo bromeaba al respecto cuando aseguraba que, aunque había escrito cientos de relatos para los distintos magazines de la casa, eran muchos más los originales ajenos que había reescrito. Algunos profesionales no lo encajaron de buen grado: el guionista Jan Strand dejó de colaborar con Warren después de ver cómo se introducían “morcillas” de dudoso gusto en sus guiones para Mundo Mutante, el serial de ciencia ficción que ilustraría Richard Corben. Y otros autores tan reconocidos como Wally Wood o el español Esteban Maroto, por citar tan sólo un par de nombres, mostrarían asimismo su contrariedad públicamente al constatar las adulteraciones que sufrían sus obras tras pasar por la “factoría DuBay”.

Desde un punto de vista marveliano, las aportaciones de Bill DuBay se limitan a una historieta corta de apenas cuatro páginas incluida en la cabecera humorística Not Brand Echh # 13 USA. Llevaba por título “Adult Super-Hero Daydreams”, oficiando DuBay como autor completo de la misma… con una ayudita de Roy Thomas en la realización del guión. También llegó a presentar varias propuestas para Millie the Model, pero no se las aceptaron.

Bastante más sustanciosa puede considerarse su etapa en la división de animación Marvel Productions, a la que se incorporó en el año 1984. Como director artístico, su labor devendría crucial para potenciar el estudio, implicándose directamente en el desarrollo de franquicias como G.I. Joe, Transformers, Muppett Babies o Mi Pequeño Pony.

Al margen de ello, debemos subrayar que Dubay logró hacerse acreedor al primer No-Premio concedido por Stan Lee en los albores de la Edad de Plata. Sucedió en 1964, mismo año en el que el joven Bill y su amigo Marty Arbunich comenzaron a publicar el Yancy Street Journal… ¡Aquel sería el primer fanzine dedicado exclusivamente a La Casa de las Ideas! Sin duda, se trata de dos contribuciones nada desdeñables para un autor que a priori nadie asociaría con Marvel.

Tal como fue concebido, el No-Premio era simplemente un ardid que StanThe Man” se sacó de la chistera para ahorrarse la molestia de tener que enviar un premio físico al ganador de un concurso que había improvisado en la sección de correo de Fantastic Four # 22 USA. El objetivo del concurso buscaba identificar al aficionado que atesorara la mayor colección de comics. A decir verdad, la fiabilidad del concurso se antojaba más bien escasa, habida cuenta de que no se exigía verificación alguna… ¡Cualquiera podría haberse marcado un farol sin ningún problema!

Tres meses después, el correo de Fantastic Four # 25 USA anunciaba como ganador del No-Premio a Bill Dubay, residente en Chenery, San Francisco, tras proclamar este que su lustrosa colección de comics alcanzaba los 11.221 ejemplares. ¡En su misiva, aseguraba que había empleado seis horas para terminar de contarlos!

Los No-Premios no empezarían a cobrar su auténtica dimensión hasta que un lector escribió haciendo notar una inconsistencia a propósito de la presencia del Fantasma Rojo en Fantastic Four # 29 USA. La anterior aparición del villano soviético lo había dejado a merced del ataque de sus tres furiosos super simios en el Área Azul de la Luna, sin que llegara a aclararse en ningún momento cómo se las había ingeniado para escapar.

El nombre de dicho lector sin duda os va a resultar familiar, ya que estamos hablando nada menos que de George R.R. Martin, el creador de la saga literaria de Juego de Tronos. Al reproducir su carta en Fantastic Four # 33 USA, Stan reconocía sin ambages el error y lo achacaba a su proverbial mala memoria. Entonces se le ocurrió la idea de conceder un No-Premio al primer “fantastic fan” que fuera capaz de brindar una explicación para el gazapo.

Raudo como una centella, Steve Perrin (de la californiana Summit City) se prestaba a elaborar una teoría plausible en el correo de Fantastic Four # 35 USA, especulando con la posibilidad de que el Fantasma Rojo se hubiera desplazado a la zona exterior por donde no circulaba aire. Allí contendría el aliento, mientras sus velludos perseguidores, ignorantes del peligro que corrían, acababan perdiendo el conocimiento al verse privados de oxígeno. Stan Lee dio por buena la explicación y adjudicó sus respectivos No-Premios a otros seis lectores más que habían escrito con soluciones alternativas.

En Fantastic Four # 39 USA, Stan volvería a modificar las reglas del juego, ofreciéndose a obsequiar con un No-Premio a quien aportara la mejor sugerencia para darle un apellido a Alicia, la novia de La Cosa. De este modo, respondía al reto de Linda Ann Mason, una seguidora de Antioch (Illinois) que había escrito mostrando su extrañeza de que a la escultora ciega se la mencionara únicamente por su nombre de pila en aquellos embrionarios comics .

Al cabo de tres meses, la propuesta ganadora de Alicia Masters llegaba de la mano de otra aficionada de Illinois, en este caso una residente de Chicago llamada Kathy Goles. Por más que el apellido pretendía ser un guiño al Puppet Master (Amo de las Marionetas), en la carta ya se especificaba que provenía del segundo marido con el que había contraído nupcias la madre de Alicia. A Stan Lee le gustó la simplicidad del concepto y pensó que un apellido como Masters le resultaría fácil de recordar, felicitando a la lectora por su inventiva.

Y, ya puestos, ¿por qué no permitir que los true believers se implicaran también a la hora de definir los orígenes de sus personajes favoritos? Lee resolvió que ya era hora de proporcionarle un origen a Estela Plateada y requirió las aportaciones de los lectores en el correo de Fantastic Four # 51 USA. El ganador recibiría como recompensa a sus esfuerzos un reluciente No-Premio modelo 1966 completamente equipado con todos sus No-Accesorios.

En esta ocasión, no hubo ninguna propuesta que le hiciera tilín, así que “The Man” se limitó a agradecer su colaboración a los participantes, otorgando No-Premios a todos ellos. El listado apareció reproducido en la sección correspondiente de Fantastic Four # 55 USA.

Aunque aquel revolucionario concepto de “premios sin premio” fue bien recibido por los parroquianos de la época, parece que algunos no acabaron de entender el chiste, mientras otros reclamaban poder disponer de un certificado que les acreditara como ganadores. Así, con objeto de evitar malos entendidos, se planteó crear algún tipo de envoltorio físico, anunciándose oficialmente en el correo de Fantastic Four # 64 USA. A partir de ese momento, los No-Premios adquirirían su configuración definitiva: un sobre vacío con el texto “¡Felicidades, este sobre contiene un genuino No-Premio Marvel que acabas de ganar!”

Como ya os podéis figurar, hubo quien siguió sin captar la ironía y escribía a la editorial para quejarse: “Oigan, ¡se les ha olvidado incluir mi No-Premio dentro del sobre!”

En cualquier caso, ese punto de caótico descontrol también forma parte de la tradición de los No-Premios y contribuye a hacerlos aún más entrañables. ¡No querríamos que fuese de ninguna otra manera!

Con el discurrir de la década de los setenta, al ceder Stan Lee el bastón de mando, la concesión de No-Premios quedó al albur de los distintos editores marvelianos, y no todos compartían el mismo criterio. Aparte, llegó a hacerse un tanto enojosa la insistencia de muchos fans por buscarle errores a las historias. Daba igual que fueran gazapos insignificantes, ¡su único afán era conseguir un No-Premio a toda costa!

Ya en los ochenta, los No-Premios actualizaron su diseño, sustituyendo la tradicional imagen de Hulk por otra de Spiderman. También se modificó el mensaje de los sobres.

Cuando Marvel fue adquirida por el magnate Ronald Perelman en 1989, se tomó la decisión de interrumpir el envío de No-Premios. La nueva cúpula de mando entendía que se trataba de un gasto superfluo y totalmente prescindible… ¡Sobran los comentarios!

Fruto del empeño personal del director editorial Tom DeFalco, los No-Premios fueron reinstaurados en 1991, manteniéndose de manera continuada durante un lustro hasta el fallecimiento de Mark Gruenwald. Este había insistido en unificar los requisitos para obtenerlos: no sólo hacía falta detectar un fallo, sino también hilvanar una argumentación convincente para que dejara de serlo.

Aunque Stan Lee iba un poco por libre y los preservó algún tiempo más en sus Bullpen Bulletins, repartiéndolos alegremente entre los lectores con cualquier excusa que se le ocurriera.

Ya en el año 2006, los avances tecnológicos quedarían reflejados en la introducción de los No-Premios digitales, gracias a la iniciativa del editor ejecutivo Tom Brevoort. La primera remesa reconocía los “méritos a la causa marveliana” de un grupo de abnegados aficionados que habían accedido a donar un lote de comics a las tropas USA estacionadas en Irak. Seguramente aquí también procedería zanjar la cuestión con un expeditivo “sobran los comentarios”, ¿no os parece?

Miguel G. Saavedra

 

 

 

 

 

 

 

25 Comments

on “Universo Comic-Books! – La tradición de los No-Premios
25 Comments on “Universo Comic-Books! – La tradición de los No-Premios
  1. Muy buen y original repaso a la intrahistoria de una curiosidad o ‘running gag’ casi tan veterano como la propia Casa de las Ideas.

    Por otra parte, nunca será suficientemente reivindicado el papel de Stan Lee como community manager analógico de Marvel, antes de que se inventara el término mismo.

  2. Gracias a ambos por los comentarios. Tal vez debería añadir que fui yo quien introdujo los No-Premios en España… durante mi etapa en Ediciones Zinco.

    Podría decirse que aquí el gag lo era por partida doble.

  3. No lo mencionamos en el artículo, pero DuBay acabó casándose con la hermana de Rich Buckler.
    DuBay y Buckler llegarían a colaborar juntos en una historieta incluida en Eerie # 48 USA titulada “The son of Dracula”. Dubay se encargaba tanto del guión como de los dibujos, corriendo las tintas a cargo de Buckler.

    Luego volvieron a colaborar en Eerie # 53 USA intercambiando papeles: dibujos a lápiz para Buckler y tintas para Dubay. El guion de “Wart Monster of Tennessee” lo firmaba Doug Moench. Sólo eran dos páginas, reproducidas en los interiores de cubiertas.

  4. Como siempre, Miguel, interesantes y didácticos artículos. Por cierto, que leía el otro día lo de tu posible libro con todos los artículos que has ido publicando. A mi también me interesaría en papel. Algún amable editor que sea valiente y publique joder, que nadie se quiere arriesgar. Ahora que está tan de moda la polémica sobre divulgación, es buen momento para apoyar este tipo de obras.

  5. Hay un punto extra de complicación por el tema legal de la utilización de las ilustraciones. Si no es posible hacer un libro, ya he comentado alguna vez que tal vez podría replantearse como un especial en formato magazine o alguna otra fórmula que resulte viable.
    En cualquier caso, muchas gracias por los comentarios… y por seguir insistiendo.

  6. Algo parecido al “librito” que le saca Dolmen a Martín con sus artículos para la línea Eclipse (y extras), que sigue ese formato …y se podría considerar revista informativa. Ánimo con el tema, Miguel. Compro, coño, compro. 😅😉😎

  7. Gracias por el entusiasta apoyo, Suso. Aviso que el próximo mes vamos a tener un artículo muy especial, descubriendo la historia del crossover secreto Marvel/DC más alucinante de todos los tiempos. Baste decir que se extendió a lo largo de seis años y pico.
    Muchos de los datos que aportaremos no pueden encontrarse en ningún otro sitio de Internet.

  8. Supongo que no será lo del Mago de Oz, que bizarro fue, pero secreto no mucho. En todo caso se leerá con placer. Las anécdotas de Marvel y DC y la arqueología de sus viñetas las disfruto.😎

  9. Bueno, siempre hay la voluntad de buscar cosas que puedan interesar y no sean “lo mismo de siempre”. Para eso existe la sección.
    El crossover del que hablo no tiene nada que ver con El Mago de Oz, pero tampoco es cosa de desvelar el secreto antes de tiempo. Tan sólo adelantaré que nuestro próximo CB! llevará por título “Se ha escrito un crimen”… ¡un crimen comiquero, evidentemente!

  10. El misterio dejará de serlo dentro de cuatro semanas. Ofrecería un No-Premio a quien fuera capaz de resolverlo… pero me da que se iba a quedar desierto.

  11. Uy, eso del “crossover secreto Marvel/DC” me quiere sonar a la broma que se montaron tres famosos guionistas con la Rutland Halloween Parade de Tom Fagan (¿no se habló ya de ello?)… Si es eso, no lo vas a confirmar de momento, claro, pero si acierto, reivindico mi No-Premio!

  12. Aparte de hacerse acreedor al primer No-Premio, no estará de más recordar que Bill Dubay también obtuvo el primer Premio 1984 de Toutain Editor en la categoría correspondiente al mejor guionista. El galardón lo concedió un jurado de críticos y valoraba su trabajo en las revistas de la editorial.
    Fue muy comentada en su momento la reacción de Pepe González, que no pudo reprimir un aullido de desaprobación cuando se hizo público el fallo del jurado durante la gala de entrega de los premios.
    González había colaborado con DuBay en Vampirella, y parece que no guardaba demasiado buen recuerdo de aquella experiencia.

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