Reseña: El Asombroso Spiderman – Espiral de Muerte 1-3 (2026)

Mientras en USA se preparan ya para la llegada del redondísimo número 1000 de El Asombroso Spiderman, en España entramos de lleno en el arco de Espiral de Muerte, el gran evento hacia el que se encaminaban todas las series arácnidas y simbióticas actuales de Marvel.

El eternamente joven Peter Parker está de nuevo en la Tierra tras unas tramas espaciales que no han acabado de interesarme demasiado y que, sinceramente, tenía ya ganas de que terminasen. Mientras intenta poner orden en su vida, completamente revolucionada por culpa de sus sustitutos, deberá lidiar con una poderosa y desconocida amenaza mientras se acostumbra a todos los cambios surgidos en su ausencia, como el sorpresivo hecho de que ahora Mary Jane Watson es Veneno.

Me decepciona un poco, ya de inicio, ver lo rápido que han vuelto a desaparecer Norman Osborn y Ben Reilly después de tantos números sustituyendo a Spiderman y a Peter Parker respectivamente. Siento que ninguna de esas dos tramas ha terminado de arrancar, ni ha llevado a ninguna parte; se las han quitado de encima sin más para dar paso a lo siguiente, como si Marvel no estuviera haciendo otra cosa que ir probando diferentes ideas aleatorias hasta dar con la tecla y hacer algo que le guste al público.

Resulta incluso un poco ridículo que la única repercusión que haya tenido en la trama general el hecho de que Norman Osborn haya sido Spiderman, sea que ahora el Conmocionador está más cabreado con nuestro hombre araña original por la paliza que le propinó su sustituto.

En este evento convergen también las recientes series de Nuevo Veneno y de Eddie Brock: Matanza, cuyas tramas, por lo menos, si que se sienten más relevantes y debidamente continuadas. La reacción de Peter Parker al hecho de que MJ sea Veneno es uno de los primeros grandes momentos de este arco, y origina unos diálogos divertidos mientras se resuelven las sorpresas y se aclaran los malentendidos. La esperada colaboración de estos personajes se seguirá sucediendo mientras investigan ciertos crímenes que, tal y como Brock intenta advertir a Parker, podrían estar relacionados con Matanza.

La trama de Eddie Brock con Matanza posiblemente sea la que más he disfrutado de las tres, tanto en su propia cabecera como en su participación en la última formación de los Nuevos Vengadores. Sus enfrentamientos contra villanos como Musa o los Exterminati han estado entretenidos de leer. Sin embargo, con Espiral de Muerte apenas iniciando, la unión de estos dos ya empieza a mostrar signos de fatiga. Resulta interesante ver a Matanza maquinando a espaldas de Eddie para colaborar con el nuevo villano. Pero también resulta extremadamente pesado y reiterativo seguir viendo las discusiones y desconfianzas entre ambos a estas alturas. Llevan manteniendo la misma dinámica, sin apenas evolución, desde el primer número de Eddie Brock: Matanza.

Por lo que respecta al nuevo villano de este arco, Tormento, es un poco pronto aún para valorarlo, pero sí que puedo decir que me gusta bastante su diseño, así como la idea de esas “espirales de muerte” que ponen título a la historia. Este particular asesino en serie no se conforma con asesinar a sus objetivos, sino que empieza por los amigos y la familia de este, acercándose poco a poco al blanco principal en esta particular espiral asesina. De momento, me parece un planteamiento prometedor, aunque tendremos que ver cómo se resuelve todo.

En cuanto al guion y, sobre todo, al dibujo de Espiral de Muerte, da la sensación de ser un poco pastiche de diferentes estilos y enfoques. Cada número está hecho por gente diferente y resulta bastante drástico el cambio de estilo entre un número y otro, especialmente en el dibujo. Aunque es perdonable teniendo en cuenta que es una serie repartida entre diferentes cabeceras y publicada originalmente con varios lanzamientos en un mismo mes.

Mis impresiones iniciales, tras estos tres primeros números, no son del todo negativas. En general, no me ha desagradado el inicio de esta etapa y creo que lo tiene fácil para ser superior al arco de Norman Osborn como Spiderman, o a tramas anteriores como Las 8 Muertes de Spiderman o la parte de Hellgate. Pero tampoco siento, ni de lejos, que estemos ante una gran historia que vaya a convertirse en una de las imprescindibles del personaje.

Quizás es que estamos ya todos en una onda un poco negativa, como diría Oyarzabal, no lo sé. Pero resulta difícil quitarse de encima la sensación de que, todo lo que leo de Spiderman, no es más que relleno proveniente de una compañía que no tiene ningún plan a largo plazo para el personaje y que, simplemente, se limita a ir probando cosas tirando de elementos confiables que han acostumbrado a funcionar bien en el pasado, como los simbiontes.

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Siro B. Carrillo

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